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La Habana,
10 de junio de 2004
MENSAJE AL GRUPO DE LOS 77
Distinguidos participantes en la
Reunión Conmemorativa por
el Aniversario 40 del Grupo de los 77:
Hace cuatro décadas, los países del Tercer
Mundo decidimos unirnos para impulsar juntos nuestras posiciones en la economía
mundial. En vísperas de la Primera
Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, ya
identificábamos problemas apremiantes para los países subdesarrollados y
reclamábamos, como todavía lo hacemos, nuestro derecho al desarrollo económico
y social y a una vida mejor para nuestros pueblos.
En los años siguientes, otros pueblos del
Tercer Mundo alcanzaron su independencia, y fuimos sumando nuevos miembros
a nuestro grupo. Hoy somos 132 países, y
constituimos una fuerza capaz de defender con éxito nuestro derecho a vivir en
un mundo mejor y más justo, si actuamos unidos.
La mayoría de los problemas que identificamos
en el momento de la creación del Grupo de los 77, no sólo subsisten, sino
se han agravado en la medida en que se ha consolidado el orden económico
mundial explotador e injusto que caracteriza a la globalización neoliberal.
Hoy nos enfrentamos a un mundo donde:
·
El
20 por ciento de la población realiza el 86 por ciento del consumo total.
·
Más
de 850 millones de adultos son analfabetos.
·
Más
de 12 millones de niños mueren cada año en el Tercer Mundo a causa
de enfermedades curables.
·
No
asisten a la escuela 325 millones de niños en los países subdesarrollados.
·
El
intercambio desigual en el comercio internacional se ha profundizado. El poder de compra de los productos
básicos diferentes del petróleo es menos de un tercio del que era al
crearse la UNCTAD.
Resulta evidente que el actual orden
económico internacional, que genera desigualdades e injusticias crecientes,
funciona sólo para la minoría de la población del planeta y excluye de sus
beneficios a la gran mayoría.
Existen los recursos para financiar el
desarrollo. Lo que falta es la voluntad
política de los gobiernos de los países desarrollados.
Los niveles de la deuda externa del Tercer
Mundo resultan insostenibles e incompatibles con el desarrollo económico de
nuestros países. Cada día enfrentamos
nuevas condicionalidades por parte de los países y organizaciones acreedoras
que, por esa vía, tratan de imponer modelos que sólo han conducido al
empobrecimiento aún mayor de los pueblos.
El problema de la deuda externa debe ser
resuelto de una vez. La deuda debe ser
condonada. Es imposible alcanzar las
metas del desarrollo con una carga tan onerosa.
La Ayuda Oficial al Desarrollo prometida por
los países industrializados aún dista de alcanzar las metas acordadas por
Naciones Unidas. Los países
desarrollados tienen el deber y la responsabilidad de financiar el
desarrollo de los países que fueron sus colonias.
Hoy vivimos en un mundo donde se invierte una
proporción cada vez más alta de los recursos en la industria de la guerra,
mientras muchos millones de personas sufren la pobreza extrema y cada año
mueren decenas de millones a causa de la desnutrición y las enfermedades
curables.
Es cada vez más alarmante el deterioro del
medio ambiente y el efecto devastador del cambio climático en los países
del Tercer Mundo. En nuestros países
escasean los alimentos y las fuentes de agua potable, mientras en los países
desarrollados se derrochan continuamente los recursos.
En el mundo actual, caracterizado por un
orden global unipolar y neoliberal, bajo la dictadura económica y militar
de una superpotencia que trata de imponer su modelo como único patrón para
toda la humanidad, los países del Sur debemos seguir fortaleciendo nuestra
unidad y cooperación. Sólo unidos
podremos aspirar a hacer prevalecer nuestros derechos. En este necesario empeño, al Grupo de los 77
le corresponde un papel de extraordinaria importancia.
En la Cumbre Sur, celebrada en La Habana hace
ya cuatro años, se reactivaron y actualizaron las prioridades y mecanismos
de nuestro grupo. Sin embargo, mucho
nos falta por hacer para cumplir cabalmente el Plan de Acción adoptado
entonces. Por eso nos parece de
capital importancia la celebración de una Segunda Cumbre de los Países del
Sur, que será una ocasión propicia para defender nuestro ideal
de preservar la paz, reafirmar el multilateralismo y fortalecer la
cooperación internacional.
Cuba, víctima por más de cuarenta años del
bloqueo, la guerra económica y las agresiones de todo tipo por parte del
Gobierno de los Estados Unidos, que en las últimas semanas ha recrudecido sus
acciones agresivas para tratar de someter a nuestro pueblo, reitera su
compromiso con la cooperación y la concertación de esfuerzos entre nuestros
países, y reitera que no vacilará en continuar brindando su solidaridad
desinteresada y su apoyo a los pueblos del Tercer Mundo.
 Fidel
Castro Ruz
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