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Excelencias:
Permítanme
trasladarles, en nombre del pueblo y el Gobierno
cubanos, nuestro agradecimiento a la Secretaría General
de la Liga de Estados Árabes y a todos ustedes por
responder de forma positiva a la solicitud de dirigirme
a Vuestras Excelencias en esta Cumbre.
Cuba reafirma su
invariable solidaridad con las justas causas árabes y,
en particular, su firme apoyo a la heroica lucha del
pueblo palestino por alcanzar su derecho inalienable a
la autodeterminación, al establecimiento de su estado
soberano e independiente, con Jerusalén Oriental como
capital, y a la devolución incondicional de todos los
territorios árabes ocupados por Israel desde junio de
1967, como requisitos necesarios para el logro de una
paz justa y duradera para todos los pueblos en el Medio
Oriente.
Excelencias:
En el año en que
celebramos el 45 aniversario de la fundación del
Movimiento de Países No Alineados, corresponderá a Cuba
el honor de acoger su XIV Conferencia Cumbre y asumir
la Presidencia de un foro que es hoy tan necesario y
relevante como lo fuera en el momento de su
surgimiento, a pesar de los años transcurridos y de los
cambios que se han producido en el mundo.
A nombre del pueblo y
el Gobierno cubanos y de nuestro Presidente, el
Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, les traslado la
invitación para asistir a la XIV Cumbre del Movimiento
de Países No Alineados en La Habana y les aseguro que
nos esforzaremos para que de esta reunión el Movimiento
salga fortalecido para enfrentar los grandes retos que
tenemos por delante.
La situación
internacional actual, lejos de lo que hubiera podido
prometer el nuevo siglo, plantea desafíos cada vez más
graves para el futuro de los países no alineados. Las
amenazas que nos acechan, lejos de disminuir, se
expresan cada vez con mayor nitidez y rigor.
Si hace 45 años,
cuando la Guerra Fría polarizaba a una parte
considerable de la Humanidad en dos bloques
antagónicos, resultó necesario y posible potenciar el
concepto de la no alineación, hoy el unipolarismo y las
pretensiones hegemónicas en las relaciones
internacionales, y las intenciones de marginar cada vez
más al Tercer Mundo, obligan a los países del Sur a
fortalecer su unión, su solidaridad y su cohesión con
vistas a incidir efectivamente en los acontecimientos
internacionales.
Esa necesidad ineludible de unirnos, de arribar a los
escenarios internacionales, que cada día se hacen más
complejos, de manera cohesionada y coordinada avalan le
pertinencia de contar con un mecanismo que nos permita
concertar posiciones de manera ágil y dinámica, y ese
es, precisamente, el Movimiento de Países No Alineados.
Comprendemos que
nuestro Movimiento es diverso, que no siempre puede
llegar a posiciones comunes y que a veces las
diferencias entre países y regiones conspiran contra la
imprescindible unidad. Pero Cuba está dispuesta a
trabajar, con la ayuda de ustedes, para potenciar todo
aquello que nos une.
El orden económico y
político impuesto por los poderosos al mundo no solo
resulta profundamente injusto, sino, además,
insostenible. La globalización, bajo patrones
neoliberales, ha servido para adelantar nuevos
proyectos de conquista y dominación contra nuestros
pueblos, que se ven enfrentados a colosales desafíos
para ejercer realmente su inalienable derecho a la
libre determinación. La independencia económica y la
soberanía sobre la explotación de nuestros recursos
naturales, que fuera reclamo de nuestros pueblos
durante décadas, se ha convertido en una quimera, cuya
realización se aleja para muchos cada día.
En el mundo de hoy,
algunos pretenden legitimar el concepto de soberanía
limitada, ampliar las facultades de mecanismos
supranacionales y coercitivos, y consagrar el derecho a
la guerra preventiva y la intervención, en franca
violación de los principios de la Carta de la ONU y del
Derecho Internacional. Se intenta que nuestros países
adopten sin cuestionamientos un código de valores
unilateralmente favorable a los grandes centros de
poder que, las más de las veces, deja de lado nuestra
historia, nuestra idiosincrasia, nuestra cultura y las
religiones que soberanamente nuestros pueblos han
decidido profesar. Ustedes, los países árabes, han sido
víctimas más de una vez de los intentos, que hoy
persisten, de desconocer sus valores, que son de
alcance universal, y de ignorar su derecho a la
autodeterminación y a la soberanía.
Los artífices de la
confrontación y la guerra, al haber perdido sus rivales
en el Este, hoy crean fantasmas y fabrican enemigos en
la parte Sur del planeta, colocando a nuestros pueblos
en una permanente condición de vulnerabilidad y riesgo.
Los pueblos del Sur,
que representan la absoluta mayoría de la población
mundial, siguen asolados por el flagelo de una pobreza
que tiende a crecer a pesar de los esfuerzos para
erradicarla. La desnutrición, la mortalidad infantil,
la muerte por enfermedades prevenibles y curables, y el
hambre, ponen en peligro nuestra propia supervivencia.
Nunca antes el mundo fue tan desigual y la inequidad
tan profunda.
No se trata de una visión prejuiciada o apocalíptica de
nuestra realidad. Son las razones que demuestran la
urgencia de mantener un frente unido en la defensa del
derecho de los pueblos a la autodeterminación y la
independencia. En la defensa del derecho a la soberanía
y la integridad territorial, sin injerencia alguna en
sus asuntos internos, a la paz y al desarrollo. Hoy
como nunca antes, se impone la acción unida y solidaria
del Sur en la lucha por la democratización de las
relaciones internacionales y la reestructuración del
sistema económico y financiero internacional.
Son estas poderosas
razones las que deben motivar nuestros esfuerzos por
fortalecer y reactivar la labor del Movimiento de
Países No Alineados. En este espíritu, Cuba considera
de trascendental importancia la próxima Cumbre del
Movimiento, a celebrarse en La Habana del 11 al 16 de
septiembre próximo, en la semana inmediatamente
anterior al debate de alto nivel del 61 Período de
Sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas. En
tal sentido, damos la mayor importancia a la
participación, representados al más alto nivel posible,
de todos los países árabes en la Cumbre de La Habana.
En la Cumbre de La
Habana discutiremos una Declaración Política del
Movimiento, un Plan de Acción para guiar el trabajo de
los próximos tres años, un documento sobre metodología
y otro sobre la cooperación Sur-Sur.
Excelencias:
El pueblo y el
Gobierno de Cuba redoblarán sus esfuerzos y adoptarán
las medidas necesarias, tanto a nivel político como
organizativo, para asegurar que todos nuestros hermanos
de los países no alineados sean recibidos con la
hospitalidad y solidaridad que caracteriza a los
cubanos.
En una coyuntura en
la que hemos sido testigos de claras manifestaciones de
irrespeto e intolerancia hacia el Islam y hacia los
pueblos árabes, Cuba condena enérgicamente tales actos.
Sólo a través del diálogo sincero entre naciones y
civilizaciones, entre culturas ricas en su diversidad,
seremos capaces de preservar la especie humana y legar
a las futuras generaciones un mundo mejor.
A lo largo de 47
años, Cuba ha expresado su solidaridad incondicional a
los países árabes, al tiempo que hemos recibido el
apoyo y probadas muestras de aliento de sus pueblos y
gobiernos en nuestra épica batalla por preservar
nuestra independencia, y resistir el injusto y cruel
bloqueo económico a que se nos ha sometido. Los países
árabes y la Liga de Estados Árabes podrán contar
siempre con el concurso sincero y desinteresado del
pueblo cubano.
Finalmente, Cuba
manifiesta sus mejores votos a la amiga República del
Sudán, el país sede de la XVIII Cumbre Árabe y a la
Liga de Estados Árabes por el éxito de los trabajos y
deliberaciones de esta histórica reunión.
Muchas gracias
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