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(Versiones
Taquigráficas - Consejo de Estado)
Humberto Macías (Moderador).- Buenos días.
Estimados colegas, como habíamos anunciado en la
mañana de hoy, el ministro de Relaciones Exteriores
de la República de Cuba, el compañero Felipe Pérez
Roque, ofrecerá una conferencia de prensa.
Ministro, se encuentran presentes representantes de
la prensa nacional y 63 corresponsales de medios de
prensa extranjera, que representan 48 medios y 13
países.
Muchas gracias, Ministro.
Felipe Pérez.- Buenos días a todos los
corresponsales de la prensa extranjera acreditada en
Cuba y de la prensa nacional.
Les agradecemos su presencia aquí. Queremos
explicarles que no nos encontramos ayer para
comentar sobre los resultados de la sesión del
Consejo de Derechos Humanos y pospusimos esa
decisión para hoy en la mañana debido a que nuestro
pueblo ayer se encontraba inmerso en un día de
duelo, rindiendo tributo a la memoria de la
compañera Vilma Espín, y por eso preferimos sostener
este encuentro con ustedes en el día de hoy. Creo
que la victoria de ayer fue también nuestro homenaje
a la vida y a la obra de la compañera Vilma Espín.
En el día de ayer —como ya se ha publicado—, el
Consejo de Derechos Humanos, integrado por 47
Estados miembros de Naciones Unidas, concluyendo ya
su V Período de Sesiones, adoptó por consenso la
decisión de descontinuar el mandato de la
Representante Personal de la Alta Comisionada de los
Derechos Humanos para Cuba, que era, hasta este
momento, la abogada francesa Christine Chanet. Es
una decisión que pone fin a la manipulación que
durante 20 años se dio en el tema de los derechos
humanos contra Cuba, bajo la instigación y las
enormes presiones del gobierno de Estados Unidos en
la antigua Comisión de Derechos Humanos.
El gobierno cubano considera que esta es una
rotunda, indiscutible e histórica victoria de la
diplomacia cubana.
Consideramos que, tras 20 años de resistencia, haber
puesto fin y haber derrotado las manipulaciones del
gobierno de Estados Unidos contra Cuba en Ginebra,
constituye una espléndida victoria, que dedicamos a
Fidel quien, con su magisterio y su liderazgo, nos
enseñó a resistir sobre la base de la verdad, sobre
la base de los principios, sin ponernos de rodillas,
sin ceder, y defendiendo la verdad y siendo
coherentes con los principios, nos trajo hasta aquí,
hasta este momento de victoria, que disfrutamos de
manera especial; y lo dedicamos a nuestro pueblo,
sin cuyo sacrificio, sin cuya resistencia en todos
estos más de 15 años de período especial no hubiera
sido posible la victoria.
Hay que decir que este resultado tiene el valor
adicional de que se ha producido en medio de
brutales presiones del gobierno de Estados Unidos,
que estuvo hasta el último minuto tratando de que no
se adoptara el documento que ponía fin a la
construcción institucional del nuevo Consejo de
Derechos Humanos, una de cuyas decisiones era poner
fin al mandato contra Cuba; terminar el caso de Cuba
en el nuevo Consejo de Derechos Humanos, sacar a
Cuba de la lista de países que están bajo una
observación especial de la maquinaria de derechos
humanos de las Naciones Unidas.
Estas presiones incluyeron no solo a la delegación
norteamericana en Ginebra, que intervino al final
para expresar su decepción, para dar rienda suelta a
su frustración, reclamando el que se hubiera tomado
la decisión de poner fin al mandato contra Cuba.
Incluyó también activas gestiones que involucraron,
incluso, llamadas personales del presidente Bush y
otras gestiones de alto nivel.
Además, la decisión fue adoptada por consenso. En el
momento final, la delegación canadiense pidió una
votación procesal que fue derrotada por 46 votos
contra 1, y, por tanto, se volvió a validar la
decisión que había sido adoptada el día anterior de
aprobar este documento por consenso.
Me interesa subrayar que incluso los países de la
Unión Europea no se atrevieron a romper ese
consenso. No es que no quisieran mantener a Cuba
bajo observación, es que no se atrevieron porque
comprendían que Cuba tenía más de una veintena de
votos asegurados que, si había una votación,
garantizarían la victoria por votación de Cuba. Por
lo tanto, la Unión Europea no se atrevió a detener
esta decisión y se sumó al consenso, lo cual nos
lleva ahora a la curiosa situación de que la Unión
Europea ha estado de acuerdo en que no hay una
situación de derechos humanos en Cuba que justifique
mantener a Cuba bajo observación del Consejo de
Derechos Humanos. Se ha puesto fin al mandato que
observaba Cuba, mandato ilegítimo impuesto por la
fuerza por Estados Unidos, pero que existía y que la
Unión Europea apoyaba. Ahora la Unión Europea se
sumó al consenso, estuvo de acuerdo en que había que
poner fin a esa situación, que no existían las
razones para mantenerlo. De ahí que esperamos que
haya nuevos pasos de rectificación de la Unión
Europea para hacer coherente su discurso, sus
documentos y sus resoluciones sobre Cuba a esta
decisión.
Voy a ver ahora cómo ellos van a explicar que por un
lado se mantenga la Posición Común y por el otro han
aceptado que no hay ninguna razón para tener a Cuba
bajo observación del Consejo de Derechos Humanos.
Por lo tanto, esperamos que los próximos pasos sean
abolir definitivamente la Posición Común y eliminar
definitivamente las llamadas sanciones que la Unión
Europea adoptó contra Cuba y que mantiene
suspendidas.
Hay que decir que esta victoria de Cuba tiene varios
antecedentes. El primero es el hecho de que durante
20 años Cuba ha estado resistiendo, defendiendo la
verdad, defendiendo la justicia, peleando no solo
por los derechos de Cuba, sino también por los
derechos del Tercer Mundo contra la manipulación de
un tema noble como el de los derechos humanos,
contra el uso discriminatorio y selectivo de este
tema para castigar a los que no se rinden, para
doblegar a los que defienden su derecho a la
independencia y a la soberanía.
La primera vez que el gobierno de Estados Unidos
trató de condenar a Cuba en la Comisión de Derechos
Humanos fue en el año 1987. Esa resolución no
prosperó, porque entonces, a propuesta de la India,
se adoptó una moción de no acción que le cerró el
paso a aquella resolución norteamericana. Al año
siguiente, en el año 1988, la Comisión aprobó una
propuesta de enviar una comisión a Cuba, que
efectivamente vino a Cuba y en el año 1989 presentó
un informe que probaba que no había en Cuba una
situación de violación flagrante, masiva,
sistemática de los derechos humanos. Por lo tanto,
en los años 1987, 1988, 1989, mientras la Comisión
trabajaba, presentaba su informe, el gobierno de
Estados Unidos intentaba y no lograba que se
aprobara su resolución anticubana.
En el año 1990, por primera vez Estados Unidos logró
que se aprobara una resolución contra Cuba, porque
entonces los países que habían sido socialistas ya
no lo eran y se sumaron al voto de Estados Unidos y
sus aliados occidentales, y por primera vez Estados
Unidos tuvo la mayoría de votos que le permitió
condenar a Cuba. Además, comenzaban en Cuba los
duros años del período especial. Mucha gente no
creía que era posible para Cuba resistir, y así en
el año 1990, en el año 1991, en el año 1992, se
fueron aprobando resoluciones contra Cuba; incluso
en el año 1993, el gobierno de Estados Unidos logró
que se aprobara esa resolución por 27 votos contra
5. Solo cinco países votaron a favor de Cuba en
aquel momento. Eran los años duros; incluso los
amigos dudaban de la capacidad de Cuba de resistir y
vencer.
Así fueron los años noventa, hasta que en el año
1998 Cuba pudo derrotar al gobierno de Estados
Unidos, que ya casi no hacía gestiones porque se
aprobaba de manera casi automática. Se descuidaron,
y en aquel año Cuba derrotó la resolución; pero en
el año 1999 retornaron con toda su fuerza con
gestiones que involucraron al Presidente, al
Vicepresidente, a la Secretaria de Estado, y
lograron por 21 votos contra 20 reimponer la condena
de Cuba en el año 1999.
Después, en medio de una batalla campal en el
terreno de las ideas, de la política y de la
diplomacia, resistimos, pero nunca pudimos derrotar
la resolución, esta fue aprobada siempre por
estrecho margen y en medio de brutales presiones que
Cuba denunció y de las que presentó pruebas aquí año
tras año.
Después colapsó aquella Comisión de Derechos
Humanos, lastrada por la falta de credibilidad,
especialmente cuando los países occidentales se
negaron a aprobar allí una resolución presentada por
Cuba que hubiera enviado una misión de observación a
ver el campo de concentración de la Base Naval de
Guantánamo, que fue ya el puntillazo final a la
credibilidad y que derivó en el consenso de que
había que eliminar la Comisión y constituir un nuevo
cuerpo. Vinieron las negociaciones en Naciones
Unidas que terminaron, a fines del año 2005, con la
resolución que creó el Consejo de Derechos Humanos;
de ellas los países del Tercer Mundo, con un activo
liderazgo de Cuba, obtuvieron importantes conquistas
en las reglas de cómo quedaría organizado el nuevo
Consejo.
Después vino la elección en el 2006. Cuba se
presentó, obtuvo 135 votos para ser miembro fundador
del nuevo Consejo, lo que constituyó un
reconocimiento indiscutido a la autoridad moral de
Cuba, al obtener más de dos tercios de los votos que
hicieron a Cuba ser uno de los países elegidos con
mayor apoyo. Recordemos que Estados Unidos no se
presentó a esa elección por temor, como el voto era
secreto, a no ser elegido.
Después vinieron las negociaciones, que culminaron
en el día de ayer con la aprobación del documento
que organiza los trabajos y que decide qué hacer con
los antiguos mandatos que venían de la Comisión,
entre cuyas decisiones está la descontinuación, el
cese del mandato sobre Cuba; es decir que ha
terminado el mandato que observaba a nuestro país, y
que siempre denunciamos y rechazamos como una
maniobra y una imposición del gobierno de Estados
Unidos.
Puedo entender el disgusto del régimen de Bush,
puedo entenderlo; puedo entender su sentimiento de
frustración porque al final la pequeña islita
insurrecta ha obtenido la victoria y ha obtenido el
apoyo de la comunidad internacional; puedo entender
su disgusto porque ya no cuentan con el último
pretexto, con el cual justificaban su política de
bloqueo y agresiones contra Cuba; puedo entender su
frustración, porque entiendo que su situación ahora
es muy incómoda, se han quedado colgados de la
brocha y nosotros nos hemos llevado la escalera. Han
perdido la legitimidad que intentaban buscar con
aquella condena, aquel seguimiento a la situación
cubana, y ya no cuentan más con ese pretexto.
Recordemos que antes justificaban el mantenimiento
del bloqueo porque Cuba tenía tropas
internacionalistas enfrentando en África al
apartheid, del que ellos fueron cómplices. Después
dijeron que Cuba apoyaba los movimientos
guerrilleros que se opusieron en América Latina a
las sangrientas dictaduras que ellos apoyaron.
Después dijeron que era porque Cuba era un aliado de
su enemigo, la Unión Soviética, en la Guerra Fría,
pero todo eso fue desapareciendo. Después decían que
mantenían el bloqueo y las agresiones porque en Cuba
se violaban los derechos humanos y la prueba era que
las Naciones Unidas, en su Comisión de Derechos
Humanos, condenaba a Cuba; pero ahora no tienen ya
más ese pretexto. Por eso consideramos esto una gran
victoria en el terreno de las ideas, de la política,
de la diplomacia; una victoria obtenida en buena
lid. No hemos obtenido la victoria presionando,
chantajeando, comprando votos, hemos obtenido la
victoria defendiendo la verdad, siendo coherentes
con nuestros principios y hemos concitado la
admiración y el apoyo de la comunidad internacional,
y ellos, aislados, han visto cómo nadie levantó su
voz ayer para intentar objetar la aprobación por
consenso de aquel documento.
Creemos que la decisión es un acto imprescindible de
justicia que la comunidad internacional debía al
pueblo cubano y que se materializó ayer. Creemos que
es un reconocimiento a la batalla que Cuba ha dado
por los derechos humanos para todos. Creemos que es
un reconocimiento a la manera en que nuestro pueblo
se sacrificó luchando por los derechos de los
pueblos africanos contra el colonialismo, contra el
apartheid. Creemos que es un reconocimiento al
pueblo de esta pequeña islita que envió a más de 300
000 de sus hijos a combatir en África contra el
apartheid, de los que 2 000 cayeron y no pudieron
regresar junto a sus familiares.
Nuestra victoria hoy es un testimonio también que
recuerda sus sacrificios en favor de los derechos de
aquellos pueblos todavía hoy expoliados. Creo que es
un acto de justicia elemental con este pueblo, que
tiene hoy a más de 40 000 de sus hijos -médicos,
enfermeras, maestros, ingenieros- trabajando en más
de 100 países del mundo.
La comunidad internacional le debía a este pequeño
país, que ha devuelto la vista a 700 000 personas
gratuitamente en los últimos años, que tiene aquí
estudiando más de 30 000 jóvenes de más de 100
países del Tercer Mundo, este acto de justicia y de
reparación. Así lo entiende nuestro pueblo y así lo
agradece.
Creemos que hay también un reconocimiento a la
posición que Cuba ha tenido allí defendiendo los
derechos del Tercer Mundo; hay un reconocimiento a
nuestra autoridad creciente como presidente del
Movimiento de Países No Alineados.
Creo también que debemos expresar satisfacción por
la manera en que ha concluido el proceso de
construcción institucional del Consejo.
Ha habido allí un resultado —que no gusta a Estados
Unidos ni a sus aliados, pero que no han podido
evitar—, que reconoce importantes demandas que los
países del Tercer Mundo han defendido por décadas.
Es un resultado favorable y crea las condiciones
para intentar, en el nuevo Consejo de Derechos
Humanos, ocuparse de la conquista de todos los
derechos humanos para todos los habitantes del
planeta, sin el uso espurio de este tema con fines
de manipulación política, con fines
discriminatorios, sin dobles raseros. Y esperamos
ahora —esperamos ahora— que los países occidentales
aliados a Estados Unidos estén dispuestos,
realmente, a trabajar sobre los principios que ayer
se han acordado de universalidad, imparcialidad,
objetividad, no selectividad, diálogo constructivo y
cooperación. Esos son los principios que ayer se han
enunciado allí en esta nueva etapa que se abre para
luchar en el marco de Naciones Unidas por los
derechos humanos para todos los habitantes del
planeta.
Reitero el compromiso de Cuba de continuar
trabajando, como lo ha hecho hasta hoy, con
coherencia, con modestia; pero con hidalguía también
y con apego irrestricto a los principios, en defensa
de las verdades que hasta hoy hemos defendido.
Es un día de victoria para nosotros, que proclamamos
hoy con la conciencia clara de cuánto esfuerzo y
cuánta batalla nuestro país ha tenido que dar para
llegar a este momento.
Agradecemos a los países que apoyaron a Cuba, que
hace unos días, en el debate en el que la
Representante para Cuba presentó su informe,
hicieron en la práctica lo que constituyó la
votación y el termómetro de lo que iba a pasar
cuando 26 países, en un hecho inédito en la historia
de la antigua Comisión de Derechos Humanos y del
Consejo, ¡veintiséis países!, objetaron el mandato
de la llamada representante personal de la Alta
Comisionada y objetaron el contenido de su informe,
politizado e injusto. Y solo cuatro países, Estados
Unidos, Alemania, República Checa y Canadá,
estuvieron dispuestos a apoyarlo. Ese día, en la
práctica, hubo una votación, y ese era el apoyo que
Cuba tenía, y, por lo tanto, sabiéndolo, los países
que hubieran querido mantener a Cuba condenada
optaron por retirarse y entender el apoyo
abrumadoramente mayoritario que Cuba tenía entre los
países de América Latina, de África, del Medio
Oriente y de Asia.
Así que, de esta manera, ha quedado cerrado un ciclo
histórico de 20 años de batalla en el terreno de las
ideas, en uno de los temas más politizados, si no el
más, de la agenda internacional. Esperemos ahora que
el gobierno de Estados Unidos no insista en el
disparate de intentar reabrir el tema, algo que
teóricamente podrían hacer, pero que políticamente
sería un grave error y que Cuba volvería a enfrentar
con la misma determinación y la misma convicción con
que luchó estos 20 años hasta conquistar la
victoria.
Moderador.- El Ministro va a responder algunas
preguntas. Les rogamos que cuando los señalemos
indiquen su nombre y medio de prensa.
Andrea Rodríguez (AP).- Buenos días, Ministro.
Felipe Pérez.- Buenos días.
Andrea Rodríguez.- Ministro, ¿esto significa
entonces que hay una completa satisfacción del
gobierno cubano en lo que a situación de derechos
humanos y civiles se refiere en Cuba? ¿Cuáles son
los retos que entonces Cuba piensa enfrentar en esta
materia?, por un lado. Y, por otro lado, dado que
los programas de cooperación son tan vastos, ¿no
podría entonces interpretarse que Cuba está
comprando votos del Tercer Mundo a partir de estos
programas de solidaridad?
Gracias.
Felipe Pérez.- Gracias, Andrea.
Hay que decir que Cuba siente una completa
satisfacción por la victoria obtenida, por el cese
de la manipulación en Ginebra del tema de Cuba, por
la descontinuación del mandato anticubano que
Estados Unidos impuso ahí; pero no se podría decir,
y nadie en el mundo podría proclamar, que tenemos
plena satisfacción con la situación de los derechos
humanos en nuestro país, porque nosotros nos
proponemos, y es el mandato martiano que tenemos,
conquistar toda la justicia, y nuestra aspiración al
perfeccionamiento de nuestra sociedad y a la
conquista de toda la justicia es un camino infinito.
Nosotros sí estamos satisfechos de haber construido
una sociedad basada en que la dignidad plena del
hombre esté inscrita como precepto constitucional, y
creemos haber dado enormes pasos de avance y tener
enormes realizaciones concretas en los derechos
económicos, sociales, culturales, civiles y
políticos de nuestra población.
Creemos haber hecho una obra que ha levantado la
admiración y que explica el apoyo que Cuba obtuvo en
el día de ayer; pero eso no quiere decir que no
reconozcamos imperfecciones y que no tengamos metas
y sueños muy superiores a lo alcanzado hasta hoy.
No creemos tampoco que nadie pueda decir en el mundo
que su situación es perfecta; pero si, además, un
día Cuba llegara a la situación hipotética de haber
llegado a la perfección de un camino que ya he dicho
que nunca tiene final, si eso ocurriera un día,
teóricamente, nada más para plantearlo, Cuba no
estaría satisfecha, porque tendría la insatisfacción
de que eso no hubiera estado logrado en algún lugar
del planeta, y mientras exista una injusticia en el
planeta por reparar, Cuba considera que sería su
deber luchar, porque concebimos a la humanidad como
nuestra patria también.
De manera, Andrea, que tenemos una gran satisfacción
por la victoria, tenemos satisfacción de los avances
enormes que durante la Revolución Cubana el pueblo
ha alcanzado en materia de derechos humanos; pero de
ningún modo creemos que este trabajo ha terminado, y
de ningún modo creemos que nuestra sociedad no tiene
mucho que perfeccionar y mejorar.
Ahora, bien, sobre la idea de si Cuba con sus
programas de cooperación intenta comprar votos para
Ginebra, la respuesta es obvia, lógicamente que no.
En primer lugar por una razón práctica, los
programas de cooperación de Cuba comenzaron mucho
antes de que el ejercicio contra Cuba en Ginebra
hubiera empezado a ser manipulado por Estados
Unidos. Cuando Estados Unidos intentó, por primera
vez, condenar a Cuba en 1987, ya Cuba llevaba 25
años de cooperación con el Tercer Mundo. Ya en ese
momento se había derramado sangre cubana, generosa y
sin precio, por apoyar a los movimientos de
liberación nacional que en África enfrentaban el
colonialismo. Ya habían caído el Che Guevara y sus
compañeros. Ya Cuba había, además, enviado médicos
cubanos a trabajar a decenas de países. Ya para esa
época Cuba había graduado miles de jóvenes del
Tercer Mundo, no quedándose con los mejores, como
hacen hoy algunos países occidentales, que ofrecen
becas pero después retienen y además roban los
profesionales de los países el Tercer Mundo, sino
devolviéndolos a su patria.
O sea que hay una primera razón, evidente, que es
que nuestros programas de cooperación comenzaron con
el principio de la Revolución, cuando faltaban
todavía 25 años para que el tema de Cuba se viera en
Ginebra; pero hay otra razón, que son razones de
principios, que Cuba nunca podría utilizar esos
métodos, que nos están vedados por nuestra ética
revolucionaria, por nuestra manera de concebir la
política y las relaciones internacionales. Una
Revolución como la nuestra, guiada por el
pensamiento martiano y por la conducción de Fidel,
no caería jamás en los errores de nuestros enemigos,
que sí han impuesto contra Cuba esas condenas en el
pasado chantajeando, presionando, sobornando y
comprando. Así que la respuesta es definitiva y
rotundamente no. Nuestros programas de cooperación
son coherentes con nuestros principios y nuestra
manera internacionalista y solidaria de ver el mundo
y nunca nos rebajaríamos a la idea de comprar un
voto o amenazar para tenerlo.
De hecho, se han mantenido programas cubanos de
colaboración con países que no han podido resistir y
se han tenido que plegar a la presión
norteamericana. Nunca Cuba retiró sus médicos de un
país que se sumó a la presión yanki. Cuba no retiró
sus médicos de Honduras, cuando el gobierno
hondureño decidió presentar, bajo la presión
norteamericana, la resolución —el anterior gobierno
de Honduras—, ni siquiera en ese momento, porque era
nuestro compromiso con el pueblo.
No, no se puede olvidar que no solo se está en
presencia de un pueblo que se ha ganado un lugar en
la historia y en el reconocimiento internacional y
no es ni por su tamaño, ni por sus riquezas, sino
que se está ante un gobierno formado por políticos
revolucionarios que tienen otra manera y otra ética
de mirar estas cuestiones.
Moderador.- Miguel. Después Mar y Mauricio.
Miguel Hernández (El Sol de México).- Ministro,
¿tienen alguna valoración las autoridades cubanas
sobre la presidencia actual del Consejo de Derechos
Humanos, encabezada por el embajador mexicano, De
Alba?
En este sentido también, ¿cómo usted valora, si
considera que se han concretado por parte del
gobierno de México sus anunciados propósitos de
mejorar las relaciones con Cuba en este sentido?
Por último, el pasado día 18, en la reunión de
cancilleres de exteriores de la Unión Europea —ya
que usted hacía referencia a la Unión Europea—, se
habló de un diálogo político abierto con Cuba y de
una invitación a una delegación cubana a Bruselas,
¿tiene alguna opinión al respecto?
Felipe Pérez.- Bien. Bueno, son tres preguntas.
Sobre la primera, Cuba considera que la presidencia
mexicana del Consejo de Derechos Humanos desempeñó
un papel constructivo. El embajador De Alba concluyó
ayer su trabajo de un año, como presidente del
Consejo de Derechos Humanos, entregó a una nueva
presidencia, de Rumania, y recibió allí el
reconocimiento del Consejo, incluida la voz de Cuba
que de manera explícita reconoció la manera
equilibrada y ponderada con la que condujo al
Consejo en este complejo proceso de construcción
institucional. De manera que creemos que ha sido una
presidencia, la ejercida por México allí,
constructiva y que contribuyó a que ayer terminara
exitosamente esta fase de la creación del Consejo de
Derechos Humanos.
Creemos que sí, que ha sido un gesto positivo del
gobierno de México, que si hubiera llegado el
momento de ejercer un voto no iba a votar contra
Cuba. Creemos que ha habido un cambio en la posición
de México que registramos como un hecho positivo del
nuevo gobierno mexicano.
Sobre la Unión Europea, que en paralelo con estos
acontecimientos en Ginebra el lunes se reunieron sus
Ministros de Relaciones Exteriores en Bruselas y
allí adoptaron un documento que se llama
“Conclusiones sobre Cuba”, nosotros hemos tomado
nota de ese documento y nos vamos a referir a él más
adelante; es decir, en el transcurso de los próximos
días habrá un pronunciamiento oficial de nuestro
gobierno, de nuestra Cancillería, sobre el contenido
de ese documento.
Por hoy me limitaré a señalar que creemos que en el
documento hay contenida una rectificación, que era
necesaria, era ineludible, aunque no es suficiente;
pero hay una rectificación indudable de la Unión
Europea, que, sin embargo, no ha eliminado
definitivamente la Posición Común, ni ha eliminado
definitivamente las llamadas sanciones contra Cuba,
que fueron adoptadas en el año 2003 y suspendidas en
el año 2005.
Lógicamente, nos oponemos a la existencia de una
Posición Común de la Unión Europea sobre Cuba,
consideramos que no tiene justificación; creemos que
es una prueba de falta de independencia de la Unión
Europea para formular una política sobre Cuba,
porque en esencia esa posición repite los postulados
norteamericanos desde el año 1996, cuando fue
impuesta a la Unión Europea por José María Aznar.
Nos oponemos a la existencia de sanciones, no le
reconocemos a la Unión Europea derecho para hacerlo.
No le reconocemos autoridad moral alguna a la Unión
Europea para juzgar a Cuba, creemos que las
sanciones tienen que ser eliminadas definitivamente;
pero sobre el documento y sus postulados y
propuestas nos vamos a referir de manera explícita
en un momento posterior, más adelante, en los
próximos días.
Mar Marín (EFE).- Yo tenía dos preguntas, una ya la
ha contestado en parte, Ministro, pero a mí me
gustaría insistir, a ver si quizás hoy podríamos
adelantar, si Cuba estaría dispuestas a mandar una
delegación para dialogar con la Unión Europea. Esa
es una.
La otra, me gustaría saber un poco más del papel de
Cuba en los diálogos de paz que están teniendo lugar
en la isla entre el gobierno colombiano y el ELN; y
también me gustaría tener algún detalle de la visita
de Granda, el dirigente de las FARC, que parece que
se ha reunido con algunos dirigentes del Partido
Comunista de Cuba. Me gustaría saber algún detalle
de esa reunión.
Gracias.
Felipe Pérez.- Gracias, Mar.
Sobre el ofrecimiento de diálogo de la Unión Europea
a Cuba, contenido en esas conclusiones, nos vamos a
manifestar públicamente cuando expresemos nuestra
posición definitiva sobre el tema. No quiero
adelantar en este momento nuestra decisión, porque
queremos que sea leída y comprendida en el marco de
todo nuestro razonamiento sobre el tema.
Sí tomamos nota de que la Unión Europea ha
rectificado su posición anterior de cerrarse al
diálogo con Cuba y de pretender adoptar hacia Cuba
una posición de presión y de fuerza. Creemos que hay
una prueba de que se ha comprendido, de que nuestra
posición, pese a ser un pequeño país, es una
posición de mucha firmeza en la defensa de nuestra
independencia y nuestra soberanía y que no aceptamos
presiones ni amenazas de nadie.
Hay una rectificación. Vemos que han aprendido que
no se le puede intentar imponer a Cuba. Pero, bueno,
ese documento tiene otras ideas y valoraciones que
merecen ser contestadas oportunamente.
Nuestro país ha estado comprometido siempre —sobre
la segunda y la tercera pregunta suya— con una
solución negociada al conflicto interno colombiano;
de esa manera hemos prestado nuestro territorio para
que el gobierno de Colombia y el Ejército de
Liberación Nacional desarrollaran conversaciones
dirigidas a ese fin. Hemos desempeñado un papel
discreto, sin aspiraciones de protagonismo o de
ventaja política alguna y mantenemos esa misma
determinación.
En el pasado se han estado produciendo esos
encuentros en Cuba, y el papel de Cuba se limita a
crear las condiciones, prestar el territorio para
que esas conversaciones puedan producirse en un
marco de privacidad que garantice que se puedan
desarrollar las conversaciones.
En cuanto al señor Granda, debemos confirmar que sí,
que efectivamente se encuentra en nuestro país,
después que nuestro gobierno decidió acceder a la
solicitud expresa, no solo del gobierno colombiano,
sino también de las Fuerzas Armadas Revolucionarias
de Colombia y del propio señor Granda. Se encuentra
en Cuba y creemos que esa decisión nuestra es
coherente con la posición histórica de Cuba de
tratar de contribuir, desde la base del respeto a la
soberanía de Colombia, a una solución negociada al
conflicto interno colombiano.
Mauricio Vicent (El País).- Buenos días.
Ministro, el Ministro español de Asuntos Exteriores
ha dicho que este documento que se aprobó en
Bruselas recientemente refleja que la posición de
España de integrar a la Unión Europea a ese diálogo
bilateral que ha abierto con Cuba se ha cumplido, o
sea que se ha logrado el objetivo de llevar a la
Unión Europea hacia ese camino propuesto por España.
¿Ustedes están de acuerdo en esta apreciación del
Ministro español?
Y lo segundo es: ¿Es posible una relación normal con
la Unión Europea mientras exista la Posición Común?,
porque lo que da la impresión es que mientras esté
esta Posición Común, pues siempre va a ser un
diálogo limitado y que no van a poder avanzar esas
relaciones.
Muchas gracias.
Felipe Pérez.- Gracias.
Bueno, la opinión del ministro Moratinos es su
opinión, lógicamente, que nosotros hemos oído y
respetamos. Nosotros sí sabemos que dentro de la
Unión Europea se ha producido un intenso debate que
ha amenazado, incluso, con la fractura, a partir de
que ha habido allí un grupo de países, encabezados
por la República Checa, pero no solo por ellos,
también algunos otros países europeos, que han
estado defendiendo en el seno de la Unión Europea
las posiciones de Washington, que han estado
actuando abiertamente y que pretendieron, hace seis
meses atrás, que la Unión Europea adoptara una copia
casi textual del Plan Bush, que incluía un anexo
secreto, como el que Estados Unidos había aprobado.
Ese debate no trascendió públicamente, pero
lógicamente nosotros lo conocemos en sus mínimos
detalles.
Hay que decir que el gobierno español, el gobierno
italiano y otros gobiernos de la Unión Europea se
opusieron a ese intento de aprobar lo que se llamó
una Estrategia de la Unión Europea hacia Cuba.
Cuando fracasó ese intento, se trató de que fuera lo
que se llamó un policy-paper, un documento de
política que no fuera vinculante, pero que de algún
modo trazara el camino, que fracasó también; después
se aspiró a una declaración, que tampoco prosperó, y
ello se debe al hecho de que un grupo no menor de
países, entre los que se incluyó a España, se opuso
a ese curso de acción.
De manera que el resultado de esta última reunión
del Consejo, de alguna forma valida la idea de que
los que querían llevar a la Unión Europea a una
posición más cercana todavía a Estados Unidos de lo
que es hoy, no cumplieron su objetivo.
Eso no quiere decir, ni mucho menos, que compartamos
las tesis, ni las valoraciones, ni los juicios que
se emiten en ese documento, que vamos a responder
adecuadamente en las próximas horas.
Sobre su segunda pregunta, no puede haber una
relación normal entre los gobiernos de la Unión
Europea y Cuba mientras exista la Posición Común,
precisamente porque la Posición Común es anormal, es
un documento contrario a los intereses europeos, que
no surgió por iniciativa europea, que fue escrito
como borrador inicial en el Departamento de Estado y
fue entregado por el gobierno de Estados Unidos al
Presidente del gobierno español; reescrito con
ligeras modificaciones por el gobierno español y
presentado a la Unión Europea, la que bajo la
presión de Aznar lo aprobó, nada más y nada menos
que en una reunión de ministros de finanzas, en la
que se acordó un documento que era un documento de
política, no llegó ni siquiera a la reunión de
cancilleres.
Su periódico, Mauricio, el periódico El País, una
semana posterior, en el año 1996 —hay que buscar ese
periódico— publicó en la primera plana la
comparación de los dos documentos y probó la tesis
de que eran casi exactos; sustentó la tesis de que
el documento presentado por España era un hijo del
documento escrito en Washington.
Esa historia yo la leí en el periódico El País, de
esa época, y, además, nosotros la tenemos
confirmada. La Posición Común no es normal y, por
tanto, no establece un marco lógico y adecuado para
las relaciones con Cuba.
La idea de que la Unión Europea tenga relaciones con
Cuba sobre la base de la imposición, sobre la base
de establecer condiciones, condicionamientos, de
erigirse en juez de Cuba, va a chocar siempre con el
derecho internacional, que está de nuestra parte, y
con nuestra determinación de no permitirle eso a
nadie. Es potestad única y exclusiva de nuestro
pueblo.
Nidia Egremi (Revista Contralínea, de México).-
Buenos días, señor Canciller.
Felipe Pérez.- Buenos días.
Nidia Egremi Usted comentó hace un momento que
apreciaba un cambio de actitud del gobierno mexicano
con respecto a la votación del día de ayer.
Yo le preguntaría cómo observa la participación en
el gobierno de Felipe Calderón de la exsenadora
Cecilia Romero, quien ahora es la Comisionada
Nacional del Instituto de Migración y que lideró la
campaña de adopción de disidentes cubanos. Esto,
para la relación bilateral, ¿cómo la aprecia usted?
Gracias.
Felipe Pérez.- Bueno, debo decir que me está vedado
pronunciarme sobre un tema que es estrictamente del
arbitrio interno de México. Vemos con respeto
cualquier decisión que el gobierno mexicano adopte
sobre a quién nombrar para uno u otro cargo. No nos
consideramos con derecho a opinar sobre ese tema,
como no permitimos tampoco ni reconocemos el derecho
de nadie, ni el gobierno de México ni ningún otro en
el mundo, a opinar y referirse a temas que son
estrictamente de nuestra incumbencia. Hay que
respetar para que lo respeten a uno, ese ha sido el
principio que la Revolución Cubana aplicó siempre, y
por eso no nos pronunciamos sobre un tema. No quiere
decir que no tengamos opiniones de los temas, pero
otra cosa es que nos consideremos con derecho a
decirlas públicamente.
En todo caso, más allá de un nombre u otro, lo
cierto es que existen entre los pueblos de México y
Cuba una amistad y un sentimiento recíproco de
cariño y hermandad, que son francamente
indestructibles y que han pasado, incluso, la prueba
de estos años tormentosos en las relaciones entre
los gobiernos.
Sentimos hacia el pueblo de México, su patria, un
sentimiento profundo de cariño y de respeto. No
olvidamos nunca que en el territorio de México
encontraron siempre refugio y apoyo los
revolucionarios cubanos. No olvidamos nunca que el
expresidente Lázaro Cárdenas se alistó para venir
como combatiente a las arenas de Playa Girón.
En el imaginario popular cubano, México siempre fue
visto, y lo será siempre, más allá de los avatares
de la política, como tierra hermana de Cuba, y, por
tanto, estamos seguros de que esos lazos son
realmente imposibles de romper y continuarán
fortaleciéndose y ampliándose.
Fernando García (La Vanguardia).- Buenos días.
La mayoría está respondido, pero quería preguntarle,
hablando de España y de Moratinos, ¿cómo evalúa la
marcha de los contactos establecidos recientemente
con España?, y, por otra parte, ¿cómo vio usted a su
colega Moratinos en la visita que hizo a España hace
poco Condoleezza Rice?
Felipe Pérez.- Las autoridades del nuevo gobierno
español, que encabeza el presidente Zapatero,
dijeron desde el principio que querían rectificar el
rumbo que el gobierno de Aznar impuso a las
relaciones con Cuba.
Aznar convirtió la política española hacia Cuba en
un apéndice de la política norteamericana y se
comportó prácticamente como un funcionario del
Departamento de Estado norteamericano, ayudando a
defender el bloqueo, a extenderlo por el mundo,
ayudando a aislar a Cuba, ayudando a arrastrar a la
Unión Europea a esa política.
Hay que decir que el gobierno de Zapatero se apartó
de ese rumbo y que en medio de grandes
contradicciones internas de España y derivadas de la
membresía española de la Unión Europea y de la
membresía española de la OTAN, que impone límites
visibles a su proyección —límites que Cuba no
tiene—, ha habido un esfuerzo en el gobierno español
por apartarse de aquella política y por construir
una relación con respeto hacia Cuba y pensando en
los intereses del pueblo español.
En ese esfuerzo se inscribe, entre otros
acontecimientos que hubo en estos años, la visita
del ministro Moratinos a Cuba, que constituyó, sin
duda, una visita positiva, un momento de diálogo
serio, de discusión franca de las posiciones
respectivas, de búsqueda de puntos de encuentro y de
coincidencias, y de adopción de documentos que crean
un marco para las relaciones y para el diálogo,
incluso, en cuestiones sensibles para ambos países.
Sin embargo, sabemos que todo eso ocurrió en medio
de brutales presiones del gobierno de Estados
Unidos, no solo contra España sino contra los países
de la Unión Europea. Nunca se vio a tantos
funcionarios norteamericanos, al mismo tiempo,
viajando por las capitales europeas, presionando
para que la Unión Europea no cambiara su política
hacia Cuba; hubo momentos en que había visitas
simultáneas en seis capitales europeas, en los
cuales los voceros norteamericanos fueron a
presionar y a impedir que la Unión Europea avanzara
en un cambio de sus relaciones con Cuba.
Hay que entender la visita de Condoleezza Rice como
un intento inscrito en esa estrategia. Allí, durante
la breve visita de la señora Rice a Madrid, se dijo,
por el ministro Moratinos, que “la estrategia de
España coincide plenamente y converge con la
posición norteamericana de defender la democracia y
la libertad en Cuba”. Se dijo que “se coincidía
plenamente y se convergía”, y se dijo también que
“las tácticas de España y de Estados Unidos son
complementarias y, por tanto, no son
contradictorias”.
Nosotros hemos, como es lógico, prestado atención a
esas declaraciones, que no podemos compartir y que
se apartan de lo que se discutió en La Habana. Sin
embargo, creemos que nuestro deber es discutir
nuestras opiniones y plantear con franqueza nuestros
puntos de vista a las autoridades españolas, lo cual
nos proponemos hacer en el momento adecuado.
Lógicamente, tenemos que clarificar, y lo haremos,
si la proyección española es la que se dijo en estas
palabras o si existe el marco adecuado y de respeto
recíproco que Cuba defiende como marco para las
relaciones entre ambos países; sin embargo, nos
parece que se han creado con el gobierno español
condiciones y mecanismos para debatir eso, para
discutirlo en un plano de respeto y de franqueza, lo
cual haremos.
Hemos visto al ministro Moratinos en muchas
ocasiones proyectarse hacia Cuba con respeto;
incluso, con simpatía. Su visita a Cuba constituyó
sin duda un acto valiente y creemos que es un
interlocutor adecuado para clarificar este tema
sensible, como es lógico entender, para Cuba.
Moderador.- Una pregunta más a Gerardo.
Gerardo Arreola (Periódico La Jornada de México).-
Ministro, tomando en cuenta que las últimas
votaciones de la Comisión de Derechos Humanos en
Ginebra fueron el detonador del conflicto con México
y tomando en cuenta también los comentarios que
usted hace ahora sobre la presidencia mexicana y la
posición que observa en la delegación mexicana en
Ginebra, quisiera preguntarle dos cosas. Primero: si
esa posición mexicana que ustedes vieron en Ginebra
la han confirmado, la han encontrado también en los
contactos que se han tenido entre los dos gobiernos
en las últimas semanas o meses; y, segundo, tomando
en cuenta lo anterior: qué tan cerca o qué tan lejos
está la normalización de relaciones entre los dos
gobiernos. Gracias.
Felipe Pérez.- En el período reciente, en los
últimos meses, ha habido contactos a nivel
diplomático con las autoridades principales de
México, y nosotros hemos recibido a nivel privado, a
nivel bilateral en esas discusiones, similar
disposición del gobierno de México. De manera que
puedo decir que sí, que hemos constatado esa
voluntad, que ha sido incluso expresada
públicamente.
En determinado momento yo dije que habíamos oído
esas declaraciones públicas, observábamos y
esperábamos por hechos concretos. Hay que decir que
lo de Ginebra es un hecho concreto que nosotros
hemos tomado como un paso positivo. Sin embargo —y
con esto creo que respondo su segunda pregunta—, ese
no es el único obstáculo que hay que remover.
Creo que hemos removido un importante obstáculo que
hacía imposible siquiera pensar en la posibilidad de
normalizar las relaciones, dada la naturaleza
estratégica para Cuba de este tema, dado el hecho de
que el anterior gobierno de México llevó,
precisamente, con su activismo en ese tema, las
relaciones al borde prácticamente de la ruptura.
Tenemos la impresión de que ese es un momento que ha
ido quedando atrás y que estamos construyendo sobre
bases nuevas, y así entendemos el gesto; pero nos
quedan todavía otros temas sobre los cuales
trabajar, y nosotros quisiéramos, realmente, que las
relaciones entre los gobiernos de Cuba y México se
pusieran al nivel de las relaciones que han existido
siempre entre los pueblos y que existieron
históricamente siempre.
No creemos que Cuba tuvo responsabilidad, y Cuba no
fue la culpable de lo que pasó en el pasado; y
creemos que se abre, con este primer paso, un camino
en el que habrá también que resolver otras
cuestiones.
Moderador.- Ministro, agradecemos su amabilidad;
agradecemos la presencia de todos los colegas de la
prensa.
Felipe Pérez.- Gracias. Les damos las gracias a
todos.
(Minrex) 20-06-2007
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