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Por Anett Ríos Jáuregui y José A. de la Osa Tomado de
Granma, 25 de marzo de 2005
El Presidente Fidel Castro anunció anoche que el Comité de Política
Monetaria del Banco Central de Cuba adoptó el acuerdo de subir la tasa de
cambio del peso convertible en relación con el dólar estadounidense y
demás monedas convertibles a partir del 9 de abril próximo. Esta
revaluación será por el momento del 8%.
También se fijará una tasa de cambio para la venta y otra para la
compra del dólar estadounidense, igual que se hace con el resto de las
divisas. Siguiendo la política de la Revolución de dar absoluta garantía a
los fondos depositados en los bancos, consigna el acuerdo, las cuentas
bancarias en dólares estadounidenses, tanto las ya existentes como las que
se desee abrir hasta el día 9, no serán afectadas por esta
medida.
Los titulares de cuentas en pesos convertibles se beneficiarán de
la revaluación de esa moneda a partir de esa fecha. Igualmente, el peso
cubano, que mantendrá su tasa de cambio respecto al peso convertible,
incrementará por ello en la misma medida su valor en relación con el dólar
estadounidense.
La otra semana revalorizamos el peso, dijo Fidel, esta semana vamos
a revalorizar el peso convertible y subrayó que el valor alcanzado "por
nuestro modesto pesito" se conserva en su totalidad.
Explicó que cada vez que el peso convertible se valorice o revalore
se revalora el peso cubano, y el peso cubano se puede revalorar
independientemente del peso convertible. Hay dos mecanismos, y todos
conducen a Roma: todos los caminos conducen a una moneda que tiene valor y
todos los que reciban un incremento por asistencia social, o jubilación o
salario, están recibiendo un aumento en moneda revaluada.
Estamos entrando en una nueva etapa —refirió Fidel— y ya veremos
qué hacen, qué puede hacer (el Gobierno de los Estados Unidos). Lo único
que digo es que no estamos haciendo eso "por su dinero", porque podemos
prescindir de su dinero. Advirtió que esta nueva medida busca fortalecer
nuestro peso convertible y no está orientada a perjudicar a
nadie.
Dentro de nuestra economía manda el pueblo soberano de Cuba,
enfatizó Fidel. Podemos prescindir del dólar, reiteró; son ellos allá los
que no pueden prescindir de él.
Seguiremos adelante con nuestros pesos convertibles y nuestros
pesos cubanos; seguiremos adelante, y ambos irán acercándose, ese es su
destino: son hermanos, nacieron de la misma madre que se llama Revolución.
Y el día que se dé el milagro de la unidad plena entre los dos —avizoró—
habremos escalado entonces un sitial muy alto por el camino de la
Revolución hacia la sociedad más justa y más humana del mundo, la más
socialista, y casi comunista, que en el mundo haya existido.
Veo clarísimo ese objetivo que nuestro pueblo alcanzará algún día,
subrayó Fidel, y por eso estamos batallando hoy y por eso no vamos a
descansar.
En su intervención en el Palacio de las Convenciones, dijo que no
estaba en contra de los salarios altos, y preguntó qué pasaba con los que
hoy tenían menos. Valoró que si la fórmula es socialista, aquellos que más
aporten según su capacidad recibirán según su trabajo.
Esa fórmula tenemos que defenderla firmemente dentro de un espíritu
de justicia social y de ayuda a quien lo necesite, enfatizó. Porque si
alguien tiene una necesidad, y no puede solventarla, no por eso se va a
quedar sin alimentación; si tuvo algún problema de nacimiento, algún
accidente o enfermedad, o no nació dotado de especiales cualidades, hay
que ayudarlo, porque para eso pertenecemos a una especie pensante,
sensible. No podemos caer en ese repugnante sistema o principio de "que se
las arregle como puede".
Esa igualdad sí tiene que buscarla la Revolución, subrayó Fidel. Es
la que buscaba el comunismo, recordó, incluso en la distribución, el día
que existieran los medios necesarios para la satisfacción de las
necesidades.
Fidel planteó que cada vez se siente más atraído por las ideas de
Marx, de Lenin y de Engels, porque nos enseñaron mucho, nos abrieron el
camino al pensamiento. No vamos a decir que eso pasó, precisó. Nosotros
somos los que estamos ante el desafío de que esas ideas avancen por encima
de obstáculos enormes, tal vez no imaginados por los propios creadores de
la doctrina del marxismo y del leninismo.
Eso es lo que nos ha traído hasta aquí, puntualizó, y desde ahora
veremos cómo nos va a ayudar mejor, porque ya estamos disfrutando de todos
los beneficios y posibilidades de tener un régimen socialista, no medido
en automóviles, aclaró, sino en posibilidades reales de hacer cosas por el
bienestar de nuestro pueblo, por el bienestar en todos los sentidos y, en
parte también, por el bienestar de la humanidad.
El éxito nuestro es algo que ayuda, continuó. Nuestra batalla
contra ese poderoso y al parecer indetenible imperio está enseñando a
muchos pueblos que ¡sí se puede!, como dice la frase de la campaña de
alfabetización en Venezuela. Y también podemos decir: ¡Nosotros sí
podemos, y estamos demostrando que sí podemos!
Fidel anunció que en cuatro meses, a partir de abril, todos los
refrigeradores que carezcan de juntas las habrán recibido. También, hasta
el 31 de diciembre, serán distribuidos entre las familias cubanas 12 500
000 artículos para la confección de los alimentos, que incluyen ollas de
presión nuevas, ollas arroceras, ollas de presión eléctricas y hornillas
eléctricas con potencia variable de 1 200, 900 y 600 Watts.
Comentó que solo una guerra, un gran conflicto internacional,
podría impedir que se cumplan estos objetivos. Y es posible que antes de
que concluya este año, cuatro de cada cinco núcleos que tengan acceso a la
electricidad y cocinen con queroseno, dejarán de utilizar ese costoso,
ineficiente y nocivo combustible; y no menos del 50% de los que hoy
consumen gas líquido lo hagan también con electricidad.
Fidel calificó de "agujero negro de la electricidad" el conjunto de
roturas, irregularidades e ineficiencias en el funcionamiento de equipos
eléctricos (como los refrigeradores), plantas, conexiones,
transformadores, entre otros. El costo de esa electricidad perdida
equivale a 100 millones de dólares, pero ese "agujero" lo vamos a
convertir en una gran reserva, con un gasto mínimo, manifestó.
Nos están faltando un número de dólares para el jabón, la
almohadilla sanitaria, la pasta de dientes y lo vamos a recoger del
ahorro, de lo que estamos haciendo en este sentido, agregó.
Al comienzo de su intervención, Fidel dijo que había una larga
lista de opiniones sobre sus intervenciones especiales anteriores que
expresan sentimientos optimistas de la inmensa mayoría de nuestro pueblo.
No obstante, expresó que prefería las opiniones críticas, aunque algunas
pudieran o no tener razón.
Indicó que el país viene realizando un gran esfuerzo para llevar a
cabo lo que llamó "un contragolpe económico y social de la Revolución
cubana", frente a los intentos de asfixiarnos y liquidarnos. Dijo que es
necesario dar información a la población que ayude a esclarecer los
problemas, para reflexionar y comprender y ¡luchar, luchar y
luchar!
En las opiniones emitidas por la población se valora como positivo
el mejoramiento de la canasta básica y se destaca lo positiva que resulta
la idea de entregar los productos empacados, puesto que eso debe
garantizar que llegue a cada cual lo que le toca.
Existe preocupación por los problemas relacionados con la sequía
que afecta a varios territorios del país, lo que hace más difícil la
alimentación y encarece los productos. Por indicaciones del Comandante,
Carlos Lage y Bárbara Castillo, secretario del Comité Ejecutivo del
Consejo de Ministros y ministra de Comercio Interior, respectivamente,
explicaron la política del Gobierno de beneficiar con cantidades
adicionales de alimentos a las provincias orientales las que se
distribuyen desde hace meses por vía del consumo normado y del mercado
paralelo. También se reiteran las opiniones en torno a la necesidad de
incrementar el control estatal sobre las estructuras de distribución de
agua y mantener permanentemente informado al pueblo sobre la evolución de
esa problemática y las acciones que se ejecutan para
revertirla.
Asimismo se plantea que se debe centrar la atención en el control
de los productos y los precios en los mercados agropecuarios, que es la
base alimentaria de la población, y se expresa preocupación en cuanto a
que existen producciones alimentarias que no cumplen las expectativas del
pueblo.
Como en la anterior, en esta tercera intervención del Jefe de la
Revolución estuvieron presentes dirigentes del Partido, del Estado, del
Gobierno, de la Unión de Jóvenes Comunistas, representantes de nuestras
organizaciones de masas y oficiales y combatientes de las FAR y el MININT. (Minrex) |