|
Por María Julia Mayoral, Alfonso Nacianceno, Alexis Schlachter
y Alberto Núñez Tomado de Granma, 12 de abril de 2005
El Presidente Fidel Castro exigió al presidente de Estados Unidos,
W. Bush, que responda ante el mundo si es cierto o no que, hace ya tres
semanas, el Gobierno de ese país tiene a su amparo, en territorio
norteamericano, al connotado terrorista internacional Luis Posada
Carriles.
Con el de ayer sumaron 19 los días de estancia de Posada Carriles
en EE.UU. y las máximas autoridades de esa nación no han dicho hasta el
momento ni una sola palabra; solo se ha hecho correr la noticia mediante
reportes de prensa como el publicado en el diario The Miami Herald, al
cual un funcionario federal confirmó la presencia del
terrorista.
Todo indica que la entrada amañada, silenciosa y conspirativa del
asesino a EE.UU., responde al interés de Washington de dejar correr el
tiempo, pues en estos días intenta condenar a Cuba en la Comisión de
Derechos Humanos de Naciones Unidas, y no resulta conveniente que el mundo
conozca la actitud hipócrita del imperio, consideró el líder de la
Revolución.
Los emplazamos a que digan algo, a que expresen la opinión de algo
que ya es como una criatura que tiene que nacer. La verdad es que el
honorable Presidente de Estados Unidos está en estos momentos como una
embarazada que tiene un monstruo en el vientre y debe darlo a luz, o a la
luz, y pronto, porque va a ser muy difícil darse marcha atrás; tienen que
presentarlo, demandó Fidel, en su comparecencia especial de este lunes en
el Palacio de las Convenciones.
El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros le recordó
al mandatario estadounidense palabras pronunciadas por este último el 26
de agosto del 2003, en las que Bush afirmó que enviaba un mensaje que
podía ser entendido por todo el mundo: Si alguien protege a un terrorista,
si alguien apoya a un terrorista, si alguien alimenta a un terrorista, es
tan culpable como los terroristas.
Entonces, ¿cómo entender la protección a Posada Carriles? En
opinión de Fidel, hacer eso es un ultraje a los ciudadanos norteamericanos
que murieron en las Torres Gemelas de Nueva York, olvidar que allá, como
aquí, viven miles de familiares de los que han sido sacrificados en
atroces actos terroristas.
El líder de la Revolución hizo su intervención ante combatientes y
familiares de los caídos en el sabotaje al barco La Coubre y en la lucha
contra bandidos en nuestro país iniciada a fines de 1960; sobrevivientes y
familiares de las víctimas del sabotaje cometido contra la tienda El
Encanto en abril de 1961; combatientes y familiares de los muertos en el
enfrentamiento a los mercenarios que invadieron nuestro territorio por
Playa Girón, y miembros de la brigada sanitaria que prestó servicios en
aquellos momentos.
Escucharon sus palabras también familiares y sobrevivientes del
atentado con bomba realizado en febrero de 1974 a la Embajada cubana en
Perú; familiares de víctimas de la voladura en pleno vuelo de una aeronave
de Cubana de Aviación en 1976 (el crimen más monstruoso de ese tipo
cometido en este hemisferio); y familiares de los muertos en los sucesos
de Tarará en enero de 1992.
Estaban igualmente en el Palacio de las Convenciones víctimas de la
epidemia de dengue hemorrágico provocada por la CIA en Cuba, familiares de
los fallecidos en el sabotaje a la refinería Ñico López y de Adriana
Corcho, asesinada en nuestra embajada en Portugal en 1976, el padre del
joven italiano Fabio Di Celmo, quien fue víctima de las acciones
terroristas cometidas contra hoteles y otras instalaciones de La Habana en
años recientes, y familiares de los Cinco Héroes prisioneros en
EE.UU.
Asistieron abogados participantes en las dos demandas presentadas
por el pueblo de Cuba al Gobierno de Estados Unidos por daños humanos y
económicos, trabajadores sociales, dirigentes del Partido, la UJC y las
organizaciones de masas, combatientes de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias y del Ministerio del Interior.
Sobre todos ellos Fidel dijo: Escuche bien, señor Bush, aquí están
las víctimas de los crímenes y de los actos terroristas cometidos contra
nuestro pueblo durante decenas de años. Es en nombre de ellos que
pronuncio estas palabras.
A continuación solicitó a los gobiernos de Europa que opinen sobre
la realidad de que monstruos asesinos (los cómplices) sean recibidos en
Estados Unidos con más de un acto de homenaje y reconocimiento.
Estados Unidos espera que los europeos le ofrezcan su bochornoso
apoyo contra Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de Ginebra, aunque no
tendrían que sentirse demasiado abochornados porque llegarán a esa
situación desvergonzada, incivilizada y cobarde conociendo con antelación
que el Gobierno de la gran superpotencia comete monstruosos crímenes
bélicos, preconiza acciones extrajudiciales y es responsable de las
torturas cometidas en las cárceles de Iraq y de las perpetradas en
territorio de la Base de Guantánamo, ocupado por la fuerza.
Fidel conminó al mandatario de Estados Unidos a que responda si es
cierto o no que determinadas personas de su círculo más cercano se
interesaron porque él, Bush, diera hospitalidad a Posada Carriles. Y si no
lo sabía, desde cuándo lo conoce. Además, reclamó que dijera públicamente
si sabía que los más íntimos amigos en la Casa Blanca estaban en esos
trajines de proteger al terrorista mientras Juan Pablo II agonizaba, y si
sabía de esos hechos, cuando viajó a Roma y se inclinó ante el cadáver del
Papa.
Preguntó también Fidel a Bush, si en ese momento de consternación
de la humanidad por el fallecimiento del Sumo Pontífice, tenía conciencia
de que algo tan bochornoso y tan repugnante como la protección a Posada
Carriles estaba teniendo lugar en Estados Unidos. ¿Aprobaría alguna vez el
Papa semejante conducta, aprobarían esa conducta la opinión pública
mundial, los pueblos, entre ellos el nuestro, los familiares de las
víctimas de los actos terroristas?, inquirió el Comandante en Jefe para
luego agregar: Todos desean saber si usted lo sabía o no, si tiene
conciencia o no de lo que estaba ocurriendo, pues algo así sería como si
Bin Laden estuviera en territorio de Estados Unidos y el Presidente de ese
país no lo supiera o no hiciera nada.
¿Qué clase de Presidente tiene los Estados Unidos, que permite que
un monstruo terrorista que hizo volar en pleno vuelo un avión con 73
personas a bordo y llevó explosivos para hacer volar el Paraninfo de la
Universidad de Panamá, con lo cual hubieran podido morir cientos de
personas, esté en su país a buen recaudo? ¿Qué seguridad puede tener el
pueblo norteamericano con un Presidente así?, ¿Para qué sirven todos los
cuerpos de seguridad, todos los órganos de inteligencia, la maquinaria que
cuesta cientos de miles de millones de dólares, si no sabían que allí
estaba Posada Carriles?, cuestionó Fidel.
Y si lo sabían y se lo informaron a usted, prosiguió Fidel , ¿por
qué no lo dijo?, ¿por qué no lo ha informado a la opinión pública
mundial?, recalcó.
Usted, dijo refiriéndose a Bush, tiene una gran responsabilidad
ante esa opinión mundial, ante el pueblo de Estados Unidos, ante las
víctimas de actos terroristas contra norteamericanos que hayan tenido
lugar en cualquier lugar del mundo, ante los pueblos de América Latina,
ante el pueblo de Cuba y ante los familiares aquí reunidos, que no han
recibido jamás el consuelo siquiera de una palabra de arrepentimiento, de
una solicitud de perdón por parte de ningún Gobierno de Estados Unidos,
advirtió el líder de la Revolución.
Como hecho trascendente y grave calificó la actuación de Washington
en relación con Posada Carriles, de cuyo historial terrorista, y el de sus
más cercanos cómplices, existe un amplio y públicamente conocido
récord.
Fidel también rememoró que la dirección cubana ha estado dispuesta
siempre a cooperar con las autoridades de EE.UU. y a proporcionarles la
información necesaria acerca de la trayectoria de esos terroristas, aunque
la Casa Blanca y sus agencias, incluida la CIA, los conocen bien porque
durante décadas esos asesinos han trabajado a las órdenes del
imperio.
De manera detallada, el Presidente de los Consejos de Estado y de
Ministros relató los hechos que condujeron a la excarcelación de Posada
Carriles y sus cómplices luego de haber sido sancionados en Panamá y
liberados por el indulto concedido por la ex mandataria de ese país,
Mireya Moscoso, cuya conducta corrupta y alineación a las posturas del
imperio y de la mafia cubano-americana, resultan igualmente muy conocidas,
como constata un artículo de la prestigiosa publicación digital Rebelión,
reseñado por Fidel.
Fidel, tras recordar que fue Cuba la que proporcionó todos los
datos para la detención de los terroristas por parte de la policía
panameña, señaló que nuestro país podía haberlos capturado; pero nunca lo
hicimos ni lo haremos, porque tenemos ética, respetamos la soberanía de
los demás países y no acostumbramos a realizar acciones de ese tipo, en
las que siempre anda enrolado el imperio.
De acuerdo con los comentarios que circulan dentro de la
ultraderecha de EE.UU., ahora hay una gran expectativa por el costo
político que podría pagar la Administración ante la Comisión de Derechos
Humanos en Ginebra, al existir silencio total por parte del Gobierno y de
los cabecillas contrarrevolucionarios, tratando de mantener en secreto a
Posada Carriles, comentó.
Sin embargo, agregó, la información se filtró antes de lo previsto,
pues a varios miembros del Consejo por la Libertad de Cuba (una connotada
organización contrarrevolucionaria), les solicitaron apoyo financiero para
el terrorista; es decir, respaldo, para hacer lo que ya tenían
previsto.
HISTORIAS DE CANALLAS
El Presidente cubano inició la comparecencia haciendo referencia al
editorial publicado en el periódico Granma, pero acto seguido aclaró que
el motivo de su intervención no era profundizar en el tema de los intentos
por frustrar la visita del Papa a Cuba, sino hacer una denuncia de un
hecho actual.
Explicó cómo las noticias de los periódicos y emisoras de radio de
Miami desde hace unos diez días han ido elaborando una estrategia para
presentar de nuevo en esa ciudad al connotado terrorista
contrarrevolucionario Luis Posada Carriles con calificativos de "veterano
guerrero anticastrista", "figura simbólica", "exiliado
cubano"...
Tras calificar de indignante y repugnante la maniobra de quienes se
autotitulan defensores de los derechos humanos, el líder de la Revolución
abundó acerca del enfoque cínico que han lanzado esos medios al informar
que se trata de un "legendario luchador" que ahora pone fin a una "vida
errante y clandestina" y busca asilo en Estados Unidos.
Enumeró muchas de las acciones que componen la hoja de servicios de
este reconocido criminal y sus acompañantes durante más de 40 años y
condenó la actitud de las administraciones estadounidenses que desde el
mismo triunfo de la Revolución optaron por entrenarlos, dirigirlos y
protegerlos.
Fidel se refirió a la confesión pública que hizo el criminal Posada
Carriles al The New York Times en relación con su orgullo por haber
perpetrado el atentado de 1976 en Barbados contra el avión en el cual
perecieron 73 personas, en su mayoría jóvenes deportistas
cubanos.
Mucho antes, desde 1960, Posada Carriles había organizado planes
contrarrevolucionarios con el vínculo directo de la CIA. Sobre el asunto,
recordó que en un documento desclasificado por el imperio se dio a conocer
que el cabecilla trabajó bajo el seudónimo de "El Cazador" en la
organización terrorista llamada "Halcones Negros". También señaló que en
1961 Posada recibió entrenamiento militar para secundar el desembarco
mercenario por Playa Girón, pero la rápida victoria miliciana de nuestro
pueblo le impidió actuar.
Los nexos del connotado enemigo de la Revolución con las peores
causas en América Latina quedaron evidenciados por la relación de hechos
recordados por Fidel, que incluyeron actividades contra los
revolucionarios venezolanos en la década del 60 y en otros países de
Nuestra América.
La lista de hechos de sangre de Posada Carriles y sus secuaces es
extensa e incluye asesinatos de funcionarios cubanos en el exterior y la
organización de atentados dirigidos contra el Comandante en Jefe,
particularmente durante las diferentes Cumbres Iberoamericanas celebradas
en la década del 90.
En Cartagena de Indias, Colombia, en 1994, y aprovechando la
reunión de mandatarios, el cabecilla Posada Carriles organizó un atentado
a Fidel, que debió concretarse en el momento en que el Presidente cubano
viajara en coche por la ciudad, junto al Premio Nobel de Literatura,
Gabriel García Márquez, como parte del programa de la Cumbre. El hecho no
se llegó a realizar.
El Jefe de la Revolución abundó sobre la extensa lista de actos
terroristas perpetrados por Posada Carriles, Pedro Remón Rodríguez, Gaspar
Jiménez Escobedo y Guillermo Novo Sampol.
Habló de cómo los terroristas intentaron destruir lo que Cuba venía
haciendo en el turismo, una vía para salir adelante en medio del período
especial y del derrumbe de la URSS y del campo socialista. Es preciso no
olvidar que pretendían con esos sabotajes crear un ambiente de caos
interno en el país y así derribar a la Revolución.
Fidel ofreció detalles sobre la detención el 17 de noviembre del
2000 del terrorista Luis Posada Carriles y sus compinches, quienes tenían
todo planeado para atentar contra su vida cuando se reuniera con los
estudiantes en el Paraninfo de la Universidad de Panamá. Nada menos que
más de 40 kilogramos de TNT y otros armamentos sofisticados poseían para
llevar a cabo la fechoría.
Nosotros los teníamos chequeados, controlados, filmados y les dimos
un tiempo a las autoridades panameñas para que tomaran medidas. Recuerden
que comparecí ante la prensa allí reunida, le ofrecí los pormenores de la
monstruosa matanza que planeaban, después de lo cual fueron arrestados,
explicó el Comandante en Jefe.
A renglón seguido dedicó unos minutos para dar a conocer una
síntesis de cada uno de los expedientes de Posada Carriles y sus
incondicionales, Remón Rodríguez, Novo Sampol y Jiménez Escobedo, en todos
los casos llenos de punta a cabo de asesinatos y acciones repugnantes como
la cometida contra Eulalio J. Negrín en noviembre de 1979. Negrín asistió
en Cuba a una reunión de la Nación y la Emigración, después de lo cual
Pedro Remón (siguiendo órdenes de Orlando Bosch, otro esbirro en aquel
momento encarcelado en Venezuela), lo asesinó en presencia de su
hijo.
También habló de los asesinatos del canciller chileno Orlando
Letelier y de Félix García Rodríguez, funcionario de Cuba en la ONU, en
los que igualmente tomaron parte estos personajes. Semejantes criminales
permanecen en Estados Unidos, y ¿acaso los norteamericanos pueden
desconocer la presencia de los denunciados por nuestro país?
Una vez indultados por la presidenta panameña Mireya Moscoso, los
"amiguitos" de Bush empezaron a recibir homenajes en Miami y en otras
ciudades, donde hasta les hicieron colectas de dinero. El Consejo por la
Libertad de Cuba fue uno de los más sobresalientes cuando el 28 de
septiembre del 2004 les organizó una fiesta en su honor, en
Miami.
El Jefe de la Revolución recordó que mientras estos asesinos andan
sueltos, Cinco Compatriotas nuestros, luchadores contra el terrorismo,
permanecen en cárceles norteamericanas cumpliendo cadenas perpetuas, donde
los familiares apenas los pueden visitar. ¡Qué nobles, qué democráticos,
qué justos esos señores del imperio!
Aquí están las notas diplomáticas de Cuba dirigidas a eso que se
llama Gobierno de Estados Unidos, dijo Fidel. Nuestro país protestó contra
lo que se trataba de hacer por variar el proceso contra los asesinos que
se seguía en Panamá, maniobras en las que aparecía la mano de Estados
Unidos presionando al ejecutivo para liberar a los terroristas.
Mientras esa patraña se fraguaba, la visita a Panamá de Colin
Powell, secretario de Estado norteamericano, servía para hacerle saber a
la presidenta Mireya Moscoso que al mandatario W. Bush le interesaba que
el viejo asesino y sus compinches encarcelados por intento de magnicidio
fueran juzgados como reos en ausencia. El proceso judicial se convertiría
en una burla a los pueblos panameño y cubano.
También el infausto Otto Reich fue utilizado para que fuera a
Panamá a interceder por los juzgados. El Ministerio de Relaciones
Exteriores de Cuba (MINREX) denunció estas artimañas y la intimidación a
la que sometieron a figuras clave para destruir un proceso judicial que se
había desarrollado con imparcialidad y justicia. En una de esas notas
dirigida a la Honorable Embajada de Suiza, Sección de Intereses de los
Estados Unidos de América, Cuba expresaba que conocía de la intención de
Mireya Moscoso de indultar a los terroristas, y ninguna de esas
comunicaciones recibieron respuesta.
Le hicimos saber al Gobierno de Estados Unidos, supuestamente
comprometido en la lucha contra el terrorismo internacional, que si estos
criminales entraban en ese país debían ser entregados a las autoridades y
que Cuba cooperaría en ofrecer cualquier información que sobre ellos
solicitaran, señaló.
Estamos informando al mundo antes de que terminen su basura. Tantas
notas enviadas y esta es la hora en que no han dicho ni una sola palabra.
Recordó que se le pidió al Gobierno de Estados Unidos que se refiriera a
las informaciones conocidas de que Posada Carriles se encontraba en Miami,
el MINREX reclamó su detención y entrega a Cuba para juzgarlo por los
crímenes cometidos contra nuestro pueblo y allí se decía que se espera que
a él y a sus compinches los juzguen por el delito de terrorismo
internacional. Esperamos que Estados Unidos actúe de forma responsable y
no permita que estos "caballeros" burlen nuevamente la acción de la
justicia.
Enjuició el líder de la Revolución que para ese Gobierno es como si
contra nosotros no se hubieran cometido actos terroristas. Al parecer,
para Estados Unidos, en Cuba no hubo un Playa Girón, no hubo lucha contra
bandidos, ni asesinaron a Conrado Benítez y a Manuel Ascunce, tampoco
murieron cientos de compatriotas luchando contra esas acciones. Estas no
son cosas del pasado, para nosotros valen más los principios. (Minrex) |