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Más de 300
profesores universitarios ejecutados
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El Doctor Waleed Saleh participó en el VI Simposio Internacional sobre la Cultura Árabe-Islámica, celebrado en la Unión Árabe de Cuba. Foto: Rodolfo del Risco |
El
testimonio del Doctor Waleed SalehAlkhalifa acerca
del genocidio de Estados Unidos contra Iraq, su
patria de origen, y la bárbara destrucción de su
milenaria riqueza cultural, patrimonio de la
humanidad, es estremecedor.
Licenciado
en la Universidad de Bagdad, de la que fue catedrático, y
actual profesor titular del Departamento de Estudios Árabes
e Islámicos de la Facultad de Filosofía de la Universidad
Autónoma de Madrid, España, el destacado intelectual árabe,
autor de reconocidas obras históricas, literarias y
lingüísticas, entre otra extensa bibliografía, narró a
Trabajadores parte de los horrores de la enorme devastación
causada por las hordas invasoras norteamericanas a uno de
los más importantes legados culturales del planeta.
“Esta—aseveró—,
es una tragedia no solo para los iraquíes sino para los
demás seres humanos, porque el acervo cultural de
Mesopotamia, hoy Iraq, pertenece a todos los pueblos del
mundo. Nos estamos refiriendo a los orígenes de la escritura,
la rueda, las leyes, las ciencias, la astronomía, la
filosofía y otras muchas ramas del saber.
“Es un
crimen de lesa humanidad el cometido con un patrimonio
conservado durante muchos siglos, a pesar de las grandes
calamidades de todas las conquistas y crueles guerras
padecidas por ese país desde los tiempos más remotos.
“La
maligna destrucción y el pillaje no se han limitado a las
fabulosas piezas y obras de arte del Museo Arqueológico
Nacional en Bagdad, uno de los más apreciados del mundo, y
el más importante del Oriente Medio, y donde se guardaban
las muestras más antiguas de la civilización sumeria y miles
de las tablillas cuneiformes de arcilla de Uruk donde
estaban contenidos los primeros escritos de la civilización.
“Indigna
también recordar que la Biblioteca Nacional y el Archivo
Nacional quedaron reducidos a cenizas, y que en la
conflagración fueron destruidos más de un millón de
incunables documentos del período Otomano y Republicano,
mientras otros cientos de miles de textos y manuscritos
antiguos de las bibliotecas universitarias de Basora, Mosul
y Kirkuk resultaron devorados por las llamas”.
¿Qué otras
pérdidas irreparables forman parte de este panorama
desolador?
“Piense
que ejemplares únicos de joyas de la literatura universal,
como Las mil y una noches, y obras de los grandes
científicos, historiadores y filósofos árabes, entre ellos
Avicena, Averroes o Alfarabi, se han perdido para siempre.
“Entre
esos preciados documentos se encuentra un Corán escrito de
puño y letra por el Imán Ali, cuarto califa después del
Mahoma y yerno del Profeta.
“Pero hay
más, desde épocas remotas todo el territorio de Iraq era
considerado como un gigantesco museo, pues sus centros
culturales atesoraban millones de piezas arqueológicas,
esculturas y objetos de incalculable valor histórico y
material, saqueados, depredados, vendidos o destruidos por
las hordas invasoras.
“Junto con
museos y bibliotecas fueron asolados y continúan siéndolos
unos 13 mil yacimientos arqueológicos, sitios que
pertenecían a la época sumeria, a la babilónica, la abasí o
a otras de las múltiples culturas que poblaron esa región.
Es difícil encontrar en Iraq un sitio que no posea restos de
aquellas civilizaciones antiguas.
“En su
ignorancia y codicia estos depredadores, además de destruir
las fabulosas ruinas de la antigua Babilonia, están
virtualmente arrasando con otros cientos de yacimientos
arqueológicos que aún no habían sido explorados, y para
apropiarse de sus objetos utilizan máquinas excavadoras y
destruyen así miles de piezas para comerciarlas a precios
irrisorios comparados con su inmenso valor. De esa voracidad
no han escapado cientos de templos y mezquitas”.
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| ¿Fueron solo las fuerzas invasoras las causantes de esta catástrofe cultural?. |
“Lamentablemente, después de la destrucción
provocada por los intensos bombardeos contra Bagdad,
la soldadesca norteamericana y de otros países se
dedicaron al saqueo y al despojo de esos bienes
patrimoniales, considerándolos ‘botín de guerra’,
pero a su lado los ladrones, la mafia internacional
y otro ejército de funcionarios corruptos e
inescrupulosos al servicio de los invasores, los
convirtieron en simple mercancía al venderlos en el
mercado negro o a coleccionistas privados.
“Esta es
una acabada expresión de cómo los agresores desprecian la
cultura de los pueblos, la pisotean, la discriminan, y solo
les interesa el beneficio económico que puedan obtener de
ella”.
¿Será
posible rescatar algún día lo que pueda quedar de estos
tesoros culturales e históricos?
“Cuando
Iraq recupere su libertad, independencia y soberanía, y el
pueblo pueda dedicarse a edificar un nuevo país y una nueva
vida, sabremos la verdadera magnitud de lo perdido y de lo
que aún permanece en el país.
“Quizás
esta es una de las cuestiones más dolorosas, porque una
inmensa cantidad de esas riquezas que constituyen parte de
la memoria histórica del pueblo iraquí son ya irrecuperables,
por haber sido destruidas o por haber ido a parar a los más
disímiles y recónditos lugares.
“Y esta
inmensa tragedia es aún mayor porque miles de profesores
universitarios, historiadores, investigadores, intelectuales,
eruditos, académicos y otros profesionales, la mejor parte
preparada desde el punto de vista cultural y científico,
están en las tumbas, desaparecidos o han marchado al exilio.
“Iraq está
en estos momentos carente de esas capacidades. Más de 300
profesores universitarios han sido ejecutados y conozco a
muchos médicos, hombres de ciencia, historiadores y
escritores, sin vínculo alguno con el gobierno de Saddam
Hussein, que han sido asesinados, vejados y torturados, sin
causa o justificación alguna.
“Esto es
la prueba más fehaciente del odio de los agresores a la
inteligencia, a la educación y a la cultura humana.
“Las
fuerzas reaccionarias desean mantener a mi país en la
ignorancia, en la más absoluta de las tinieblas culturales,
porque creen que un pueblo sumido en la incultura, puede ser
esclavizado y dominado más fácilmente.
“Pero, aun
así, tenemos la convicción y la esperanza de que después de
estos terribles años de barbarie y penumbras la nación
iraquí volverá a ver la luz de la libertad, la soberanía y
la cultura, y logrará el rescate de su plena identidad, que
es, junto a su dignidad, uno de sus bienes más preciados.
“Y aunque
el futuro parezca lejano, la paz llegará y se impondrán la
razón y la justicia, porque la barbarie no será eterna y
mucho menos posible de sostener ante un pueblo en lucha por
sus más caros valores”.
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