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La "herejía" del programa nuclear iraní
Resulta política, moral, y legalmente injustificable que el
Consejo de Seguridad de Naciones Unidas haya impuesto nuevas
y mayores sanciones económicas y comerciales a Irán por
negarse a suspender su programa de uso pacífico de la
energía nuclear.
Estas medidas punitivas del órgano supranacional, propias de
la época de la Guerra Fría, resultan aún más paradójicas e
incomprensibles por haber sido tomadas en medio del
genocidio que Israel, un Estado nuclear con numerosas ojivas
atómicas, perpetra en la Franja de Gaza y Cisjordania desde
septiembre del 2000, y el cual ha causado la muerte a más de
7 mil 500 civiles palestinos.
La Resolución 1803, instigada por Estados Unidos y algunos
de sus cercanos aliados, es la tercera en la serie de
medidas de castigo impuestas a Teherán por el Consejo de
Seguridad de la ONU, tras las sanciones económicas y
comerciales adoptadas en diciembre del 2006 y marzo del
2007, demanda de Teherán el cese urgente de sus actividades
de enriquecimiento de uranio.
Para implementarlas, se utilizan consideraciones de la
Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), tan
diligente en sus pesquisas sobre el programa de energía
atómica de la República Islámica, y su llamado a Teherán
para que sea “más activa y cooperativa con ella”, a pesar de
no haber emitido nunca un juicio adverso al enriquecimiento
de uranio ni a la prolija producción del arma nuclear por
parte del Estado sionista.
No es ocioso recordar que Tel Aviv no es miembro de la AIEA
ni ha firmado el Tratado de No Proliferación, y que, incluso,
ha amenazado veladamente a la nación del Golfo Pérsico con
el uso del arma nuclear.
Irán considera las nuevas sanciones “sin valor, inaceptables
y condenables”, y su presidente, Mahmud Amadineyah, afirma
que sólo tratará los asuntos de su programa nuclear dentro
del seno de la AIEA.
Por su parte, los aliados occidentales del Consejo de
Gobernadores de la AIEA decidieron no votar una resolución
para aumentar la presión sobre Irán tras la adopción de las
restricciones acordadas contra Teherán debido a la fuerte
resistencia de China y Rusia, y al rechazo de los
representantes del Movimiento de Países No Alineados,
encabezados por Cuba, los cuales argumentaron que tal
iniciativa pondría en peligro la cooperación entre Irán y la
AIEA.
Alemania, Francia y el Reino Unido habían elaborado una
resolución en la que instaban al Estado persa a cumplir
todas las exigencias del Consejo de Seguridad de la ONU.
Estados Unidos, la mayor potencia militar y económica de un
mundo imperial, unipolar, globalizado y neoliberal y sus
aliados occidentales, insisten en imponer su diktak al
universo por la fuerza, que como señalara hace muchos años
un ex presidente latinoamericano “es el derecho de las
bestias”.
¿Acaso
no lo confirman Afganistán e Iraq? |