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Descripción de la situación existente
Las zonas montañosas de Cuba cubren una
extensión de 19.000 km2, casi el 17% del territorio
nacional y en ellas residen más de 720.000 habitantes.
Las poblaciones ubicadas en estas zonas tienen una
distribución dispersa en pequeños núcleos
habitacionales de difícil acceso, normalmente mediante
caballerías o vehículos todo terreno, dificultad que se
acrecienta en las épocas de lluvia.
Estos
núcleos de población cuentan con servicios de salud y
educativos, cuya base la constituyen el "médico de
familia" y los institutos tecnológicos, vocacionales y
preuniversitarios, respectivamente.
Debido a
las características de la zona, ubicación remota y
difícil acceso fundamentalmente, resulta muy difícil la
electrificación de los consultorios médicos y centros
educativos por el Sistema Electroenergético Nacional.
Estos centros reciben algún servicio con plantas
diesel, pero durante los últimos años, y como
consecuencia de las limitaciones económicas que
atraviesa el país, dichas plantas se han ido
deteriorando por falta de piezas de repuesto. Las
plantas que continúan funcionando lo hacen de forma
inestable, por la escasez de combustible, prestando su
servicio dos o tres horas al día en el mejor de los
casos.
Las
limitaciones económicas han afectado de una forma
importante a la energética rural cubana. Es necesario
hacer constar que la falta de combustibles fósiles o la
carencia de piezas de recambio han hecho que muchas de
las instalaciones existentes lleven años sin funcionar.
Si enfocamos este problema desde un punto de vista
positivo, podríamos decir que se viene produciendo a lo
largo de estos años un aumento de la nuevas tendencias
energéticas que, impulsadas por esas propias
limitaciones, han ido alcanzando creciente importancia
y participación.
La
electrificación de estos consultorios y centros de
enseñanza cumple también una función preventiva de cara
a evitar los graves problemas que implica la
metropolización de la población. Este fenómeno, común
en muchos países de América Latina, supone la
emigración masiva desde las zonas rurales hacia los
grandes núcleos de población, hacinándose en las zonas
periféricas y creándose los barrios jóvenes, favelas,
conventillos, ...
Cuba no
es ajena a esta situación, tradicionalmente las
personas del Oriente de la isla se trasladan a la
Ciudad de la Habana, como consecuencia de la "menor
calidad de vida" en los núcleos rurales. Estas personas
se alojan en barrios de la ciudad vieja y viven
hacinadas en viviendas sin infraestructura,
construyéndose tabiques y falsos techos, las
denominadas "barbacoas", o estableciéndose en zonas
periféricas carentes de servicios mínimos. A esta
población se les conoce como "palestinos". La crisis
económica que atraviesa el país está generando un
aumento de esta problemática.
A partir
de la evaluación y análisis de las potencialidades de
las fuentes nacionales de energía en la solución de los
problemas energéticos, así como de la experiencia
adquirida durante varios años, se elaboró el Programa
de Desarrollo de las Fuentes Nacionales de Energía. En
éste juegan un papel relevante las acciones de las ONGs
especializadas como son Pronaturaleza y CUBASOLAR.
En las
soluciones locales tienen una participación cada vez
más significativa las biomasas no cañeras como la leña
y el carbón utilizadas racionalmente y los residuales
industriales, agropecuarios y urbanos, en su uso
directo o como biogás, cuya aplicación conllevará
también beneficios ambientales y la obtención de
biofertilizantes y otros productos, así como el sol, el
viento y otras fuentes.
En
resumen, y tal y como se apunta mas Regresar, tanto a los
consultorios como a los centros escolares, en unos
casos, no llegan las líneas de red eléctrica cubana y
en otros, los grupos electrógenos que utilizaban se
paralizaron por falta de combustible y piezas de
repuesto.
En los
consultorios médicos se realiza un trabajo no sólo
asistencial sino también de prevención de enfermedades
y de divulgación de medidas sanitarias y de higiene y
salud. Éstos además se convierten en centros sociales
donde se pueden conservar alimentos, mantener
reuniones, utilizar aparatos e utensilios eléctricos y
comunicarse con el exterior (radio, televisión, ...).
La falta
de electricidad en estas zonas supone para las
poblaciones que en ellas habitan la imposibilidad tanto
de conservar las vacunas y los medicamentos, como de
utilizar muchos de los equipos e instrumentos
indispensables en el trabajo médico
(electrocardiográfos, megatoscopios o las lámparas de
exploración). La utilización de placas solares puede
solucionar este problema garantizando la electricidad
de forma "sostenible".
Con
respecto a los centros escolares, se pretende trabajar
en aquellos vinculados al desarrollo agropecuario de
las zonas rurales y de montaña. La capacidad de estos
centros es de un promedio de 534 alumnos/as, a este
número habría que añadir el personal docente y laboral;
alrededor de 60 personas. Una gran mayoría de los
alumnos/as que acuden a estos colegios son internos
becados.
El
recrudecimiento de la crisis económica ha obligado a
estos centros a autoabastecerse en todas sus
necesidades, tanto desde el punto de vista de la
alimentación -se han creado zonas de producción- como
del de los recursos energéticos. Así, se ha comenzado a
utilizar la leña en la preparación de las comidas como
combustible. El impacto ambiental de esta medida es muy
negativo. También ha aumentado la necesidad de agua
para el riego de la producción alimenticia, siendo
necesaria bombearla desde el subsuelo. La posibilidad
de usar combustibles para calentar el agua utilizada
con fines sanitarios ha desaparecido.
El
proyecto pretende aportar una solución energética que
integre varias opciones diferentes: energía solar
fotovoltaica, térmica, eólica y sistemas eficientes del
uso de la leña.
(http://www.sodepaz.org)
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