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 Iraq: Un lustro devastador

JUAN DUFFLAR AMEL

iternac@trabaja.cip.cu

El holocausto iraquí permanecerá en la memoria universal como otro de los horrendos crímenes de lesa humanidad perpetrados por Estados Unidos

El holocausto iraquí permanecerá en la memoria universal como otro de los horrendos crímenes de lesa humanidad perpetrados por Estados Unidos.

 

El devastador quinquenio de la guerra contra Iraq, al igual que los genocidios en Hiroshima, Nagasaki y Vietnam, marcó con el signo indeleble de la bestialidad, el terrorismo de Estado y la infamia, al imperio norteamericano.

 

Un lustro después de la ocupación de la nación árabe por las tropas angloestadounidenses, el 19 de marzo del 2003, la ilegal, injustificable e innecesaria aventura militar del presidente George W. Bush, muestra un saldo estremecedor de víctimas humanas e incalculable destrucción material, en medio de un caos de extrema violencia, incontrolable resistencia al invasor y desgobierno.

 

Estadísticas de la agencia británica Oxford Research Business, muy cercanas a las de la Universidad John Hopkins, estiman en más de un millón 200 mil los civiles iraquíes muertos bajo la ocupación estadounidense, mientras los heridos y desaparecidos se cuentan por decenas de miles de personas.

 

Calificados como “daños colaterales” de esta guerra sucia, sustentada en la falsedad y la manipulación mediática, está la elevada suma de iraquíes, en su inmensa mayoría niños, que han muerto a causa de las catastróficas condiciones de vida, la desnutrición, la contaminación de las fuentes de agua potable, la falta de atención médica y medicamentos y un insuficiente e infernal sistema sanitario.

 

A estas insoportables calamidades se une la tragedia de más de dos millones de refugiados esparcidos por toda la región del Oriente Medio, obligados a abandonar sus hogares por temor a la desenfrenada violencia, la limpieza étnica en sus diversas comunidades o por huir de rivalidades sectarias entre sunitas y chiitas, instigadas y estimuladas por la política de “divide e impera”, llevada a cabo por Estados Unidos.

 

La violación de los más elementales derechos humanos, la vejación y las torturas físicas, psicológicas y morales a los prisioneros, cobraron en Iraq carta de naturaleza, mediante la sádica práctica de los invasores de la administración Bush, cuyos crímenes de guerra permanecen, hasta hoy, impunes.

 

El país del Golfo Pérsico, regido nominalmente por el gobierno fantoche de Nuri al Maliki carente de autoridad, subordinado al diktak de Washington y cuyo ejército de milicias, al igual que las tropas extranjeras, está acosado por las incesantes acciones de la insurgencia y los atentados dinamiteros, continúa sumido en la anarquía, la falta de seguridad, y agotado por un huracán de pobreza y corrupción oficial.

 

Sin reconocer el fracaso de esta guerra inútil, que también le ha costado la vida a casi cuatro mil soldados norteamericanos y a varios centenares de los ejércitos de la coalición aliada, sin excluir las decenas de miles de heridos, el inquilino de la Casa Blanca estima que con el envío de un mayor número de efectivos logrará lo que no ha podido obtener en cinco años de esclavitud, desolación y muerte.

 

Esta contienda bélica que, junto a la de Afganistán, le cuesta al contribuyente norteamericano alrededor de 12 mil millones de dólares mensuales, supera hasta el presente el gasto de 505 mil millones de dólares.

 

Pero el sueño de Bush es poder mostrarse ante el mundo, al terminar su gobierno, como un “general victorioso” en su lucha contra el terrorismo internacional, aunque para ello tenga que aniquilar a una nación completa.

 

Este empeño es alentado por el candidato del Partido Republicano a la presidencia de Estados Unidos, el también belicista John McCain, a pesar de las severas críticas de la opinión pública mundial y de numerosos ex generales del Pentágono, que piden la retirada de las tropas norteamericanas de Iraq, por la catástrofe humana, política, económica, social y cultural originada por esta guerra, considerada un total fracaso.

 

Contra ella se movilizan en este nefasto aniversario millones de personas en Washington y otras capitales del mundo, para exigir el cese de la masacre inmisericorde de su población y la retirada inmediata e incondicional de sus autores.

(Trabajadores) 16-03-2008


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