La retirada de mil soldados británicos de Iraq
El anuncio del primer ministro británico, Gordon
Brown, de que Londres retirará mil soldados de Iraq
antes de las navidades y traspasará en ese plazo a
las autoridades locales el control de la última
provincia bajo su responsabilidad, no pasa de ser
una medida con visos cosméticos, incapaz de
convencer a nadie de que los amaneceres en Basora,
la segunda ciudad del país, son apacibles.
¿Acaso
los 4 mil 500 efectivos británicos que permanecerán
desplegados en ese sector, de un país en guerra,
cumplirán solo misiones de policía o de
reconstrucción después de haber participado en
acciones combativas desde los inicios de la invasión
a Iraq, en marzo del 2003, las cuales han costado la
vida a 170 de sus soldados?
El anuncio británico marcha a tono con las
declaraciones del presidente norteamericano, George
W. Bush, acerca de una pretendida disminución de las
tropas estadounidenses en el 2008 por progresos –que
nadie tampoco cree- en la seguridad de la ocupada
nación árabe.
No podía ser de otro modo por cuanto Brown, que
sucedió en junio a Tony Blair – uno de los
arquitectos, junto a Bush y Aznar de la guerra
contra Iraq - y fiel subordinado al mandato de la
Casa Blanca, no ha cambiado, como lo ha hecho
público, ninguno de los preceptos de su belicista
antecesor en cuanto al apoyo a la política de
Washington.
En su reciente y sorpresiva primera visita a Bagdad,
el premier británico aseguró a su homólogo iraquí,
Nuri al Maliki, que no obstante la anunciada
reducción de efectivos, seguirá contando con el
apoyo de Londres, sobre todo para la “reconstrucción”,
de una nación semidestruida por una guerra
catastrófica, y que ha representando un rotundo
fracaso para Estados Unidos y Gran Bretaña.
"Antes de navidad, mil soldados nuestros pueden ser
repatriados a Gran Bretaña para realizar otras
misiones", dijo Brown tras reunirse con Maliki, en
el ultra protegido recinto de la denomina “zona
verde” en Bagdad, aunque el premier no precisó más
detalles del calendario de retirada, para el
contingente británico.
Como confirmación de la alianza con Londres y el
grado de dependencia política de Gran Bretaña a
Estados Unidos, la Casa Blanca afirmó no tener
ninguna objeción a esta retirada y reiter que las
autoridades de Iraq están haciendo progresos en
materia de seguridad. ¡Vaya descaro!
A
inicios de la invasión, Gran Bretaña tomó la
responsabilidad del control de cuatro provincias del
sur de Iraq y tiempo después traspasó el de tres
provincias al gobierno iraquí y sólo sigue a cargo
de la región de Basora, gran puerto petrolero en el
Golfo.
Pero, la incógnita de ¿cuándo se retirarán
definitivamente las tropas norteamericanas y
británicas de Iraq? Permanece sin respuesta.