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Quiero trasmitir a la familia
de Augusto Roa Bastos yatodo el pueblo hermano de Paraguay, mi
profundo pesar ymis más sentidas condolencias por el fallecimiento
de esa figura excepcional de las letras latinoamericanas
yuniversales, quien fuera además un amigo leal y entrañable de
Cuba.
Guardo, muy frescas en mi
memoria, aquellas horas tan estimulantes y cálidas que pasamos
juntos, en agosto del 2003, cuando le impusimos la Orden José Martí,
máxima condecoración que otorga el Consejo de Estado de la República
de Cuba. Nuestro pueblo recuerda con gratitud yorgullo aquella
visita con que nos honró para siempre Augusto Roa Bastos.
Nos deja su obra y su ejemplo
como creador extraordinario y como hombre íntegro, de principios
inconmovibles.
Fidel Castro
Ruz (Granma) 28 de abril de 2005 |