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Energías renovables
Daymaris Martínez Rubio
En los umbrales del colapso petrolero palidecen las
luces de este mundo. La energía dispara las alarmas,
mientras la inseguridad financiera desata revuelos
bursátiles y causa serios estragos en las
estructuras económicas del planeta.
No
pocas escuelas en las montañas emplean hoy celdas
fotovoltaicas.
No es noticia, entonces, que el actual análisis
sobre desarrollo y equidad mundial reincorpore esta
dimensión a la lista de asignaturas pendientes.
Urgen, cada vez con más premura, estrategias de
desarrollo que prioricen modelos energéticos
sostenibles, sobre los pilares del bien común, el
respeto al medio ambiente y en armonía con la
estabilidad ecológica a corto y largo plazos.
En Cuba, donde la sostenibilidad energética y el
progresivo incremento de la participación de las
fuentes renovables, constituyen prioridades de su
sistema político, el asunto comienza a trascender el
dominio exclusivo del Estado para incorporar a la
mayoría de los actores de la sociedad.
Precisamente, una de las mejores impresiones que
dejara el XV Fórum de Ciencia y Técnica, tuvo que
ver con el auge y creciente número de seguidores de
la opción renovable, que no solo proporciona
ventajas de emisiones nulas (o casi nulas) de
contaminantes atmosféricos, también reduce
considerablemente las emisiones de gases de efecto
invernadero y exhibe un competente carácter
descentralizador.
El evento estimuló el intercambio sobre las
particularidades de una transición que no escapa a
dificultades financieras, riesgos económicos,
limitada disponibilidad de mercados o lagunas
informativas y tecnológicas.
Cambios complejos sí, aunque no imposibles, como
demostraron las múltiples ponencias presentadas, las
cuales resaltaron las ventajas de un desarrollo
tecnológico consecuente, con inversiones económicas
apropiadas y la garantía de un verdadero marco de
rentabilidad en cada solución.
Así, las perspectivas de generalización del empleo
de la energía solar en instituciones de la
educación, la salud y el turismo; el avance de los
estudios sobre energía termoceánica; los beneficios
de la hidroenergía en zonas de montaña; así como una
detallada explicación sobre el futuro de la elección
eólica en el país, movieron vivas brazas de aliento.
Audaces experiencias, que exigen de nuevos y mejores
espacios de integración e intercambio, como
confirmara cada reflexión, cada iniciativa, cada
grupo de trabajo surgido al amparo de enseñanzas
sobre lo que debemos y podemos hacer.
(Granma) 10-02-2007
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