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Emplazado por el canciller Felipe
Pérez Roque a que muestre pruebas sobre supuesto programa cubano de armas
biológicas
Mariela Pérez
Valenzuela
Cuba rechazó las
acusaciones del subsecretario de Estado para asuntos del Hemisferio
Occidental, Otto Reich, sobre la existencia en nuestro país de un programa
para la investigación y desarrollo de armas biológicas ofensivas y lo
emplazó a probar ante la opinión pública sus afirmaciones.
En un discurso ante la conservadora
Fundación Heritage, Otto Reich declaró este jueves que Cuba es un país que
patrocina el terrorismo y trata de dotarse de armas biológicas, señaló
Pérez Roque citando varios cables de agencias de prensa.
El Canciller cubano desmintió y
rechazó además las acusaciones de que Cuba obstaculiza los esfuerzos de
Estados Unidos en sus investigaciones sobre el tema del
terrorismo.
En una conferencia de prensa al
mediodía de este viernes en la Cancillería, Pérez Roque expresó la
convicción de Cuba de que está en presencia de una maniobra burda y
chapucera, superficial e irresponsable y manifestó la aspiración a
apreciar un nivel de responsabilidad mínima en una alta autoridad del
Departamento de Estado, cuando se pone a jugar con un tema de esta
connotación.
Otto Reich está mintiendo, es un
hombre presa de una obsesión incurable que se llama Cuba, afirmó el jefe
de la diplomacia cubana.
Para corroborarlo, entre otros
ejemplos, señaló que en mayo pasado Cuba presentó una nota diplomática a
la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana en la que se
refería a las declaraciones que dicho personaje realizó el 6 de mayo del
2002, unos días después del intento de golpe de Estado en Venezuela, sobre
el presunto envío de cuatro aviones cubanos el 12 de abril a ese país
latinoamericano.
Señaló que el día 7 una nota de
nuestra Cancillería expresó que tales afirmaciones constituían una mentira
absoluta, y 48 horas después, ante el silencio de la parte norteamericana,
en otra nota el MINREX cubano reiteraba a la Sección de Intereses de
Washington el emplazamiento al señor Otto Reich para que presentara de
inmediato, ante la opinión pública internacional, la más mínima prueba de
que un avión cubano había aterrizado en Venezuela.
El silencio, dijo Pérez Roque, fue
la respuesta.
Ante una pregunta sobre si Cuba
mantenía la invitación a que fuesen visitados sus centros científicos, el
titular de Relaciones Exteriores reiteró que los centros de investigación
cubanos están abiertos a los científicos visitantes y puntualizó que Cuba
no tiene preocupación de ningún tipo.
Aseguró que nuestro país puede
probar que estas recurrentes y sospechosas acusaciones empezaron de
pronto, desde el instante en que Otto Reich asumió como Subsecretario de
Estado.
Puso cinco ejemplos probatorios de
que nunca antes el gobierno norteamericano vinculó a Cuba con la
producción de armas biológicas.
Primero, refirió que el 5 de marzo
de 1998, al jefe del Comando Meridional de EE.UU., en una audiencia ante
el Comité de Servicios Armados del Senado, le preguntaron acerca de armas
de exterminio en Cuba, a lo que respondió textualmente: "Nosotros
observamos a Cuba y conocemos que tiene un programa de investigación y
desarrollo biológico, pero no hemos visto nada que indique que ese
programa tiene fines militares".
En segundo lugar señaló que en el
informe de 1997, sobre la proliferación de armas biológicas de la Agencia
del Gobierno de EE.UU. para el Control de Armas, se menciona a ocho países
como preocupantes y jamás apareció el nombre de Cuba.
De igual forma, en un informe del
Departamento norteamericano de Defensa del año 2000 sobre las amenazas
químicas y biológicas, tampoco se incluye a nuestro país dentro de la
lista de naciones sindicadas.
En otro documento de la CIA ese
mismo año, dirigido al Congreso de los Estados Unidos sobre la adquisición
de tecnologías relativas a armas de destrucción masiva y municiones
convencionales avanzadas, tampoco se menciona a Cuba.
Finalmente, el 21 de mayo del 2002,
se dio a conocer el informe que presentó el Departamento de Estado
titulado Patrones del terrorismo en el mundo en el que Washington sin
ninguna justificación y diciendo grandes mentiras incluyó a Cuba, aunque
no la acusó de producir armas biológicas.
El Canciller cubano señaló que esta
es una campaña repentina que Otto Reich organizó para hablar de estos
temas, y denunció que el funcionario estadounidense se opuso, sin embargo,
a que ambos países firmaran acuerdos bilaterales propuestos por Cuba para
establecer la colaboración en la lucha contra la droga, el enfrentamiento
al tráfico de personas y para crear un programa de cooperación de lucha
contra el terrorismo, e incluso a que nuestro país contribuyera en las
investigaciones médicas para atender una amenaza para el hemisferio como
es el virus del Nilo.
El titular de Relaciones Exteriores
dijo que hay tres razones que pueden explicar esta constante campaña de
mentiras contra nuestro país.
Señaló que Otto Reich trata de hacer
méritos ante los grupos extremistas cubanos de Miami, de los que puede
necesitar apoyo, ante la posibilidad de que no sea ratificado en su cargo
cuando comience la próxima sesión del Congreso, que deberá examinar su
designación provisional al cumplirse un año.
Manifestó que, además, el
Subsecretario tiene miedo del futuro y trata de agregar nuevos elementos
de confrontación y tensión en las relaciones, cuando son más evidentes que
nunca los reclamos crecientes de la sociedad norteamericana, de los
hombres de negocios, de la prensa, de la mayoría de los cubanos que viven
allí, a favor de un cambio de la política hacia Cuba.
En su opinión, la posición de Otto
Reich es una prueba de la desesperación de estos grupos de extremistas
minoritarios de origen cubano.
La gente sabe que están manchados de
sangre, conocen que son responsables de asesinar a un joven turista
italiano en La Habana y de poner explosivos en instalaciones civiles en
Cuba, indicó.
16-06-2002 |