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El hambre y la muerte como castigo colectivo a su
población
En lo que es considerado el preludio de una
operación militar de vastas proporciones, el
Gabinete de Asuntos Políticos y de Seguridad de
Israel, a solicitud del ministro de Defensa, Ehud
Barak, declaró a la Franja de Gaza “territorio
enemigo” y al Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas)
"organización terrorista”.
Fuentes del gobierno sionista precisaron que esta
nueva situación conllevaba medidas económicas
punitivas y restricciones a esa región de 365
kilómetros cuadrados, una de las áreas de mayor
densidad poblacional del mundo, en la cual
subsisten en muy precarias condiciones millón y
medio de palestinos.
De hecho, tan inhumanas acciones ya han comenzado a
ser implementadas y afectan servicios básicos de
agua potable, electricidad, combustibles y otros
suministros y mercancías que Israel comercializa en
la Franja de Gaza.
Han sido restringidos el tránsito de personas entre
Gaza e Israel y las transferencias de dinero con
destino a ese territorio, y desde allí al exterior,
lo cual deja prácticamente sin empleo a miles de
trabajadores palestinos que laboraban dentro del
estado sionista.
Los crueles castigos prohíben que los prisioneros
palestinos en Israel sean visitados por sus
familiares, e impiden el ingreso de ciudadanos
árabes al Estado judío.
La asfixia económica es agravada por las sanciones
financieras impuestas también por Estados Unidos y
la Unión Europea, que se niegan a reconocer la
autoridad de Hamas y exigen su desarme y disolución.
El Gabinete israelí trata de justificar su
determinación alegando los ataques de milicianos
palestinos que lanzan cohetes Al Kasam contra la
población civil del sur de Israel.
Para Hamas, que controla la Franja de Gaza desde
junio pasado luego de desalojar a las fuerzas de
seguridad de la Autoridad Nacional Palestina (ANP),
la decisión de Tel Aviv significa “una declaración
de guerra que da continuidad a los actos criminales
y terroristas del sionismo contra el pueblo
palestino y hace prever una escalada de violencia,
masacres y asesinatos”.
El Movimiento considera que es un castigo colectivo
de Israel a la población civil palestina y una clara
indicación de su escalada militar contra Gaza.
Y para confirmar el total respaldo de Washington a
la decisión de su más fiel aliado en el Oriente
Medio, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice,
afirmó en Jerusalén, parte de su periplo
propagandístico por la región en busca de una dudosa
avenencia israelo-palestina, que Hamas es "también
una entidad hostil para Estados Unidos".
Mientras tanto, la crisis humanitaria en Gaza se
agudiza provocada por el cerco militar y las
constantes incursiones del ejército israelí y la
serie de sanciones económicas impuestas a su
población civil, que sufre el 65% de desempleo y en
su mayoría vive por debajo de los niveles de pobreza
establecidos por Naciones Unidas.
Carentes de una economía autónoma, destruida su
infraestructura, restringidas sus finanzas y
dependientes de la contribución de algunos países
árabes y musulmanes, o de la escasa ayuda que
brindan las agencias especializadas de la ONU, la
población civil palestina en la Franja de Gaza sufre
de las mayores privaciones para su subsistencia y, a
la vez, de la constante amenaza de exterminio por
Israel, que la ha declarado su enemigo.
¿Qué otra cosa se puede esperar de la política
agresiva, expansionista y antiárabe del estado
sionista?
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