|
Excelencias:
Desearía, en primer lugar, y atendiendo a que Cuba es hoy el
Presidente del Movimiento de Países No
Alineados, que agrupa a 118 países de los que 27
son miembros fundadores de este Consejo,
informarles a ustedes sobre los resultados de la
XIV Cumbre del Movimiento en las esferas de
interés de este órgano, así como de las
ulteriores acciones emprendidas por el
Movimiento en Ginebra, en los meses
transcurridos desde la cita de septiembre de
2006 en La Habana.
Nuestros Jefes de Estado o Gobierno rechazaron en La Habana la
selectividad y el doble rasero en la promoción y
protección de los derechos humanos, así como los
intentos de usar los derechos humanos como
pretexto para alcanzar fines políticos. Del
respeto a esta justa reivindicación del
Movimiento, dependerá la legitimidad y la
credibilidad del Consejo de Derechos Humanos.
En la XIV Cumbre, los Jefes de Estado o Gobierno fueron enfáticos
en subrayar la necesidad de que el Consejo
propicie la equiparación del derecho al
desarrollo con todos los otros derechos humanos
y libertades fundamentales y promueva la
realización del derecho al desarrollo como una
prioridad. Quiero informar hoy que a la
superación de los obstáculos planteados a su
disfrute y a la integración del derecho al
desarrollo en todas las políticas y programas de
las Naciones Unidas, Cuba dedicará una parte
sustancial de sus esfuerzos como Presidente del
Movimiento.
A la luz de las decisiones adoptadas en La Habana, en los últimos
meses el Movimiento ha demostrado su capacidad
para elaborar y promover posiciones comunes en
varios de los temas centrales de la construcción
institucional del Consejo. Nuestras propuestas
sobre la Agenda de Trabajo, las Reglas de
Procedimiento para la convocatoria de sus
sesiones extraordinarias y las modalidades para
el funcionamiento del Examen Periódico Universal
así lo corroboran. Venimos trabajando igualmente
en la preparación de lineamientos que sirvan de
fundamento al establecimiento del órgano de
expertos, en el procedimiento de denuncias y en
el programa de trabajo de las diferentes
sesiones del Consejo cada año.
En el período transcurrido, el Movimiento renovó también su
actividad en la Tercera Comisión de la Asamblea
General. Los tradicionales proyectos de
resolución sobre el Derecho al Desarrollo, el
Fortalecimiento de la Cooperación Internacional
en la Esfera de los Derechos Humanos y Derechos
Humanos y las Medidas Coercitivas Unilaterales,
fueron actualizados y aprobados con un amplio
apoyo.
Quiero subrayar hoy, señores delegados, la voluntad y la decisión
del Movimiento de Países No Alineados de
trabajar por el establecimiento de un verdadero
sistema internacional de protección de los
derechos humanos, cuyo único compromiso sea con
la justicia, la transparencia y la verdad.
Excelencias:
Hablaré ahora a nombre de Cuba, miembro fundador de este Consejo y
país comprometido, ahora y siempre, con la
cooperación internacional y el diálogo genuino
en materia de derechos humanos, así como con la
legitimidad y la credibilidad del Consejo que
estamos construyendo.
En junio del pasado año, en la reunión inaugural de este Consejo,
Cuba señaló que esa sesión podía marcar el
inicio de una nueva etapa en el empeño por crear
un verdadero sistema de promoción y protección
de todos los derechos humanos para todos los
habitantes del planeta, y no sólo para los ricos
y privilegiados. Aclaramos entonces, que para
ello se necesitaba de un cambio radical en las
concepciones y métodos que lastraron a la
desprestigiada Comisión de Derechos Humanos.
Dijimos en aquel momento que Cuba no se hacía ilusiones con la real
disposición de los países desarrollados, aliados
de Estados Unidos, a dar ese paso trascendente e
histórico. Sin embargo, aseguramos que les
concederíamos el beneficio de la duda y, sobre
todo, los observaríamos.
¿En qué punto estamos hoy, a nueve meses de aquella advertencia?
El Consejo de Derechos Humanos corre el riesgo de ser sumido en el
descrédito de la politización y el doble rasero,
incluso antes de que se establezcan sus
mecanismos y métodos de trabajo. Hemos venido
advirtiendo, y lo repetimos ahora, acerca de la
intención de algunos de dilatar la construcción
institucional del Consejo más allá del 18 de
junio de 2007 y resucitar la práctica de las
resoluciones punitivas contra países del Sur.
El plazo de un año que fuera concedido por la Asamblea General para
la construcción institucional de este Consejo es
un límite que no debe ser rebasado en ningún
caso.
La real motivación de esta maniobra dilatoria, promovida por
algunos aliados de Estados Unidos, es trasladar
la fase final del proceso a una nueva membresía
del Consejo y, sobre todo, a otra Mesa, que
perciben como más favorables a sus intereses.
Aquellos que apoyan con más fuerza este curso de acción son
precisamente los mismos interesados en trasladar
a este Consejo la selectividad, la manipulación
política y los dobles raseros, o sea, en
convertir al nuevo órgano en un tribunal
inquisidor contra los países del Sur y asegurar
impunidad a las atrocidades perpetradas, incluso
fuera de las fronteras de sus territorios, por
potencias con pretensiones imperiales. La receta
que nos proponen está sustentada en el mismo
cinismo, la misma hipocresía y la misma
complicidad culposa que terminaron hundiendo en
el descrédito a la hoy desaparecida Comisión de
Derechos Humanos.
Resulta que Estados Unidos, que ahora “ve los toros desde la
barrera”, se ha convertido en el más cáustico
crítico del Consejo. Algunos cómplices le
acompañan a coro. Pero no nos dejaremos engañar
por sus maniobras y patrañas. Critican no para
mejorar el Consejo, lo que sería legítimo y
útil, sino para frustrar el proceso. No quieren
un Consejo creíble y con autoridad. Añoran la
vieja Comisión. Cuba reivindica nuestro derecho
a construir el Consejo que hoy se necesita, y
reclama a los hipócritas que nos dejen trabajar.
Contar con un Consejo plenamente operativo y capaz de cumplir el
mandato que le fuera asignado en su segundo año
de trabajo es una necesidad imprescindible y una
meta realizable. No es más tiempo lo que se
requiere. Lo que falta es voluntad política.
Excelencias:
Cuba espera que este Consejo se constituya finalmente en una
instancia de cooperación genuina y diálogo
respetuoso, de utilidad en la lucha por
reivindicar la verdad y la justicia, en la
defensa del derecho a la soberanía, la libre
determinación, la paz, el desarrollo, la
igualdad, la democracia real y participativa y
el respeto y disfrute verdadero de todos los
derechos por todos los pueblos.
Mal empezaría este órgano si persisten las manipulaciones que
caracterizaron a la antigua Comisión. La
continuidad de mandatos contra países, impuestos
por la fuerza y el chantaje, mantendría la
espiral de confrontación que terminó destruyendo
la autoridad y la credibilidad de la extinta
Comisión de Derechos Humanos.
No es legítimo ni ético imponer o extender mandatos espurios contra
países del Sur, mientras se baja la vista de
modo cómplice pretendiendo no ver las
violaciones flagrantes, masivas y sistemáticas
de los derechos humanos que, con el pretexto de
una supuesta lucha contra el terrorismo,
perpetran con impunidad el gobierno de Estados
Unidos y sus principales aliados. Ese es el
lastre real del que debemos liberar al nuevo
Consejo.
Cuba defiende, sin embargo, el fortalecimiento del sistema de
relatores temáticos. Nunca antes fueron tan
necesarios.
En un mundo en el que 852 millones de personas padecen hambre,
¿cómo prescindir de las labores del Relator
sobre el Derecho a la Alimentación?
Frente a la realidad de centros internacionales de tortura como el
establecido en la Base Naval de Estados Unidos
en Guantánamo, y la realización de vuelos
secretos para el secuestro y traslado de
personas a través de Europa con el objetivo de
ser torturados en cárceles clandestinas, ¿cómo
permitir que se descontinúe el mandato del
Relator sobre la Tortura?
En un mundo en el que los países más ricos y opulentos, al tiempo
que estimulan el “robo de cerebros”, enfrentan a
los emigrantes pobres con persecuciones racistas
y discriminatorias e, incluso, en Estados Unidos
se levanta un vergonzoso muro de contención en
el que 500 personas son asesinadas cada año,
¿cómo podría siquiera pensarse en descontinuar
el mandato del Relator sobre los derechos
humanos de los migrantes?
En este mundo globalizado, en el que unas pocas transnacionales
monopolizan el control de los flujos de
información, y en el que más de mil periodistas
fueron asesinados en el último decenio, ¿cómo
podríamos deshacernos entonces del mandato del
Relator sobre la libertad de opinión y
expresión?
Frente a una realidad como la que viven cinco heroicos jóvenes
cubanos, injustamente encarcelados en los
Estados Unidos por desafiar la impunidad que
disfrutan los grupos terroristas que actúan
contra el pueblo cubano desde Miami, situación
que puede repetirse mañana con ciudadanos de
cualquier otro país, ¿sería justo acaso no
contar con un procedimiento especial sobre la
detención arbitraria?
¿Cómo podríamos dar la espalda a las decenas de miles de familias
que siguen reclamando justicia y el derecho a la
verdad sobre sus familiares desaparecidos o
ejecutados por las dictaduras militares
impuestas y sostenidas por Washington en América
Latina? No es posible entonces eliminar los
mandatos sobre las desapariciones forzadas y las
ejecuciones extrajudiciales, sumarias o
arbitrarias.
Mientras se siga privando al pueblo palestino de su derecho a
establecer su propio Estado y los ocupantes
israelíes continúen perpetrando los más graves
vejámenes contra la población civil de los
territorios ocupados, este Consejo no podrá
prescindir del correspondiente tema en su
agenda, ni de las labores del Relator que brinda
seguimiento a esta situación.
Cuba defenderá la continuidad e integridad de ese patrimonio
heredado de la Comisión de Derechos Humanos que
está integrado por mecanismos establecidos con
apego a los principios de objetividad y no
selectividad. Con todos ellos seguiremos
cooperando resueltamente.
Excelencias:
Cuba considera que estamos a tiempo de iniciar una nueva etapa en
la lucha por crear un verdadero sistema de
promoción y protección de todos los derechos
humanos para todos.
Sin embargo, reitero hoy que si finalmente se nos impone el regreso
al pasado y en el Consejo prevalecieran la
confrontación y la búsqueda de hegemonías, Cuba
será otra vez un combatiente en la trinchera de
las ideas. Sabremos representar a un pueblo que
ha sido capaz de resistir y vencer la agresión
del Imperio por casi cinco décadas, que ha
resistido con dignidad y firmeza el
recrudecimiento del bloqueo genocida y que ya
constituye hoy, lo digo con modestia, un símbolo
de la lucha de los pueblos por su verdadera
emancipación.
Muchas gracias.
Minrex
13-03-2007 |