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mantiene sus vínculos filiales e históricos
con la patria de origen de sus antepasados

 

  

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 Palestina, la tierra usurpada

JUAN DUFFLAR AMEL

iternac@trabaja.cip.cu

Cada 30 de marzo el pueblo palestino conmemora el Día de la Tierra, aniversario de la sublevación general que estalló en 1976 en forma de huelgas y manifestaciones populares en todo ese país, en respuesta a la brutal represión del Estado de Israel y su política de discriminación racial en los territorios ocupados en 1948 y en 1967.

Es un día de Intifada en defensa de los históricos derechos del pueblo palestino a su tierra de origen, a su nación, a su Estado independiente, y en contra de los intentos israelíes de desarraigarlos, colonizarlos y aislarlos en guetos.

La milenaria Palestina, hoy ilegalmente ocupada por Israel, no es la mítica tierra prometida, según los textos bíblicos, por el profeta Abraham a los hebreos desde el Nilo hasta el Eufrates, como propagan los sionistas, ni el Hogar Nacional Judío, que fue propiciado por la declaración del secretario de Estado para las Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, Lord James Arthur Balfour, el 2 de noviembre de 1917, que allanó la posterior partición de su territorio mediante una arbitraria Resolución de Naciones Unidas.

 

PALESTINA, LA ESPIRAL DE LA VIOLENCIA

 

Desde la Intifada de la Mezquita de Al Aqsa, en septiembre del 2000, el ejército de ocupación israelí ha intensificado su represión contra la población civil palestina en Cisjordania, la Franja de Gaza y Jerusalén, el asesinato selectivo de sus dirigentes, la construcción del muro segregacionista, el bloqueo a sus ingresos económicos y el control mediante alambradas de la circulación ciudadana.

Más de 4 mil 600 palestinos han perdido la vida, 30 mil han resultado heridos, 10 mil 400 hechos prisioneros y 8 mil de sus viviendas han sido destruidas y arrasados millón y medio de olivares.

Ante la pasividad de la comunidad internacional, Israel ha convertido a Palestina en un gigantesco campo de concentración, que recuerda el holocausto al cual fueron sometidos los judíos por el fascismo hitleriano.

Decenas de miles de palestinos se hacinan en condiciones infrahumanas en los “campos de refugiados” sumidos en la extrema pobreza, carentes de agua potable, alimentos, electricidad, servicios sanitarios, educación, asistencia social, empleos, e imposibilitados, por los continuos toques de queda, de acceder a sus trabajos y tierras de cultivo.

La desnutrición y las enfermedades derivadas de ellas causan enormes estragos entre la población infantil, cuya tasa de mortalidad supera el 24 de cada mil nacidos vivos, sin contar los que son víctimas de los ataques del ejército hebreo.

Israel, con la complicidad de Estados Unidos, mantiene bloqueada la solución del cruento drama de un pueblo despojado de su libertad, sus bienes y obligado a sufrir la dispersión, y se niega reconocer al gobierno de unidad nacional con el que se han dotado los palestinos en legítimo ejercicio de sus derechos civiles.

El gobierno de Tel Aviv carece de voluntad política para acatar las resoluciones de Naciones Unidas, que demandan su retirada de los territorios árabes ocupados y prosigue extendiendo en ellos los asentamientos de colonos judíos.

Razones para la continuidad de la heroica Intifada. 

(Trabajadores) 26-03-2007


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