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Mientras en sus tratativas y conversaciones con la
Autoridad Nacional Palestina el primer ministro
israelí, Ehud Olmert, asume posturas conciliatorias,
el ejército sionista continúa sembrando desolación y
muerte en los territorios ocupados de Cisjordania y
Gaza
Mientras en sus tratativas y conversaciones con la
Autoridad Nacional Palestina el primer ministro
israelí, Ehud Olmert, asume posturas conciliatorias,
el ejército sionista continúa sembrando desolación y
muerte en los territorios ocupados de Cisjordania y
Gaza.
Los brutales ataques lanzados por los carros de
combate israelíes el pasado miércoles en la
localidad de Beit Nahum, al norte de Gaza, causaron
la muerte de tres niños palestinos pertenecientes a
una misma familia cuando jugaban alrededor de su
vivienda.
La versión inicial del ejército desmentida
posteriormente para justificar tan abominable hecho,
fue “que los menores se encontraban al lado de una
lanzadera de cohetes Al Qasam”, lo que se comprobó
que era totalmente falso.
Hace apenas una semana otros dos infantes
palestinos perecieron en similares circunstancias en
la Franja de Gaza.
Ese mismo día, 24 palestinos fueron heridos durante
la operación militar llevada a cabo por decenas de
vehículos blindados que irrumpieron en la ciudad de
Kalikilia, donde decenas de sus habitantes fueron
detenidos para ser interrogados, y mientras soldados
del ejército y la Unidad Especial de la Policía
impusieron el toque de queda en varios barrios del
oeste y sur de la ciudad, las excavadoras rodearon y
destruyeron varias viviendas.
Los niños palestinos son frecuentes víctimas
mortales de los asaltos e incursiones de las tropas
sionistas y se estiman en más de mil los asesinados
desde el año 2000, mientras los heridos y los que se
mantienen presos en cárceles israelíes triplican esa
cifra.
Además de las constantes acciones militares contra
la población civil, el gobierno de Tel Aviv mantiene
bloqueada económicamente la Franja de Gaza, que
enfrenta una situación al borde de una crisis
humanitaria.
El más reciente informe difundido por la
Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y
Desarrollo (UNCTAD) señala que el ingreso bruto
personal en los territorios palestinos cayó el año
pasado en 15% y la pobreza alcanza al 53% de
población.
La UNCTAD responsabiliza al bloqueo impuesto por
Israel por la caída y el colapso de la producción de
bienes locales en los territorios ocupados y señala
que en un período de 10 años se ha perdido un tercio
de la capacidad de reproducción palestina, mientras
la agricultura disminuyó en el 19% y la industria en
7%.
En los últimos cinco años, las medidas de seguridad
y las restricciones al libre movimiento de la
población, combinados con una fuerte caída de la
inversión en la región, condujeron a una pérdida de
ocho mil 400 millones de dólares de ingresos
potenciales, dos veces el tamaño de la economía
actual.
El oprobioso muro segregacionista erigido por
Israel en Cisjordania, con una extensión de cientos
de kilómetros, no solo expropió fértiles zonas de
cultivo y fuentes de agua, sino que también separó a
miles de palestinos de sus tierras de cultivo y
centros de trabajo, haciendo más precaria su
situación económica.
En el mismo período, indica la UNCTAD, se han
perdido unos mil 200 millones de dólares debido a la
retención por parte de Israel de impuestos
recaudados en nombre de la Autoridad Nacional
Palestina.
El descenso de la ayuda internacional al Gobierno
palestino tras la elección del Movimiento de
Resistencia Islámica (Hamas) se sumó al impacto
económico causado por siete años de la permanente
política de agresiones y restricciones sistemáticas
llevada a cabo por Israel.
Esta situación debería servir de referente a Israel
en las negociaciones de paz.
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