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(Versiones
Taquigráficas - Consejo de Estado)
Compañero Balaguer;
Compañeros invitados;
Lechuga; Ada;
Compañeros del
Ministerio de Relaciones Exteriores:
Yo creo que
podríamos concluir que esta victoria, --en la que por oncena vez consecutiva la
Resolución que se denomina “Necesidad
de poner fin al bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por los
Estados Unidos de América contra Cuba”,
ha sido aprobada por 173 votos a favor, la primera vez que obtiene más
de 170 votos, con solo tres votos en contra:
el voto de Estados Unidos; el de Israel, su aliado, y el de un pequeño
Estado insular, las islas Marshall, los mismos que el año pasado votaron en
contra de la Resolución, y con cuatro abstenciones--, constituye, en nuestra
modesta opinión, una contribución a la batalla de ideas que nuestro pueblo,
durante varios años, ha venido desarrollando.
Una batalla en el campo de los argumentos, de las ideas, de la defensa
de la justicia que nos asiste, y de las razones que tenemos para defender
nuestra obra.
Nuestro
pueblo, a partir de esta victoria, tiene más argumentos, más fuerza y la noción
de mucho más apoyo internacional para defender el levantamiento del bloqueo
contra Cuba.
En segundo
lugar, esta votación expresa el rechazo más abrumador que el bloqueo haya obtenido en las votaciones de
la Asamblea General de Naciones Unidas, 173 votos, que marcan indeleblemente el
aislamiento que en este momento tiene la política de bloqueo, presiones y
aislamiento de Cuba.
El bloqueo no
solo ha fracasado en su utilidad, sino que el bloqueo es una política aislada,
sin prestigio, que la comunidad internacional rechaza y desaprueba con ese voto
público, en el que los países enfrentaron la presión de Estados Unidos, que se
estuvo ejecutando prácticamente hasta el fin de semana previo, y sin embargo, no ha podido cambiar ese
rechazo abrumador. Es decir que esta
votación profundiza el aislamiento de la política de bloqueo contra Cuba.
En tercer
lugar, esta votación marca un apoyo prácticamente unánime a Cuba, al pueblo
cubano, a su derecho a ser un pueblo independiente y libre, a su derecho a
seguir construyendo su Revolución socialista.
Marca un espaldarazo a los esfuerzos y al heroísmo que nuestro pueblo ha
venido realizando y constituye una victoria que se debe, en primer lugar, a la
resistencia del pueblo; que se debe al optimismo y a la firmeza con la que
nuestros compatriotas han defendido la Revolución, han
batallado por la independencia,
han soportado todo tipo de sacrificios, agresiones, privaciones, para defender
la patria libre y soberana que conquistamos hace más de cuatro décadas.
Es un
reconocimiento a la justeza de nuestra lucha.
La Asamblea General de Naciones Unidas, el foro más amplio y democrático
de la comunidad internacional, ha reconocido nuevamente, con más apoyo,
incluso, que el año pasado, la justeza de nuestros argumentos. Es la prueba de que el futuro solo pertenece
a los que luchan, el futuro solo pertenece a los que resisten, el futuro no
será nunca de los que se rinden ni de los que traicionan y, por tanto, este
apoyo que la Asamblea General ha dado hoy a Cuba es el reconocimiento y la
admiración de la comunidad internacional a la resistencia que hemos hecho
durante más de 40 años al bloqueo, y durante más de 10 años de doble bloqueo,
cuando todo el mundo creyó que la Revolución sería destruida, que Cuba sería
nuevamente reconquistada y convertida en una colonia.
Hoy se ha
vuelto a comprobar el reconocimiento y la admiración de la comunidad
internacional a la resistencia de los que nos hemos quedado aquí defendiendo a
la Revolución, de los que no hemos vacilado, de los que no nos hemos rendido, y
de los que no nos vamos a rendir ni a cansar en la defensa de la independencia
y de la dignidad de la patria.
También pienso
que, como nunca antes, es claro para todos nosotros que esta votación que hemos
visto hoy, histórica, en contra del bloqueo, es una señal de apoyo al pueblo
norteamericano, la mayoría del cual apoya relaciones normales con Cuba, al que
no culpamos de nuestros sufrimientos y de las agresiones que hemos debido
sufrir. Es una señal de apoyo y de
reconocimiento a los legisladores norteamericanos, a los hombres de empresa
norteamericanos, a los sectores de la opinión pública, de la sociedad civil
que, de manera creciente, han demandado el cese del bloqueo, la normalización
de las relaciones, el respeto a Cuba, la posibilidad de comercio normal, de
viajes y de colaboración entre ambos países.
Hoy se ha
producido un rechazo contundente a la política del bloqueo, del aliento a la
subversión interna dentro de Cuba, a la política de la Ley de Ajuste Cubano,
que genera delitos, como el que vimos cometerse en el día de ayer con el
secuestro de una aeronave civil, o como el que llevó al secuestro de un niño
para usarlo con fines políticos. La Ley
de Ajuste Cubano, que forma parte importante de la política de subversión, de
hostigamiento contra Cuba, política en
la que se inscribe también la expulsión de los diplomáticos cubanos, el
hostigamiento a esos mismos diplomáticos nuestros en Nueva York, que no pueden
moverse de un área superior a unas pocas millas cuadradas en la ciudad de Nueva
York, les tienen prohibido y restringido el movimiento, igual que a nuestros
diplomáticos en Washington.
Por tanto,
pienso que en el día de hoy deberíamos también expresar nuestro saludo y
nuestro reconocimiento a todos los que dentro de Estados Unidos batallan
también a favor de la normalización de las relaciones y expresarles nuestro
mensaje de que no nos confundimos, de que no los sentimos parte de esta
política agresiva que una minoría poderosa todavía hoy defiende. Los sentimos parte de ese gran pueblo que en
más de un 80% apoyó, en su momento, el regreso del niño cubano junto a su
familia y su padre.
De manera que
en el día de hoy también la Asamblea General ha reconocido el esfuerzo de los
que dentro de Estados Unidos están defendiendo la idea, justa y conveniente
para ambos pueblos, de la normalización de relaciones, del cese de la manipulación del tema de Cuba para utilizarlo como
justificación del bloqueo y la agresión contra nuestro país.
Y en último
lugar, parece que el voto de hoy es una
fuerte señal de la comunidad internacional a favor del multilateralismo, a
favor del derecho internacional, a favor del respeto a los principios y a los
propósitos de la Carta de las Naciones Unidas.
Constituye una
crítica severa a la actuación unilateral, a la actuación prepotente por encima
de las leyes internacionales, a la ejecución extraterritorial de leyes
nacionales de un Estado, a la persecución que el bloqueo ha hecho a todo tipo
de comercio y de relaciones con Cuba.
En momentos en
que peligra, como nunca, el multilateralismo, en momentos en que es ignorada la
Organización de Naciones Unidas, en momentos en que está sometida a todo tipo
de provocaciones y vejaciones la legalidad internacional, en momentos en que
soplan vientos de guerras y teorías de actuación unilateral, de irrespeto al
derecho internacional, de ignorar a las instituciones internacionales, este
respaldo abrumador de la Asamblea General de las Naciones Unidas a la
Resolución presentada por Cuba, que se suma a la reciente aprobación con 100
votos a favor, en una comisión de la Asamblea General de una Resolución
presentada por Cuba sobre el tema del multilateralismo y el desarme, marcan, en
nuestra opinión, una contribución de Cuba a la defensa de los principios del
derecho internacional.
Hoy allí no
solo se ha votado por el derecho de los cubanos, se ha votado por el derecho de
los nacionales de otros países que están sancionados por la Ley Helms-Burton o
que son amenazados, o a los que se les prohíbe venir a Cuba, en primer lugar,
por supuesto, a los propios ciudadanos norteamericanos.
Es verdad que
mañana no se levantará el bloqueo, es
verdad que mañana las madres cubanas que tienen hoy a sus hijos ingresados en
nuestros hospitales no tendrán acceso a medicamentos que solo se producen allí
o a tecnologías que hoy no podemos usar; pero seguirán teniendo el amor, el
cariño y todos los recursos de nuestro Estado, pobre pero digno, para salvar a
sus hijos.
Es verdad que
mañana no serán posibles mercados nuevos para nuestros productos, es verdad que
todavía falta tiempo; pero la política de bloqueo, y hoy ha sido probado, está
definitivamente derrotada. Nuestro
pueblo vencerá sobre el bloqueo, como antes venció sobre la agresión
armada. Nuestro pueblo vencerá sobre el
intento de dividirlo y subvertirlo, y nuestro pueblo marcará, en la historia de
este hemisferio y del mundo, una señal de independencia y de dignidad que no
solo será legado de nuestros hijos, sino de toda la comunidad internacional.
¡Patria o
Muerte!
¡Venceremos!
¡Viva Fidel!
(Exclamaciones de: “¡Viva!”)
¡Viva Fidel!
(Exclamaciones de: “¡Viva!”)
¡Patria o
Muerte!
¡Venceremos!
(Aplausos.)
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