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Ginebra, Suiza, 19 jun (PL) Los dobles raseros,
politización y carácter selectivo pasaron por el
momento a la historia y el nuevo Consejo de Derechos
Humanos (CDH) de Naciones Unidas aplicará desde
ahora nuevas reglas.
Esta es la primera conclusión del cierre del V
Periodo de Sesiones del CDH, que finalizó hoy
intensas y controversiales jornadas de construcción
institucional, en las cuales se pusieron fin a los
mandatos especiales contra Cuba y Bielarús.
El mecanismo creado por la desaparecida Comisión de
Derechos Humanos, muy criticada por sus líneas para
analizar el sensible tema sólo en las naciones en
vías de desarrollo, dejó de existir parcialmente.
Días atrás, 25 países ofrecieron su respaldo a Cuba
y pidieron el fin de la misión de la Representante
Especial Christine Chanet, quien durante años se
encargó de criticar a la isla caribeña, en un papel
calificado de grotesco espectáculo.
Brindaremos con los amigos cubanos muy pronto cuando
terminen estos mandatos malintencionados, y para
celebrar cantaremos la Guantanamera, dijo entonces
la delegación de Palestina arrancando risas en un
auditorio por lo general bastante sobrio.
Palestina fue en realidad la decimonovena delegación
en hablar con muestras de admiración hacia la Isla,
como lo hicieron Sri Lanka, Nicaragua, Venezuela,
Vietnam, Ecuador, Irán, Bolivia, China y Suráfrica.
Rusia, India, Indonesia, la República Popular
Democrática de Corea, Argelia, Siria, Sudán,
Malasia, Libia, Angola, Zimbabwe, Bangladesh,
Bielarús, Pakistán y Uzbekistán, se unieron al coro
de voces que descalificaron la postura de Chanet.
Una situación similar se había dado la semana
anterior con Bielarús, cuando el relator Adrián
Severín recibió calificativos de injerencista,
extralimitado en sus funciones al exponer sus
valoraciones sobre ese país.
El mexicano Luis Alfonso De Alba, presidente de
turno del CDH, consideró este martes que la adopción
final del reglamento "es una decisión de dimensiones
históricas".
"Supone el inicio de una nueva era para Naciones
Unidas y también el inicio de una nueva cultura del
tratamiento de los derechos humanos", añadió
visiblemente satisfecho.
"Todos hemos hecho compromisos. El texto no es
perfecto, pero las negociaciones nunca terminan en
textos perfectos", subrayó el diplomático, que luego
de un año al frente del CDH, será reemplazado por su
homólogo rumano, Doru Romulus Costea.
(Cubaminrex-PL).
(Minrex) 19-06-2007
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