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 Sahara Occidental Las trincheras de la diplomacia

JUAN DUFFLAR AMEL

iternac@trabaja.cip.cu

Avanzar una conclusión definitiva sobre el resultado de la primera reunión celebrada en los últimos siete años entre representantes del Reino de Marruecos y del Frente Polisario, iniciadora de una nueva fase de negociaciones auspiciadas por Naciones Unidas para lograr una solución al conflicto colonial del Sahara Occidental, sería prematuro.

Y aunque este reiniciado diálogo sólo deja margen a un cauteloso optimismo, el hecho de haber aceptado ambas partes beligerantes dar continuidad el próximo agosto a las conversaciones efectuadas sin condiciones previas la pasada semana en el complejo de Greentree, en la localidad de Manhasett, en Long Island, Estados Unidos, es un indicio de que la gestión diplomática no ha agotado aún todas sus posibilidades.

Dos países vecinos, Argelia y Mauritania, esta última  involucrada en un inicio junto a Marruecos en la invasión al Sahara Occidental en 1975, participan como observadores de este nuevo intento de desbloquear el estancado proceso de paz de la antigua colonia española, cuya soberanía enfrentan a Marruecos y al FPolisario desde hace 32 años.

Como era de suponer, en el contacto alauita-saharaui, que por dos días dio continuidad al último encuentro realizado en Londres en el año 2000, no todo fue “miel sobre hojuelas”, por las posiciones antagónicas sostenidas por cada una de las partes desde el inicio de una contienda armada, que se extendió por cerca de 16 años, y que prevalecieron después del mutuo acuerdo del cese el fuego en 1991, para dar espacio al Plan de Paz acordado por Naciones Unidas.

Rabat llegó al encuentro esgrimiendo su propuesta de una solución enmarcada en la concesión de una autonomía limitada al territorio del Sahara Occidental bajo la soberanía marroquí como única salida viable al conflicto, mientras que el FPolisario demanda el cumplimiento de anteriores acuerdos, establecidos en el denominado Plan Baker II, que estipulan la celebración de un referéndum popular de libre autodeterminación para la independencia del último enclave colonial en el norte de África.

Aunque ambas delegaciones, integradas por Ali Beiba, presidente del Parlamento de la República Árabe Saharui Democrática, y Khalid Heuna Al Rachid, presidente del Consejo Real de Marruecos para Asuntos Saharauis acordaron diferir para el futuro encuentro de agosto el tratamiento más profundo de sus respectivos puntos de vista, en apariencia sus posiciones permanecieron inamovibles, sin que llegaran a producir un estancamiento en lo que se supone será una larga negociación.

Sin embargo, y no exento de expectativas e incertidumbre, el anuncio del reinicio de las conversaciones en breve plazo ha sido acogido por Naciones Unidas y la comunidad internacional como un signo esperanzador para solucionar pacíficamente el diferendo colonial del Sahara Occidental, que ha trasladado ahora la candente disputa a las trincheras de la diplomacia, donde las armas deben permanecer en silencio.

(Trabajadores) 26-06-2007 


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