El
informe Petraeus-Crocker
Un intento por ocultar el fracaso de la "nueva
estrategia" de Bush
En el afán por justificar lo injustificable, el
gobierno de Estados Unidos llega al paroxismo de la
desfachatez.
Asegurar que tras cuatro años y medio de guerra en
Iraq, la cual ha causado un millón de muertos, dos
millones de refugiados y una incalculable
devastación material, se ha producido progreso en la
seguridad del país árabe, más que un insulto a la
inteligencia colectiva, es una cruenta burla.
Sin embargo, así lo establecieron en su atropellado
informe ante el Congreso, interrumpido por un grupo
de pacifistas, el Jefe del ejército norteamericano
en Iraq, general David Petraeus, y el embajador de
Washington en Bagdad, Ryan Crocker.
El alto oficial informó sin empacho al cuerpo
legislativo que el último refuerzo de 35 mil
hombres, parte de la “nueva estrategia” de Bush,
estaba cumpliendo mayormente sus objetivos
militares, y que pensaba que para el próximo verano
se habrán retirado esos soldados; pero, alegó que
“una retirada prematura de nuestras tropas tendría
consecuencias catastróficas.”
A manera de paliativo de la situación, el embajador
Crocker señaló en su intervención que el 2006 fue el
peor año en el conflicto armado en el Oriente Medio.
La realidad es que la anunciada evacuación, un tanto
cosmética, de ese primer contingente y de la Unidad
Expedicionaria de Infantería de Marina, compuesta
por 2 mil 500 soldados, aún dejaría en Íraq una
fuerza de 130 mil efectivos norteamericanos, más
varios miles de la llamada coalición de países
aliados, que no es lo mismo, pero es igual.
Al mismo tiempo, el primer ministro iraquí, Nuri al
Maliki, afirmaba en Bagdad ante el Parlamento que el
ejército nacional no está todavía preparado para
asumir la seguridad en las 15 provincias del país. O
sea, “el cuento de la buena pipa”.
Mientras que el presidente George W. Bush y el
general Petraeus se esfuerzan por esgrimir un
argumento convincente de que hace falta más tiempo
para la victoria en Iraq, legisladores demócratas,
un número creciente de republicanos y la opinión
pública norteamericana presionan para el retorno de
las tropas de ocupación.
Las últimas encuestas dadas a conocer por varias
agencias señalan que la mayoría de los
estadounidenses consideran que la guerra en Iraq es
un fracaso y que su país cometió un error en ir al
conflicto armado en el 2003.
Los sondeos, publicados al unísono del informe al
Congreso, indican que los encuestados consideran que
pese al incremento de 35 mil soldados, no se han
producido resultados positivos.
Y para que no faltara ”una cabeza de turco” por el
fracaso, en una reciente entrevista publicada por la
revista “GQ”, el ex jefe del Pentágono
norteamericano, Donald Rumsfeld, afirmó que “el
esfuerzo de Estados Unidos en Iraq es contrarrestado
porque el gobierno iraquí no ha establecido los
cimientos para la democracia”, por lo que la culpa
la carga El Maliki, tan caro en un tiempo a Bush y a
los halcones de la Casa Blanca, que fueron quienes
lo designaron.
En fin, es los argumentos esgrimidos por los
jerarcas de Washington y el Pentágono pretenden
hacer pasar “gato por liebre".
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