Estados Unidos impuso por primera vez en el
año 1990 esta resolución, coincidiendo con los momentos más difíciles de la
Revolución. Hasta el año 1997
logró, más o menos de esta manera, imponerla. Sin embargo, no calculó que el ejercicio
estaba desacreditado y en 1998 Cuba derrota esta resolución en Ginebra. Estados
Unidos entonces renuncia a ser el proponente directo. En 1999 se busca a la República Checa,
logra aprobar la Resolución 21 votos a 20, en medio de enormes presiones y
chantajes; el año pasado logra imponerla 21 a 18, aprovechando la composición
más favorable de la comisión para ellos y mediante procedimientos similares que
analizamos en esta misma mesa redonda.
Y este año el escenario se adivinaba para ellos difícil, de ahí las
palabras de Powell que tanto orgullo nos han causado, de que era un objetivo de
primera prioridad, una dura batalla, que estaban reuniendo fuerzas contra Cuba,
lo cual da una idea de la manera en que la administración norteamericana llegaba
a este ejercicio de Ginebra.
Finalmente, fue presentada la
resolución.
Como todo nuestro pueblo ya conoce, la
Comisión de Derechos Humanos, que tiene 53 países miembros, que cada año renueva
un número de países, debía votar el día 18 sobre el Proyecto presentado por la
República Checa, a instancia y bajo las órdenes de Estados Unidos.
Hubo largos escarceos previos que no vamos a
analizar, porque se ha hablado de eso.
La República Checa por primera vez presenta en el texto de la resolución
un párrafo que alude al tema del bloqueo a Cuba, condición que les exigía a los
checos la Unión Europea. Los checos
entonces, atrapados entre la presión yanki, por un lado, que impedía cualquier
alusión al bloqueo y la presión de la Unión Europea que, por el otro, les
imponía que tratara de hacer alguna mención que pudiera justificar un voto
europeo apoyando a Estados Unidos en la condena a Cuba.
Finalmente, la Unión Europea cedió, el
párrafo en definitiva no quedó, sino solo como Estados Unidos quiso que quedara
ese párrafo y como quiso Estados Unidos que fuera el texto de la resolución, y
finalmente se presentó la resolución el día antes del 18, cuando faltaban dos
minutos para vencer el plazo, copatrocinada finalmente por 23 países.
Me voy a detener primero brevemente para
analizar los 23 países que copatrocinaron esta resolución contra Cuba, para
saber bien quiénes están aquí en esta maniobra, quiénes participan, digamos, de
manera más directa y enfática.
De los países miembros de la Comisión, de los 53 países,
ocho la copatricinaron. Para tener
una idea, Cuba ha presentado resoluciones que han contado con el copatrocinio de
más de 30 países. Ocho países
miembros de la Comisión copatrocinaron la resolución: Estados Unidos, obviamente, los checos
que la presentaron, Alemania, Letonia, el Reino Unido de la Gran Bretaña,
Polonia, Canadá y Japón. El resto
de los países de la Comisión, fíjate que, incluso, países que votaron a favor no
copatrocinaron, trataron de no aparecer tan embarrados en el problema. Y los yankis lograron conseguir 15
países que copatrocinaran, aunque no eran miembros; o sea que, aun no siendo
parte del asunto, ponen su firma en el papel. Aquí está Hungría, Holanda, Islandia,
Bulgaria, Nicaragua —es el único de América Latina que participa—, Suecia,
Lituania, Dinamarca, Eslovenia, Albania, Israel, Australia, Eslovaquia,
Finlandia. Todos estos todos los
años se suman, se sumaron el año pasado, y este año se agregó nuevo Suiza, nadie
sabe por qué, o algunos se imaginan por qué. En total, 23 países.
Aquí hay cinco países que siempre ha
copatrocinado la resolución contra Cuba, diríamos que son la vanguardia en el
tema: Estados Unidos, Alemania,
Gran Bretaña, Dinamarca y Holanda.
Hay tres países que lo han hecho once veces, o sea, menos una vez: los checos, los búlgaros y Japón; y hay
cuatro países que lo han hecho diez veces, de las doce: Canadá, Suecia, Finlandia e
Islandia. Después comentaré un poco
más sobre esto.
Estos son los países de la maniobra, los que
ponen su firma para presentar el proyecto, algunos de estos participaron
activamente en las reuniones previas para presentarlo, finalmente, el proyecto
llega de esa manera a la discusión.
Después me voy a referir a cómo estaba el ambiente. Ya se sabe que fue aprobado por 22 votos
a favor, 20 en contra, 10 abstenciones y uno ausente.
Hay que decir que Estados Unidos obtuvo un
voto más que el año pasado, después de todo este esfuerzo, de la gran prioridad
que dio al asunto, de acumular fuerza y hacer los chantajes que hemos descrito
con anterioridad, a los cuales nos vamos a referir después.
Nosotros obtuvimos dos votos más que el
pasado año, y, en realidad, 31 países no se sumaron. Porque de los 53, apoyaron a Estados
Unidos 22, pero 31 países no votaron a favor; pese a las presiones yankis hasta
el último momento, votaron en contra o se abstuvieron. Esos son el 60% de los miembros de la
Comisión. Es decir que de los 53
países miembros, 60% no acompañaron a Estados Unidos en esta maniobra contra
Cuba, pese a unas presiones sin precedente desatadas por Estados Unidos a lo
largo del mundo, en las capitales, en Ginebra, con la participación de los más
altos funcionarios del gobierno norteamericano.
Es
decir que podemos sustentar, con todos estos datos, que realmente el proyecto
norteamericano está desgastado y solo con estos métodos puede ser impuesto al
mundo.
¿Qué
votos obtuvo ahí Estados Unidos?
Bueno, 16 votos que Estados Unidos tiene seguros: el de Estados Unidos y Canadá, dos; el
de Japón y el de Corea del Sur, cuatro; los ocho de Europa Occidental, doce; y
cuatro votos de los países de Europa Oriental, 16. Esos votos Estados Unidos los obtiene
automáticamente. Encima de esos
obtuvo, en América Latina, los votos de Argentina, Uruguay, Costa Rica, los
cuales eran previsibles; además obtuvo el de Guatemala en el último momento
—como explicaré después—, con lo cual llegaron a 20 votos, y se cebaron con
grandes presiones sobre Africa, para sumar este año el voto de dos países
africanos: Camerún y Madagascar,
esos son los 22 votos norteamericanos.
Cuba mantuvo 10 países que el año pasado
votaron contra la resolución y este año volvieron a votar en contra, resistiendo
todo tipo de presiones: Burundi,
China, India, Indonesia, Liberia, Nigeria, Paquistán, Rusia, Venezuela y
Zambia.
Randy Alonso.- Por cierto, Felipe, en el caso de
Burundi, nuestro pueblo ha visto esas imágenes que hemos puesto y que hemos
repetido de las presiones directas ahí, a la hora de la votación, en el
escaño.
Felipe Pérez.- Y pienso, Randy, que a nadie en nuestro
pueblo se le escapa la dignidad con que el diplomático de Burundi no mira al
diplomático yanki que lo amenaza, le pide, le propone; no se sabe cuánto le
habrá propuesto, y la dignidad con que ni siquiera lo mira, que es todo un
testimonio de que existe mucha gente con dignidad y con un sentido de la
honestidad en el mundo.
Además, siete países que se incorporaron
nuevos a la Comisión este año, votaron también en contra del proyecto: Argelia, Libia, Malasia, Arabia Saudita,
Sudáfrica, Siria y Viet Nam; y dos países que el año pasado se abstuvieron, este
año votaron contra el proyecto:
Swazilandia y Qatar. Así que
ahí están los 20 votos obtenidos por nuestro país.
Ahora bien, ¿qué deberíamos decir del
ambiente que había en la sala? Creo
que vale la pena que yo rápidamente glose, para que nuestro pueblo conozca, el
informe de nuestros compañeros en Ginebra, a las 3:00 ó 3:30 de la mañana, hora
de Cuba, o sea, los horarios en que nosotros aquí en La Habana seguíamos las
votaciones. Cuando en La Habana son
las 3:00 de la madrugada, en Ginebra son las 9:00 de la mañana; es decir, hay
seis horas más allá. Nosotros
estábamos aquí, todo el aparato en el ministerio, los compañeros que hemos
estado trabajando en esto, y allá ellos informando.
Decían:
“Desde que nuestra delegación llegó al Palacio de Naciones Unidas”
—alrededor de las 3:30 de la mañana, hora de Cuba, 9:30 de la mañana allá— “era
evidente el fuerte despliegue de la delegación norteamericana en los pasillos,
en la cafetería y en el interior de la sala, aun antes de comenzar los
trabajos.
“Fue igualmente evidente la comprometida cooperación de
la delegación del Reino Unido que se mantenía todo el tiempo en comunicación con
la delegación de Estados Unidos, trasladándole información sobre los movimientos
de la delegación cubana, las delegaciones que contactábamos, y trabajando, sobre
todo, de acuerdo con la delegación norteamericana, sobre algunas delegaciones
africanas.
“A
partir de que la sala comenzó a llenarse de delegados, fueron evidentes las
continuas gestiones de un importante número de delegados norteamericanos”;
—acreditaron 38 como delegación oficial, y tenían otros 40 allí, que son parte
de la misión, refuerzo. Al
Embajador norteamericano en Rwanda lo trasladaron a Ginebra para que actuara
como jefe del grupo encargado de presionar a los africanos, cuyo nombre por ahí
tenemos; no se sabe si ese que está ahí es el hombre o uno de los que estaba a
sus órdenes gardeando, presionando y chantajeando a los africanos.
“Comenzaron a acercarse delegación por
delegación, salían de la sala a conversar, los presionaban en el propio escaño,
seguían nuestros movimientos —dicen nuestros compañeros— al más mínimo
detalle. Terminando nosotros de
contactar a cualquier delegación, acto seguido se le acercaban a hablarle de
forma evidente.
“Las gestiones fueron, incluso, con
delegaciones que tienen posiciones muy fuertes y claras contra la resolución, o
de abstención, como Nigeria, Zambia, Burundi, Indonesia, otras. En la mañana fue un verdadero acoso,
visible para todas las delegaciones.”
Alrededor de las 6:00 de la mañana, hora de
Cuba, nos llega de pronto al ministerio la noticia de que corría el rumor de que
los yankis trabajaban para posponer la votación, lo cual habían intentado en
1998 cuando vieron que no les daban los votos. Al ver que eran las 12:00 del día allá,
6:00 de la mañana aquí, y no tenían los votos, empezaron a trabajar y se creó el
rumor —nosotros denunciamos públicamente eso y nos aprestamos a enfrentar la
maniobra—, para ver si podían contar con 24 ó 48 horas más, para continuar
presionando en las capitales y allí en Ginebra.
Este
era el ambiente al comenzar la sesión y durante el desarrollo de ella.
¿Cuál fue la estrategia norteamericana? La estrategia norteamericana es simple y
es la que ellos han aplicado siempre.
A partir de que Estados Unidos tiene 16 votos seguros, que son los que
nombré, de sus aliados, ¿qué hacen?, trabajan los votos de América Latina, donde
hay un grupo de países, no todos, ni la mayoría siquiera, que son realmente
susceptibles rápidamente a la presión norteamericana, o coinciden y son
cómplices de la maniobra norteamericana contra Cuba. Ellos obtienen entonces, rápidamente, el
apoyo de Argentina, que lo tenían de antes; de Uruguay y de Costa Rica. Tenían 19 votos.
Vamos a decir aquí la verdad: la mañana del día de la votación, a las
9:00 de la mañana —hora de Cuba—, nosotros teníamos el compromiso de 24 países
de votar contra la resolución y Estados Unidos tenía el voto de 19 países, esa
es la realidad. Estados Unidos no
podía imponer la resolución como no fuera de la manera que lo hizo, desatando en
las últimas horas brutales presiones, cuando —como cuenta ahí la loba feroz— se
dan cuenta de que no tienen apoyo en Ginebra y comienza entonces la presión en
las capitales. Se ha dicho ya que
se sumaron el presidente Bush, el Vicepresidente, el Secretario de Estado, los
funcionarios del Departamento de Estado; comenzó una operación que desgajó siete
países, a los cuales les impusieron el cambio de posición.
¿Qué logró, entonces, teniendo 19 votos? Quebrar la posición de Camerún, en
primer lugar; logró que Camerún pasara a votar a favor del proyecto. Camerún siempre se abstenía, ellos lo
obligaron este año a votar a favor de la Resolución. Después comentaré de qué
manera lo lograron.
Después lograron a Madagascar, que el año pasado había
votado contra el proyecto de resolución, quebrarle su posición de abstención y
presionarlo a votar a favor del proyecto.
Se pusieron en 21.
Después presionaron a Guatemala —después comentaré sobre
eso— y sumaron con eso los 22 votos a favor.
Una vez que tenían 22 votos —Cuba tenía el apoyo de 24—
¿qué hicieron entonces? Comenzar a
presionar a los países que tenían comprometido su apoyo a Cuba, países del
Tercer Mundo con graves problemas —después hablaré de eso uno por uno—: lograron
quebrar la posición de Senegal, que había comprometido votar en contra y pasó a
la abstención; después lo hicieron con Kenya, con un decisivo apoyo británico, y
Kenya pasó de la posición de votar en contra a la abstención; después lograron
que Níger, que el año pasado había votado contra el proyecto, pasara también a
la abstención —Níger estaba comprometido a votar en contra—; y finalmente
lograron que la delegación de la República Democrática del Congo se ausentara de
la sala y no estuviera presente en el momento de la votación; el año pasado la
República Democrática del Congo había votado contra el proyecto.
De esta manera restaron cuatro votos que Cuba tenía
posibilidades de obtener con estas delegaciones, y de ahí que nuestra posición
obtuvo el apoyo de 20 países, cuando ellos lograron desgajar estos cuatro.
Ahora bien, ¿era nuevo esto para nosotros? No, no era nuevo. La señora Vicky Hudleston, jefa de la
Sección de Intereses norteamericanos en La Habana, había convocado a un almuerzo
aquí en La Habana, un tiempo antes, a los embajadores latinoamericanos miembros
de la CDH para presionarlos a votar a favor de Estados Unidos, y les había dicho
que para Estados Unidos era clave trabajar sobre los países africanos, en los
cuales había un grupo potencial de países que por su debilidad, los problemas
que tenían, podían ser presionados, y que contaba también con el apoyo de los países
latinoamericanos. Es decir,
nosotros conocíamos que esa era la estrategia norteamericana, más cruel,
realmente, y más desvergonzada cuando se sabe que los problemas de Africa tienen
su origen, realmente, en el expolio colonialista e imperialista. Y entonces se cebaron en Africa, en
países cuyos problemas de endeudamiento, de atraso económico, de exclusión total
de los beneficios de la globalización, de SIDA... Tengo aquí un mapa del SIDA realmente
terrorífico, unos datos que dan una idea realmente de la situación africana: 17
millones de africanos han muerto desde que comenzó la epidemia del SIDA, 3,7
millones de ellos eran niños; casi 12 millones de niños están huérfanos en
Africa por el SIDA; de los 36 millones de infectados de SIDA que había en el
mundo en el año 2000, el 70% son de Africa Subsahariana.
En un continente con estas debilidades, con
estos terribles problemas, pendiente de la ayuda internacional, de los créditos
del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, ellos entonces se cebaron
y comenzaron a presionar a estos países.
Ahora bien, ¿cómo lo hicieron? Camerún, primer país que ellos logran
doblegar. Camerún tiene una
mortalidad infantil en menores de un año de 71 por 1 000 nacidos vivos —Las
estadísticas, como se sabe, siempre tienen un alto nivel de subregistro, porque
no se puede contar bien todo lo que hay—, una esperanza de vida de 54 años, un
26% de analfabetismo; un país con unos problemas económicos graves,
debilidades...
¿Qué ocurrió con Camerún?, porque a mediados
de marzo el viceministro de Relaciones Exteriores de nuestro país, Guerra
Menchero, había visitado Camerún y las más altas autoridades de Camerún habían
comprometido, realmente, votar en su posición histórica de no sumarse a una
posición contra Cuba. Nosotros
esperábamos que ellos se iban a abstener, era muy difícil para ellos sostener la
presión yanki y votar en
contra. Sin embargo, en el momento
en que el 13 marzo Guerra Menchero salió de Camerún, llegó allí la delegación
del Departamento de Estado, coincidieron prácticamente en los pasillos de la
Cancillería de Camerún. Y, bueno,
las autoridades norteamericanas venían para hablar con ellos de los temas de las
resoluciones de la CDH.
La delegación yanki —lo sabemos— fue enfática
en el apoyo de Camerún: “le recordaron a Camerún el vínculo que había entre los
derechos humanos con la ayuda económica.”
Estoy leyendo textualmente lo que informaron nuestros diplomáticos que
les contaron diplomáticos de Camerún.
Los yankis les dijeron que “sobre Camerún
había preocupaciones en Amnistía Internacional” —que, como se sabe, es una
organización teóricamente no gubernamental, una transnacional que vive de esto,
con financiamiento yanki y europeo—, “que había preocupaciones sobre los
derechos humanos en Camerún, que Estados Unidos estaba dispuesto a ayudar a Camerún a
resolver ese problema de que no los condenaran en Ginebra; pero que para Estados Unidos
era muy importante el tema
de Cuba, que esperaban que Camerún comprendiera que para Estados
Unidos era una prioridad el tema de Cuba, y que les sugerían que el Embajador de
Camerún en Ginebra se mantuviera en estrecho contacto con la Misión de Estados
Unidos en Ginebra.” Los presionaron
con eso, y pocos días después... Bueno, nosotros vimos los resultados: el día antes el Embajador de Camerún en
Ginebra estaba realmente aterrorizado, balbuceaba, indeciso, no salía al
teléfono, no quería ver a nuestros diplomáticos, tenía ya la instrucción.
Hay una larga explicación aquí, que no voy a
leer. Cuando a las 5:00 de la
mañana, en La Habana, recibimos la noticia del primer país que ha cambiado la
posición... Nuestros diplomáticos
nos informan que la delegación de Camerún les ha dicho que tiene instrucciones
de votar en contra de Cuba. Hablo
tres o cuatro veces con el Canciller de Camerún, lo llamamos desde aquí. La primera vez nos dice que no, que no
es posible, que él ha llegado en un viaje el día antes, que Camerún no va a
votar contra Cuba. Cuando lo llamo
la segunda vez me dice: “Yo no
sabía que había instrucciones, el Presidente ha dado indicaciones
directas.” Después confirmamos las
presiones que habían recibido. Lo
llamé por tercera vez, y finalmente dijeron que no podían cambiar esa posición,
que la situación era muy difícil.
Recuerdo que en palabras apasionadas le
explicamos que era un voto contra Cuba, que Cuba requería el apoyo africano;
pero nos dábamos cuenta de que era un país al que Estados Unidos había llevado,
mediante el chantaje, a esta posición.
¿Podemos pensar y nuestro pueblo puede creer
por esto que el gobierno de Camerún, que el pueblo camerunés es enemigo de Cuba,
no siente en el fondo un agradecimiento por lo que Cuba ha hecho por Africa, por
nuestra contribución a la lucha contra el colonialismo, contra el
apartheid? No podemos pensar eso,
tenemos que comprender que han sido víctimas de la presión y el chantaje. Y no podemos ver en esto un intento,
realmente, de animosidad contra Cuba, de enemistad; simplemente la debilidad
aprovechada inescrupolosamente por la superpotencia imperial. Ese es el resultado de Camerún.
Madagascar, un país con 57 años de esperanza
de vida, mortalidad infantil en menores de un año de 86 por 1 000 nacidos vivos,
780 dólares de PIB per cápita, una dependencia extraordinaria de la ayuda
exterior, de las decisiones norteamericanas, de créditos que debe aprobar el
Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional. Los presionaron.
Ahí estaba un enviado especial de Cuba, el
compañero Raúl Roa Kourí, viajó allí con un mensaje de nuestro gobierno pidiendo
la colaboración de Madagascar; pero finalmente a ellos los presionaron
fuertemente. Después nos
confirmaron que había sido directamente la Oficina de la Presidencia, la que
después de recibir terribles presiones norteamericanas había decidido cambiar el
voto de Madagascar, que el año pasado fue contrario a la resolución y este año
se convirtió en un voto a favor de la resolución.
Los representantes diplomáticos de
Madagascar, incluso, el propio día 12 de abril, unos días antes, el Ministro de
Relaciones Exteriores en funciones, que era el que estaba allí, porque la
Canciller estaba de viaje, le dijo
a Roa que el voto en contra de la resolución de Madagascar se mantenía, que
ellos no veían razón alguna para que hubiera cambio. Esto fue el 12 de abril, y entre el 12 y
el 18 Estados Unidos, con las presiones, les cambió el voto. Esta es la razón, realmente, por la que
Madagascar cambia el voto: Estados
Unidos lo amenazó de una manera realmente brutal, le hicieron presiones, lo
hicieron cambiar de posición, que el año pasado había sido favorable a
Cuba.
A la República Democrática del Congo Estados
Unidos la presionó para que no votara.
Incluso fue peor: Estados
Unidos presionó a la República Democrática del Congo para que no apoyaran a
China, no apoyaran a Cuba, ausentándose de la sala. Y en el momento en que Estados Unidos
quiso condenar a Iraq los diplomáticos de la República Democrática del Congo se
sentaron, votaron contra Iraq y volvieron a levantarse y se fueron. Es decir, la presión norteamericana los
llevó a eso.
Bueno, estamos hablando de un país que sufrió
la dictadura de Mobutu, apoyada por Estados Unidos y otros países europeos: 102
por 1 000 de
mortalidad infantil en menores de un año; un país de 48 años de esperanza de
vida, según Naciones Unidas. Es
decir, no voy a hablar aquí de los datos sociales ni de las guerras terribles
que ha sufrido este país.
Ahora, ¿cuál es la
situación que los yankis aprovecharon en el caso de la República Democrática del
Congo? Como se sabe, hay un
conflicto allí que involucra a varios países africanos, y los diplomáticos
de la República del Congo sufrieron
la presión norteamericana, el chantaje. Se sabe que el secretario de Estado
Colin Powell llamó directamente al presidente Kabila.
Cualquier
solución de paz en el Congo requiere que sea discutido y que se apruebe en el
Consejo de Seguridad. Estados
Unidos tiene allí, como se sabe, capacidad para vetar, para boicotear y ellos
usaron la presión contra la República Democrática del Congo, en el sentido de
que si no se plegaba, Estados Unidos no propiciaría una solución a la paz y una
solución al conflicto que desangra a ese país, y esta es una prioridad para las
autoridades del Congo, de ella depende la estabilidad de este gobierno del hijo
del asesinado presidente Kabila, y depende hasta la integridad territorial de la
República Democrática del Congo; los presionaron y cedieron, pese a que nosotros
habíamos recibido las más altas garantías de ellos.
Tenemos copia del fax en que el Ministro de
Derechos Humanos, que es el que atiende este tema en la República Democrática
del Congo, le orientaba a su delegación, dos días antes, votar a favor de
Cuba. Tenemos el fax. El año pasado ellos votaron a
favor.
¿A qué se debe esto? A la presión norteamericana, a la
llamada de Powell, las fuertes presiones norteamericanas amenazando con retirar
el apoyo, con bloquear cualquier solución a la paz en el Congo, dado al poderío
norteamericano en el Consejo de Seguridad.
Randy Alonso.- Precisamente, hoy, Felipe, se estaba
discutiendo en el Consejo de Seguridad el tema del Congo.
Felipe Pérez.- Estados Unidos mantuvo la presión sobre
ellos, hasta que garantizó su objetivo.
Para nadie es un secreto.
Hay aquí un largo informe, que no voy a leer,
realmente, que da una idea de las peripecias que hubo: los diplomáticos congoleses escondidos
en el piso 8, escondidos, no podían ir al salón presionados por los diplomáticos
norteamericanos. La delegación
china los buscaba también, para que ellos votaran a favor de China, cuyo apoyo
también habían comprometido; los diplomáticos chinos los invitaron a almorzar
para que no se les volvieran a perder; los diplomáticos congoleses se
desaparecieron en el momento, volvieron a ser capturados; un vigía apostado en
un lugar los vio pasar, para allá corrieron diplomáticos chinos y un miembro de
nuestra delegación.
En la puerta del edificio se dio el último
intento de convencerlos, estaban aterrorizados, no podían, se iban, no podían,
tenían instrucciones de no estar presentes. Un forcejeo. “Ustedes se tienen que quedar, ¿cómo
ustedes van a hacernos esto ahora?; les decían nuestros compañeros. Salieron corrieron, se montaron en un
carro. Esa es la realidad.
Cada vez que los diplomáticos chinos se les
acercaron... Hubo un momento en que
los diplomáticos chinos lograron convencerlos y sentaron a los congoleses, y
cuando los chinos caminaron otra vez hacia su escaño, vinieron dos yankis y se
los volvieron a llevar, y volvió a salir el pelotón corriendo. Ese fue el nivel de escarceo. No hay tiempo aquí para analizar
esto.
Aquí están llamada a llamada, las llamadas
telefónicas de nuestros compañeros informándonos, hablando con el viceministro
Abelardo Moreno, con el viceministro Guerra Menchero, conmigo, una por una todas
las gestiones, hasta que no pudo ser posible.
Nuestro embajador fue recibido en la mañana
por el presidente Kabila, allá en el Congo; pero la presión norteamericana era
imposible y en el último momento la República Democrática del Congo también
decidió estar ausente y abandonar su anterior posición.
Aquí está Kenya. En el caso de Kenya, voy a leer nada más
una noticia.
“El Fondo Monetario Internacional le dio un
ultimátum al gobierno de Kenya para que aplique las reformas exigidas por
este.
“El Fondo Monetario planteó que reasumirá los
préstamos, cuando las autoridades kenyanas hayan cumplido con las reformas
prometidas sobre la privatización y hayan dado los pasos para el establecimiento
de un buen gobierno.
“Una declaración del Fondo señala que ellos
esperan que para mediados de mayo haya habido progresos y se pueda continuar con
las conversaciones.”
Estamos hablando de un país afectado por una
sequía que ha llevado a la inanición a 4 millones de personas, 1 600 000
afectados del SIDA y los kenyanos sufrieron la presión norteamericana.
¿Qué explicación nos dieron? Kenya necesita desesperadamente que el
Fondo Monetario Internacional le apruebe, por fin, un crédito de 150 millones de
dólares, y eso requiere la aprobación norteamericana. El Fondo Monetario no le da el dinero si
Estados Unidos no lo autoriza y los presionaron con eso.
Y miren esta noticia, precisamente, del 17 de
abril, el día antes de la votación:
“El Banco Mundial y otros donantes han
prometido unos 98 millones de dólares a Kenya para frenar la propagación del
SIDA. La fuente cita al Ministro
kenyano de la oficina presidencial, que dijo que el Banco Mundial otorgaba otros
50 millones y que el gobierno británico” —los británicos son los responsables
directos de la presión sobre Kenya en nombre de Estados Unidos—, “mediante el
Departamento de Desarrollo Internacional, les ofrecerá otros 37 millones de
dólares.” Los presionaron con eso,
un país con 1 600 000 afectados de SIDA, que se estima que tiene el 12% de la población adulta infectada
de SIDA; los presionaron con el crédito del Fondo Monetario, con la ayuda para
el SIDA e hicieron que Kenya, que había comprometido el apoyo a Cuba,
finalmente, pasara a la abstención.
Senegal. El ministro Cabrisas estuvo en Senegal,
el Presidente le prometió y garantizó el apoyo a Cuba; los diplomáticos
senegaleses esa misma mañana nos enseñaron que tenían instrucciones de votar,
hasta que en el último momento el Presidente los llamó para indicarles cambiar a
la abstención, estaban recibiendo terribles presiones.
Llamamos, hablamos. El viceministro Abelardo Moreno había
hablado uno o días antes con el Canciller a nombre mío, habían reiterado la
posición de votar en contra de la resolución, a favor de Cuba; volvimos a hablar
con ellos y, bueno, fue imposible, finalmente, no voy a abundar en detalles
aquí. Senegal fue presionada de la
misma manera, mediante este tipo de presiones.
Igual ocurrió en el caso de Níger. En el caso de Níger —fíjense de lo que
estamos hablando—, estamos hablando de que en una lista de 174 países, ordenados
descendentemente, Níger ocupa en materia de pobreza el número 173, es el
penúltimo país en materia de pobreza en el mundo. Estamos hablando de un país de 190
dólares de PIB per cápita, de eso es de lo que estamos hablando. Es uno de los países realmente más
pobres del mundo; esperanza de vida, 49 años; 166 por 1 000 de mortalidad
infantil en menores de un año.
Níger fue presionado brutalmente.
Estamos hablando de niveles y de estadísticas
que nunca reflejan el dramatismo y la realidad, y cada vez que cito una cifra
hay que recordar que todo esto está por debajo de la realidad.
Entonces, ¿qué ocurre con Níger? Bueno, Níger el año pasado votó contra
la resolución anticubana.
Ahora, la embajada norteamericana en Níger
recomendó al Departamento de Estado medidas como estas: “Vamos a reabrir la Oficina de Ayuda de
Estados Unidos la USAID, aquí en Níger, para crearle la esperanza de que vamos a reanudar la
ayuda para el desarrollo; vamos a prometerle un paquete de ayuda económica;
vamos a invitar al Presidente para que vaya a Estados Unidos.” Esta era el tipo de medidas que el 16 de
abril supimos que la embajada yanki estaba manejando con el Departamento de
Estado.
El Departamento de Estado finalmente hizo
fuertes presiones. Voy a leer aquí
el reporte de nuestro embajador:
“El Primer Ministro le dijo a nuestro
embajador que el Subsecretario de Estado para Africa, de Estados Unidos, lo
había llamado en dos ocasiones en la madrugada, para decirle que si no votaban
contra Cuba, Níger no iba a ser beneficiado por la Ley de Comercio para Africa,
y que todos sus planes de desarrollo financiero con el Fondo Monetario y el
Banco Mundial iban a ser boicoteados, por lo que el futuro de Níger sería muy
difícil e inseguro; fue en ese momento cuando le respondió que ellos no podían
votar contra Cuba y que en reunión urgente con el Presidente, finalmente, habían
tomado la decisión de abstenerse por temor a la represalia de Estados
Unidos.”
Con eso fue que presionaron a Níger, ahí está
lo que le explicaron ellos mismos a nuestro embajador.
Creo que he hablado con suficiente amplitud
de cómo se consumó la presión en Africa; sin embargo, debo citar y no puedo
decir el nombre de una diplomática que nos enseñó a solas, después, llorando, la
instrucción donde le habían dicho que votara a favor de Cuba. Finalmente, nos contó el momento en que
se la cambian. Dijo que después de
la votación, el embajador norteamericano se le había acercado para agradecerle,
y ella le respondió que no le agradeciera, pues había actuado cumpliendo
instrucciones; pero que estaba en desacuerdo con ellas, y puso fin a la
conversación.
En su conversación se le notó realmente
avergonzada, por esto, adolorida, y con lágrimas en los ojos les contó esto a
los diplomáticos cubanos.
Aquí están los ejemplos de tres o cuatro
países africanos, donde sus diplomáticos se nos acercaron después, nos contaron
muchas de estas cosas, que nos permiten ver de qué manera inescrupulosa y brutal
Estados Unidos impuso esta resolución.
Debemos recordar que se trata de países que
viven en una situación realmente insostenible. Usted ve un país que depende de
que le den 150
millones, el otro de otra ayuda, y de esa manera Estados Unidos se monta en esa
información y los trabaja con ese tipo de presiones y de llamadas.
Allí hay cancilleres que fueron levantados de
madrugada. Se sabe que al Primer
Ministro de Níger lo llamó el Subsecretario de Estado que atiende Africa en
horas de la madrugada, a las 4:00 de la mañana, hora de Níger, y es ahí que
Níger acepta no votar a favor de Cuba y pasar a la abstención. Esa es la manera en que ellos
actuaron.
De eso hay anécdotas incontables, que se pueden seguir
contando, y que por un problema de tiempo no seguimos diciendo, de todos estos
países que fueron levantados en horario de la madrugada.
Yo dije en el MINREX que el secretario de
Estado, Powell, llamó diez veces al Presidente de un país latinoamericano. Ayer un diplomático norteamericano en
Uruguay le dijo, en tono de burla a gente que nos lo contaron, que realmente yo
había exagerado, que no habían sido diez veces, que habían sido seis veces y que
el país se podía decir, porque ya era público, le dijo que era Ecuador. Y realmente yo no estaba hablando de
Ecuador, pero por este diplomático norteamericano se sabe que llamaron a Ecuador
seis veces en la mañana, el secretario de Estado Powell, y Ecuador mantuvo la
abstención y no se sumó a la presión.
Y de América Latina no solo se abstuvo Ecuador, se abstuvo Colombia, se
abstuvo Brasil, se abstuvo Perú, y en la mañana diplomáticos latinoamericanos de
más de un país nos dijeron que Bush estaba
llamando personalmente, en el horario de la mañana, a los presidentes de
América Latina para pedirles, a los que todavía no lo habían decidido, que se
sumaran a la condena contra Cuba. Y
el secretario de Estado Powell llamó a los países y los presionó. Después voy a decir algunos
ejemplos.
Voy a comentar el voto de América Latina.
Argentina. El 19 de enero —fíjense, el 19 de enero—
a la cancillería argentina le comenzó a ser ya solicitado su apoyo a la
resolución anticubana por el Departamento de Estado. Creo que se ha dicho
bastante aquí, todo el mundo sabe que la reunión hoy del presidente De la Rúa
con Bush es el premio, junto con el blindaje financiero, a la posición argentina
de mantener la misma postura del año pasado y sumarse a la condena contra
Cuba. Creo que no vale la pena
comentar los pretextos anodinos y las palabras vacías que han dicho sus
autoridades, que no explican absolutamente nada: “amor por el pueblo cubano”,
todos sabemos que esto es un problema de relaciones carnales.
Pero recordando el momento en que el
compañero Fidel dijo que si el gobierno argentino volvía a sumarse al voto con
Estados Unidos estarían actuando como unos lamebotas de los yankis, debo decir,
realmente, que pienso que nunca en la historia un calificativo describió tan
bien y tanto la indignidad en tan pocas palabras. Realmente, un día como hoy habría que
decir que nunca fue tan justo el calificativo hacia un
gobierno.
Por otra parte, debo decir que de Argentina no se sabe
bien a quién apelarle, porque en Argentina no se sabe bien quién manda. Me imagino que habría que apelarle a los
yankis, habría que apelarle al Ministro Cavallo, no se sabe bien a quién habría
que apelar; y, bueno, nosotros no contábamos en ningún momento, por supuesto,
con el apoyo argentino y sabíamos que eso era lo que ellos iban a hacer.
El caso de Costa Rica es curioso, porque la Cancillería
costarricense, que todo el tiempo decía que no tenían decisión tomada para no
enfrentar el debate público; que cuando les pedimos que un enviado nuestro fuera
allí a explicarles nuestras razones dijeron que no, que era mejor que no fuera
para no “levantar la paloma”, porque eso iba a hacer más difícil la abstención,
que ellos la estaban evaluando, y porque los costarricenses saben bien, el
gobierno y el canciller, que nosotros sabemos que la cancillería le propuso al
presidente Rodríguez abstenerse, que eso iba a ser costoso para la imagen de
Costa Rica, que este era un ejercicio que estaba desgastado. La cancillería de Costa Rica proponía la
abstención; el presidente Rodríguez decidió que no, decidió votar a favor del
proyecto yanki, porque estaba sometido a la presión de la gusanera de Costa Rica
que, como se sabe, es dueña allí de casi todos los periódicos y es gusanera de
origen batistiano, pariente carnal directo de la mafia de Miami. Entonces, ellos estaban sometidos a esa
presión, también a la de Estados Unidos, y el Presidente, finalmente, tomó esta
decisión.
Yo dije en el MINREX que había que recordar que Costa
Rica era una colonia yanki en materia de política exterior y que era un país que
no tenía capacidad de actuar independientemente.
“El gobierno de Costa Rica”, dice un comunicado que han
emitido, “rechaza de modo enérgico y rotundo las insinuaciones del Ministro de
Relaciones Exteriores de Cuba.” Y
debo aclarar una cosa: Yo no
insinué, yo afirmé directamente, y reitero hoy; yo no insinúo, yo reitero
directamente mi calificativo de que el gobierno de Costa Rica es un gobierno
subordinado a la presión norteamericana y a la presión de la mafia cubana de
Miami, y voy a dar tres razones, no voy a dejar esto en el aire, voy a dar tres
razones:
Primero, Costa Rica no tiene relaciones diplomáticas con
Cuba, es uno de los tres países de América Latina que no las tiene, no se
atreve, no puede. Nos dijo a
nosotros: “Quisiéramos, pero no
podemos; vamos a hacerlo a nivel consular”; y abrieron aquí un consulado. No se atreven, no pueden desafiar la
presión yanki. Los reto a aclarar
si eso es así o no.
Segundo, el presidente Rodríguez fue uno de los que no
vino a la Cumbre Iberoamericana. No
pudo, lo presionaron para que no viniera; otros jefes de Estado latinoamericanos
vinieron, la mayoría, él no pudo venir.
Lo reto a aclarar si era libre de venir a Cuba o si sucumbió a la presión
norteamericana y de la gusanera interna cubana allí.
Tercero, tengo una pregunta: Si Costa Rica tiene esta vocación por los derechos humanos y
todo eso, ¿Costa Rica votaría contra
Estados Unidos? ¿Costa Rica
alguna vez ha promovido una iniciativa contra Estados Unidos en materia de
derechos humanos? ¿Este gobierno de
Costa Rica sería capaz de discrepar de Estados Unidos en alguna decisión en
materia de derechos humanos y de relaciones internacionales? Por favor, por favor, que aquí todo el
mundo sabe de lo que estamos hablando; nos conocemos bien y hemos hablado en
varias ocasiones ellos y nosotros.
La Comisión de Derechos Humanos de Centroamérica dijo que
la prostitución infantil es un problema creciente, según fuentes del gobierno de
Costa Rica, y que San José de Costa Rica está siendo uno de los lugares más
afectados por el flagelo de la prostitución infantil.
Costa Rica está considerado, según este informe de
Naciones Unidas, el país de Centroamérica con mayor volumen de lavado de dinero proveniente del
narcotráfico, y de 925 000 niños entre 5 y 17 años, 121 000 trabajan. Por favor, que aquí todo el mundo sabe
que el gobierno de Costa Rica no tiene independencia para separarse de una
posición norteamericana contra Cuba.
Debería ocuparse de sus propios problemas.
Lázaro
Barredo.- Felipe, si me
permites apuntar un elemento. En
Costa Rica, además, se constituyó la organización terrorista más criminal de la
mafia, el CORU, de donde salió Orlando Bosch y el señor Posada Carriles que
pusieron la bomba al avión, y fue allí, en esa reunión, donde se gestó, ahí en
San José de Costa Rica, con esos cubanos, muchos de los que viven allí, la
organización de este CORU.
Felipe
Pérez.- Pero, además, voy a
decir lo último. El comunicado dice
que enfadado “el gobierno de Costa Rica, el Ministerio ha llamado en consulta al
Cónsul General de Costa Rica en Cuba, el señor Melvin Sáenz”, lo han mandado a
buscar a San José para expresar su enfado por las declaraciones nuestras. Me imagino que el Cónsul, una persona
con la que hemos conversado aquí en Cuba y que sabemos que conoce la realidad de
todo lo que hemos estado hablando, le esté explicando el sentimiento de dignidad
y de orgullo nacional que hay en nuestro país.
Aquí está el caso de Guatemala. Debo aclarar lo siguiente: el Canciller de Guatemala declaró hoy
que la decisión de Guatemala de votar a favor de la condena a Cuba se debió a
que tres ciudadanos guatemaltecos que están detenidos en Cuba —refiriéndose a
los terroristas que contribuyeron a los atentados con bombas a los hoteles— aun
no han sido llevados a juicio y que se ignora la fecha en que pueda dar inicio
este proceso; que habían hecho gestiones a través de su embajada de Guatemala
aquí en la Habana, repetidas veces, para que se les llevara a juicio y que esos
esfuerzos habían sido inútiles, y que por esa razón Guatemala había decidido
apoyar la resolución contra Cuba.
También el Vicepresidente dijo que nuestros países eran
países amigos, pero que los principios estaban por encima de todo y que
Guatemala había tenido que apoyar la resolución contra Cuba.
Sin embargo, yo tengo aquí este documento, que da otra
idea. Este documento es la
comunicación al Presidente de la delegación guatemalteca en Ginebra, y
dice:
“Señor Presidente”, jefe de la delegación
guatemalteca: Por medio de la
presente y en su calidad de Jefe de la delegación del gobierno de Guatemala en
la Comisión de Derechos Humanos le imparto instrucción para que, en el caso de
que en dicha sesión se planteara una resolución en contra de Cuba o de la
República Popular de China, la postura de Guatemala sea la de la abstención o el
apoyo a una moción de no acción. A
través de su persona hago extensiva dicha instrucción al embajador guatemalteco
en Ginebra, Antonio Arenales.
“Sin otro particular, me suscribo atentamente,
Licenciado Alfonso Portillo, presidente de
Guatemala.”
Se supone que si esta carta fue enviada a fines de marzo
—está fechada el 27 de marzo a la Embajada guatemalteca— y esta es una copia, el
gobierno de Guatemala no puede haber decidido votar contra Cuba por el tema de
los tres detenidos guatemaltecos, porque resulta, además, que el 4 de abril el
Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba le entregó al Embajador de Guatemala
aquí en La Habana esta Nota Diplomática, que dice:
“En
respuesta a las preocupaciones expresadas por la misión diplomática de Guatemala
y por funcionarios de su Cancillería, tenemos el honor de reiterarle” —el
ministerio cubano— “que la fiscalía de Cuba ha solicitado penas de 30 años para
fulano de tal, 25 para el otro, 20 para el otro, o sea, los nombres de los
guatemaltecos. Al propio tiempo,
dice: “el Ministerio de Relaciones
Exteriores tiene el honor de informarle, según las indicaciones recibidas, que
el proceso de los mencionados nacionales guatemaltecos, se iniciará en las
próximas semanas.
“El Ministerio no dejará de informarle a la
Embajada de la República de Guatemala, la fecha exacta del inicio de dicho
proceso”.
Esto es el 4 de abril, esto es una
copia. Así que, aunque el Canciller
de Guatemala dice que ellos han votado contra Cuba porque Cuba no les ha
informado sobre el juicio, nosotros tenemos aquí la copia de este documento
donde les informamos el 4 de abril.
¿Cuál es aquí —vamos a decirlo con toda
claridad— la historia real?
El 2 de febrero de este año el presidente
Portillo, de Guatemala, le escribió al compañero Fidel una carta en la cual, por
ejemplo, decía: “En nombre del pueblo y el gobierno de Guatemala le expreso a
usted”
—refiriéndose al compañero Fidel— “nuestro reconocimiento y gratitud al
trabajo que los médicos, metodólogos y maestros cubanos realizan para contribuir
a la solución de las necesidades de los guatemaltecos, esfuerzo que constituye
una muestra palpable de la solidaridad cubana hacia países hermanos.
“Guatemala se siente honrada de que
estudiantes guatemaltecos de medicina y educación física formen parte de ese
séquito de jóvenes que se forman en las aulas cubanas, con mística de servicio y
con una sólida preparación académica.
“A
los guatemaltecos nos enorgullece que en esta hora de la historia su país y el
nuestro caminen de la mano y con la mente y el corazón con un solo ideal: el
bienestar de cada latinoamericano y la consolidación de la hermandad entre
nuestros pueblos. Y ese orgullo se
engrandece cuando Cuba ha dicho sí al esfuerzo del gobierno que me honro en
presidir para luchar por la erradicación de la pobreza, el analfabetismo, la
morbilidad y mortalidad materno-infantil.
“Vivimos en un mundo globalizado donde los
designios económicos intentan disminuir el humanismo y las riquezas de nuestras
culturas, anteponen el egoísmo a la fraternidad y la arbitrariedad a la
justicia. Pero no hay duda, señor
Presidente, que la hospitalidad y la grandeza de nuestros pueblos nos permitirá
avanzar en el marco de nuestras relaciones bilaterales, que auguro sean cada día
más fuertes, más intensas y más promisorias para Cuba y Guatemala.”
Estos son el fragmentos de una carta que el
Presidente de Guatemala envía al compañero Fidel en febrero, que demuestra una
gratitud, una aspiración al desarrollo de las relaciones bilaterales. Después hemos visto cómo envía la
instrucción.
Ahora, el 29 de marzo, la Subsecretaria
Adjunta de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental norteamericana, llega a
Guatemala para analizar la ayuda de Estados Unidos para los próximos tres años a
Guatemala. La funcionaria sostuvo
encuentros con las más altas autoridades.
El 10 de abril el Embajador guatemalteco en
Ginebra participa en un almuerzo con los congresistas Ileana Ros Lehtinen y
Lincoln Díaz-Balart en Ginebra.
El día 13 fuentes confiables nos dicen que el
presidente Portillo se mostraba muy tenso en relación con el tema, que parecía
estarse debatiendo entre las presiones que estaba recibiendo para que siguiera
votando a favor y su agradecimiento hacia Cuba.
El
16 de abril, dos días antes de la votación, nuestro Embajador conversa con el
presidente Portillo y recibe el compromiso de que el gobierno de Guatemala se va
a abstener. El Presidente le dijo
que esta decisión le costaría caro, pues la Embajadora norteamericana le había
aconsejado que no perdiera el apoyo de Estados Unidos, indicándole que el
gobierno actual no era igual que el de Clinton, que este gobierno y Bush, en
particular, era muy rencoroso —es lo que la Embajadora norteamericana le dijo—;
que seguían en detalle los resultados de las votaciones y que no olvidaban
nada. Y él se lo cuenta a nuestro
Embajador; sin embargo le dice que la decisión de votar abstención había sido
vista con el presidente del Congreso, señor Ríos Montt, con el Vicepresidente de
la república y con el Canciller y que todos estaban de acuerdo en hacerlo. Que había estado recibiendo llamadas,
presiones, pero que mantendría su posición de abstenerse.
El 17 de abril en la noche, el día antes de
la votación, el Vicecanciller guatemalteco le confirma a nuestro Embajador que
todo sigue igual y que la información que se les había dado sobre el inicio del
juicio a los terroristas guatemaltecos en varias semanas había allanado el
camino a cualquier otra dificultad.
Sin embargo, el 18 de abril en la mañana
comienzan las señales de un intento del Presidente de llamar al Embajador
nuestro. Después, el
viceministro Moreno recibe una llamada de Ginebra, de Juan Antonio, integrante
de nuestra delegación, en la que el Embajador guatemalteco dice que aún no ha
recibido instrucción contraria a la abstención, se mantiene en abstención, y es
las 10:50 de la mañana, hora de align=justifyuba.
A las 10:50 de la mañana —la resolución se votó a las 3:00 de la tarde—,
faltaban 10 minutos para las 11:00, el Embajador guatemalteco tenía
instrucciones de votar abstención.
Es entre las 11:00 de la mañana y las 3:00 de la tarde que las incesantes
llamadas y presiones norteamericanas impiden realmente que se consume la
abstención guatemalteca.
A las 11:37 de la mañana se supo, desde
Ginebra, que el presidente Portillo había llamado al Embajador guatemalteco para
indicarle que votara a favor de la resolución, es el momento en que se consuma
el hecho.
Tenemos una larga historia aquí, que no vamos
a hacer, de llamadas, gestiones, contrallamadas, unas y otras gestiones, y, por
último, el reporte de nuestra Embajada, que al concluir la sesión de la
Comisión, el embajador norteamericano Moose se dirigió al Embajador de Guatemala
y le dio un fuerte abrazo.
Esta es la historia del voto de
Guatemala. Nosotros tenemos razones
para pensar, realmente, que la explicación del tema de los terroristas no es
realmente la causa; hay que decir que el gobierno de Estados Unidos hizo
terribles presiones sobre el gobierno de Guatemala, a partir de la delicada
situación económica interna que hay allí, y también logró sacarlos de la
posición de abstención.
Ahora
bien, de Uruguay, solamente voy a leer este reporte de una conversación de un
diplomático norteamericano con un amigo de Cuba: “El diplomático norteamericano se sonrió
y respondió que no confirmaba ni negaba si era cierto que en la llamada que el
secretario de Estado Powell había hecho al canciller Opertti, el tema que se
había hablado era el reclamo del voto de Uruguay contra Cuba; dijo que ni negaba
ni confirmaba y comenzó a reírse.”
Pero además, yo creo que vale la pena, para
comprender lo que han dicho ustedes de cómo se ignoró la tremenda manifestación
popular que hubo en Montevideo exigiendo un cambio de voto, comentar realmente
lo que publicó la prensa uruguaya, que creo que explica muy bien lo que estamos
hablando.
Según el diario La República, en un artículo que se
llama: “Trastienda de una condena”, dice que “el miércoles 11, el canciller
Opertti, de Uruguay, recibió la llamada personal de Colin Powell, en la que este
le solicitó que votara a favor.”
“La misma fuente le señala a la prensa que
primero el aparato técnico de la Cancillería uruguaya recomendó que Uruguay se
abstuviera.
“Segundo, se produjo la visita del
Vicecanciller checo a Uruguay, en la que el ministro Opertti fue evasivo y no le
dijo lo que harían. Luego Opertti
fue convocado al Parlamento y dijo que el gobierno aún no había asumido una
posición. Ninguna fuerza política
dentro del Parlamento uruguayo pidió condenar a Cuba, todo lo contrario. Todo parecía indicar una
abstención.”
Nosotros sabemos bien que el Ministerio de
Relaciones Exteriores de Uruguay le propuso al presidente Batlle abstenerse, y
el canciller Opertti, incluso viajando hacia Japón, le insistió en
abstenerse. Pero el presidente
Batlle —y aquí viene lo bueno—... “Powell llama a Opertti y al día siguiente de
la llamada de Powell, que fue el 11, el Presidente Batlle, que ya el día 7 de
abril había declarado lo siguiente:
“Queremos un acuerdo con Estados Unidos por sobre todas las cosas”,
refiriéndose al tema del ALCA y todo eso.
El 11 Powell llama a Opertti, y el 12 Batlle dice que Uruguay va a votar
contra Cuba. “Para Estados Unidos,
dijo, es decisivo aprobar esta condena contra Cuba, y para Uruguay es importante
enviarle una señal positiva a Estados Unidos.”
Creo que si alguien puede tener duda aquí de
dónde están las motivaciones y de dónde surgen las explicaciones, eso no tiene
ya ninguna otra explicación.
Expliqué Argentina, Uruguay, Costa Rica,
Guatemala, y creo que, por último, debo comentar brevemente el voto de
México. México se abstuvo, la
posición tradicional de México en la Comisión fue abstención; en un año,
incluso, México votó contra el proyecto, en una coyuntura particular.
¿Qué
ha ocurrido en el caso del voto mexicano?
A fines de enero el Viceministro de Relaciones Exteriores de México viene
a Cuba enviado por el canciller Castañeda, junto con la señora Mariclaire
Acosta, que es la jefa de la delegación mexicana en la CDH.
Venían con un mensaje del canciller Castañeda
para nosotros, en el que planteaba que para facilitarle a México no tener que
votar contra Cuba y protegerse de la presión norteamericana, considerando que en
las próximas semanas iba a visitar a Fox el presidente de Estados Unidos, que
había un nuevo momento, que nos pedían que nosotros hiciéramos gestos en materia
de derechos humanos con México. Por
ejemplo, que propiciáramos que esta señora, Mariclaire Acosta, se entrevistara
en un restaurante público, en un lugar público, con elementos de los grupúsculos
contrarrevolucionarios aquí al servicio de la Embajada yanki, que se tomaran
fotos para dejar claro que Cuba, sobre el tema, tenía con México una situación
particular. Por supuesto, esta y
otras propuestas de esta naturaleza fueron rechazadas por nosotros; les dijimos
que no y apelamos al sentimiento de dignidad y de independencia de un país con
la tradición histórica de México.
Después supimos que la propia señora esta
Mariclaire Acosta envió cuestionarios a estos grupúsculos y en su intervención
dijo que tenía fuentes cubanas, aludiendo a los grupúsculos, que le habían
informado sobre la situación en Cuba.
Se confirmó en toda América Latina que el
canciller Castañeda estaba trabajando para lograr una resolución alternativa a
la checa, que fuera propuesta por América Latina; después por fuentes muy serias
se supo que Castañeda estuvo muy frustrado porque no había podido lograr un
mayor protagonismo de México relacionado con esto.
Después viene otra fuente mexicana que creo
que vale la pena leer exactamente, fuente de mucho respeto, muy cercana y muy
confiable, que nos dijo lo siguiente.
Este es el informe que hace la Embajada: “Expresó” —el que habló— “que el
canciller Castañeda es susceptible a aceptar presiones de Estados Unidos, tiene
compromisos con ellos, está deslumbrado por su poderío y tiene un conocido
historial político de deslealtades.”
No lo dice Cuba, nos lo dicen a nosotros, alguien que decía que él estaba
trabajando para una condena a Cuba.
Otras fuentes de la Cancillería nos dijeron
que el canciller Castañeda no está satisfecho con la idea de que México se
abstenga, que le atribuyen frustración por no haber podido lograr un mayor
protagonismo de México en relación con una propuesta alternativa para el caso
cubano en particular.
¿Y a qué se debe la abstención en
México? Hay que decirlo con
claridad, a qué se debió la abstención mexicana. La abstención mexicana se debió,
realmente, a que hubo un amplio movimiento popular y de opinión pública en
México que reclamó que México no adoptara una posición contra Cuba.
El 10 de abril las dos Cámaras del Congreso
mexicano se pronunciaron en contra de estas maniobras. El Senado mexicano aprobó por unanimidad
un pronunciamiento en el que exhortan al Presidente de México a que la
delegación mexicana emita su voto en contra de cualquier resolución atentatoria
de la soberanía de la República de Cuba, y la Cámara de Diputados aprobó una
donde se señala que las relaciones entre Cuba, México y Estados Unidos debían
regirse sobre los principios de autodeterminación, igualdad, no
intervención. Es decir, el Congreso
mexicano fijó una posición, expresión del movimiento popular y de la opinión
pública, que impidió realmente una decisión de votar contra Cuba.
En segundo lugar, la carta pública dirigida
al presidente Fox por varias docenas de los más prestigiosos intelectuales
mexicanos, que expresa realmente el sentir de la intelectualidad, los
escritores, la opinión pública de México, y apoyo a la idea de que México no
se prestara a una condena a
Cuba. Esta es la realidad.
En el caso de México hemos estado ante la
insistencia, el trabajo y la frustración del Ministro de Relaciones Exteriores
de ese país que, desafortunadamente, hizo todo lo posible para tratar de que
Cuba fuera condenada en Ginebra y que México cambiara su posición; su
incapacidad de lograr una resolución latinoamericana, su incapacidad posterior
de convencer, realmente, al Presidente a votar contra Cuba, ante el hecho
incuestionable de que la opinión pública mexicana era contraria a eso, el
Congreso, la intelectualidad, la prensa mayoritariamente. Y, finalmente, a eso se debió la
abstención.
Por eso, creo que habría que decir que la
abstención de México no se debe realmente al trabajo y a la posición del
Canciller de México, sino que ha sido una abstención lograda, a pesar de su
posición y en contra de su trabajo activo a favor de que Cuba fuera
sancionada.
Es decir, la abstención de México ha sido
lograda, realmente, a partir de la opinión pública mexicana, del Congreso; no es
el fruto de la posición personal, ni del trabajo, ni de las posiciones del
Canciller mexicano —hay que decirlo con franqueza, las cosas hay que decirlas
con franqueza—, es el resultado de este movimiento, en contra de la opinión del
Canciller mexicano. Esa es la
realidad, y el pueblo cubano debe saber, porque es un pueblo maduro y un pueblo
con conocimiento político, que ese es el tema que está sobre el tapete y que
solo la amplia solidaridad mexicana con Cuba y el valiente pronunciamiento de
todas las bancadas, de todos los partidos políticos en México, impidió que se
consumara la condena de México a Cuba.
No voy a comentar aquí, ustedes lo hicieron,
las declaraciones que hizo allí la representante mexicana en la Comisión, que en
el fondo expresan esta frustración de no haber podido votar, como algunos de
ellos querían, contra la resolución.
Esa es la realidad.
Nuestro país desea las relaciones con México,
tienen un basamento histórico, es solidario con la causa de México. Somos el país que más veces ha expresado
su solidaridad contra el tratamiento injusto a los emigrantes mexicanos, 500 de
los cuales murieron el año pasado en la frontera, asesinados, muertos de hambre,
en medio de la violación más flagrante de los derechos de los inmigrantes, uno
de los ejemplos de violación de derechos humanos más flagrante que pueda
conocerse. Pero la verdad tiene que
saberse, y tiene que saberse que esto es lo que ha ocurrido.
Así que pienso que, como conclusión, nuestro
pueblo no debe tener duda de que Estados Unidos ha obtenido en este ejercicio
desgastado, impuesto sobre la base de brutales presiones, realmente una victoria
pírrica.
La victoria moral, el prestigio, la autoridad
está en nuestro país. Medios
diplomáticos hoy en Naciones Unidas no hacen más que felicitarnos, que expresar
que ha sido una victoria de Cuba.
Nadie ha podido desconocer la valía del esfuerzo y la valentía de un
pequeño país que se ha enfrentado y le ha plantado resistencia a la
superpotencia imperial, y creo que los jóvenes diplomáticos cubanos que han
estado allí, junto con el embajador Amat, que representa la generación que hizo
la Revolución, han ganado la admiración de nuestro pueblo, y no han hecho quedar
mal a la generación que hizo la Revolución.
En
un día como hoy se podría decir que las actuales generaciones de cubanos
defendemos la Revolución con tanta pasión y tanta convicción y entusiasmo
revolucionario como el que hace 40 años tuvo la generación que derrotó a los
yankis en Girón.
Discurso del Canciller cubano, S.E. Felipe Pérez
Roque, ante el 57 Período de Sesiones de la Comisión de Derechos
Humanos
(Ginebra, Marzo 27, 2001)
Señor
Presidente:
Hablo en nombre de
Cuba.
Venimos a acusar a los
que mienten; a decir nuestras verdades. Y venimos armados de razones: un arsenal
de ideas justas y la historia de luchas de nuestro pueblo, al que nada ni nadie
puede doblegar en su empeño de conquistar toda la justicia, y al que agresiones,
bloqueos y difamaciones no le han podido aplastar su férrea voluntad de lucha,
ni mellar siquiera su plena independencia.
La Comisión de Derechos
Humanos está hoy más dividida que nunca y amenazada de llegar a un punto
irreversible de descrédito. De un lado estamos los representantes del Tercer
Mundo: somos los rehenes de la deuda, víctimas del injusto desorden implantado
en el mundo, sólo dueños de nuestra miseria y postergación; somos los que
aportamos los millones de hambrientos, de pobres, de analfabetos, de niños y
madres que mueren, los que hemos cimentado con nuestro sufrimiento la opulencia
de nuestros explotadores. Somos siempre, en esta Comisión, los acusados. De otro
lado están los representantes de los países desarrollados y ricos: son los
acreedores, los que consumen casi todo lo que se produce, los que derrochan,
contaminan y olvidan que nos deben su riqueza. Y son, además, los que pretenden
convertirse en acusadores y jueces de nuestros países.
Es hora ya de barrer de
los trabajos de esta Comisión la hipocresía y el doble rasero. ¿Podría Estados
Unidos explicar por qué vota en contra de considerar al hambre, que hoy afecta a
casi mil millones de personas, como un ultraje y una violación de la dignidad
humana?. ¿Podría explicar que mientras pretende acusar a Cuba, a la vez se opone
a condenar las flagrantes y masivas violaciones de los derechos humanos
perpetradas por el ejército israelí contra el valeroso pueblo
palestino?
Ha llegado el momento de
exigir que se ponga en práctica un amplio proceso de reforma y democratización
de esta Comisión. Cada año lo discutimos, y se han aprobado con ese propósito
varias resoluciones. Pero lo cierto es que la Comisión de Derechos Humanos
continúa siendo un instrumento al servicio de los intereses de dominación de
Estados Unidos y sus aliados.
¿Podría cambiar esta
situación? Por supuesto. Pero requerimos que ustedes, los representantes de los
países desarrollados, acepten con modestia la justeza de nuestras demandas. Se
requiere que ustedes reconozcan que no son los dueños absolutos de la verdad. Es
preciso renunciar a la noción racista de que los pobres no podemos también tener
razón.
Necesitamos un mundo más
democrático y tolerante. ¿Por qué un pequeño grupo de ricos y poderosos países
quieren imponer un mundo cada vez menos democrático y plural? ¿Por qué no
luchamos por mayor tolerancia no solo dentro de los países sino en las
relaciones entre los países? ¿Por qué no se puede aceptar la existencia de
diversos modelos de ordenamiento civil y político? ¿Con qué derecho se intenta
consagrar un único modelo de democracia? ¿No acordamos ya en la Conferencia
Mundial de Derechos Humanos que todos los pueblos tienen el derecho de libre
determinación y en virtud de este derecho establecen libremente su condición
política?
Sólo de la colaboración
respetuosa pueden resultar útiles los trabajos de esta Comisión; jamás de la
imposición dogmática y la arrogancia.
Cuba seguirá exigiendo
que esta Comisión deje de ser rehén de intereses injustificables. Cuba no dejará
de batallar mientras no se respete el derecho de todos los países, mientras no
se garantice un funcionamiento plural, transparente, objetivo y democrático en
los trabajos de esta Comisión.
Señor
Presidente:
Estados Unidos acusa a
Cuba de violación de los derechos humanos. Como todos sabemos, en esta acusación
no se dirime una genuina preocupación por la situación de los derech