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Compañero Comandante Hugo Chávez Frías, Presidente de la
República Bolivariana de Venezuela.
Ministros y Jefes de Delegaciones de los países Miembros y
Observadores del Movimiento de Países No Alineados.
Distinguidos delegados e invitados:
A
nombre de la Presidencia del Movimiento de Países No
Alineados, agradezco a la República Bolivariana de Venezuela
por acoger la sede y organizar esta Séptima Conferencia de
Ministros de Información del Movimiento de Países No
Alineados.
Esta
Conferencia brinda una excelente oportunidad para el
intercambio de experiencias e ideas, el diseño de
iniciativas y proyectos, y el debate y la definición de
estrategias y acciones concretas que permitan al Movimiento
de Países No Alineados enfrentar con éxito la peligrosa y
desigual situación que en el orden de la información y las
comunicaciones sufren hoy nuestros países.
El
injusto y antidemocrático orden internacional a que se nos
pretende someter es responsable del abismo que separa al
Norte del Sur en cuanto a la producción, acceso y flujo de
la información. Sustenta, además, la violación del derecho
de nuestros pueblos a recibir información veraz y objetiva,
requisito imprescindible al ejercicio de la libertad y la
libre determinación.
El
control monopólico de la información y las comunicaciones
constituye un componente estratégico en los planes de
dominación imperial. Para los Países No Alineados, la
reivindicación del acceso, la producción autóctona y un
flujo de la información verdaderamente democrático,
responsable y objetivo, constituye un objetivo irrenunciable.
Resulta imperiosa la lucha por la promoción de una imagen
objetiva y justa de la realidad de nuestros países. Debemos
exigir que se transmita la verdad. Plantear nuestra
alternativa. Defender nuestros derechos. El Nuevo Orden
Mundial de la Información y las Comunicaciones, silenciado
veinte años atrás, no es una utopía, es un reclamo esencial
de nuestros pueblos, que cobra hoy mayor vigencia.
La
creciente concentración y transnacionalización de la
propiedad sobre los medios de difusión de mayor impacto y el
control de la publicidad, que ya factura más de un millón de
millones de dólares anualmente, han sustituido la opinión
pública por la opinión fabricada. Los medios, fabricantes de
la supuesta verdad más que indagadores sobre ella, se han
independizado ya del público para depender sólo del dinero
de sus anunciantes. Más del 90 porciento de las noticias
provienen de un grupo reducido de empresas transnacionales.
Disminuyen los propietarios y, por lo tanto, se reduce
también la diversidad de las fuentes de información.
Somos bombardeados continuamente por falsas alegaciones
fabricadas contra países miembros del Movimiento. Nuestras
realizaciones son muchas veces tergiversadas o simplemente
silenciadas. La mentira se vuelve práctica cotidiana. Se
intenta interpretar y escribir la historia desde la óptica
de los poderosos. Se pretende justificar la discriminación y
la xenofobia. Se crean reflejos condicionados a través de
los medios. Se convierte a las víctimas en victimarios. Se
colocan etiquetas y se crean estereotipos a conveniencia. Se
idiotiza y se miente.
La
manipulación política de la información y la complicidad de
los medios de comunicación alcanzan niveles extremos. Se
articulan campañas con fondos multimillonarios y los más
sofisticados medios. Se trata del terrorismo mediático, el
arma más efectiva del Siglo XXI en manos de los poderosos.
Cuba
conoce bien sus efectos. Por casi cinco décadas, ha debido
también enfrentar la agresión radioelectrónica en
contravención de las normas del Derecho Internacional. Desde
los Estados Unidos de América se emiten semanalmente hacia
Cuba casi 2 mil horas por 30 frecuencias diferentes,
utilizando 19 emisoras de radio y televisión. En estas
transmisiones, que crean interferencias perjudiciales a
nuestros servicios nacionales, se llama a la violencia y al
asesinato, se falsifican y tergiversan los hechos, se
promueve la destrucción del orden constitucional
legítimamente establecido y refrendado por el pueblo cubano.
Mientras, Cuba es reconocida por la UNESCO como el primer
lugar en América Latina por la calidad de su educación,
enseña computación masivamente a su población y desarrolla
métodos de alfabetización usando estas tecnologías, que han
permitido ya a Venezuela declararse libre de analfabetismo y
a Bolivia estar lista para proclamarlo en diciembre de 2008.
Por
otra parte, ante una crisis energética y alimentaria de
alcance global, la idea del consumismo como sinónimo de
bienestar continúa siendo irresponsablemente alentada. Los
noticieros, espacios publicitarios y prácticamente toda la
llamada industria del entretenimiento, imponen un modelo
único de sociedad, depredador del medio ambiente y
empobrecedor de las mayorías, a la vez que demonizan
cualquier propuesta alternativa al orden vigente.
¿Cómo
alcanzar el objetivo de una sociedad informada,
participativa e incluyente, si en los países
subdesarrollados casi 800 millones de personas siguen siendo
analfabetas y 80 millones de niños no asisten a la escuela
primaria?
No
existen tecnologías milagrosas que hagan posible la
erradicación de la pobreza y el subdesarrollo. Se necesita
cambiar el orden mundial. Se necesita la voluntad política
de aquellos que, además de ser responsables y beneficiarios
de esta situación injusta e insostenible, cuentan con los
recursos, hoy dilapidados en armas, lujos y extravagancias.
El
orden económico internacional vigente, cuyo nefasto impacto
se ha visto recrudecido por el efecto de la globalización
neoliberal, hace imposible la superación de la llamada
brecha digital, que crece y profundiza la desigualdad y la
polarización del bienestar y la pobreza.
Internet ofrece la posibilidad de colocar a bajo costo la
información que oculta la dominación mediática. Pero no nos
engañemos, Internet está también invadida por las grandes
empresas.
La
abismal diferencia en el acceso a Internet entre las
naciones del Sur y del Norte industrializado nos vuelve a
colocar en desventaja. Hoy, más de la mitad de los usuarios
de Internet en el mundo son de Norteamérica y Europa, pese a
que la población de estas regiones no sobrepasa un sexto de
la población mundial. Son ellos también los propietarios de
las tres cuartas partes de la infraestructura de Internet.
La democratización de la gobernabilidad de Internet se
mantiene bloqueada. Los contenidos que circulan en el
ciberespacio son elaborados abrumadoramente en los países
del Norte y el 95% de ellos en sólo 10 lenguas. Resulta
imperativo poner la Internet bajo el gobierno de una
institución multilateral y democrática, que promueva la
cooperación internacional y la igualdad de acceso a la
tecnología para todas las naciones.
En
adición a todo lo anterior, hay un empleo creciente por
parte de las grandes potencias de las tecnologías de la
información y las comunicaciones para el espionaje contra
nuestros países y para la guerra. Grandes redes de
inteligencia electrónica, de las que la Red Echelón es la
más conocida, operan con la complicidad y la connivencia de
las grandes corporaciones transnacionales. Asimismo, el uso
de estas tecnologías para la proliferación vertical de las
armas nucleares, es también fuente de extrema preocupación.
Mientras los países no alineados trabajamos a favor del
desarme general y completo y, muy particularmente, del
desarme nuclear, Estados Unidos anunció hace un par de
semanas la puesta en operación de una supercomputadora
bautizada como “correcaminos” que será dedicada al
mantenimiento de su arsenal nuclear y la consolidación de su
hegemonía militar.
Por
si esto fuera poco, el Coronel Charles W. Williamson escribe
en la Revista de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos lo
siguiente: “Los Estados Unidos necesitan (…) la creación de
una red robótica de la fuerza aérea y el ejército, capaz de
dirigir volúmenes de tráfico gigantescos hacia las
computadoras objetivos a fin de que no puedan comunicarse
más entre sí e inutilizarlas para que nuestros adversarios
sólo cuenten con un amasijo de metal y plástico. Los Estados
Unidos necesitan tener la capacidad de realizar bombardeos
prolongados y sistemáticos en el ciberespacio”.
Excelencias:
El
Movimiento de Países No Alineados debe trabajar mucho más en
el ámbito de la información, en cumplimiento del mandato que
nos fuera planteado por nuestros Jefes de Estado y de
Gobierno en la Cumbre de La Habana.
Tanto para retomar la lucha por un nuevo orden internacional
de la información y las comunicaciones, como para generar
iniciativas que propongan visiones alternativas a la que se
nos impone, resulta imprescindible actuar unidos y concertar
acciones.
Aprovecho para reconocer el esfuerzo desplegado por Malasia
en la revitalización de la Red de Noticias del Movimiento de
Países No Alineados (NNN) y de las Organizaciones de
Radiodifusión de los Países No Alineados (BONAC). Estos
mecanismos han permitido aumentar el flujo de información
sobre y desde nuestros países.
Urge
la articulación de proyectos multinacionales a nivel
regional e internacional. La experiencia de Telesur, nacida
a partir de la iniciativa del Presidente Chávez e impulsada
por varios gobiernos latinoamericanos, demuestra que es
posible construir una alternativa. La televisión Al Jazeera,
con varias de sus corresponsalías bombardeadas, es otro
ejemplo de información independiente. Iniciativas como el
Fondo de Solidaridad Digital, para financiar la reducción de
la brecha digital, deben ser estimuladas.
Unamos fuerzas para defender nuestro derecho a la verdad, a
un orden internacional justo y equitativo y a la solidaridad
internacional.
Trabajemos en esta VII Conferencia de Ministros de
Información del Movimiento de Países No Alineados con la
convicción de que, aunque el reto es grande, nuestra
determinación es mayor.
Sí
se puede luchar y lucharemos.
Muchas gracias |