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La
intensa actividad conspirativa del Gobierno de Estados
Unidos contra la Revolución y el proyecto "Pluto"
El 4 de
marzo de 1960 se había producido en el puerto de La
Habana la explosión del barco "La Coubre", que traía
armas y municiones destinadas a la defensa de la
Revolución. Fue una operación de la CIA: varios
saboteadores penetraron al buque en su puerto de origen
y colocaron explosivos detonantes por un dispositivo de
alivio de presión, que funcionaría cuando la carga
fuera movida en su lugar de destino.
En
Retalhuleu, Guatemala, se adiestraron militarmente los
mercenarios de la brigada invasora de Playa Girón bajo
la instrucción directa de la Agencia Central de
Inteligencia y del Pentágono.
"Como
resultado de esta intensa actividad", señala el
Inspector General de la CIA, "al cabo de un período
relativamente corto la Agencia fue capaz de informar un
considerable progreso preliminar cuando realizó su
petición al Presidente [Eisenhower] de aprobación de la
política a mediados de marzo."
Agrega el
alto oficial que entre los logros informados estaban
los siguientes: "que la Agencia se encontraba en
contacto con líderes de tres importantes grupos de
cubanos anticastristas de los que tenían mayor
reputación, cuyos representantes, posiblemente con
otros, podrían formar un consejo unificado de oposición
en un término de treinta días; que la Agencia estaba ya
apoyando las transmisiones de la oposición desde Miami
[...]; que se había coordinado una edición desde el
exilio de un periódico confiscado en Cuba; que un grupo
controlado de acción estaba distribuyendo propaganda
fuera de Cuba y que conferencistas anticastristas
habían sido enviados a giras por América Latina."
El
Presidente, asevera a continuación, "fue posteriormente
informado de que una organización de acción e
inteligencia dentro de Cuba, que respondiera a la
dirección de la oposición en el exilio, podría ser
creada en un término de 60 días y que los preparativos
para el desarrollo de una fuerza paramilitar adecuada
requeriría de un mínimo de seis meses y probablemente
cerca de ocho meses".
Discusiones
a altos niveles del Gobierno de los Estados Unidos
precedieron a la presentación de este programa al
Presidente Eisenhower. En el informe desclasificado de
la CIA se afirma: "El proyecto para derrocar a Castro
se convirtió en la principal actividad de la Agencia
con la aprobación de las altas esferas de la política,
comprometiendo la actividad a tiempo completo del
personal de un buró operativo que se expandía
rápidamente, requiriendo de una gran cantidad de
atención diaria detallada de las altas esferas de la
Agencia y una frecuente vinculación con otras Agencias
y departamentos del Gobierno".
El año 1960
era de contienda electoral en los Estados Unidos. Desde
entonces, la nación cubana estaría sometida a los locos
vaivenes de la política electorera. Es interesante lo
que escribe al respecto el Secretario de Prensa de
Nixon, Herbert G. Klein, en un artículo publicado el 25
de marzo de 1962 en el periódico San Diego Union:
"Desde el principio de la campaña de 1960 muchos de
nosotros estábamos convencidos de que Cuba podía ser la
cuestión decisiva de una elección reñida. Ciertamente,
mirando el asunto retrospectivamente, fue uno de los
factores decisivos en lo que resultó la más reñida
elección presidencial en la historia moderna. [...]
Solo cuatro de nosotros entre los asesores de Nixon
compartíamos el secreto de que se estaban adiestrando
refugiados para un posible ataque contra Castro y una
vuelta a Cuba. [...] Por largo tiempo, mientras
hacíamos campaña a lo largo del país, mantuvimos la
esperanza de que el adiestramiento se realizara con la
rapidez suficiente para permitir el desembarco. La
derrota de Castro hubiera sido un poderoso factor para
Richard Nixon. Pero el entrenamiento no fue lo
suficientemente rápido para un desembarco antes de las
elecciones".
Como prueba
de la urgencia de la tarea, en los primeros días de
abril el Director de la CIA dijo en una reunión del
Grupo Especial que él reclutaría a personas de
cualquier lugar del mundo si fuesen necesarias en el
proyecto. El Inspector de la Agencia reconoce que "de
enero de 1960, cuando contaba con 40 personas, el buró
se expandió a 588 para el 16 de abril de 1961,
convirtiéndose en uno de los más grandes burós en los
servicios clandestinos".
En el
propio mes de abril de 1960 son creadas las Brigadas
Internacionales Anticomunistas, una organización
fantasma dirigida por el agente de la CIA Frank
Sturgis, con el propósito de acondicionar una red
secreta de casas de seguridad, instalaciones navales,
barcos, aviones, almacenes, en fin, todo lo necesario
para que los reclutados pudieran actuar desde una base
segura. La organización también estaría
responsabilizada con el reclutamiento de exiliados, la
administración de los campamentos de entrenamiento y la
coordinación de las misiones para el abastecimiento de
los grupos contrarrevolucionarios en Cuba.
El 1ro. de
mayo de 1960, ante la acumulación de evidencias
obtenidas por distintas vías por el Gobierno
Revolucionario cubano acerca de los preparativos en
Guatemala de una invasión a Cuba, el Comandante en Jefe
Fidel Castro los denunció públicamente y responsabilizó
a la Agencia Central de Inteligencia y al Gobierno
norteamericano.
Dos semanas
después, el Departamento de Estado emitió una
declaración en la que "rechaza vigorosamente la
repetición por parte del Primer Ministro Castro de
acusaciones e implicaciones de que los Estados Unidos
contemplan planes de agresión contra el Gobierno de
Cuba". La mentira deliberada quedaría en evidencia
mucho tiempo después.
De nuevo el
27 de junio, en un memorando presentado al Comité
Interamericano de Paz, el Gobierno de los Estados
Unidos se refirió a los "esfuerzos irresponsables por
parte del Gobierno cubano para hacer aparecer al
Gobierno de los Estados Unidos en posición de planear
un ataque armado" contra Cuba, y afirmó que las
acusaciones cubanas "reflejan una política provocadora
destinada a fomentar la tensión y a minar las bases de
la solidaridad y la cooperación interamericanas".
El descaro
llegaba a su punto máximo al querer calificar de
provocaciones cubanas a las múltiples agresiones de
todo tipo perpetradas hasta ese momento contra nuestro
país.
El 18 de
julio, en reunión del Consejo de Seguridad de las
Naciones Unidas solicitada por Cuba para conocer de las
amenazas, represalias y agresiones a que estaba siendo
sometida, el representante norteamericano, Henry Cabot
Lodge, afirmó rotundamente que "los Estados Unidos no
tienen propósito agresivo alguno contra Cuba".
Según el
informe de la CIA, en abril los oficiales del proyecto
habían logrado un acuerdo con el Servicio de
Inmigración y Naturalización acerca de un procedimiento
especial de entrada en los Estados Unidos de cubanos de
interés para la operación. Igualmente, se realizaron
consultas con la Voz de las Américas y la Agencia de
Información de los Estados Unidos acerca de operaciones
de propaganda. El Departamento de Estado era consultado
regularmente acerca de cuestiones políticas.
El 17 de
mayo de 1960 inició sus transmisiones Radio Swan, la
estación radial acerca de la cual había sido informado
Eisenhower. Esta emisora pretendía confundir a la
opinión pública cubana con informaciones groseramente
manipuladas sobre los acontecimientos políticos que
ocurrían en la Isla.
Después de
varios meses de intensificados esfuerzos por organizar
un frente del exilio, y tras complejas reuniones en
Nueva York y Miami, fue creado el 11 de mayo un
nominalmente unificado Frente Revolucionario
Democrático compuesto por varias facciones
contrarrevolucionarias cubanas.
La base de
la CIA en Miami se inauguró el 25 de mayo en el
distrito comercial de Coral Gables bajo cobertura de
una firma de Nueva York, respaldada por un contrato del
Departamento de Defensa, y el 15 de junio, según el
Inspector Kirkpatrick, se inauguró un centro de
comunicaciones con cobertura del Ejército en la antigua
estación aeronaval de Richmond, que había sido
arrendada por la Universidad de Miami.
Los
primeros reclutas que debían ser entrenados en las
artes de la subversión, el sabotaje y el asesinato,
arribaron en junio a la pequeña isla de Usseppa, en la
cayería floridana. En el grupo inicial iban 25 hombres,
casi todos ex oficiales del Ejército de Batista. El 5
de junio de 1960 se proclamó en Costa Rica la fundación
de la organización contrarrevolucionaria Movimiento de
Recuperación Revolucionaria (MRR), que se proclamaba la
mejor estructurada en Cuba.
Varios días
más tarde, el 22 de junio, se reunían en México los
hombres seleccionados por la CIA para constituir la
"oposición responsable" que aunaría los esfuerzos del
exilio. Cada cual fundó su propio grupo y así nacieron
las organizaciones contrarrevolucionarias Rescate,
Montecristi, Triple A y Movimiento Demócrata Cristiano.
El agente
de la CIA Howard Hunt, quien trabajó en la operación
contra Guatemala e integró el Grupo de Trabajo contra
Cuba, y más tarde alcanzó renombre mundial por su
participación en el caso Watergate, cuenta en su libro
Memorias de un espía: "Barney me dijo que mi
trabajo en el nuevo proyecto sería esencialmente el
mismo que había efectuado en la campaña contra Árbenz,
es decir, jefe de acción política. [...] El proyecto
estaba recomendado por el Consejo de Seguridad Nacional
y aprobado por el Presidente Eisenhower".
"En la
operación trabajarían los mismos funcionarios que
actuaron contra Guatemala en 1954. Sin embargo, en la
presente ocasión, no debía aparecer el menor signo de
intervención norteamericana, por lo que los dirigentes
cubanos y yo no residiríamos en la zona de Miami, sino
que iríamos a Costa Rica, en donde el ex presidente
José `Pepe' Figueres, nos había ofrecido las
instalaciones precisas."
El gobierno
costarricense, sin embargo, se arrepintió a última hora
de su proposición inicial, y la dirección del frente se
trasladó a México en cumplimiento de la orden tajante
de la Casa Blanca de mantener fuera del territorio
norteamericano a los cabecillas contrarrevolucionarios.
Pero estos comenzaron a tener dificultades con el
Gobierno mexicano. El asunto fue descubierto,
resultaron detenidos y fueron obligados a firmar un
documento en el que se comprometían a respetar las
leyes de neutralidad del país. Así, retornaron a Miami.
En julio,
por iniciativa del Director de la CIA, el candidato
presidencial John F. Kennedy sostuvo una entrevista
secreta con los principales dirigentes
contrarrevolucionarios cubanos. Allen Dulles se
proponía el objetivo de poner en conocimiento del
candidato demócrata los planes que estaban en marcha y
presentarlos a los "futuros dirigentes del vecino
país". Kennedy diría en uno de sus discursos
electorales: "Hagamos con Cuba lo que hicimos con
Guatemala, pero diciéndolo."
En agosto
de 1960, la planificación de la Operación 40 cambió
drásticamente su curso. Los informes que llegaban de
Cuba eran alarmantes, pues revelaban un alto nivel de
apoyo popular a la Revolución. Por esas razones, el
énfasis se dirigió a la organización de una expedición
armada que con apoyo interno o sin él barriera al
Gobierno de la Isla. Se destinaron 13 millones de
dólares para la formación de una brigada mercenaria de
aproximadamente 600 hombres. La CIA confiaba en que,
como en Guatemala, todo sería fácil.
De acuerdo
con el Inspector General de la CIA, el informe
presidencial de agosto de 1960 esbozó el plan de
operaciones como sigue:
"La fase
inicial de las operaciones paramilitares prevé el
desarrollo, apoyo y guía de los grupos disidentes en
tres áreas de Cuba: Pinar del Río, el Escambray y la
Sierra Maestra. Estos grupos serán organizados para
acciones guerrilleras concertadas contra el régimen.
"La segunda
fase será iniciada con un asalto combinado por mar y
aire de las fuerzas del FRD sobre la Isla de Pinos en
coordinación con la actividad general de la guerrilla
en la isla principal de Cuba. Esto establecerá una base
cercana para futuras operaciones.
"La última
fase será un asalto aéreo sobre el área de La Habana
con las fuerzas de la guerrilla en Cuba moviéndose
también hacia el área de La Habana."
Mientras
tanto, la CIA organizaba en Guatemala y Nicaragua las
bases de entrenamiento de la fuerza mercenaria, y
adquiría barcos y aviones. Oficiales de las fuerzas
armadas de los Estados Unidos servían de instructores.
El tráfico aéreo y naval entre Costa Rica, Nicaragua,
Guatemala y la Florida era intenso. También, como ya se
ha visto, se intensificaba hacia Cuba el trasiego de
hombres y armas mediante los teams de infiltración, se
lanzaban por vía aérea toneladas de armamento en
distintas zonas para preparar la insurgencia interna de
apoyo a la operación y se incrementaba la actividad de
sabotaje y acciones terroristas.
El 20 de
octubre de 1960, durante la campaña para las elecciones
presidenciales en los Estados Unidos, el candidato por
el Partido Demócrata, John F. Kennedy, declaró:
"Debemos intentar fortalecer las fuerzas exiliadas
democráticas anticastristas no batistianas, y también
aquellas fuerzas en la misma Cuba que ofrezcan una
eventual esperanza de derrocar a Castro. Hasta el
momento esos luchadores por la libertad no han tenido
virtualmente ningún apoyo en nuestro Gobierno".
En aquel
momento, según se reveló después, Kennedy había sido
informado detalladamente por el Director de la Agencia
Central de Inteligencia, Allen Dulles, de la campaña
contra Cuba y de los preparativos que se estaban
llevando a cabo para una invasión armada.
Después del
triunfo por apretado margen de Kennedy en las
elecciones efectuadas el 8 de noviembre, el derrotado
Vicepresidente Nixon seguiría unas semanas más como
coordinador del Grupo Especial del Consejo de Seguridad
Nacional encargado de la operación contra Cuba. En su
libro de memorias titulado Seis crisis escribe:
"El adiestramiento secreto de los exiliados cubanos se
debía, en parte sustancial al menos, a mis esfuerzos
[...] y había sido adoptado como política como
resultado de mi apoyo directo".
A finales
de noviembre de 1960, la CIA presentó un plan revisado
al Presidente Eisenhower y a sus asesores, que incluía
las siguientes líneas de acción:
·
Infiltración en Cuba por aire de 80 hombres en pequeños
teams paramilitares, después que los comités de
recepción hubieran sido preparados por hombres
infiltrados por mar.
·
Un desembarco anfibio de un team de 650-700 hombres con
un poder de fuego extraordinariamente alto.
·
Ataques aéreos preliminares contra objetivos militares.
Días más
tarde, en la reunión del Grupo Especial, uno de los
subdirectores de la CIA expuso las informaciones sobre
el mayoritario apoyo de que gozaba el Gobierno
Revolucionario dentro de amplios sectores de la
población cubana, por lo que de nada valdrían los 600
hombres que se preparaban. Era necesario aumentar las
tropas y dotarlas con las mejores armas del arsenal
militar norteamericano. Todos estuvieron de acuerdo en
aprobar un aumento del presupuesto y ordenar al
Pentágono que facilitara todas las armas y
especialistas requeridos para la operación contra Cuba,
que ahora recibiría el nombre codificado de "Pluto".
El proyecto
"Pluto" no era otro que el viejo plan trujillista
ejecutado en 1959 y fracasado por el eficiente trabajo
cubano de contrainteligencia, se basaba en desembarcar
la brigada mercenaria por las playas cercanas a la
ciudad de Trinidad, en el sur de la provincia de Las
Villas, tomarla por asalto y luego, con el apoyo de las
bandas que operaban en el macizo montañoso del
Escambray, cortar las comunicaciones y trasladar hasta
allí al gobierno provisional encargado de solicitar el
auxilio previsto.
La clave de
la operación era poder asentar en territorio cubano al
pretendido gobierno provisional, que sería reconocido
de inmediato por los Estados Unidos y otras naciones
latinoamericanas y solicitaría la ayuda colectiva de la
Organización de Estados Americanos, lo cual daría el
pretexto para la intervención de fuerzas armadas
regulares de los Estados Unidos, ya preparadas de
antemano. Todo esto debería ocurrir en cuestión
prácticamente de horas.
Según el
informe de Kirkpatrick, "el Presidente Eisenhower
orientó a la Agencia de forma verbal seguir adelante
con los preparativos a toda velocidad. Pero en realidad
la fecha propuesta era posterior al 20 de enero de 1961
[cuando se produciría la toma de posesión de Kennedy],
por lo que las instrucciones del Presidente eran
solamente de proceder y mantener los preparativos hasta
que la nueva Administración asumiera y tomara las
decisiones definitivas, especialmente bajo qué
circunstancias tendría lugar el desembarco." Con esta
última frase se aludía al grado de apoyo directo de las
fuerzas armadas norteamericanas que tendría el
contingente invasor en el momento mismo del desembarco,
sobre lo cual no había consenso.
En la base
Trax, en Guatemala, la actividad iba en aumento aquel
mes de diciembre de 1960. Constantemente arribaban
vuelos procedentes de la Florida con decenas de
reclutas, que ya incluían a personas de todos los
estratos sociales de la Cuba prerrevolucionaria. El 3
de enero de 1961 el Presidente Eisenhower reafirma la
determinación de llevar adelante el proyecto de la
Operación Pluto y adopta la decisión de romper
unilateralmente las relaciones diplomáticas y
consulares con Cuba. Al unísono, comienza la
realización de maniobras militares cerca de la Isla,
que involucran a más de 40 mil hombres y
aproximadamente 150 unidades navales de guerra,
incluyendo dos submarinos atómicos.
De nuevo
Cuba convoca al Consejo de Seguridad de las Naciones
Unidas el 4 de enero de 1961 para acusar a los Estados
Unidos de estar preparando una agresión militar.
El delegado
norteamericano, James Wadsworth, vuelve a negarlo
enfáticamente: "Sugerir [...] que nosotros hemos
apoyado incursiones militares en Cuba por refugiados
cubanos es absolutamente falso. [. . .] El Gobierno de
los Estados Unidos no se ha asociado de manera alguna
con tales actividades".
Los hechos,
en los meses anteriores, en ese momento y, sobre todo,
en los meses siguientes, probaban la falsedad paladina
de estas afirmaciones.
Girón el primer capítulo de nuestra resistencia (VI parte)
(Granma) 14-04-2006 |