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Mensaje del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, leído en la Mesa
Redonda Informativa sobre las nuevas agresiones económicas del
Gobierno norteamericano y la respuesta cubana, efectuada el 25 de
octubre de 2004, "Año del 45 aniversario del triunfo de la
Revolución".
Queridos compatriotas:
El
pasado 10 de mayo, un cable de la BBC daba cuenta de una multa
aplicada por la Reserva Federal de Estados Unidos a un banco suizo,
aduciendo la supuesta violación de las sanciones estadounidenses
contra Libia, Irán, Yugoslavia y Cuba. Al banco suizo se le acusaba
de aceptar billetes de dólares de Estados Unidos o enviarlos a
países que estuvieran bajo el régimen de sanción del Gobierno de
Estados Unidos.
Unos
días después, la agencia NOTIMEX informaba sobre declaraciones del
bandido Otto Reich, en las cuales refiriéndose a las recientes
medidas adoptadas por el Gobierno de Estados Unidos, indicaba que
algunas ya estaban siendo implementadas y otras en proceso.
Concretamente dijo, en tono amenazante:
"Muchas de ellas requieren de establecimiento de reglamentos y de
ciertos aspectos burocráticos, y en eso están los abogados y otros
funcionarios del Gobierno y están en camino de ser implementadas
muchas otras más."
En esa
misma fecha, en El Nuevo Herald de Miami apareció un artículo
cargado de infamias y groseras mentiras, bajo el título de "Cuba
lavó $3.900 millones en banco suizo", en el cual, además de
tergiversar todo lo relativo a las operaciones comerciales normales
que Cuba realiza con el exterior, incitaba a las autoridades
norteamericanas para que tomaran nuevas acciones en contra de
nuestro país.
En su parte final
decía ese artículo:
"Sabemos
que la Reserva Federal tiene autonomía, y evidentemente no tiene
interés en hacer cumplir la Ley Helms Burton, pero OFAC [siglas en
inglés de la Oficina para el Control de Activos Extranjeros] es
parte del poder ejecutivo y sí se le puede exigir que explique mejor
la parte cubana del affair UBS [Unión de Bancos Suizos], que fue
elegantemente barrida bajo la alfombra por el Comité de Banca del
Senado. Tal vez los congresistas cubanoamericanos puedan convocar
audiencias en los comités correspondientes de la Cámara de
Representantes para que se aclare este colosal escándalo."
El Gobierno cubano,
fiel a su costumbre de mantener a nuestro pueblo debidamente
informado, publicó el día 8 de junio una Nota Informativa en el
periódico Granma, donde explicaba en detalle el origen de
nuestras operaciones con los bancos extranjeros destinadas a
depositar en cuentas bancarias los dólares en efectivo que se
reciben en el país, con el fin de saldar obligaciones derivadas de
nuestro comercio exterior.
Decía esta Nota
Informativa, entre otras cosas:
"...hemos visto
cómo en los últimos días la ultraderecha de la administración Bush
está dando claramente pasos dirigidos a bloquear los ingresos a
nuestro país por turismo y otros servicios y a reducir a cero la
posibilidad de que los cubanos residentes en Estados Unidos puedan
enviar remesas a sus familiares en Cuba, utilizando el método más
perverso, artero e hipócrita que se podría imaginar: simplemente
impidiendo que Cuba pueda depositar en bancos extranjeros los
dólares que obtiene por concepto de las ventas en las tiendas en
divisas, por actividades relacionadas con el turismo y otros
servicios comerciales. De esta manera, Cuba no podría usar esos
dólares para adquirir medicinas ni alimentos ni para importar los
suministros necesarios para las propias tiendas donde adquieren los
productos aquellos que reciben las remesas de familiares residentes
en Estados Unidos.
"Con ese taimado
propósito, el Gobierno de Estados Unidos presiona a bancos
extranjeros para que no reciban de Cuba fondos cuyo origen es
absolutamente legal y honesto. Además promueve la publicación, en la
prensa de la mafia terrorista de Miami, de la repugnante infamia de
que tales fondos podrían incluso estar relacionados con actividades
que son enérgicamente combatidas por nuestro país, como el lavado de
dinero y el tráfico de drogas."
Prosigue la nota
publicada en Granma:
"Estas acciones
resultan más indignantes si se tiene en cuenta que la única razón
por la cual los turistas que visitan Cuba tienen que utilizar
efectivo, es que el bloqueo yanki les impide usar tarjetas de
crédito o cheques de viajeros emitidos por bancos u otras entidades
financieras norteamericanas que controlan ese mercado. Además,
solamente se le ha otorgado licencia a una empresa norteamericana
para tramitar envíos de remesas a Cuba por vía bancaria, de tal
suerte que actualmente los cubanos residentes en el exterior son
sometidos a un verdadero vía crucis para hacer llegar la ayuda
económica a sus familiares, que al final se ven obligados, en la
mayoría de los casos, a enviarla en efectivo. La misma persecución y
amenaza que constantemente se mantiene contra quienes envían dinero
a sus familiares en Cuba desde Estados Unidos, contribuye a que
estos prefieran muchas veces hacerlo en efectivo, para no dejar
rastros documentarios que los sometan a la persecución de las
autoridades norteamericanas y a las acciones violentas de
terroristas residentes en Miami.
"No puede
concebirse una fórmula más cínica yperversa —continuaba la nota de
Granma—: Estados Unidos con su criminal bloqueo obliga a que
los envíos de remesas y los pagos de visitantes extranjeros en Cuba
tengan que hacerse en efectivo, y ahora, con groseras presiones,
trata de impedir que Cuba pueda utilizar ese efectivo para pagar por
sus importaciones."
Y terminaba
afirmando:
"Todas sus trampas
están condenadas al fracaso. Con la firmeza y serenidad de siempre,
nuestro pueblo heroico luchará y vencerá frente a un enemigo
poderoso pero ruin y cobarde, verdaderamente despreciable por su
política genocida y sus métodos nazi-fascistas."
Sobre estas
consideraciones podríamos agregar que en el período de siete años a
que se hace alusión Cuba ha ejecutado importaciones por más de
$30.854 millones de dólares, de manera que los $3.900 millones que
según se dice fueron remitidos al banco suizo en cuestión y
transferidos a otros beneficiarios, son aproximadamente el 13 por
ciento del total de pagos realizados por Cuba en ese período para
enfrentar el costo de sus importaciones, de las cuales una parte
sustancial la constituyen sus necesidades de alimentos,
combustibles, medicamentos o materias primas para su producción,
otros productos intermedios para nuestras industrias, artículos que
se venden en la red de tiendas en divisas, etcétera.
Al día siguiente,
un artículo adicional de El Nuevo Herald insistía en el tema y, con
la mayor perfidia, sugería que los fondos depositados en el banco
suizo mencionado eran acreditados a "personas o entidades
desconocidas en bancos no revelados", cuando en todos los casos
tales fondos se utilizaron para transacciones comerciales normales
con empresas comerciales e industriales internacionalmente
reconocidas. Y de manera histérica demandaba el diario:
"Esos son los nombres que se deben saber. Los congresistas de la Florida
Ileana Ros-Lehtinen y Lincoln Díaz-Balart deben presionar para que
se sepa a dónde fue a parar ese dinero y de dónde venía."
En una clara
campaña para atraer la atención internacional sobre este tema, el
día 10 de junio El Nuevo Herald informaba otra vez que la mafia de
Miami, a través de sus más connotados voceros, los congresistas
Ileana Ros-Lehtinen y Lincoln Díaz-Balart, estaba solicitando al
Gobierno federal de los Estados Unidos una investigación sobre el
origen y el destino de los mencionados fondos. Decía El Nuevo Herald
en este artículo:
"Estados Unidos debe investigar el origen y el destino de unos $3.900
millones que el Gobierno de Cuba `lavó' a través de un programa
internacional de la Reserva Federal, declararon ayer los
congresistas de la Florida Ros-Lehtinen y Lincoln Díaz-Balart en
cartas enviadas a la Reserva Federal y a la Comisión de Finanzas de
la Cámara."
"`Estamos profundamente desconcertados con que una violación tan grave de
la ley federal por parte de la UBS [Unión de Bancos Suizos] pueda
haber ocurrido', escribieron los congresistas al presidente de la
Reserva Federal, Alan Greenspan. `Esperamos que las investigaciones
puedan responder a muchas preguntas que tenemos sobre el tema.'"
En un comunicado de
prensa del día 22 de junio, Ileana Ros-Lehtinen, "La loba feroz",
con su acostumbrada histeria, decía:
"Estoy conmocionada con que un banco al que se le ha encomendado la
responsabilidad crucial de distribuir la nueva moneda
estadounidense, violase las regulaciones de este país con respecto a
un estado identificado como terrorista."
Y con la mayor
impertinencia demandaba:
"Espero el resultado de las investigaciones... si el UBS (Unión de Bancos
Suizos) es hallado culpable de violar las restricciones de Estados
Unidos sobre las transacciones que implican a regímenes terroristas
tales como el de Cuba, es de vital importancia que los responsables
sean multados de manera apropiada."
Continuando con su
campaña, el día 30 de junio Ileana Ros le escribía una carta al
presidente del Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara de
Representantes, demandando una investigación sobre el tema.
Evidentemente,
detrás de estas campañas y groseras presiones se veía con claridad
el objetivo de atemorizar a todos los bancos que pudieran tener
relaciones financieras con Cuba, a fin de impedir que recibieran los
billetes de dólares que nuestro país debe remesar regularmente hacia
el exterior por los motivos ya explicados.
Ya a esta altura se
comenzó a percibir con claridad que muchos bancos estaban siendo
presionados por las autoridades norteamericanas para tratar de
bloquear estos envíos y crear una situación extraordinariamente
crítica a nuestro país.
En estas
circunstancias, se comenzaron a analizar todas las variables
posibles a fin de evitar que una nueva acción criminal del Gobierno
de Estados Unidos pudiera crear serios perjuicios económicos a
nuestro país, al impedir el empleo con fines comerciales de los
dólares en efectivo que se reciben en Cuba.
En tanto Cuba
analizaba de manera serena y reflexiva todas las alternativas,
llovían las mentiras e infamias sobre este tema.
El día 3 de junio,
El Nuevo Herald arremetía contra el Banco Interamericano de
Desarrollo y la CEPAL (Comisión Económica para América Latina),
acusándolos de inflar sus estimados de remesas familiares de Estados
Unidos a Cuba, con lo cual, según ellos, se tendía a justificar la
procedencia legal de los $3.900 millones.
Al respecto decían:
"Todo este tinglado es el que encubren el BID [Banco Interamericano de
Desarrollo] y la CEPAL con las cifras infladas de remesas que le
atribuyen a la comunidad cubanoamericana. Hay que aclararlo. Además,
el escándalo del lavado de dinero refleja que Cuba es refugio
confidencial para dinero de terroristas y malversadores. Hay que
revelarlo."
Con el burdo
sensacionalismo característico de la canalla de Miami, bajo el
título de "Buscan en Estados Unidos vínculos con fondos de Cuba", el
23 de julio en El Nuevo Herald se publicaba un artículo que entre
otras cosas informaba:
"Estados Unidos ha comenzado una investigación judicial para determinar
posibles vínculos de `entidades y personas norteamericanas' con los
$3.900 millones que Cuba filtró en el sistema bancario internacional
utilizando un programa de la Reserva Federal.
"La operación se hizo a través de la Unión de Bancos Suizos (UBS).
"`Existe en este momento una investigación abierta por la fiscalía del
Distrito Sureste de Nueva York', aseguró Juan Zárate, subsecretario
del Tesoro de Estados Unidos a cargo de la lucha contra el
financiamiento al terrorismo, durante una visita realizada ayer a El
Nuevo Herald."
Aparentemente, eran
tantas y tan groseras las mentiras que diariamente se publicaban en
Miami sobre este asunto, que a pesar de la proverbial discreción de
los bancos suizos, la institución bancaria vinculada con este caso
se sintió en la obligación de negar públicamente cualquier acusación
de blanqueo de dinero y un despacho de la agencia France Presse
publicado en Zurich el 25 de julio informaba lo siguiente:
"La Union des Banques Suisses (Unión de Bancos Suizos, UBS), el mayor
banco suizo, desmintió ayer haber blanqueado dinero para Cuba, como
lo acusaron tres miembros de la Cámara de Representantes de Estados
Unidos, que exigen una investigación.
"Un portavoz de UBS en Zurich indicó que no tenía conocimiento de nuevas
investigaciones sobre el banco y negó toda acusación de blanqueo."
[...]
"De acuerdo con el portavoz de UBS, la Reserva Federal de Estados Unidos
(Fed) y la Comisión Federal Suiza de Bancos (CFB) ya examinaron este
caso."
Tales declaraciones
no impidieron que los mafiosos de Miami y sus órganos de prensa
continuaran con su pérfida campaña, y el 16 de septiembre Ileana
Ros-Lehtinen hacía nuevas declaraciones:
"`Esto pica y se extiende', comentó a El Nuevo Herald la congresista.
`Hay por lo menos tres personas que tuvieron que ver con esta
manipulación de fondos y se está mirando a otros bancos', agregó."
Véase la clara
amenaza cuando dice "se está mirando a otros bancos".
En esta fecha
solicité al Banco Central de Cuba acelerar los trabajos sobre este
tema, e indiqué —señala el Comandante— que se concentrara el
análisis en la posibilidad de utilizar el peso convertible en
sustitución del dólar, de manera tal que el país no fuese vulnerable
ante las nuevas presiones de la mafia de Miami y del gobierno de
Estados Unidos.
Tal vez ustedes
recuerden que el día 28 de septiembre, en la segunda Mesa Redonda
sobre los temas de la electricidad, durante mi intervención alerté a
la opinión pública sobre estos problemas sin dar muchos detalles. Al
respecto dije textualmente:
"Tenemos un enemigo
que por más de 45 años ha estado tratando de destruirnos por todas
las vías posibles, que hasta el dinero que pague un turista no pueda
circular por el mundo, porque como ellos son los dueños de la
principal moneda, y dueños del mundo, prohíben que se use el dólar
en cualquier transacción de Cuba."
Y en cuanto a las
medidas en las cuales trabajábamos, en la Mesa Redonda del día 29
también sobre la cuestión de la electricidad, anticipaba:
"Hacen todos los
esfuerzos, y también nosotros estamos pensando cómo nos vamos a
defender, porque no vamos a estar indefensos. No les vamos a decir
nada, que hagan lo que quieran, que fastidien, que traten de
reventar, pero no se quedará sin respuesta cualquier medida de esas
que trate de bloquear y luego acusen al país de lavar dinero, como
si fuera dinero ganado en el juego, en el contrabando, lavado de
dinero; es dinero nuestro ganado con el sudor de nuestra frente y
honradamente. Entonces toman medidas para que no circule ese dólar,
pero ya veremos, seguro que encontraremos respuesta para tales
medidas, y fracasarán, como han fracasado siempre."
En fecha tan
reciente como el 9 de octubre, exactamente 11 días antes de mi caída
accidental, se tuvo conocimiento de un discurso pronunciado por
Daniel W. Fisk, subsecretario para asuntos del Hemisferio Occidental
del Departamento de Estado de Estados Unidos, ante la Asociación de
Veteranos Cubanoamericanos, en el cual, con un cinismo sin límites,
se ufanaba del supuesto éxito de las criminales medidas tomadas por
el gobierno de Bush contra nuestro pueblo. Entre otras cosas decía:
"Más aún, otro pilar en nuestra estrategia es identificar el flujo de
ingresos, ignorado durante tanto tiempo, para el régimen de Castro,
y luego obrar para que disminuya. Por ejemplo, el turismo, que ha
sustituido a las exportaciones de azúcar como principal fuente de
divisas.
[...]
"Como muchos de ustedes conocen, para continuar reduciendo el flujo de
recursos que permiten a Castro mantener reprimido al pueblo cubano,
hemos fortalecido nuestra política sobre las remesas, los paquetes
de donaciones y los viajes familiares a la isla. Estas entradas
habrían generado un estimado de $1 500 millones anuales en fondos y
bienes enviados a Cuba por los que viven fuera de la isla.
[...]
"...hemos privado al gobierno de Castro de más de $100 millones de
dólares en moneda dura. Estos son 100 millones menos que tiene
Castro para reprimir a su pueblo y mantener su puño en el poder.
"Además, cuando se proyectan estas cifras a un año natural completo,
estimamos una pérdida anual neta para el régimen de $375 millones, y
sólo de reducir los viajes.
"Cuando se computa la disminución de todos los flujos de ingresos,
estimamos que le hemos negado al régimen al menos 500 millones de
dólares que Castro hubiera empleado en apoyar su aparato de
seguridad e inteligencia."
Entre tanta
arrogancia imperial y tanta fanfarronería, había un párrafo en
específico que requería una cuidadosa consideración.
Decía el señor
Fisk:
"Hemos establecido un Grupo de Persecución de Activos Cubanos integrado
por funcionarios responsables del cumplimiento de las leyes de
varias agencias para investigar nuevas vías para los movimientos de
divisas hacia y desde Cuba y detenerlos."
La relación entre
la sucia campaña de la mafia de Miami sobre el tema del supuesto
lavado de dinero y esta nueva y criminal acción del gobierno de
Estados Unidos, al crear un grupo que persiga los flujos de divisas
hacia y desde Cuba, no podía ser más clara; de manera que las
acciones para proteger los intereses de nuestro país ante esta nueva
agresión debían ser tomadas sin más dilación. De inmediato orienté
al Banco Central de Cuba preparar un cronograma para poner en vigor
la circulación del peso convertible en sustitución del dólar en la
fecha más temprana posible.
Ese cronograma se
ha ido ejecutando y en estos momentos ya estamos en posición de
anunciar oficialmente que, a partir del día 8 de noviembre, el peso
convertible comenzará a circular en sustitución del dólar de Estados
Unidos en todo el territorio nacional.
Lo primero que
debemos aclarar es que esto no significa que se penalice la tenencia
de dólares u otra moneda libremente convertible. La población puede
tener en su poder cualquier cantidad de dólares sin que esto
constituya una violación de la ley. De lo que se trata es de que, a
partir de la fecha mencionada, 8 de noviembre, el dólar no será
aceptado en nuestros comercios en divisas, los cuales solamente
recibirán pesos cubanos convertibles.
Quien tenga
cualquier moneda libremente convertible, sea un cubano o un
visitante extranjero, desde el 8 de noviembre, para hacer sus
compras en el territorio nacional en la red de establecimientos que
operan en divisas, deberá primero adquirir pesos convertibles en las
Casas de Cambio (CADECAS), en las sucursales bancarias, e incluso en
un número importante de las propias tiendas que venden en divisas,
que también brindarán este servicio. Como cuestión adicional se ha
decidido que a partir de la fecha indicada, 8 de noviembre, todo el
que desee adquirir pesos convertibles con dólares en efectivo deberá
pagar un gravamen del 10 por ciento. Este gravamen servirá como
compensación a los riesgos y costos que origina la manipulación de
dólares de Estados Unidos a la economía cubana, como consecuencia de
las mencionadas medidas del gobierno de Estados Unidos, que tratan
de impedir a nuestro país utilizar los dólares en efectivo para
fines comerciales normales.
Es muy importante
reiterar, para que no haya confusión alguna, que este gravamen
comienza a partir del 8 de noviembre, de manera que todo el que
tenga dólares dispone de dos semanas para ejercer su derecho de
cambiarlos por pesos convertibles a la tasa de uno por uno y sin
gravamen alguno; o, si lo desea, también puede comprar mercancías en
dólares antes de esa fecha como se hace en estos momentos. Si tiene
cuenta en dólares en el banco, puede depositarlos y extraerlos
posteriormente en pesos convertibles a la tasa de uno por uno, o en
dólares en el momento que quiera, también sin ningún tipo de
gravamen; o si no tiene cuenta, puede abrirla y depositar sus
dólares en el banco y extraerlos en el futuro, en pesos convertibles
a la tasa de uno por uno, o en dólares, en el momento que quiera,
sin ningún tipo de gravamen.
El que usualmente
recibe fondos del exterior, dispone desde hoy de dos semanas para
coordinar, si así lo desea, con sus familiares, a fin de que en el
futuro no le envíen sus remesas en efectivo en dólares, sino en
otras monedas tales como euros, dólares canadienses, libras
esterlinas o francos suizos, a las cuales no se les aplicará el
gravamen del 10 por ciento.
Esto quiere decir
que se han buscado fórmulas para que nadie sea perjudicado por esta
medida, ya que se ofrece tiempo suficiente para realizar los
arreglos convenientes con los dólares en efectivo de que se
disponga, a fin de no tener que pagar el gravamen establecido.
Reitero que esta no
es una acción que tiene un fin de recaudar divisas mediante un
gravamen, sino que es una respuesta a una amenaza real por una
criminal medida del gobierno de Estados Unidos y una desvergonzada
campaña para atemorizar a los bancos extranjeros.
Quiero también
enfatizar que todas las cuentas bancarias en dólares, en pesos
convertibles o en cualquier otra moneda están totalmente
garantizadas y, como ya señalé, no se les aplicará ningún gravamen a
los fondos depositados en los bancos, con independencia de la fecha
en que los clientes deseen extraerlos, sin límites de ningún tipo.
Tal vez, para una
más fácil comprensión del tema, Randy podría leer la resolución del
Banco Central mediante la cual se pone en vigor esta medida, y a
partir de ahí se podrían hacer algunos comentarios aclaratorios.
Como ya expliqué,
lo primero que establece la resolución es que la población puede
mantener en su poder, sin restricciones de ningún tipo, al igual que
hasta el momento, dólares de Estados Unidos o cualquier otra moneda
convertible en cualquier cantidad. Entre el día de mañana y el día 7
de noviembre, todo se mantiene como hasta el presente y se
continuarán aceptando dólares en las tiendas; al que quiera cambiar
sus dólares por pesos convertibles no se le aplicará el gravamen del
10 por ciento, y se hará sobre la base de uno por uno; se pueden
abrir nuevas cuentas en dólares sin restricción de ningún tipo o
realizar nuevos depósitos en las cuentas existentes, y esos fondos
se pueden extraer en el futuro en el momento que se desee, en pesos
convertibles a la tasa de uno por uno o en dólares a elección del
cliente, sin estar sujeto a ningún tipo de gravamen.
Ya a partir del 8
de noviembre entra en vigor la obligación de pagar en pesos
convertibles en todos los establecimientos que operan en divisas, y
para cualquier operación de adquisición de pesos convertibles con
dólares en efectivo se aplicará el gravamen del 10 por ciento.
Recuerden que esto no es un cambio en la tasa entre el dólar y el
peso convertible, que sigue siendo de uno a uno, sino que es
simplemente un gravamen a la compra de pesos convertibles con
dólares en efectivo. Si usted tiene un peso convertible, puede
comprar un dólar; pero si usted tiene un dólar y quiere comprar un
peso convertible, debe pagar el gravamen del 10 por ciento, de
manera que por su dólar sólo recibirá 90 centavos de peso
convertible.
Recuerdo de nuevo
que para las demás monedas que se aceptan en el país —euros, francos
suizos, libras esterlinas y dólares canadienses— no existe ningún
tipo de gravamen. El gravamen del 10 por ciento se aplica
exclusivamente al dólar en efectivo en virtud de la situación creada
por las nuevas medidas del gobierno de Estados Unidos para asfixiar
al país.
Con el fin de
facilitar los cambios de moneda, estos se harán a partir del día 28
en las Casas de Cambio (CADECAS), sucursales bancarias, hoteles y
tiendas, con las precisiones que ya Randy leyó en la resolución.
La resolución
también establece que a las transacciones que se hagan con tarjetas
de crédito o débito no se les aplica ningún gravamen, con
independencia de la moneda en que sean, incluyendo el dólar. La
explicación es que, cuando la transacción es con una tarjeta de
débito o crédito, no está involucrado el movimiento de efectivo, de
manera que no existen los costos y riesgos asociados con la
manipulación de billetes de dólares en efectivo.
Hay algunas medidas
que se han tomado en el sistema bancario para facilitar los cambios
de moneda. Por ejemplo, los bancos abrirán el sábado 6 y el domingo
7 de noviembre, y del 28 de octubre al 5 de noviembre, a partir de
las 12 del día, estarán totalmente volcados a las operaciones de
cambio de moneda y no se realizará en ese horario ninguna otra
operación, para darle mayores facilidades a la población y que nadie
que lo desee deje de cambiar sus dólares por pesos convertibles
antes del día 8, de manera que no tenga que pagar el gravamen del 10
por ciento.
Por supuesto,
debemos aclarar en el mismo orden de razonamiento que a quien desee
comprar pesos cubanos en CADECAS con dólares de Estados Unidos
también se le aplicará el gravamen del 10 por ciento, ya que
estaríamos recibiendo dólares en efectivo.
Quiero aclarar
también que esta medida no impedirá ni obstaculizará en modo alguno
las garantías otorgadas por instituciones financieras cubanas a
entidades extranjeras, ni la disponibilidad de fondos en moneda
libremente convertible para honrar sus obligaciones. Esto tiene
solamente un alcance interno y estamos solamente ordenando lo
relativo a la circulación monetaria dentro del territorio nacional y
protegiéndonos de una agresión económica externa.
RESOLUCIÓN No 80/2004
Nota Informativa |