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En el año que finaliza la economía creció 12,5%, el
mayor crecimiento alcanzado en los años de
Revolución en el poder y el más alto de América
Latina. Este alto crecimiento del PIB da continuidad
a la tendencia iniciada en 2004, que se acentuó en
2005.
El alto crecimiento ha tenido lugar en un año en que
la naturaleza fue relativamente benigna con solo una
tormenta tropical, un régimen de lluvia que puso fin
a la grave sequía de años anteriores y elevó
favorablemente el nivel de los embalses hasta el 80%
de su capacidad.
Ha sido este un año de maduración de diversos
principios de política económica aplicados desde
años anteriores bajo la dirección del Comandante en
Jefe, como el establecimiento del control de
cambios, la eliminación del dólar de la circulación
monetaria y su devaluación, la consolidación del
peso convertible, el funcionamiento de la Cuenta
Única de Ingresos del Estado y la centralización de
las decisiones sobre el uso de la divisa con sentido
estratégico y horizonte de país, y el cumplimiento
estricto de las obligaciones financieras para
permitir —como ha sucedido— ampliar la capacidad
para obtener mayor financiamiento.
También ha sido un año de maduración de los
programas contenidos en esa revolución social dentro
de la Revolución que es la Batalla de Ideas,
henchida de iniciativas nuevas y creadoras en la
experiencia de la construcción del socialismo, como
son las actividades de los trabajadores sociales, la
llegada de los estudios universitarios a todos los
municipios, la elevación de la calidad de los
servicios de salud y educación, entre otros.
El
año 2006 ha sido el de la Revolución Energética y
mucho se avanzó en esa profunda transformación aun
no concluida, del vital sector de la energía.
Recordamos todos en el pasado reciente los
angustiosos apagones con su elevado costo económico,
la irritación y molestias causadas a la población y
los peligros para la economía y la seguridad del
país que se derivaban de la dependencia de un
vulnerable e ineficiente sistema eléctrico que
concentraba altos porcentajes de la generación en
unas pocas termoeléctricas y aprovechaba apenas el
60% de su capacidad, mientras gastaba 3 800 000
toneladas de combustible de altísimo precio.
La
Revolución Energética concebida e impulsada por el
compañero Fidel ha comenzado a mostrar sus
beneficios. En el informe entregado a los diputados
por el Ministerio de Economía y Planificación
aparecen cifras que ilustran los resultados
alcanzados, y no es necesario repetir, pero
sobresalen en ellas la instalación de los grupos
electrógenos que funcionan con diesel y el inicio de
aquellos que funcionarán con fuel oil, así como el
mayor peso alcanzado en la estructura de la
generación por los grupos electrógenos y el gas, la
mejoría en la eficiencia al crecer la generación en
7,2% en tanto el consumo de combustible crece en
4,2% y la sustancial reducción en la energía dejada
de servir, la cual disminuyó en 90% en comparación
con el año anterior.
Los
apagones se han tornado esporádicos y breves, y en
el próximo año debe continuar la rehabilitación de
las redes de distribución y completarse el cambio de
los refrigeradores con la entrega de algo más del
50% de la cantidad prevista de estos equipos más
eficientes en el ahorro y de mayor calidad de
servicio.
En
el 2006, aunque la naturaleza no se abatió sobre
nosotros con huracanes o sequía, el escenario
internacional que rodea la economía cubana fue
adverso en varios importantes aspectos.
La
guerra económica que de manera ingloriosa y genocida
vienen haciendo contra nuestro pueblo los gobiernos
de Estados Unidos durante más de 4 décadas, ha
alcanzado su más alta intensidad en la persecución
de las operaciones económicas cubanas, de las
remesas y de las visitas a nuestro país. Muestras
recientes de ese acoso económico son el robo de la
marca Havana Club y la retirada de dos bancos suizos
de las operaciones con Cuba bajo amenazas y
presiones.
El
petróleo, colocado ante la realidad de su
agotamiento previsible y del consumo despilfarrador
de Estados Unidos y otros países desarrollados, ha
mantenido precios muy elevados, generalmente por
encima de 60 dólares el barril y las previsiones
indican que los altos precios se mantendrán hacia el
futuro.
Los
precios de los alimentos se han elevado
sustancialmente por razones que apuntan hacia una
tendencia sostenida de los altos precios en el
futuro. El alto costo del petróleo encarece los
alimentos y también lo hace el cambio climático
global que altera las condiciones normales para la
producción agrícola.
A
lo anterior se agrega otro importante factor como la
utilización de tierras para producir alimentos que
son utilizados a su vez como insumos en la
producción de biocombustibles, reduciendo entonces
la oferta alimentaria.
El
alto precio del combustible contribuye así a elevar
el precio de los alimentos en tanto que la
producción de biocombustibles no alcanza la cuantía
suficiente para reducir el precio del combustible,
en una combinación que mantiene elevados los precios
de ambos tipos de productos, los cuales son a su
vez, las dos principales fuentes de gasto de nuestro
balance de pagos.
En
el informe presentado por el Ministerio de Economía
aparecen los resultados en los que se basa el alto
crecimiento alcanzado. Destaca allí la asignación de
recursos para mejorar la alimentación y sostener la
canasta básica que representa un costo de 948
millones de dólares y la terminación de 110 000
viviendas con un crecimiento superior en casi 3
veces a las cifras anteriores.
En
la salud ha continuado el despliegue impresionante
en la reparación y ampliación de instalaciones,
aunque con algunos atrasos constructivos; ha
continuado también la Operación Milagro, la
formación de médicos, las gloriosas misiones
internacionalistas de nuestro personal de la salud.
La
educación continúa su desarrollo acelerado,
destacando la eficacia y prestigio del programa
Yo si Puedo y la realidad de una matrícula
universitaria que supera los 600 000 estudiantes que
acceden a estudios superiores en todos los
municipios. La biotecnología avanzó de modo notable
en convertir sus logros científicos de avanzada en
resultados económicos de importancia, al aumentar en
90% sus exportaciones y alcanzar con ellas a más de
50 países.
El
alto crecimiento alcanzado y la maduración de
importantes programas económicos y sociales
constituyen legítimos motivos de satisfacción, pero
no impiden señalar deficiencias que demandan
solución.
En
un escenario de altos precios actuales y previsibles
de los alimentos importados, la agricultura muestra
un desempeño insatisfactorio, con descensos en la
producción de viandas, hortalizas, frijoles,
cítricos, maíz y otros productos. Se señalan a este
sector deficiencias en el orden subjetivo de la
gestión, descenso de la productividad del trabajo y
también de las horas promedio trabajadas.
Sin
olvidar las afectaciones climáticas sufridas por la
agricultura en años anteriores y el impacto en ella
del periodo especial, este sector que debe producir
una parte importante de los alimentos que ahora
importamos a altos precios, tiene que eliminar los
factores negativos en su gestión y elevar su
productividad; única fórmula efectiva para reducir
los precios de los productos agrícolas y hacer así
una sustancial contribución favorable a la opinión
del pueblo y al balance de pagos del país.
El
Ministerio de Economía señala también otras
deficiencias evidentes en el uso y control del
combustible para el transporte de carga y pasajeros,
la insuficiente conciencia en el ahorro de
combustible y el insatisfactorio estado de la
planificación, preparación y ejecución de algunas
inversiones. No obstante, el elevado crecimiento de
28% de las inversiones del país, en actividades
básicas para la vitalidad de la economía, contrasta
favorablemente con los deprimidos niveles que a la
inversión le había impuesto el periodo especial en
años anteriores.
Las
deficiencias señaladas en la agricultura, como
también el muy frecuente descontrol en el uso del
combustible en ese y otros sectores, así como la
insuficiente preparación y retrasos en la ejecución
de algunas inversiones, se relacionan todas con el
tema más general y abarcador de la disciplina
laboral.
La
disciplina laboral quebrantada es el medio ambiente
ideal para la improductividad, la corrupción y el
despilfarro. Son bases de la disciplina laboral la
asistencia al trabajo y el cumplimiento total de la
jornada. Ella es la célula madre sin la cual
cualquier política o estrategia económica, por bien
concebida que esté, no podría avanzar. De ahí la
vital importancia del proceso de rescate y
fortalecimiento de la disciplina laboral que debe
desplegarse en el próximo año con el concurso de las
administraciones, los sindicatos, los
revolucionarios y patriotas todos, convencidos de
que en esa batalla es imposible admitir otro
resultado que no sea la victoria.
Fortalecer la disciplina laboral y elevar la
conciencia y la práctica del ahorro de todo lo mucho
que puede ser ahorrado: combustible, energía,
materias primas, transporte, son importantes
reservas no explotadas capaces de actuar como
poderosas fuentes de crecimiento económico.
El
legítimo orgullo por tener en Cuba una tasa de
desempleo de 1,9% que técnicamente equivale al pleno
empleo y se compara ventajosamente con cualquier
país del mundo, debe acompañarse de no menos
legítimo orgullo por tener una disciplina laboral
digna del ejemplo del Comandante en Jefe, el primero
entre los Héroes del Trabajo.
En
el año 2006 el crecimiento promedio regional en
América Latina fue de 5,3% impulsado por una
favorable coyuntura externa para sus exportaciones
de alimentos y productos primarios y por el alto
crecimiento de la República Bolivariana de Venezuela
que creció 10% y Argentina que lo hizo al 8,5%.
Este crecimiento regional no hizo más que alterar
levemente algunas de las catástrofes sociales que el
ciclo neoliberal implantó en la región. Calificando
a los años entre 2003 y 2006 como los de "mejor
desempeño económico y social de América Latina en
los últimos 25 años", la CEPAL ofrece las cifras que
dan cuenta de avances patéticos y reflejan la
magnitud del daño causado por el neoliberalismo.
El
avance social más espectacular ha sido el de
regresar al porcentaje de pobres que había en 1980.
Si
en 1980 era pobre —según las discutibles
metodologías utilizadas para medir la pobreza— el
40,5% de los latinoamericanos; ahora lo son el
39,8%. Este patético logro significa que costó 25
años remontar la cuesta de la pobreza generada por
el neoliberalismo. El entusiasmo se enfría más si se
tiene en cuenta que la más importante contribución a
la reducción regional de la pobreza la hizo
Venezuela aplicando políticas opuestas al
neoliberalismo y que la igualación de los
porcentajes de 1980 no impide que el número absoluto
de pobres e indigentes sea muy superior al de
entonces: 209 millones ahora frente a 136 millones
en 1980 y 81 millones de indigentes con relación a
62 millones en aquel año.
Las
3 décadas de política neoliberal que todavía pesan
sobre América Latina se manifiestan en que ella
sigue siendo la región del mundo con la más
regresiva distribución del ingreso, con 41 millones
de niños menores de 12 años sumidos en la indigencia
y 22 millones de ellos que trabajan agotadoras y
largas jornadas, 53 millones de hambrientos y 42
millones de adultos analfabetos.
La
crisis del neoliberalismo es ya inocultable. Las
recientes victorias populares en Venezuela, Ecuador,
Brasil y Nicaragua, derrotando a candidatos de la
oligarquía neoliberal, se unen a las victorias
anteriores en Bolivia y Uruguay para caracterizar
esta hora latinoamericana como aquella de la
ofensiva popular contra el neoliberalismo, contra el
ALCA y los Tratados de Libre Comercio propuestos por
Estados Unidos y la Unión Europea, por la
construcción de la verdadera integración solidaria
latinoamericana en la que Cuba, Venezuela y Bolivia
marchan al frente con la Alternativa Bolivariana
para las Américas.
Con
relación a su entorno latinoamericano, nuestro país
resistiendo durante ya cerca de 5 décadas el bloqueo
económico más extenso e intenso y de mayor
desproporción de fuerzas entre el bloqueador y el
bloqueado que registra la Historia Económica
Universal, se ha adelantado, y en no pocos temas
básicos espera desde su ubicación en el futuro por
la marcha de la región en dirección a la justicia y
al desarrollo social, mientras colabora en todo lo
posible con los países de la región.
Cuba es hoy el país de mayor equidad en la
distribución del ingreso en América Latina, el que
posee los servicios de educación primaria y
secundaria de mayor calidad así como los de salud,
el primero en indicadores favorables de mortalidad
infantil de menores de 1 año y menores de 5, el de
menor desempleo, el que ofrece alimentos subsidiados
que cubren no menos de la mitad de las necesidades
nutricionales, el que ofrece atención médica
primaria permanente y remisión a servicios gratuitos
de alta tecnología, el que ofrece atención asegurada
y gratuita de la gestante y el menor de 1 año, el
que ofrece formación educacional garantizada de más
de 9 grados y acceso a estudios superiores en
cualquier lugar del país a todos los que quieran
hacerlo.
Recibimos en el transcurso del año la noticia de que
la importante organización no gubernamental WWF
(World Wild Fund) declaró a Cuba como el único país
del mundo que combina un alto desarrollo humano
(reconocido en Informes Anuales sobre Desarrollo
Humano elaborados por el PNUD) y una adecuada
sostenibilidad ambiental.
Compañeras y compañeros diputados:
En
el año que finaliza el Presupuesto del Estado
cumplió su función respecto a la actividad
presupuestada y apoyó los programas de la Batalla de
Ideas. El déficit de 3,2% con relación al PIB mejora
en 1 punto porcentual lo alcanzado en 2005 y da
cuenta de una responsable gestión del Presupuesto,
por lo que la Comisión de Asuntos Económicos
recomienda a la Asamblea Nacional la aprobación de
la Ley del Presupuesto del Estado así como de los
Lineamientos para el Plan de la Economía Nacional
para el año 2007.
En
pocos días arribaremos al aniversario 48 del triunfo
de la Revolución Cubana.
Nuestra sociedad forjada en 48 años de lucha sin
descanso contra el imperio, contra la injusticia,
contra la incultura, contra los instintos primarios
que anidan en los humanos, contrasta cada año más
con la estructura insostenible del mundo capitalista
contemporáneo.
Un
reciente estudio publicado el 5 de diciembre por la
Universidad de Naciones Unidas reveló que la mitad
de la riqueza del mundo se encuentra en manos del 2%
de los adultos del planeta. Un círculo aún más
reducido que sólo abarca al 1% de los habitantes
tiene en su poder el 40% de la riqueza, mientras en
el otro extremo el 50% de la población apenas
contaba con el 1% de la riqueza. Es la expresión
estadística del enorme abismo entre una elite
insensible y una vasta muchedumbre de desposeídos.
En
ese mundo donde se combinan los más espléndidos
avances científico-técnicos con la imposibilidad de
utilizarlos en beneficio de los más numerosos y
necesitados debido a la salvaje insolidaridad
social, la sociedad cubana; la de la resistencia y
la austeridad, la de la lucha y la creación diaria,
la del ejemplo inmenso de Fidel, brilla y refulge
con luz propia.
Desde las filas de los que luchan y crean, de los
que resisten y construyen en Cuba y para el mundo
digamos como Fidel en el Aula Magna de la
Universidad de La Habana: ¡Vale la pena haber nacido!,
¡Vale la pena haber vivido!
(Granma) 22-12-2006 |