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Felipe Pérez Roque
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Política > Relaciones Exteriores > Felipe Pérez Roque

 Palabras de Felipe Pérez Roque, ministro de Relaciones Exteriores, durante acto por la votación en Naciones Unidas sobre la Resolución cubana contra el bloqueo norteamericano, en el teatro del MINREX, el 12 de noviembre de 2002

(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)

Compañero Balaguer;

Compañeros invitados;

Lechuga; Ada;

Compañeros del Ministerio de Relaciones Exteriores:

Yo creo que podríamos concluir que esta victoria, --en la que por oncena vez consecutiva la Resolución que se denomina  “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”,  ha sido aprobada por 173 votos a favor, la primera vez que obtiene más de 170 votos, con solo tres votos en contra:  el voto de Estados Unidos; el de Israel, su aliado, y el de un pequeño Estado insular, las islas Marshall, los mismos que el año pasado votaron en contra de la Resolución, y con cuatro abstenciones--, constituye, en nuestra modesta opinión, una contribución a la batalla de ideas que nuestro pueblo, durante varios años, ha venido desarrollando.  Una batalla en el campo de los argumentos, de las ideas, de la defensa de la justicia que nos asiste, y de las razones que tenemos para defender nuestra obra.

Nuestro pueblo, a partir de esta victoria, tiene más argumentos, más fuerza y la noción de mucho más apoyo internacional para defender el levantamiento del bloqueo contra Cuba.

En segundo lugar, esta votación expresa el rechazo más abrumador que el  bloqueo haya obtenido en las votaciones de la Asamblea General de Naciones Unidas, 173 votos, que marcan indeleblemente el aislamiento que en este momento tiene la política de bloqueo, presiones y aislamiento de Cuba.

El bloqueo no solo ha fracasado en su utilidad, sino que el bloqueo es una política aislada, sin prestigio, que la comunidad internacional rechaza y desaprueba con ese voto público, en el que los países enfrentaron la presión de Estados Unidos, que se estuvo ejecutando prácticamente hasta el fin de semana previo,  y sin embargo, no ha podido cambiar ese rechazo abrumador.  Es decir que esta votación profundiza el aislamiento de la política de bloqueo contra Cuba.

En tercer lugar, esta votación marca un apoyo prácticamente unánime a Cuba, al pueblo cubano, a su derecho a ser un pueblo independiente y libre, a su derecho a seguir construyendo su Revolución socialista.  Marca un espaldarazo a los esfuerzos y al heroísmo que nuestro pueblo ha venido realizando y constituye una victoria que se debe, en primer lugar, a la resistencia del pueblo; que se debe al optimismo y a la firmeza con la que nuestros compatriotas han defendido la Revolución, han batallado por la independencia, han soportado todo tipo de sacrificios, agresiones, privaciones, para defender la patria libre y soberana que conquistamos hace más de cuatro décadas.

Es un reconocimiento a la justeza de nuestra lucha.  La Asamblea General de Naciones Unidas, el foro más amplio y democrático de la comunidad internacional, ha reconocido nuevamente, con más apoyo, incluso, que el año pasado, la justeza de nuestros argumentos.  Es la prueba de que el futuro solo pertenece a los que luchan, el futuro solo pertenece a los que resisten, el futuro no será nunca de los que se rinden ni de los que traicionan y, por tanto, este apoyo que la Asamblea General ha dado hoy a Cuba es el reconocimiento y la admiración de la comunidad internacional a la resistencia que hemos hecho durante más de 40 años al bloqueo, y durante más de 10 años de doble bloqueo, cuando todo el mundo creyó que la Revolución sería destruida, que Cuba sería nuevamente reconquistada y convertida en una colonia.

Hoy se ha vuelto a comprobar el reconocimiento y la admiración de la comunidad internacional a la resistencia de los que nos hemos quedado aquí defendiendo a la Revolución, de los que no hemos vacilado, de los que no nos hemos rendido, y de los que no nos vamos a rendir ni a cansar en la defensa de la independencia y de la dignidad de la patria.

También pienso que, como nunca antes, es claro para todos nosotros que esta votación que hemos visto hoy, histórica, en contra del bloqueo, es una señal de apoyo al pueblo norteamericano, la mayoría del cual apoya relaciones normales con Cuba, al que no culpamos de nuestros sufrimientos y de las agresiones que hemos debido sufrir.  Es una señal de apoyo y de reconocimiento a los legisladores norteamericanos, a los hombres de empresa norteamericanos, a los sectores de la opinión pública, de la sociedad civil que, de manera creciente, han demandado el cese del bloqueo, la normalización de las relaciones, el respeto a Cuba, la posibilidad de comercio normal, de viajes y de colaboración entre ambos países.

Hoy se ha producido un rechazo contundente a la política del bloqueo, del aliento a la subversión interna dentro de Cuba, a la política de la Ley de Ajuste Cubano, que genera delitos, como el que vimos cometerse en el día de ayer con el secuestro de una aeronave civil, o como el que llevó al secuestro de un niño para usarlo con fines políticos.  La Ley de Ajuste Cubano, que forma parte importante de la política de subversión, de hostigamiento contra Cuba, política  en la que se inscribe también la expulsión de los diplomáticos cubanos, el hostigamiento a esos mismos diplomáticos nuestros en Nueva York, que no pueden moverse de un área superior a unas pocas millas cuadradas en la ciudad de Nueva York, les tienen prohibido y restringido el movimiento, igual que a nuestros diplomáticos en Washington.

Por tanto, pienso que en el día de hoy deberíamos también expresar nuestro saludo y nuestro reconocimiento a todos los que dentro de Estados Unidos batallan también a favor de la normalización de las relaciones y expresarles nuestro mensaje de que no nos confundimos, de que no los sentimos parte de esta política agresiva que una minoría poderosa todavía hoy defiende.  Los sentimos parte de ese gran pueblo que en más de un 80% apoyó, en su momento, el regreso del niño cubano junto a su familia y su padre.

De manera que en el día de hoy también la Asamblea General ha reconocido el esfuerzo de los que dentro de Estados Unidos están defendiendo la idea, justa y conveniente para ambos pueblos, de la normalización de relaciones,  del cese de la manipulación del  tema de Cuba para utilizarlo como justificación del bloqueo y la agresión contra nuestro país.

Y en último lugar,  parece que el voto de hoy es una fuerte señal de la comunidad internacional a favor del multilateralismo, a favor del derecho internacional, a favor del respeto a los principios y a los propósitos de la Carta de las Naciones Unidas. 

Constituye una crítica severa a la actuación unilateral, a la actuación prepotente por encima de las leyes internacionales, a la ejecución extraterritorial de leyes nacionales de un Estado, a la persecución que el bloqueo ha hecho a todo tipo de comercio y de relaciones con Cuba.

En momentos en que peligra, como nunca, el multilateralismo, en momentos en que es ignorada la Organización de Naciones Unidas, en momentos en que está sometida a todo tipo de provocaciones y vejaciones la legalidad internacional, en momentos en que soplan vientos de guerras y teorías de actuación unilateral, de irrespeto al derecho internacional, de ignorar a las instituciones internacionales, este respaldo abrumador de la Asamblea General de las Naciones Unidas a la Resolución presentada por Cuba, que se suma a la reciente aprobación con 100 votos a favor, en una comisión de la Asamblea General de una Resolución presentada por Cuba sobre el tema del multilateralismo y el desarme, marcan, en nuestra opinión, una contribución de Cuba a la defensa de los principios del derecho internacional.

Hoy allí no solo se ha votado por el derecho de los cubanos, se ha votado por el derecho de los nacionales de otros países que están sancionados por la Ley Helms-Burton o que son amenazados, o a los que se les prohíbe venir a Cuba, en primer lugar, por supuesto, a los propios ciudadanos norteamericanos.

Es verdad que mañana  no se levantará el bloqueo, es verdad que mañana las madres cubanas que tienen hoy a sus hijos ingresados en nuestros hospitales no tendrán acceso a medicamentos que solo se producen allí o a tecnologías que hoy no podemos usar; pero seguirán teniendo el amor, el cariño y todos los recursos de nuestro Estado, pobre pero digno, para salvar a sus hijos.

Es verdad que mañana no serán posibles mercados nuevos para nuestros productos, es verdad que todavía falta tiempo; pero la política de bloqueo, y hoy ha sido probado, está definitivamente derrotada.  Nuestro pueblo vencerá sobre el bloqueo, como antes venció sobre la agresión armada.  Nuestro pueblo vencerá sobre el intento de dividirlo y subvertirlo, y nuestro pueblo marcará, en la historia de este hemisferio y del mundo, una señal de independencia y de dignidad que no solo será legado de nuestros hijos, sino de toda la comunidad internacional.

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

¡Viva Fidel! (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

¡Viva Fidel! (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos! (Aplausos.)


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