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Excelencias:
Hoy es un día de especial
significación para el Movimiento de Países No
Alineados. Esta convocatoria es un resultado de
la XIV Cumbre del Movimiento, celebrada
exitosamente en La Habana en septiembre de 2006,
y en la que otra vez se reiteró el deber
insoslayable para las 118 naciones no alineadas
de consolidar nuestra unidad y concertación en
un mundo cada vez más injusto y desigual, en el
que no se respeta nuestro derecho a la paz y el
desarrollo.
Al reunirnos para dar
cumplimiento al mandato de nuestros Jefes de
Estado o de Gobierno de reactivar la
coordinación entre los países no alineados en el
seno de la UNESCO no sólo damos un nuevo paso en
el fortalecimiento y revitalización de nuestro
Movimiento, sino que recuperamos una tradición
que se inició en 1973 con la creación del Comité
de los Países No Alineados representados ante la
Organización. Muchos de los distinguidos
representantes reunidos aquí hoy recuerdan
seguramente los históricos debates y el
significativo impacto de las contribuciones de
nuestros países a las decisiones que entonces
adoptó la UNESCO.
Recordemos los aportes del Movimiento de Países
No Alineados a los debates vinculados al
desarrollo de la identidad cultural de los
pueblos, al establecimiento de infraestructuras
nacionales de información y al acceso de los
países en vías de desarrollo a la ciencia y la
tecnología.
¿Cómo no evocar hoy el papel
desempeñado por el Movimiento en la denuncia de
los problemas de desequilibrio en los flujos
mundiales de información? Abordado el tema por
primera vez en 1973, durante la IV Cumbre en
Argel, se colocó en el centro de las actividades
de la UNESCO en el período 1977-1982. En esa
etapa, la promoción del Nuevo Orden Mundial de
la Información y las Comunicaciones, que vinculó
la información al debate sobre la distribución
mundial de recursos, constituyó uno de los
aportes más significativos del Movimiento de
Países No Alineados a los trabajos de la UNESCO.
Pero nuestra tarea hoy,
Excelencias, no es sólo recordar la historia
sino trabajar y luchar unidos, con fuerza
renovada, en la defensa de nuestros derechos.
Hoy, los desafíos que se nos plantean son aún
mayores. En estos años se transformó
drásticamente el entorno en el que el Movimiento
de Países No Alineados se ve forzado a
desempeñar su papel.
Los graves problemas que amenazan
a los países del Sur, en lugar de disminuir, son
cada vez más acuciantes. Se nos impone un orden
internacional absurdo y cruel, que impide el
desarrollo, la paz y el progreso para la mayoría
de nuestros pueblos.
Se nos impone un orden
internacional que impide el acceso general a la
cultura y a la ciencia, a la educación para
todos y a la justicia social que preludiaba la
Constitución de la UNESCO aprobada en 1945.
Convocamos hoy a los países no
alineados a reactivar las labores de nuestro
Movimiento en la UNESCO porque es necesario
luchar unidos para transformar ese orden injusto
e insostenible.
Los hemos convocado porque
creemos posible luchar por un mundo en el que no
haya 800 millones de adultos analfabetos y 80
millones de niños que no asisten a la escuela.
Duele recordar aquí hoy que, según la UNESCO,
sólo 47 países han logrado alcanzar los seis
objetivos de la Educación para Todos acordados
en Dakar en el año 2000. ¿Es posible asegurar
hoy que para el 2015 lo habrán alcanzado los 192
países que integran la UNESCO? ¿De dónde saldrán
los recursos si dos terceras partes de los
países aquí representados sufren cada día más
los efectos de una deuda que no cesa de crecer y
de la imposibilidad agobiante de acceder al
conocimiento, a la tecnología y a los mercados
del Norte desarrollado y proteccionista?
Los hemos convocado porque
creemos posible un mundo en el que no mueran,
como morirán hoy, 20 mil niños de hambre cada
día.
Los hemos convocado porque
creemos posible trabajar unidos contra la
mercantilización de la mayor parte de la
producción intelectual y su privatización, que
convierten el conocimiento en instrumento para
perpetuar la desigualdad.
Nos amenaza a todos la aspiración
de convertir la cultura en mercancía y aniquilar
la diversidad cultural.
Hemos llegado al colmo de que el
arte auténtico y autóctono, las expresiones del
arte de nuestros países, han dado en llamarse
“cultura alternativa”, condenados por los
patrones homogeneizantes y banales de la llamada
industria del entretenimiento. Lo culto se ha
vuelto alternativo y lo banal y lo comercial se
ha vuelto norma. El arte que hace pensar se ha
vuelto disidente mientras gobierna la
mediocridad.
Sustituir ciudadanos por
consumidores es la operación en marcha para
desmoralizar la oposición política al orden
mundial establecido y extender la dominación de
un puñado de poderosos intereses trasnacionales.
El espejismo de presentar el consumo
desenfrenado como sinónimo de desarrollo, que se
ofrece desde las pantallas de los televisores en
todo el mundo, es el testimonio elocuente de un
modo de vida que amenaza ya la supervivencia de
nuestra especie, que agota los recursos
naturales, degrada, contamina, deforesta y puede
llegar a hacer imposible la vida en el planeta.
Pero es también la prueba de un sistema perverso,
que alienta el consumismo desenfrenado de una
élite en un mundo con 852 millones de seres
hambrientos, dos mil millones sin electricidad,
y más de dos mil millones que jamás han hablado
por teléfono y para los que la palabra INTERNET
no significa absolutamente nada.
Los hemos convocado porque
creemos impostergable trabajar unidos para
defender nuestro derecho a beneficiarnos también
del desarrollo impetuoso de la ciencia y las
tecnologías. La brecha tecnológica entre el
Norte y el Sur se acrecienta. Para la mayoría de
nuestros pueblos la Sociedad de la Información
es apenas una quimera. La llamada Economía del
Conocimiento funciona como un instrumento más de
explotación y amplía la ventaja acumulada de los
países desarrollados.
Entre Europa, Norteamérica y Japón generan más
del 80% de todas las publicaciones científicas y
más del 90% de las patentes. El 72% de los
científicos del mundo viven y trabajan en los
países industrializados. En los países
desarrollados se invierten cada año 600 mil
millones de dólares en investigación-desarrollo.
En el resto del mundo, donde vive el 86% de la
población del planeta, se invierte 12 veces
menos.
Nuestros países tienen que
enfrentar no sólo la creciente privatización del
conocimiento y las leyes de la propiedad
intelectual, diseñadas para defender los
intereses de los países desarrollados y las
trasnacionales, sino las barreras no
arancelarias que cierran los mercados del Norte
a nuestras producciones.
Se pretende saquear, patentar y
comercializar sin escrúpulos desde el principio
activo de un remedio utilizado por siglos en una
cultura aborigen hasta las canciones que
cantaron nuestros abuelos.
Pero, por si fuera poco,
padecemos el fenómeno creciente del “robo de
cerebros”. Si los emigrantes de nuestros países
son pobres en busca de trabajo se les persigue,
se les maltrata, se les cierran las puertas; si
son científicos o ingenieros se les incita a
emigrar con “cantos de sirenas” y promesas de
todo tipo. Sólo de América Latina y el Caribe,
hay 1.2 millones de profesionales trabajando en
Estados Unidos y otros dos países desarrollados.
Las consecuencias de ese drenaje de talento y
capacidad intelectual son devastadoras.
Los hemos convocado porque
creemos posible luchar por un mundo en el que
los avances científicos se dediquen a combatir
las enfermedades y el subdesarrollo y no para
concebir sistemas de armamentos cada vez más
sofisticadosy letales.
La concentración de la propiedad
sobre los medios masivos de comunicación, junto
a la dependencia de anunciantes cada vez más
poderosos, han convertido la libertad de
información en una quimera.
Las noticias que se divulgan o se silencian son
las que convienen a los poderosos intereses que
trafican cada año un millón de millones de
dólares en publicidad comercial. Quienes
importan no son el lector o el televidente, son
el dueño y el anunciante, que como dioses
deciden lo que se publica, imponen la mentira,
manipulan la historia, legitiman la
discriminación y promueven la sumisión ante un
estado de cosas que se nos presenta como nuestro
destino manifiesto.
¡Este orden mundial viola las
nobles aspiraciones consagradas en la
Constitución de la UNESCO y es deber del
Movimiento de Países No Alineados y de nuestra
generación luchar por transformarlo!
Excelencias:
Para que el Movimiento de Países
No Alineados cumpla el objetivo de revitalizarse
en la UNESCO, en cumplimiento del mandato de
nuestros Jefes de Estado o de Gobierno, es
fundamental el aporte de todos sus miembros y la
activación de todas sus estructuras de trabajo.
Está probado que podemos luchar con éxito. Ahí
está la Convención sobre la Diversidad Cultural,
aprobada por 148 países y con sólo dos votos en
contra, como una señal de que si nos unimos
podemos hacer que nuestras voces se oigan.
Aunemos nuestros esfuerzos para
desarrollar la cooperación dirigida a atender
las necesidades básicas educativas de nuestros
países.
Defendamos el legado de nuestros
pueblos y su historia.
Defendamos nuestro derecho a la
diversidad cultural.
Propiciemos el debate sobre los
problemas de las artes, los procesos culturales
y el desarrollo en un mundo amenazado por la
hegemonía y urgido de que luchemos por la
preservación de nuestras culturas.
Promovamos el diálogo entre
culturas y civilizaciones, y opongámonos
enérgicamente al manido pretexto del llamado
“choque de civilizaciones”, utilizado por
quienes enarbolan un militarismo agresivo y
amenazan la paz de nuestros pueblos.
Luchemos por la salvaguarda y
conservación del patrimonio cultural material e
inmaterial de nuestros pueblos y reclamemos la
restitución de la propiedad cultural de las
naciones que estuvieron sometidas al dominio
colonial.
Proclamemos otra vez que los
derechos culturales son parte indispensable de
los derechos humanos. Reclamemos el respeto a
los derechos de las minorías, de los excluidos,
de los marginados, de los pueblos indígenas y de
los afro-descendientes.
Recordemos aquí hoy las palabras
del Presidente Fidel Castro: “¿Qué es Patria,
sino una cultura propia?”
Construyamos alianzas con los
sectores de la sociedad civil que en los países
del Primer Mundo ven con creciente preocupación
el proceso de banalización y desinformación a
que son sometidos sus pueblos a través de la
publicidad comercial. Trabajemos junto a los
gobiernos que se muestren dispuestos a
establecer políticas culturales que defiendan
sus identidades nacionales y protejan su
patrimonio.
Señores delegados:
Para hacer avanzar el trabajo de
los países no alineados en la UNESCO contamos
con la experiencia, la inteligencia, el
entusiasmo y la voluntad política de los
gobiernos que ustedes aquí representan.
Cuba, como Presidente del
Movimiento de Países No Alineados, está
convencida de que aun cuando el reto ante
nosotros es grande, unidos, y en estrecha
coordinación con el Grupo de los 77, tenemos la
capacidad de enfrentarlo.
La heterogeneidad de nuestra
membresía y nuestra diversidad de intereses no
ha de constituirse en freno para nuestros
propósitos, sino en fuente de múltiples ideas,
iniciativas y propuestas que enriquezcan
nuestras acciones conjuntas. Nuestra diversidad
no ha de ser debilidad sino fortaleza.
Los convoco a no cejar en
nuestros esfuerzos para continuar fortaleciendo
la unidad, la solidaridad y la cooperación entre
nosotros. Sólo así defenderemos nuestros
derechos y ocuparemos el lugar que nos
corresponde en el escenario internacional.
Los países no alineados creemos
en la UNESCO y en los valores que representa.
Creemos en el multilateralismo y la cooperación
internacional y no en la guerra y la hegemonía.
Al trasladarles el saludo
solidario del pueblo noble y bravo que allá en
nuestra pequeña isla ha sabido desafiar
tempestades y derrotar el bloqueo y las
agresiones, les reitero nuestra fe infinita en
que conquistar un mundo mejor, con paz, justicia
y libertad para todos, es posible.
Muchas gracias.
Minrex
12-03-2007 |