José
L. Ponce (Moderador).- Buenos días a todos los colegas. Bienvenidos a esta intervención especial
del canciller Felipe Pérez Roque.
Tenemos
aquí la presencia de 82 periodistas de la prensa internacional acreditada,
representando a 59 medios de 22 países, y está toda la prensa nacional
representada también.
Sin
más dilación, los dejo con el ministro Felipe Pérez Roque, que va a hacer su
intervención especial, y después haremos una ronda de preguntas y
respuestas.
Felipe
Pérez.- Buenos días a todos los corresponsales
de la prensa extranjera acreditada en nuestro país y de la prensa
nacional.
Los
hemos convocado para dar información sobre los procesos judiciales que se han
desarrollado en días recientes, sobre los antecedentes, y vamos a comentar
también algunos otros temas de interés.
En
primer lugar, quisiera dejar sentado que el gobierno y el pueblo de Cuba tienen
muy claramente comprendido que libran todavía hoy una dura batalla por su
derecho a la libre determinación, por su derecho a la
independencia.
El
pueblo y el gobierno de Cuba no pierden ni un minuto de vista la idea de que en
Cuba se juega la independencia, el futuro de nuestro país como nación y el
disfrute de todos los derechos para todos los ciudadanos de nuestro
país.
Tras
más de 40 años de férreo bloqueo, económico, financiero, comercial, agresiones,
acciones terroristas, más de 600 planes de atentados, planes de asesinato contra
el Jefe del Estado cubano; tras décadas de estímulo a la subversión, a la
emigración ilegal, a los sabotajes, a la acción de grupos armados que han sido
tolerados en su accionar terrorista contra nuestro país; tras toda esa historia
que nuestro pueblo conoce bien y ha debido sufrir con la pérdida de sus hijos,
con cuantiosas pérdidas materiales —solo el bloqueo ha costado a Cuba ya más de
70 000 millones de dólares—; tras todo eso, nuestro pueblo ha debido lidiar con
la obsesión de los gobiernos de Estados Unidos de fabricar en Cuba una
oposición, de fabricar en Cuba una quinta columna, de fomentar en Cuba la
aparición y el fortalecimiento de grupos que respondan a sus intereses, con una
clara visión anexionista, los encargados un día de propiciar la anexión de Cuba
a Estados Unidos, en un supuesto escenario de derrota de la Revolución
Cubana. Esa ha sido su
obsesión:
leyes, financiamiento, estímulo, actuación de los servicios
especiales.
Un
plan tras otro se ha estrellado contra la unidad de nuestro pueblo, contra la
autoridad moral de la Revolución Cubana ante su pueblo, contra el hecho
incuestionable de que la inmensa mayoría del pueblo cubano apoya y defiende a la
Revolución, contra el incuestionable liderazgo moral de la dirección histórica
de la Revolución Cubana. Han
chocado con eso, no han podido sobrepasar esa resistencia, que ha causado la
admiración del mundo.
Debo
citar este antecedente, porque no se puede examinar los acontecimientos
recientes en Cuba olvidando que en Cuba está planteado todavía un diferendo
histórico, y es el derecho y la lucha de los cubanos por ser un país
independiente, que ha debido enfrentar las apetencias históricas y los planes
concretos de anexar a Cuba a Estados Unidos; en Cuba hoy se dirime eso y, para
analizar la realidad cubana y lo que está ocurriendo en Cuba, hay que tomar en
cuenta ese factor.
Cuba
sabe bien que el derecho internacional está de su parte, porque la Carta de las
Naciones Unidas reconoce a Cuba el derecho a escoger su propio sistema político,
reconoce el respeto al principio de la igualdad entre los Estados y reconoce el
derecho a la libre determinación de los pueblos. Por tanto, el bloqueo, la actividad de
agresión y de presiones contra Cuba, intenta violar que todo nuestro pueblo
ejerza su derecho a la libre determinación, cree sus instituciones, funde su
sistema político y económico a su libre albedrío.
Eso
es lo que está en juego en Cuba hoy: si un país pequeño, cercano a una
gran superpotencia, puede ser un país independiente, puede ser un país que siga
su propio camino.
Los
pactos internacionales de derechos humanos, aprobados en Naciones Unidas y de
los que tanto se habla por estos días, expresan textualmente que “todos los
pueblos tienen el derecho de libre determinación”, y los cubanos nos hemos dado
ese derecho. Hemos aprobado una
Constitución, la hemos enmendado, tenemos leyes, tenemos instituciones, tenemos
más de 2 000 organizaciones de la sociedad civil, entre organizaciones no
gubernamentales, instituciones gremiales, y tenemos nuestro propio sistema,
nuestras instituciones y hemos escogido nuestro camino y hay que
respetarnos. Eso es lo que está en
juego aquí:
si podemos o no hacer nuestro propio camino y ejercer ese
derecho.
La
Carta de la Organización de Estados Americanos, de la que Cuba —como sabemos—
fue expulsada por la presión del gobierno de Estados Unidos y de la que nuestra
opinión ha sido ya reiteradamente dicha, sin embargo, la Carta de la OEA, a la
que Estados Unidos sí pertenece y en la cual ejerce todo su poderío,
expresa: “Todo Estado tiene derecho
a elegir, sin injerencias externas, su sistema político, económico y social, y a
organizarse en la forma que más le convenga, y tiene el deber de no intervenir
en los asuntos de otros Estados.”
Eso
plantea la Carta de la OEA, que se supone piedra angular de la organización de
las Américas, y entonces nosotros estamos luchando en Cuba por este derecho, en
contra de las presiones y en contra de la arreciada hostilidad de un nuevo
gobierno en Estados Unidos, que, en el ejercicio de su poderío unilateral en el
mundo, ha aumentado hasta grados insospechados su retórica y su hostilidad
contra Cuba.
Entonces,
eso se juega en Cuba hoy, y, por tanto, a nosotros nos parece importante como
precedente, como antecedente de todo lo que vamos a explicar, que estos
elementos sean tomados en cuenta.
Ahora
bien, es cierto que ha habido más de 40 años de bloqueo, de agresiones, la
invasión armada; es cierto que ha existido el fomento de la emigración ilegal
contra Cuba; es cierto que ha habido una política seguida por 10
administraciones norteamericanas, a las que Cuba ha debido enfrentar y a las que
ha tenido que sobrevivir. Pero con
el advenimiento de la administración encabezada por el presidente Bush en
Estados Unidos se dio un salto en la hostilidad contra
Cuba.
La
presencia en puestos clave del gobierno de Estados Unidos de más de una veintena
de cubanos procedentes de los grupos extremistas de Miami, la decisión de
entregar la principal responsabilidad en el Departamento de Estado en los
Asuntos de América Latina y, por tanto, de Cuba, al señor Otto Reich, propiciaron —junto al compromiso y a la deuda de
gratitud que ya el presidente Bush tenía con los grupos extremistas de Miami que
le habían apoyado en la campaña electoral y habían jugado un papel clave en su
elección— que se desatara una nueva etapa de hostilidad acrecentada contra
Cuba.
Debo
decir claramente que nosotros no culpamos al pueblo de Estados Unidos de esta
situación. Nosotros abrigamos
sentimientos de amistad y de respeto hacia el pueblo de Estados Unidos, y hemos
dado prueba de eso.
Nosotros
no culpamos a la mayoría de los cubanos que viven en Estados Unidos, a los que
no llamamos “la mafia”; le llamamos la comunidad de cubanos que viven allí, cuyo
derecho a relacionarse con sus familias, a visitar a Cuba, nosotros respetamos y
defendemos también, no es a ellos a los que culpamos. No culpamos a los amplios sectores de la
sociedad norteamericana, de la intelectualidad, los empresarios, que comprenden
la necesidad de un cambio en la política hacia Cuba, que apoyan la normalización
de las relaciones. Nosotros
culpamos a los grupos extremistas de Miami, que son una minoría, y a los
sectores que dentro de la Administración se han comprometido en una política de
hostilidad contra Cuba.
No
culpamos siquiera a la mayoría de la Cámara y el Senado, que han dado pruebas,
en los últimos años, de su voluntad, su decisión, su aspiración a que la
relación entre los dos países se normalice, a que se propicie el comercio, las
ventas de alimentos y medicinas, los viajes de los ciudadanos norteamericanos a
Cuba y que se eliminen las anacrónicas prohibiciones que hoy les impiden viajar
a Cuba.
Ahora,
¿es ese camino el que la mayoría de la sociedad norteamericana, según las
encuestas, los datos, las publicaciones, quiere, el que se sigue hoy? No. Se ha seguido otro camino contra Cuba,
un camino que ha implicado un reforzamiento del bloqueo, un reforzamiento de las
medidas del bloqueo —después veremos algunas de esas decisiones recientes de
endurecimiento—; un camino de mayor estímulo, más que nunca antes, a la
emigración ilegal, mayor tolerancia.
Solo
debo decir que en los últimos siete meses ha habido siete secuestros de naves
aéreas y embarcaciones cubanas, propiciados por la tolerancia, por la aplicación
indiscriminada de la Ley de Ajuste Cubano, de la práctica de recibir allí a
gente que emplea actos terroristas, violencia para llegar, uso de armas, que
está penalizado en convenciones internacionales, de las cuales Estados Unidos
forma parte; y los secuestradores terroristas de cuatro de los casos permanecen
libres y no hay noticias siquiera de que se haya abierto proceso penal contra
ellos, los primeros cuatro, de esos siete casos, desde agosto del año pasado
para acá.
En
cuatro casos, los secuestradores que cometieron actos de terrorismo están en las
calles, y así ha ocurrido, en Miami viven libremente gente que asesinó para
desviar hacia Estados Unidos embarcaciones, aviones, y de todo eso ha habido un
recrudecimiento —sobre eso volveré otra vez.
Se
están financiando, con más fuerza que nunca, más de 1 200 horas semanales de
trasmisiones de radio contra Cuba.
Se le ha dado indicaciones a la Sección de Intereses de Estados Unidos en
La Habana de convertirse, prácticamente, en el estado mayor y en el cuartel
general de la subversión interna en Cuba, con un perfil del Jefe de esa Sección
nunca antes visto en el cuarto de siglo que han estado funcionando las Secciones
de Intereses, en abierta violación de las leyes que rigen el comportamiento
diplomático, en abierta injerencia en los asuntos internos de Cuba, con un tono
y una actuación impropios, realmente, de un
diplomático.
Se
ha multiplicado el uso de la valija diplomática de la Sección de Intereses de
Estados Unidos en La Habana, para financiar, proveer de medios para ejercer su
labor contrarrevolucionaria en Cuba a los grupos creados y financiados por el
gobierno de Estados Unidos. En fin,
se ha creado una situación de encrispamiento, de
aumento de la labor subversiva, del irrespeto por las leyes cubanas, de franco
desafío a la institucionalidad legal de Cuba, a la que toda representación
diplomática debe respeto en su trabajo en nuestro
país.
Si
vamos a dar un ejemplo de cómo se anticipaba el trabajo del Jefe de la Sección
de Intereses norteamericanos en La Habana, señor James Cason, hacia Cuba, pondré ahora un breve fragmento de las
declaraciones que hizo a la televisión de Miami en el mes de diciembre, para oír
en sus propias palabras de qué estamos hablando.
(Proyectan
video)
Periodista.- ...nuevo
cargo, como Jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, ya
usted pues está viajando, se ha reunido con el cubano de a pie, con disidentes
en Cuba. ¿Se ha reunido ya también
con líderes de las organizaciones anticastristas del
exilio?
James
Cason.- Sí, por dos o tres veces. Cada vez que yo viajo a Miami, me quiero
reunir y me reúno con todos los grupos, la Fundación Nacional Cubano Americana,
el Consejo para la Libertad de Cuba, grupos independientes y todos los grupos
aquí, porque yo quiero explicar lo que yo he visto en Cuba, lo que está
sucediendo y escuchar sus puntos de vista sobre lo que nosotros estamos
haciendo, a ver si hay algo que queremos hacer que no estamos haciendo. Es una conversación muy amable y uno de
mis mensajes es que lo importante en Cuba es que sí hay una oposición, son
aislados, hostigados, pero insisten y tienen mucho coraje, y lo importante es
que ellos se reúnan, se unan y que ellos se concentren sobre lo esencial, sobre
los derechos que no tienen y sobre las libertades que deben tener.
Entonces,
no enfocar sobre personalismos, sobre diferencias de ideología; lo importante es
que la oposición tiene que ganar espacio, porque va a venir el día cuando haya
una transición. Hay una transición
ahora, pero va a haber una Cuba nueva algún día, y ellos tienen que tomar su
parte en formar y decidir el futuro de Cuba. Entonces, tienen que ganar su espacio,
empezar a discutir qué hay que hacer diferente para cambiar a Cuba; entonces, es
importante que enfoquen sobre lo importante, no lo no
esencial.
Periodista.- De las reuniones que usted ha tenido con
los disidentes —no sé si quiere entrar en este tipo de detalles—, pero, ¿dónde
ve usted que quizás la disidencia pues, quizás no estaría encaminándose
bien? ¿Qué mensaje tiene para la
disidencia?, antes de pedirle a usted, si me lo permite, un mensaje para los
grupos anticastristas en Miami. ¿Qué mensaje le da usted a la disidencia
en Cuba, le gustaría poder expresarle, de acuerdo a lo que ha
visto?
James
Cason.- Bueno, primero que el futuro de Cuba...,
nosotros los norteamericanos no vamos a determinar cuál es el futuro de Cuba,
van a ser los cubanos, afuera de Cuba y adentro de Cuba. Ellos deben, desde mi punto de vista, mi
consejo es enfocar sobre lo esencial, ¿cuáles son los factores importantes? No dividirse, reunirse y tratar de
concertar o llegar a un acuerdo sobre 10 puntos, por ejemplo, donde todos estén
de acuerdo, y no hablar de donde no están de acuerdo; porque en la democracia,
todo el mundo tiene diferencias, hay acciones, pero lo importante es que eso es
una dictadura militar donde si la gente no se reúnen, no van a tener mucho
chance de prosperar. Entonces, que
se concentren sobre lo esencial y busquen puntos de coincidencia, no de
diferencias.
Periodista.- Eso, voy ahora en lo que es el tema de
la disidencia. Una de sus
prioridades también es ayudar a la disidencia en Cuba. ¿Cómo pretende usted ayudar a la
oposición castrista?
James
Cason.- Bueno, como yo dije antes, ofreciendo
información, apoyo moral, espiritual, de que no están solos, que el mundo sabe
lo que está sucediendo dentro de Cuba. Una manifestación de eso es el hecho de
que muchos de los líderes, como Osvaldo Payá,
Vladimiro Roca, Marta Beatriz Roque, han recibido premios de derechos humanos
europeos y de otras partes del mundo, entonces el mundo sabe qué está sucediendo
en Cuba, y nosotros estamos allá para decirles esta realidad y ayudarles en todo
lo posible.
No
damos, no es cierto, como dice Castro, que estamos financiando a la oposición;
la oposición insiste por el hecho de que el sistema ha fracasado y nosotros
estamos allá para ofrecerles el apoyo del pueblo americano y del resto del mundo
democrático en lo que están haciendo, que es abogando a tener los derechos
básicos humanos que Cuba firmó en la Declaración de Derechos Humanos, en las
declaraciones universales, y no ha cumplido en todos estos
años.
Felipe
Pérez.- Este es el señor Cason en diciembre, su tarea es unir a los grupos, ayudarlos
a crear un programa de 10 puntos.
El
señor Cason, como vemos, viene a Cuba con la tarea de
crear un partido único de la “disidencia” en Cuba, por tanto, no sé por qué le
molesta tanto que los revolucionarios cubanos tengamos un partido único para
defender la Revolución, porque eso es lo que él ha intentado propiciar con la
llamada “disidencia.”
Su
dirección sobre estos grupos se encamina a limar las diferencias internas, las
“broncas” intestinas por razones de protagonismo o de dinero, y tratar de crear
un grupo unido, con dinero.
Me
asombra que no hable de los premios otorgados en Estados Unidos, porque,
precisamente, el Instituto Republicano Internacional, uno de los grupos que ha
recibido dinero del gobierno de Estados Unidos, que recibió nada más y nada
menos que 1 674 462 dólares en el 2002, ¿para qué?, para ayudar a crear las
bases de apoyo internacional, para proveerles ayuda material, moral e ideológica
a los activistas en Cuba, incluida la concesión de premios, reconocimientos
internacionales; y nosotros sabemos cómo esta institución y otras, en Estados
Unidos, han participado en la gestión del otorgamiento de premios, y para eso se
les ha dado dinero creciente cada año, organizando los viajes, los premios, las
giras, porque tenemos información de todo eso.
De
manera que, yo subrayo ante ustedes la idea de que el señor Cason marca un momento de profundización de la política
contra Cuba, de la política de subversión contra Cuba, abierta,
desembozada.
Ahí
él dice:
“Me reúno cada vez que puedo con la Fundación Nacional Cubano
Americana”, los que financiaron la cadena de atentados terroristas contra los
hoteles en Cuba, que provocaron la muerte de un turista italiano y heridas a
varias decenas de turistas y trabajadores cubanos.
“Me
reúno con ellos cada vez que puedo”, con el Consejo para la Libertad de Cuba,
que es el ala paramilitar de la antigua Fundación Nacional Cubano Americana;
Martín Pérez, jefe del aparato paramilitar de la Fundación, organizador de
múltiples planes de asesinatos del Jefe del Estado cubano, el presidente Fidel
Castro, en eventos internacionales; participantes en organizar y financiar el
intento de poner 40 kilogramos de explosivo C-4 en la Cumbre Iberoamericana de
Panamá para asesinar al Presidente de Cuba.
Entonces,
“me reúno con ellos cada vez que puedo, para darles información, para
intercambiar; les aliento, les digo que está cerca el momento en que ya ellos y
los grupos de adentro que nosotros apoyamos, puedan finalmente garantizar el
disfrute de los derechos humanos”, a todos esos elementos, batistianos la mayoría, ligados a la represión y al
asesinato de 20 000 cubanos durante la dictadura batistiana.
Así
que nosotros sabemos muy bien a qué ha venido aquí el señor Cason, qué indicaciones trae, qué motivaciones y qué
filiaciones tiene.
Y, por tanto, nosotros tenemos el deber y el derecho de defender la
independencia de nuestro país, usando la legalidad establecida en nuestro país,
dentro, estrictamente, del respeto a nuestras leyes, a nuestra ética y a nuestro
sentido de la vida y de las convicciones que nos
mueven.
Ahora,
eso fue en diciembre. De ahí hacia
acá, ¿qué pasó? El 27 de febrero
del 2003, el cubano Adolfo Franco, uno de esos más de veinte que tiene cargos en
el gobierno, administrador para atender a América Latina y el Caribe en la
USAID, Agencia de Ayuda al Exterior norteamericana, una agencia del gobierno de
Estados Unidos, declara ante un subcomité de Relaciones Exteriores de la Cámara
de Representantes, que la Agencia para la Ayuda al Exterior norteamericana ha
invertido más de 20 millones de dólares —22 millones de dólares—, desde 1997,
para poner en práctica la Ley Helms-Burton en Cuba.
También
declara que, como parte del cumplimiento de la ley, se han enviado materiales,
propaganda, se han entregado más de 7 000 radios preparados para oír Radio
“Martí”, entre otras acciones.
La
propia Agencia norteamericana para Ayuda al Exterior ha declarado que estos 22
millones es una mínima parte de los fondos canalizados hacia Cuba, ¡una mínima
parte!, porque la mayor parte del dinero para la subversión no se canaliza a
través de la USAID. La Ley Helms-Burton tiene el acápite 109
que es el que orienta al gobierno distribuir por esta vía dinero para la
subversión en Cuba a través de la USAID, pero tiene el 115 que es el que
propicia dar dinero por vías secretas, de los servicios especiales. La propia USAID dice que el que ellos
dan es una minoría, y han sido 22 millones, según reconoce este funcionario,
desde el año 1997.
El
28 de febrero los Cinco Héroes cubanos, injustamente encarcelados en Estados
Unidos cuando ayudaban a combatir el terrorismo, son enviados nuevamente a
celdas de castigo, desde donde no saldrán hasta el 2 de abril.
El
24 de marzo la Oficina de Control de Activos Extranjeros —la oficina del
gobierno de Estados Unidos que vela porque se cumpla el bloqueo— emite nuevas
regulaciones que endurecen todavía más el bloqueo: se limitan los viajes de los
norteamericanos a Cuba todavía más; las pequeñas licencias que se habían
otorgado para que estudiantes vinieran a Cuba, para intelectuales y todo eso, se
restringe prácticamente hasta eliminarlas; se eliminan los intercambios
educacionales; se restringe de manera arbitraria no solo que vengan aquí, sino
que se pueda ir allá; se deniegan prácticamente de oficio las visas a jóvenes,
estudiantes, intelectuales cubanos, atletas, científicos para asistir a eventos
a los que han sido invitados en Estados Unidos; se aumentan las facilidades para
viajar a Cuba en viajes de aprovisionamiento de los grupos en tareas de
subversión interna; se prohíbe a los norteamericanos asistir en Cuba a
seminarios y conferencias que sean organizados por instituciones cubanas. Es decir, se produce el 24 de marzo un
nuevo endurecimiento del bloqueo que lleva ya a la esquizofrenia las medidas
contra Cuba contempladas en el bloqueo.
El
26 de marzo el secretario de Estado, señor Colin
Powell, comparece ante el Subcomité de Asignaciones del Senado y anuncia que el
presupuesto que presenta incluye 26 900 000 dólares para las trasmisiones contra
Cuba de Radio y Televisión “Martí”, que se suman a los veintipico de millones que ya explicamos y que constituye
una violación de la legalidad internacional, de las reglamentaciones de la Unión
Internacional de Telecomunicaciones; que ha sido reconocido el financiamiento a
una emisora que viola nuestro espacio radioelectrónico
con más de 1 200 horas semanales de trasmisiones hacia Cuba, estimulando la
subversión interna, los planes de sabotaje, estimulando la deserción, la
emigración ilegal, que es a lo que se dedican esas emisoras, difundiendo
mentiras y patrañas contra Cuba.
El
31 de marzo el Departamento de Estado publica el informe sobre Derechos Humanos
en el mundo, que, como se sabe, habla de todo el mundo, menos de los propios
Estados Unidos, y dedica a Cuba páginas de infamias y de mentiras que sirven de
base para presentar después la Resolución contra Cuba en la Comisión de Derechos
Humanos en Ginebra, que Estados Unidos patrocina y
organiza.
Este
año esa Resolución será votada el 16 de abril; Estados Unidos, ante su
incapacidad y su falta de autoridad para presentarla, especialmente después que
fue separado por un año de la Comisión de Derechos Humanos por considerar la
comunidad internacional que no cumple los requisitos para ser miembro de la
comisión, y tras retornar a ella, gracias a que España e Italia accedieron a
retirar su aspiración para que Estados Unidos pudiera ser elegido sin votación,
porque puso como condición no ir a una votación porque temía perderla —porque la
votación es secreta para la elección y ellos temen a las votaciones secretas,
mientras que nosotros aspiramos a ellas—, entonces ha retornado, pero se siente
con temor de presentar la resolución contra Cuba.
Ya
tampoco han querido otros países, que anteriormente le prestaron ese servicio, y
entonces Estados Unidos ha buscado que al gobierno de Uruguay, que lo hizo el
año pasado, lo acompañen este año el gobierno de Perú y el gobierno de Costa
Rica, que han presentado un texto prácticamente inocuo, que casi no dice nada
pero cumple el objetivo norteamericano de garantizar que el tema se mantenga en
la Comisión de Derechos Humanos, para poder justificar, con la condena de Cuba
en Ginebra, el mantenimiento del bloqueo contra
Cuba.
El
2 de abril, el secretario de Estado asistente para Asuntos del Hemisferio
Occidental, Curtis Struble,
señaló que “la Agencia para la Ayuda al Exterior norteamericana invertirá 7
millones de dólares en Cuba este año de los fondos para apoyo económico”. Fíjense como corre el dinero hacia
Cuba. Hemos visto aquí al señor
Cason decir que Estados Unidos no financia,
realmente. El señor Cason pienso que no se lee las actas del Congreso, no le
informan lo que declaran sus jefes, porque el Secretario de Estado asistente
dice que han dedicado 7 millones este año; el administrador para América Latina
dice que han dedicado 22 millones, solo la USAID. El señor Cason
no quiere enterarse del asunto, pero de todas maneras después contaré cómo llega
el dinero y cómo participa el gobierno, y presentaré los cheques y las nóminas
en nuestro poder.
El
6 de abril, el periódico Sun Sentinel, de Florida, cuenta en un artículo cómo
la organización contrarrevolucionaria Comandos F-4, un grupo violento,
terrorista, ligado a planes de sabotaje, a incursiones armadas en Cuba, se
entrena con armas pesadas —no dice con pistolas y cuchillos—, dice: “Se entrena
con armas pesadas para realizar acciones armadas contra Cuba y para una posible
invasión armada a ese país.”
Sun
Sentinel
califica
a la organización terrorista como paramilitar y expone las declaraciones del
jefe de esta organización, que de manera abierta declara la intención de
eliminar mediante la fuerza militar y los métodos terroristas al Presidente
cubano. Entrenan, tienen un
campamento allí, situado en el sur de la Florida, y se sienten alentados en el
nuevo momento de las relaciones para aumentar su accionar terrorista y violento
contra Cuba.
Eso
es lo que ha estado sucediendo desde que el gobierno norteamericano, y
especialmente en los últimos meses, ha decidido aumentar la escalada agresiva
contra nuestro país.
Ahora
bien, ¿qué ha hecho Cuba en ese período, qué hemos hecho nosotros, conscientes
de que la mayoría del pueblo norteamericano no tiene una posición de hostilidad
hacia Cuba; conscientes de que hay una corriente creciente en Estados Unidos de
amistad, de simpatía hacia Cuba; sabiendo que la inmensa mayoría del pueblo
norteamericano apoyó el regreso del niño cubano que se pretendió secuestrar en
la Florida; animados, además, por un genuino sentimiento de respeto, de amistad
hacia el pueblo de Estados Unidos?
Mientras
todo esto ha ocurrido, nosotros, después del acto terrorista del 11 de
septiembre, que Cuba condenó expresando sus condolencias al pueblo
norteamericano, rechazando el terrorismo como práctica, brindando nuestro
espacio aéreo, nuestros aeropuertos, brindando asistencia médica, instituciones
cubanas para brindar atención a las víctimas del atentado; después que
ofrecimos, además, medicamentos para luchar contra el ántrax en Estados Unidos
—100 millones de tabletas ofrecimos producir, sin ganar por eso, al gobierno de
Estados Unidos—, sin recibir prácticamente respuesta; disposición a entregar
equipamiento médico desarrollado en el país, equipamiento científico que
permitía en un momento realmente de terror en Estados Unidos contribuir a las
investigaciones para enfrentar el ántrax; el 29 de noviembre del 2001 entregamos
una nota al Jefe de la Oficina de Intereses norteamericanos en La Habana,
presentando oficialmente los proyectos de acuerdos para colaborar, ambos países,
en materia de lucha contra el narcotráfico, de lucha contra el terrorismo, y de
colaboración para eliminar el contrabando de personas, la emigración ilegal, que
habíamos ya en anteriores ocasiones presentado y que después hemos reiterado,
recibiendo la negativa por respuesta.
¿Por
qué al gobierno de Estados Unidos no le interesa colaborar con Cuba en materia
de lucha contra el tráfico de droga, lucha contra la emigración ilegal, los
secuestros de aviones y embarcaciones, el tráfico de personas o la lucha contra
el terrorismo? ¿Por qué no le
interesa? Son temas que interesan a
la sociedad norteamericana.
El
20 de diciembre del 2001 aprobamos nuestra Ley contra actos de terrorismo, en la que
establecimos penalidades para el que utilizara territorio cubano, incluso, para
organizar actos o financiarlos contra otros países, incluso Estados
Unidos.
Cuando
se desatan las noticias sobre el virus del Nilo,
ofrecimos al gobierno de Estados Unidos colaborar en la investigación
científica. Mientras esto pasaba,
¿qué ocurría allí? Se acusaba a
Cuba falsa e injustamente de ser un país que patrocina el terrorismo, de ser un
país que tenía un programa para desarrollar armas biológicas y químicas, que
tuvimos que desmentir en su momento; se pretendió boicotear la visita del
presidente Carter a Cuba, con aquellas acusaciones
coincidiendo con su visita a nuestro país.
Hemos
mantenido, sin embargo, nuestra lucha contra el terrorismo, hemos condenado a
traficantes de droga con duras penas, hemos combatido para que la droga no pase
cerca de Cuba, para que no sea utilizado el territorio cubano para llevar droga
a Estados Unidos.
El
pueblo norteamericano tiene que tener amplias muestras del sentimiento de
respeto de Cuba, constatado con los cientos de agricultores norteamericanos que
vinieron a Cuba, que han defendido su derecho; cuando precisamente estaban
defendiendo sus derechos se han producido las compras de más de un millón de
toneladas de alimentos en Estados Unidos, cerca de 250 millones de dólares, algo
de interés para los agricultores norteamericanos.
Es
decir, cuando todo eso ocurre y Cuba ha dado buenas pruebas, ha tenido gestos de
buena voluntad, por otra parte ha estado toda esta política de hostigamiento y
de provocaciones contra Cuba.
Ahora
bien, debo hacer una breve cronología de los días precedentes a los procesos
penales, que después explicaremos.
El
24 de febrero de este año, el Jefe de la Sección de Intereses norteamericana en
La Habana, el señor Cason, en un acto organizado por
él, con un grupo de estos mercenarios que, financiados y organizados por el
gobierno de Estados Unidos, colaboran con la potencia que agrede a su país, en esa reunión el señor Cason hizo unas insólitas declaraciones, palabras no
pronunciadas jamás por ningún diplomático en parte alguna en el mundo,
ofensivas, violatorias de las normas elementales para el comportamiento de los
diplomáticos, injerencistas, provocadoras, contra el
gobierno y el pueblo de Cuba. Eso
fue el 24 de febrero.
El
6 de marzo el Presidente del Consejo de Estado de Cuba, el Comandante en Jefe
Fidel Castro Ruz, en un discurso ante la Asamblea
Nacional, dio debida respuesta a estas provocaciones, calificó estas palabras de
“una provocación desvergonzada y desafiante” y sugirió que tal vez los numerosos
funcionarios de los servicios de inteligencia norteamericanos que trabajan en la
SINA podrían explicarle al señor Cason que “Cuba podía
prescindir tranquilamente de la Sección de Intereses norteamericana en La
Habana”; una advertencia, un claro mensaje de que debe parar sus provocaciones,
de que debe atemperar su conducta, que está siendo realmente intolerable para
las autoridades y la opinión pública en Cuba.
El
7 de marzo el Departamento de Estado confirma que hace nueve días están en
celdas de castigo los cinco cubanos presos políticos en cárceles
norteamericanas.
El
10 de marzo entregamos al señor Cason una nota
diplomática, la nota 365, en la que respondemos a las declaraciones que ha hecho
el 24 de febrero, le reclamamos una vez más cesar su conducta francamente
provocadora, injerencista en Cuba, y le comunicamos
decisiones que hemos tomado con relación a sus movimientos subversivos y
violatorios de las leyes cubanas en nuestro país. Era lo que parecía ser nuestra última
advertencia, nuestro último esfuerzo persuasivo sobre la conducta irresponsable
y abiertamente provocadora del señor Cason.
El 12 de marzo, es
decir, dos días después de nuestra nota, al parecer como respuesta a nuestra
apelación, a nuestra nota diplomática, el señor Cason
organiza una nueva reunión conspirativa en su propia residencia, en el lugar
donde él vive, implantando ya un nuevo récord; ya no solo las oficinas las dio,
sino su casa.
El 14 de marzo, dos días después, nuevamente organiza una nueva reunión
—de manera desenfrenada, hay una evidente decisión de crear una colisión con las
autoridades cubanas—, comienza a las 10:00 de la mañana, termina a las 5:00 de
la tarde.
Nosotros hemos sido pacientes.
Hago toda esta historia para probar que nosotros hemos sido pacientes,
nosotros hemos sido tolerantes; pero, realmente, la decisión del señor Cason de convertir a la Sección de Intereses norteamericanos
en La Habana y a su residencia en prácticamente el cuartel general de la
subversión contra Cuba, lo cual trasmite a todos estos mercenarios un mensaje, y
es el de creer que pueden contar con impunidad, que están protegidos por un
aliado poderoso que los estimula, los financia, los organiza, los dirige, y
creada esta situación, el señor Cason, aplicando hasta
grados insospechados la política agresiva de su gobierno contra Cuba, nos ha
obligado entonces a aplicar nuestras leyes, y hay que entender estos procesos
judiciales como la actuación de Cuba cuando no le ha quedado otra alternativa
ante el camino de confrontación y de provocaciones que el gobierno de Estados
Unidos ha elegido para su relación con Cuba y en el cual ha jugado un papel
protagónico el Jefe de su Sección diplomática en La
Habana.
No se justificaba más ya nuestra paciencia; no se justificaba ya más
nuestra tolerancia, las cosas habían llegado ya a un punto insostenible para
nuestro país, que vive bajo la agresión, bajo el acoso, bajo el bloqueo y que
tiene leyes para defenderse y ha hecho uso soberano de su legislación para
proteger su soberanía, para castigar a los que cooperan con la potencia que
intenta subvertir el orden en el país e intenta aplastar y quitar a los cubanos
el derecho al disfrute de la independencia y de la libre determinación de su
pueblo.
Nuestra paciencia fue agotada por el señor Cason con su actuación irresponsable. El es el principal responsable de lo que
ha ocurrido.
Por
lo tanto, después de todo este recorrido, el 18 de marzo se toma la decisión de
arrestar a un grupo de los mercenarios que habían estado en las reuniones con él
los días 24 de diciembre, 12 de marzo y 14 de marzo. Fueron arrestados 32 mercenarios ese
día.
Al
día siguiente, 19 de marzo, fueron arrestados otros 33 mercenarios que habían
estado participando y que han estado participando y recibiendo dinero y dando
información distorsionada para que pueda ser aplicada la Ley Helms-Burton, para que pueda ser
aplicado el bloqueo; que han contribuido a la política de Estados Unidos de
condenar a Cuba en Ginebra para legitimar el bloqueo, para darle viso de
credibilidad al bloqueo que la comunidad internacional
rechaza.
El
propio día 19, en la noche, es secuestrado el avión DC-3, resultado de años de
tolerancia, de estímulo a los secuestros de aeronaves, de recibir allí como
héroes a los que cometían delitos violentos para emigrar ilegalmente hacia
Estados Unidos.
Y
me interesa subrayar esto, porque, cuando digo que ha sido el 18 y el 19 de
marzo, dejo claro que esta decisión fue tomada y estos arrestos se produjeron
antes del comienzo de la guerra en Iraq y antes de los
secuestros de los dos aviones y de la lancha; fue antes cuando se produjo la
decisión y se produjeron los arrestos como consecuencia de la situación
insostenible en que habíamos sido puestos por las provocaciones y la actuación
irresponsable del señor Cason.
Ahora,
secuestrado el avión DC-3, llegados a Estados Unidos los secuestradores,
confiscado el avión, filtrada la noticia en la prensa de que se disponían a
otorgarles libertad condicional, libertad bajo fianza a los secuestradores —que,
finalmente, al parecer, no se materializa, pero que se filtró a la prensa, y
“cuando el río suena es porque piedras trae”—, todo eso generó nuevos estímulos,
como alertamos nosotros, y nuevamente, entonces, el 31 de marzo, se produce el
secuestro del AN-24; el 2 de abril entonces se produce el secuestro de la
lancha. Curiosamente, en el
secuestro de la lancha se produjo un cambio en el patrón de conducta que hasta
ese momento tenían las autoridades norteamericanas, porque en virtud de los
acuerdos migratorios ellos en el mar interceptaban las embarcaciones que estaban
intentando llegar a Estados Unidos, paraban las embarcaciones y tenían el
compromiso de devolver a Cuba a los que estaban intentando llegar
ilegalmente. No los devolvían a
todos, entre un 10% y un 12% de los interceptados finalmente los llevaban para
Estados Unidos, utilizando uno u otro pretexto; pero, bueno, cerca del 90%
retornaban.
El día de la lancha ellos expresaron que no, que no se disponían a actuar
en ese caso como había sido siempre, y nosotros entonces actuamos y resolvimos
el problema.
Es decir, ha habido una cadena, además, de secuestros de aeronaves,
intento de utilizar la emigración ilegal para desestabilizar al país, para crear
en Cuba una situación realmente compleja, y entonces el 3 de abril comienzan los
juicios.
Ahora
que he hablado del tema migratorio, quiero poner aquí un dato que me parece
importante por lo que voy a decir.
Quiero decir que consideramos que el crecimiento de los secuestros —ya
dije que siete secuestros en siete meses—, utilizando armas de fuego, armas
blancas, violencia contra los pasajeros, granadas, nuestra opinión es que esos
secuestros, esos planes continuos de secuestros, de emigración ilegal hacia
Estados Unidos, obedecen realmente a un plan consciente para estimular las
salidas ilegales de Cuba, para estimular la comisión de actos de terrorismo en
barcos, en aeronaves que vuelan hacia y desde Cuba; para estimular el secuestro
de embarcaciones, el secuestro de aviones cubanos, para crear las condiciones
que permitan dar al traste con el acuerdo
migratorio.
Creemos
que hay un plan consciente cuya meta final es dar al traste con los acuerdos
migratorios que han venido funcionando entre ambos países por una década casi y
cumplir el gran sueño de los grupos extremistas de origen cubano, de la mafia
terrorista de origen cubano que vive en la Florida, que siempre se opuso a esos
acuerdos y que han presionado continuamente al gobierno de Estados Unidos para
que rompa estos acuerdos.
Vale la pena ahora glosar brevemente el texto y los compromisos de este
acuerdo. Este es el Comunicado
Conjunto del 9 de septiembre de 1994, firmado por ambos gobiernos, y dice que “a
los migrantes rescatados en el mar y que intenten
ingresar a los Estados Unidos no se les permitirá entrar en los Estados Unidos”;
que dice que “ambos países se comprometieron a cooperar para tomar acciones
oportunas y efectivas para impedir el transporte ilícito de personas con destino
a los Estados Unidos” —eso está firmado—; que dice que “los dos gobiernos
tomarán medidas efectivas para oponerse e impedir el uso de la violencia por
parte de toda persona que intente llegar o que llega a los Estados Unidos desde
Cuba, mediante el desvío forzoso de aeronaves y embarcaciones” —esto es
compromiso firmado por el gobierno de Estados Unidos—; que dice que “los Estados
Unidos aseguran que la migración legal a los Estados Unidos desde Cuba será de
un mínimo de 20 000 cubanos cada
año.”
Me
voy a detener aquí en la gráfica que les estoy presentado: un mínimo de
20 000 cubanos al año es el compromiso del gobierno de Estados Unidos de darles
visas para que emigren, sin contar a los parientes inmediatos de ciudadanos
norteamericanos, sin contar eso, no menos de 20
000.
Esta
gráfica presenta el comportamiento, transcurridos cinco meses del noveno año del
acuerdo. Cada año del acuerdo
comienza el 1ro. de
octubre.
Entre
el 1ro. de octubre y el 28 de febrero, en esos primeros
cinco meses del acuerdo del año en que estamos, en el que Estados Unidos debe
dar no menos de 20 000 visas, transcurridos cinco meses, han dado 505 visas; el
año anterior habían sido 7 237; en el 2001 habían sido más de 8 300; en el 2000,
10 860; en 1999, por esta época, ya habían recibido visas y estaban emigrando a
Estados Unidos, transcurridos cinco meses, casi 11 600
cubanos.
¿Qué
significa esta reducción abrupta de las visas en franca violación del Acuerdo
Migratorio? ¿Por qué el gobierno de
Estados Unidos no está cumpliendo con el compromiso? ¿Por qué transcurridos cinco meses no
está ya en un entorno cercano a los 10 000 cubanos con visas y ha dado apenas el
2,5% de las visas acordadas?
Ya
en el año anterior hubo una violación, en el año 2002 ya no fueron 20 000 visas. Hubo casi 2 000 visas que no se dieron,
se entregaron un poco más de 18 000 visas, ya era un incumplimiento, el año
anterior, que concluyó el 30 de septiembre.
Pero,
bueno, del 1ro. de octubre hacia acá, miren la curva
(Señala gráfica). ¿Ante qué
estamos, ante un plan deliberado para que se desesperen los que quieren emigrar,
para que no tengan otra alternativa que la emigración ilegal? ¿Por qué no se cumple? ¿Por qué la Sección de Intereses, con el
amplísimo aparato consular que tiene trabajando en La Habana, con todas las
facilidades, ha dado apenas 505 visas?
En el mes de marzo es la misma situación, transcurridos ya seis
meses.
Así
que, de mantenerse el ritmo actual, habrá una flagrante violación del Acuerdo
Migratorio, que obliga al gobierno de Estados Unidos a dar, al menos, 20 000
visas, y se está constatando la ejecución de un plan premeditado para estimular
la emigración ilegal, para no dejarles otra opción a los que quieran emigrar de
Cuba —y que nosotros queremos que sea de manera legal y ordenada—, que el
secuestro de barcos, el secuestro de aviones.
Hay
gente interesada en dar al traste con los acuerdos migratorios. Hay una lista de gente que nosotros
conocemos bien, que quisiera que no hubiera acuerdos migratorios, que quieren
crear un incidente entre Cuba y Estados Unidos, que reclaman al gobierno de
Estados Unidos la agresión contra Cuba.
Por
tanto, creo que es la oportunidad propicia para alertar de este nuevo escenario
de provocación y confrontación.
El
2 de mayo de 1995 ambos gobiernos emitieron una Declaración Conjunta, que se
agrega al comunicado anterior, que dice:
“A
partir de este mismo momento, los emigrantes cubanos que sean interceptados en
alta mar por Estados Unidos serán devueltos a Cuba.
“Ambas
partes reafirman su compromiso conjunto de tomar medidas para impedir las
salidas peligrosas de Cuba, que puedan significar un riesgo de pérdidas de vidas
humanas y de oponerse a los actos de violencia asociados a la emigración
ilegal.”
Ese
es el acuerdo vigente entre nuestros países, y nosotros vemos, peligrosamente,
cómo se incumple el Acuerdo Migratorio y se da un número realmente mínimo de
visas para emigrar legalmente de Cuba.
Ahora
bien, voy a informar sobre los procesos penales, vistos todos estos antecedentes
y explicado las causas que han propiciado y las condiciones que nos han llevado
a este punto.
Se celebraron 29
juicios en Cuba, prácticamente en todas las provincias del país. Fueron acusados 75 personas, 74 de ellos
hombres, y se han impuesto por los tribunales correspondientes sanciones entre 6
y 28 años de privación de libertad.
Por tanto, es falso que haya habido sanciones de penas de muerte; es
falso que haya habido sanciones, en estos casos, de cadena perpetua, previstas
en la ley, y debo decir que las conductas de algunos de estos acusados los
hacían acreedores de sanciones de naturaleza mayor, incluso, de las que
recibieron, como se preve también en las legislaciones
del mundo entero.
Los
procesos penales se instruyeron con carácter sumario en virtud de la Ley No. 5
de 1977, Ley de Procedimiento Penal.
Y aquí quiero hacer una acotación.
El
juicio sumario es una institución que no es, ni mucho menos, creación de Cuba y,
mucho menos, solo empleada en Cuba.
Está prácticamente en las legislaciones de más de 100 países en el mundo,
incluido Estados Unidos, y llegó a Cuba, realmente, traída por el gobierno
colonial español. El juicio sumario
en Cuba no surgió en la Revolución, data de la Ley de Enjuiciamiento Criminal de
1888, así que los que trajeron a Cuba esto fueron los colonizadores españoles,
el gobierno colonial español. La
Ley de Enjuiciamiento Criminal de 1888 estuvo vigente en Cuba, como la ley de
procedimiento, hasta el año 1973 en que fueron adoptadas nuevas regulaciones que
tomaban mucho de ella. Como el
Código de Comercio de Cuba de hoy, es todavía el español de la colonia. Y el juicio sumario fue utilizado por el
gobierno militar interventor norteamericano desde 1900 hasta 1902. Así que nosotros hemos heredado esta
institución que, además, es de uso universal.
Juicio
sumario que significa:
Potestad del Presidente del Tribunal Supremo para acortar los
plazos de ejecución del juicio; pero, en ningún caso, limitación de las
garantías. Por tanto, rechazo la
idea de que un juicio sumario es un juicio sin garantías, o de que un juicio
sumario sea una institución creada por Cuba.
En
la pseudorepública, durante las tiranías sangrientas
de Machado, de Batista, que los gobiernos de Estados Unidos apoyaron y
financiaron, le dieron apoyo militar y político, existieron también los procesos
sumarios, pero no fue la única medida, porque se acudió a soluciones más
expeditas, como el asesinato, la desaparición y el crimen contra los
opositores.
En
América Latina las dictaduras militares, apoyadas por Estados Unidos, que
desaparecieron y asesinaron a cientos de miles de personas, utilizaron también
procedimientos más expeditos, como el asesinato, la desaparición de lo que en
ningún caso se puede imputar a la Revolución Cubana. No se puede presentar, ni se podrá, el
nombre de un desaparecido en Cuba, el nombre de un asesinado, el nombre de un
arrestado en la madrugada, encapuchado, que nunca más apareció, y de esas listas
en América Latina hoy quedan sin resolver cientos de miles de casos. No se puede imputar nada similar a
Cuba. Como no se nos pueden imputar
nuevas modalidades de la legislación norteamericana, como los Tribunales
Militares Secretos.
Por
tanto, sostengo que ha habido respeto absoluto al debido proceso y a las
garantías para todos los acusados, en virtud de la legislación cubana y en
virtud de principios generalmente reconocidos y aceptados en el
mundo.
Los
voy a citar, los seis casos que voy a poner.
Primero,
todos los acusados conocieron los cargos que se les imputaban y tuvieron
oportunidad de alegar sobre ellos antes de la celebración del juicio; de alegar
todo lo que consideraron pertinente.
No se enteraron en los juicios, es falso; fueron informados previamente y
se les dio oportunidad, como a todo acusado en Cuba, a dar su opinión, sus
elementos sobre la acusación.
Segundo,
todos los acusados ejercieron el derecho de contar con una representación
letrada, con abogado defensor que, según la legislación cubana, puede ser
designado por el acusado o, en su defecto, el tribunal lo sitúa de oficio.
Voy
a aclarar que participaron 54 abogados defensores en los 29 juicios; algunos
abogados tuvieron más de un defendido.
Participaron
54: 44 de
ellos designados por los acusados y sus familias. Rechazo la idea de que alguno de los
acusados pudo no tener apropiada defensa en el juicio, es falso. Mienten los que han dicho eso. De los 54 abogados defensores, 44, el
80%, fueron designados por los acusados; 10 fueron situados como abogados de
oficio por los tribunales.
Tercero,
todos los acusados ejercieron su derecho de ser escuchados en juicio por
tribunales previamente constituidos.
No se creó ningún tribunal especial ad hoc para
juzgarlos. No han ido a una corte
militar formada de urgencia, es falso.
Han ido a tribunales provinciales, previamente establecidos, según
establece nuestra Ley, y por jueces que habían sido nombrados antes de las
acusaciones, jueces que ya existían y trabajaban en esos tribunales. No ha habido tampoco nombramiento de
jueces de urgencia ni tribunales creados específicamente, y es falso
eso.
Por
tanto, todos han ejercido su derecho de ser escuchados por tribunales y jueces
preexistentes en vista oral, cada uno; ha habido una vista oral donde ha
intervenido el acusado, donde ha ejercido su derecho de volver a intervenir, al
final, donde ha respondido preguntas de la defensa y de la fiscalía, donde han
ido testigos, peritos; donde los abogados de la defensa interrogaron a testigos,
peritos. Ha habido una vista oral,
porque nuestra ley no permite la decisión de un tribunal, como la legislación
norteamericana y de otros países, sin vista oral, en la que si el acusado se
decreta culpable o llega a un arreglo, ya puede dictarse sentencia. Aquí en Cuba es obligatorio una vista oral, y la hubo. Es decir que no ha habido nadie juzgado
a través de papeles o sin oír su opinión y sus declaraciones y las de sus
abogados.
La
vista, además de oral, ha sido pública.
Rechazo la idea de juicios secretos. Participaron un promedio de 100 personas
por juicio. Han participado casi 3
000 personas en los juicios, básicamente familiares, además de testigos, peritos
—cientos de testigos, peritos—, y, en promedio, unas 100 personas por juicio,
casi 3 000 en los 29 juicios. Por
tanto, rechazo la idea de los acusados sometidos a un juicio en un lugar sin
garantías y sin nadie presente, es falsa esa información.
La
vista, además de ser oral y pública...
Y ahora aquí debo aclarar lo siguiente: Se ha dicho: “Los diplomáticos extranjeros
acreditados en La Habana” —algunos diplomáticos extranjeros que manifestaron
interés, debo decir de una minoría de países, de un pequeño número de países,
interesados, no sé por qué, en estas cuestiones de manera especial— “no
estuvieron presentes en los juicios”, se ha dicho eso como un ejemplo de falta
de garantías.
¿Quién
ha dicho que un diplomático extranjero tiene derecho a ir a un juicio donde no
es juzgado un nacional de su país?
Si hubiera habido un nacional de su país no se hubiera hecho el juicio
sin la presencia del representante diplomático. Así ocurre en Cuba en los casos en que
tenemos que juzgar en nuestro país a extranjeros porque han cometido delitos en
Cuba, tráfico de droga, delitos de terrorismo y otros delitos, siempre está el
acceso y la representación diplomática y consular del país de
procedencia.
¿Por
qué tiene que ir un diplomático extranjero a un juicio donde se juzgan cubanos,
por un tribunal cubano, acusadores cubanos, abogados defensores cubanos y
parientes cubanos? ¿Qué labor tiene
que hacer allí de supervisión? El
que quiera información puede pedirla a la Cancillería y nosotros decidiremos qué
información ofrecemos. Nosotros no
tenemos que conceder un derecho especial que no recibimos. Los tribunales tienen competencia para
decidir quién viene y quién no viene.
Quiero
aclarar que no hemos violado una prerrogativa de algunos diplomáticos
extranjeros en La Habana; los diplomáticos extranjeros no tienen por qué estar
en un juicio donde no es juzgado un nacional de su
país.
Los
tribunales correspondientes decidieron que no hubiera acceso a la prensa, es su
prerrogativa, que nosotros respetamos; decidieron, por razones de seguridad,
organizativas, de evitar cualquier tipo de incidente, limitar el acceso también
a cientos de miles y millones de revolucionarios que, indignados por la actitud
antipatriótica y mercenaria de estos individuos, hubieran querido estar en los
juicios y tampoco han estado. Y los
juicios se han celebrado con todas las garantías para la integridad física y
moral de los acusados y con el debido orden y respeto a sus familiares y a todos
los participantes.
Insisto
en que han sido vistas orales, públicas y contradictorias, principio del derecho
que establece la actuación de la defensa, la opinión en contra. Por tanto, rechazo la idea de un juicio
en el que no ha habido esas garantías.
Cuarto,
todos los acusados y sus defensores han ejercido el derecho de aportar las
pruebas a su favor que consideraron, además de las presentadas por la
instrucción policial, por la fiscalía; de presentar sus testigos, los abogados
defensores presentaron 28 testigos, presentados por la defensa, que no habían
sido previamente presentados por la fiscalía, de los cuales 22, la inmensa
mayoría, fueron autorizados en el momento por los tribunales a actuar como
testigos.
Todos
los abogados defensores tuvieron acceso previo al expediente de la
acusación. No ocurrió aquí como a
los abogados defensores de los cinco cubanos injustamente condenados en Miami,
que todavía hoy, transcurrido todo este tiempo desde el juicio, no han podido
acceder al 80% de la documentación presentada por la fiscalía, porque el
gobierno de Estados Unidos la declaró secreta. Eso no ha ocurrido
aquí.
No
ha ocurrido aquí que los acusados, para preparar sus alegatos, como ocurrió a
los cinco cubanos en Miami, no hayan podido leer de qué se les acusa. Eso no ocurrió, como no ocurrió tampoco
que los abogados defensores tengan que intervenir sin conocer el 80% de las
páginas de la acusación fiscal. No
ocurrió eso.
Como
tampoco ha sido sometida al confinamiento solitario en celdas de castigo ninguna de estas personas acusadas en Cuba, para impedir que
se preparan para el juicio.
Quinto,
todos tienen derecho, y así les fue notificado en el juicio, de recurrir las
sentencias ante un tribunal superior al que fueron condenados, en este caso ante
el Tribunal Supremo, es un derecho que les asiste y que la legislación cubana
respeta escrupulosamente.
Y
sexto —dije que iba a citar seis argumentos—, ha habido el más transparente y
escrupuloso respeto a la seguridad física, a la integridad física y moral de
cada uno de los acusados en todas las etapas del proceso, no hay aquí la más
mínima evidencia, la más mínima sospecha, no se nos puede imputar el empleo de
la coacción, o de la presión o de la amenaza, o del chantaje, porque tenemos
ética, porque creemos en valores y eso es lo que nos ha permitido llegar hasta
aquí y nuestro pueblo lo sabe.
Sobre
este tema voy a presentar la opinión de uno de los acusados en un juicio de
ayer, sobre este asunto de las garantías.
(Ruedan
video)
Presidente
del Tribunal.- ....declarar
o abstenerse de hacerlo, ¿desea declarar?
Acusado.-
Sí deseo declarar.
Presidente del Tribunal.-
¿Libremente?
Acusado.-
Libremente.
Presidente
del Tribunal.-
Lo
escuchamos.
Acusado.- Yo sugiero que me hagan las preguntas,
igual que a Miguel, que el tribunal me haga las
preguntas.
Presidente
del Tribunal.-
Es
libremente, desea... Entonces le
refiero lo mismo, que si hay alguna pregunta que no desee responder se lo
comunique a los miembros del tribunal, es un derecho que usted
tiene.
Acusado.- Yo quiero significar aquí, delante de
este tribunal, el trato correcto que nos han dado las autoridades de la
Seguridad del Estado dentro del órgano de instrucción, que ha sido un trato
justo, que no hemos sido vejados, no hemos sido maltratados en ningún
momento.
Tenemos
que significar que el trato dado tanto por los oficiales, por el alto mando de
Villamarista y por todo el personal dentro, tanto
carceleros como todo el personal de servicio, ha sido el mejor con nosotros, o
por lo menos con mi persona; tengo que decirlo así, porque, bueno, yo no tengo
contacto con los demás acusados. Y
agradecer que ese trato ha sido correcto, que hemos tenido una atención médica
esmerada tres veces al día y que ante cualquier circunstancia de dolor, de
cualquier problema de salud han estado los médicos en la celda, han estado ahí
al pie de nosotros, y si presión alta, que si la pastilla a su hora, que si hay
un dolor por aquí, un dolor de muela, cualquier cosa, el órgano de instrucción
ha estado perennemente con nosotros.
Nos
han accedido a la visita de nuestros familiares, dentro de 15, 20, 25 minutos
nos han dado para ver a nuestros familiares, eso lo agradecemos, o por lo menos
yo lo agradezco, tengo que decirlo así; que la visita con nuestros familiares ha
sido abierta, delante del instructor, pero, bueno, ha sido abierta, que se nos
ha dejado conversar ampliamente; bueno, en fin, el contacto con nuestros
abogados defensores también ha sido amplio, nos han dado todo el tiempo del
mundo para comunicarnos con ellos.
Bueno,
dejar claro aquí que falsos rumores que pueda haber sobre ese tipo de conducta
por parte de las autoridades de instrucción policial en Villamarista son falsos rumores, que no se puede decir que
ahí se maltrata a nadie, que allí se veja a nadie y que allí se reprime a
nadie.
Felipe
Pérez.- Debo agregar a lo visto aquí, algunas
clarificaciones. Aquí debo dar este
dato: Hay
37 acusados que supuestamente han ejercido como “periodistas
independientes”. He visto
publicaciones que hablan de que hemos arrestado a los principales periodistas
cubanos, que hemos arrestado a la intelectualidad cubana. Eso es un despropósito singular, una
superficialidad al referirse a este tema, que me
impresiona.
De los 37 acusados que durante años han proclamado ser “periodistas
independientes”, mientras ejercían su labor como agentes del gobierno de Estados
Unidos en Cuba, realmente estudiaron periodismo y fueron periodistas alguna vez,
4, ¿está claro?, 4 de los 37; y en Cuba no existe la carrera de técnico medio en
periodismo, ¿está claro?, ni en ningún lugar del mundo. Son 4 los que hicieron estudios de
periodismo en alguna universidad y trabajaron alguna vez de periodistas, 4 de
los 37. De los 37 hicieron estudios
universitarios de algún tipo, 14, contando estos 4, ¿está claro?, para que
ustedes, por favor, me ayuden a aclararles a los que evidentemente han tenido
mala información, en ningún caso mala fe.
Por
favor, ayúdennos a decirles que en Cuba, además de los 157 corresponsales que
trabajan para medios extranjeros —algunos ciudadanos de otros países, otros
cubanos, 157, ustedes, una parte importante está aquí—, en Cuba trabajan como
periodistas, con título de Licenciados en Periodismo, expedidos por nuestras
universidades, después de cinco años, muchos con posgrados en otras instituciones, universidades en el mundo,
2 175 periodistas. Por favor,
aclaren que los periodistas son ustedes, y ellos, los 2 175 periodistas cubanos
que trabajan hoy en 548 medios de prensa cubanos —¡quinientos cuarenta y ocho!—: radiales, televisivos, impresos, de los
cuales 237 tienen versiones digitales.
Esa es la prensa cubana; no los mercenarios que publican en el Miami Herald lo que sus patrones les orientan, como
veremos después; porque les tenemos más noticias, ¿está
claro?
Entonces, por favor, a ver si se abre paso la idea de que había 4 que
habían sido alguna vez periodistas en su vida, de los 37, y que son 14 los que
alguna vez pusieron el pie en una universidad; y que aquí hay más de 2 000
periodistas cubanos y 157 periodistas extranjeros que tienen título, que han
trabajado como periodistas, que tienen una labor reconocida, que por favor no
nos ofendan a nuestro gremio y a ustedes, cuyo trabajo apreciamos y respetamos,
y que hacen una labor profesional y un trabajo de información y ejercen un
importante papel social que nosotros reconocemos y apoyamos. Pero, bueno, llamarles periodistas a los
mercenarios que participan en la conspiración para subvertir a Cuba, es una cosa
que ofende nuestra sensibilidad.
Debo decir, por otra parte, que solo economistas y contadores hay en Cuba
más de 60 000. La idea de que los
principales economistas cubanos han sido acusados, me parece que ofende nuestra
inteligencia. Hay más de 60 000,
ninguno estaba ahí, ¿está claro?, más de 60 000.
Hay
más de 700 000 graduados universitarios en Cuba. Cuando veo a algunas personalidades
decir que lo mejor de la intelectualidad cubana ha sido acusado, realmente
pienso en nuestros compañeros, en nuestras glorias de la danza, de la música, de
las letras, de la poesía, de la pintura, de la actuación, nuestras
personalidades del periodismo, nuestros escritores. Me parece que desconocer de esa manera y
reducir la intelectualidad cubana a este grupo de personas, porque entre ellos
haya algunos graduados universitarios, algunos intelectuales, algunas personas
que ejercieron como periodista alguna vez, me parece que realmente es una ofensa
al esfuerzo que hemos hecho en pos de la educación de nuestro pueblo y de la
cultura.
Por
tanto, ayúdennos a aclarar eso, que todos los graduados universitarios de Cuba
no fueron llevados a juicio, que en Cuba hay más de 700 000. Y lo digo sin molestarnos, por supuesto,
¿no?, no es que nosotros nos dejemos agotar la paciencia, provocar por esas
declaraciones, pero nos parece que la verdad debe ser dicha con honestidad,
independientemente de las posiciones o los juicios que se tengan sobre
Cuba.
Por
último, sobre este tema quiero decir que se han utilizado por la fiscalía los
siguientes artículos de la legislación cubana, de leyes previamente sancionadas
en Cuba. Aquí no hay nadie siendo
juzgado por una ley posterior a su acusación. Aquí hay un estado de derecho, aquí hay
un país con instituciones que se respetan y ejercen su trabajo.
Se
ha aplicado el Artículo 91, del Código Penal cubano, Ley 62 de 1987, que venía,
a