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Estimados colegas:
Aprovecho la ocasión para reiterar nuestras
condolencias a la delegación de Indonesia por el
intenso terremoto que ha causado miles de victimas
en ese país.
Quisiera, en primer lugar, rendir tributo al
magnífico trabajo que ha desarrollado Malasia en la
Presidencia del Movimiento, cuyo desempeño y
compromiso servirá de ejemplo a nuestra labor
futura.
Han
quedado atrás los momentos en que algunos se
cuestionaron la existencia y validez del Movimiento
de Países No Alineados ante la nueva coyuntura
internacional que se impuso en la convulsa situación
de la década de 1990. Nadie tiene dudas hoy de la
vigencia de sus principios fundacionales y de su
importancia como foro de concertación política de
los países del Sur.
Sin
embargo, pasada una década de aquella etapa, nuestro
Movimiento tiene por delante nuevos retos. Cuba está
dispuesta a enfrentarlos durante el período en que
desempeñe su Presidencia, a partir de la celebración
de la XIV Conferencia Cumbre, que tendrá lugar en La
Habana en septiembre próximo.
Permítanme ahora compartir algunas reflexiones sobre
los desafíos que tenemos por delante:
Primero: El Movimiento enfrenta en la actualidad una
situación paradójica. La que debería constituir
nuestra principal fortaleza, una amplia membresía,
en ocasiones se convierte de hecho en el principal
obstáculo para nuestra efectividad.
Contar con la mayoría absoluta y casi los dos
tercios de la membresía de Naciones Unidas, debería
convertirnos en una fuerza arrolladora dentro de esa
Organización y en el escenario internacional global.
Sin embargo, en no pocas ocasiones, y debido a
diferencias internas o la imposición de intereses
nacionales, nos enfrascamos en discusiones que sólo
nos arrastran a la desunión y al resquebrajamiento
de nuestras posiciones. Ello ocurre casi siempre en
temas o coyunturas de máxima prioridad para el
Tercer Mundo. En ese momento, somos fácil presa de
la fuerza brutal de las presiones que ejercen los
países más poderosos que, así, terminan imponiendo
su voluntad.
Segundo: El escenario internacional actual difiere
mucho del que prevalecía en etapas anteriores.
La
existencia de una única superpotencia, que pretende
imponer su hegemonismo a nivel internacional e
intervenir a su antojo en un mundo unipolar
refuerza, sin embargo, la necesidad de contar con un
Movimiento cada vez más cohesionado, que reafirme
sus principios fundacionales y al mismo tiempo los
actualice. No podemos permitir, por ejemplo, que el
Movimiento de Países No Alineados permanezca
inactivo mientras se cometen actos unilaterales y
violatorios del Derecho Internacional y la Carta de
la ONU, incluso contra países miembros del
Movimiento. La cohesión, la unidad y la solidaridad
deben ser los cimientos fundamentales de nuestro
accionar colectivo.
Tercero: Somos una amalgama heterogénea de
ideologías, religiones, culturas, niveles de
desarrollo, experiencias históricas e intereses
nacionales específicos.
Esta diversidad innegable, lejos de ser un obstáculo
que nos impida la concertación, debe convertirse en
un estímulo para construir la unidad que nos permita
enfrentar mejor los desafíos del convulso e injusto
mundo de hoy. El hecho de que todos y cada uno de
nosotros atraviese por circunstancias diversas en
sus procesos de desarrollo y en el ejercicio de sus
relaciones internacionales nos debe proporcionar la
riqueza que facilite nuestra capacidad de reacción
ante cualquier fenómeno. Asimismo, los riesgos,
amenazas y dificultades que enfrentamos son
similares y tienen orígenes comunes. Por tanto, le
corresponde al Movimiento convertir esa diversidad
en la fuerza que nos aporte creatividad, solidaridad
y cohesión en defensa de nuestros intereses
colectivos. Debemos pensar siempre que lo que no nos
afecta hoy, pero afecta a otro miembro del
Movimiento, mañana podría afectarnos a nosotros.
En
la consecución de este objetivo, resulta imperativo
que retomemos la aplicación del consenso para la
toma de decisiones en el marco del Movimiento, tal y
como fuera refrendado en el Documento de Cartagena
sobre Metodología. El consenso ha tenido y tiene un
papel fundamental para mantener la solidaridad y la
unidad de los países no alineados, significa acuerdo
considerable y entraña un amplio, participativo y
transparente proceso de consultas para alcanzarlo,
pero no exige ni implica la unanimidad. En
ocasiones, la búsqueda de la unanimidad nos ha
llevado a la parálisis.
Cuarto: La necesidad de consolidar una agenda que
defina acciones concretas a realizar de conjunto,
para enfrentar con éxito nuestras prioridades más
urgentes. El proyecto de Declaracion Final que ha
presentado Malasia para esta reunión constituye un
buen ejemplo.
Nuestras reuniones, así como los documentos
acordados en ellas, deben estar encaminados a
identificar metas y acciones concretas que permitan
atender nuestros intereses y necesidades comunes.
Quinto: Los países miembros sufrimos en ocasiones la
falta de sentido de pertenencia al Movimiento.
La
defensa unida y solidaria de nuestros intereses
compartidos, la participación activa de todos en las
deliberaciones sobre temas de crucial importancia
para los países del Sur y la identificación de
acciones concretas para materializar nuestras
aspiraciones, deben contribuir a enfrentar este
reto.
La
idea de pertenencia al MNOAL, no debe ni puede estar
reñida con la participación de sus miembros en otros
bloques u organizaciones regionales o subregionales
o en agrupaciones como el Grupo de los 77. Por el
contrario, todo mecanismo de concertación y toda
forma de integración genuina entre nuestras
naciones, contribuirá a fortalecer nuestro papel a
nivel internacional, de la misma manera que
favorecerá nuestro desarrollo económico y social.
Debemos lograr un mismo nivel de compromiso con el
Movimiento que con las otras organizaciones
regionales o subregionales a las que muchos de
nosotros pertenecemos.
Ahora bien, una vez identificados los principales
retos y desafíos, ¿qué se puede hacer para
enfrentarlos? ¿Qué se propone hacer Cuba desde la
Presidencia del Movimiento?
En el Documento Final de la XIII Conferencia Cumbre,
celebrada exitosamente aquí en Malasia en febrero de
2003, los Jefes de Estado y Gobierno de nuestros
países “reafirmaron que la solidaridad entre sus
miembros es esencial para el Movimiento”.
En
esta línea, Cuba apuesta por la unidad de acción y
la solidaridad entre todos los miembros del
Movimiento como la única alternativa para superar
los enormes desafíos que tenemos por delante.
Cuba presentará a la XIV Conferencia Cumbre un
proyecto de Declaración Política, que identifique de
manera clara las prioridades, principios, metas y
objetivos comunes de los países que integran el
Movimiento en las condiciones actuales, a la vez que
reafirme los principios de Bandung y los preceptos
básicos aún vigentes, que dieron origen al
Movimiento de Países No Alineados.
Cuba presentará también un Documento de Metodología
del Movimiento, que retome y actualice los Acuerdos
del Comité Ministerial de Metodología del Movimiento
en relación con sus principios de funcionamiento y
las prerrogativas de sus mecanismos ejecutivos. El
principal objetivo de este Documento es sistematizar
lo alcanzado, proporcionar ejecutividad, así como
dar mayor claridad, efectividad y viabilidad a la
aplicación de los acuerdos y decisiones que adopten
los países no alineados en sus principales reuniones
de concertación.
Cuba pondrá a consideración de la Cumbre, con vistas
a su adopción, un Plan de Acción del Movimiento que
incluya acciones e iniciativas concretas que serían
aplicadas por los países no alineados, sobre la base
de las decisiones y posiciones de principios
adoptadas en las reuniones de alto nivel. Este
documento representará el programa de los tres años
de la Presidencia cubana, aunque deberá actualizarse
y enriquecerse en la misma medida en que evolucionen
los acontecimientos internacionales y surjan nuevos
temas o situaciones de interés para los países no
alineados.
En
aras de potenciar la solidaridad y el intercambio
mutuamente ventajoso entre sus miembros, Cuba
presentará también un Documento sobre Cooperación,
que refuerce la importancia y validez de la
cooperación Sur-Sur entre los países no alineados.
Cuba continuará apoyando los pasos concretos dados
por la Presidencia malasia en la activación del
Movimiento en otras sedes multilaterales, además de
Nueva York, lo cual contribuirá a nuestra unidad,
coherencia, presencia y efectivo accionar en los
foros internacionales en que se aborden cuestiones
de interés para los Países del Sur.
Distinguidos colegas:
Nuestro éxito no será jamás el resultado del empeño
de un país aislado. Para el cumplimiento de estos
objetivos y la materialización del propósito
estratégico de preservar, revitalizar y fortalecer
el Movimiento de Países No Alineados, necesitaremos
el apoyo enérgico, concreto y decidido de todos los
Estados miembros. Cuba hará su máximo esfuerzo, lo
puedo asegurar desde ahora, y espera el concurso de
todos ustedes.
Muchas gracias.
(Minrex) 29-05-2006
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