Compatriotas:
Hace 22 meses, la situación de la educación primaria de la
Capital era desastrosa: un promedio de 37 alumnos por aula, 340 de ellas con más
de 40 alumnos, no pocas con 45 o más. Los conocimientos de los alumnos en
Santiago de Cuba eran el doble que los de la Capital. Alrededor de ocho mil
magníficos y abnegados maestros, con un promedio superior a 20 años en el
ejercicio del magisterio, mantenían las escuelas abiertas en las peores
condiciones en cuanto a la situación de las aulas, edificaciones y mobiliarios
escolares, como consecuencia de diez años de período especial que privaron al
país del mínimo de recursos indispensables para su atención, a lo que se añadían
condiciones subjetivas de desmoralización, pesimismo y desaliento en numerosos
cuadros administrativos que, aunque firmes y dispuestos a dar sus vidas por la
Revolución, dieron muestras de falta de capacidad creadora y de adaptación a
situaciones de gran escasez de recursos a las que no estaban acostumbrados.
Para complementar al heroico personal docente que
mantenía funcionando las escuelas y reemplazar a los que tienen necesidad de
jubilarse, apenas se graduaban cuatro decenas de nuevos Licenciados en Enseñanza
Primaria. Nadie quería ser docente de primaria. Al parecer, se suponía que la
vocación por la noble tarea de educar niños había desaparecido.
Sirva de lección inolvidable lo ocurrido en tan breve espacio
de tiempo: casi 4 mil 500 maestros emergentes de primaria se han formado en
menos de dos años, faltándole sólo unos días para graduarse al grueso de ellos,
alrededor de 3.400, que han recibido casi el doble de la preparación de los
primeros mil, los que, estudiando intensamente, desde el primer instante habían
demostrado excelentes cualidades y preparación para cumplir su tarea.
Cada uno de ellos quedaba bajo la tutela de un Licenciado en
Enseñanza Primaria, que se convierte en un profesor o profesora individual, de
nivel superior, para cada joven maestro emergente. Una nueva fórmula
revolucionaria de formación del personal docente. Cada uno de ellos es
matriculado en una carrera de nivel universitario, mientras ejerce su tarea en
escuelas de su propio municipio, a un mínimo de distancia de sus hogares.
Desde el punto de vista del capital humano, se había realizado
una extraordinaria proeza. ¡Gloria a nuestra Unión de Jóvenes Comunistas, a
quien el Partido encomendó esta imposible y ya prácticamente concluida
tarea!
Mas no bastaba preparar al personal docente. Otro imposible era
necesario resolver: la reparación y prácticamente la restauración de las 746
escuelas primarias y secundarias de la Capital, incluidas las escuelas
especiales correspondientes a esas edades.
Más vale no citar cuán variados problemas de tipo material se
habían acumulado en diez años de período especial. Baste citar aulas sin
ventanas, baños sin puertas, filtraciones de techos, tuberías rotas,
interrupciones en el suministro de agua, escuelas de cientos de alumnos con un
solo baño funcionando. No todas padecían estas calamidades, pero casi todas
sufrían una, varias o todas ellas. No había bebederos de agua fresca, no
funcionaban o no existían cocinas en condiciones adecuadas, ni equipos o
instalaciones de refrigeración y congelación para alimentos en más de 450
cocinas de esas escuelas, a lo que puede añadirse una deficiente disponibilidad
o inadecuada preparación de los alimentos.
No vacilo en enumerar estas dificultades. Son una prueba de lo
sufrido como consecuencia de leyes como la Torricelli y Helms-Burton, la guerra
económica de Estados Unidos y el doble bloqueo que siguió a la caída del campo
socialista, y especialmente de la URSS, cuando, al desintegrarse en mil pedazos,
su heredero principal, Rusia, aliada a Estados Unidos, rompió todos los acuerdos
y traicionó a Cuba. No puedo usar otra palabra, aunque no pretendo culpar a
ningún dirigente en particular. Eran los frutos de sus errores y la forma
lastimosa en que perdió la batalla ideológica contra el Occidente burgués,
capitalista e imperialista, bajo la égida de Estados Unidos.
Un pequeño país, a pocas millas de la superpotencia victoriosa
y hegemónica, decidió luchar bajo los mejores principios del ideal socialista y
el caudal extraordinario de la ética y la filosofía martianas, unidas a una
historia de lucha tenaz y heroica contra el coloniaje español. Por ello, cuando
el mundo capitalista se sumerge en la actualidad en una profunda crisis
económica y social, nuestro pueblo resiste y emerge como impactante ejemplo ante
los demás pueblos del mundo.
Nada nos daría pretextos ni siquiera para hacer una pausa en la
lucha. Nuevas y numerosas tareas de urgencia nos esperan. Estamos a punto de
lograr una importantísima meta en el campo de la educación: concluir el programa
—que se lleva a cabo con un mínimo de gastos y cuyos recursos están asegurados—
de restaurar las 746 escuelas señaladas, a las que se añaden otras 33 que no se
reparan ni restauran, sino que se construyen, para llegar a las dos mil nuevas
aulas requeridas en la Capital y lograr en todo el país el sueño no alcanzado
por los países más desarrollados y ricos de no más de veinte alumnos por aula.
Hoy 29 de junio Regresarmos a la cifra de 402 escuelas reparadas.
Nos faltan 344 por reparar y las 33 nuevas, todas ya iniciadas, para completar
las dos mil aulas adicionales. De las 344 que faltan por reparar, se han
iniciado los trabajos en 264, restando por iniciarse los mismos en sólo 80. Son
estas últimas las que requieren menos esfuerzo de reparación.
Para terminar el total de las que deben ser reparadas, y en
especial 10 de las 33 nuevas en construcción, se requiere un especial esfuerzo
en los dos meses que nos restan, por diversas razones, entre ellas el tipo de
suelo en que se edifican, las dificultades derivadas de lluvias recientes y los
impredecibles atrasos que puedan surgir de las precipitaciones de mayor o menor
intensidad que puedan producirse en julio y agosto.
Lo ideal es que en septiembre, al iniciarse el próximo curso
escolar, no sólo el capital humano esté listo sino también la totalidad de las
779 escuelas señaladas, sumando las restauradas y las nuevas.
Es anhelo y voluntad del Partido, la Juventud y toda la
población de la Capital que la Revolución alcance este objetivo y con toda la
calidad que se exige. Hacerlo, además, sin afectar ningún objetivo económico
priorizado.
Todas las provincias del país que este año iniciaron ya sus
programas de restauración de escuelas primarias y secundarias están cooperando
con la Capital, del mismo modo que todos los organismos centrales y numerosas
empresas. Por ello, como en los días de la lucha que concluyó con la derrota
total del dengue, de nuevo la Capital, con el apoyo de los quince municipios y
de todos los consejos populares, padres y vecinos de cada escuela en reparación
o construcción, estará enfrascada en ese esfuerzo.
Hay ya más de 9 mil constructores en la tarea, y en dos semanas
más serán no menos de 12 mil, sin incluir la ayuda de padres y vecinos.
Por ser julio y agosto meses de vacaciones en que las escuelas
no están funcionando, se trabajará día y noche, de modo muy especial en los
objetivos donde la meta es más tensa. Todas las medidas están previstas y ya
adoptadas.
Como en las últimas grandes concentraciones y en la gigantesca
marcha nacional del 12 de junio, el agua y las lluvias, sean cuales fueren, no
impedirán que alcancemos nuestro objetivo. En esta fase final del programa, en
casi todas las escuelas se trabajará ya bajo techo en las partes interiores de
las edificaciones, circunstancia en que las lluvias harán menos daño.
No nos dormiremos en los laureles y alcanzaremos nuestros
objetivos, con total seguridad, si actuamos como debemos actuar y listos para
enfrentar incluso un ciclón en cualquiera de estos dos meses si se interpusiera
en nuestro camino.
En septiembre celebraremos una de las más grandes victorias en
beneficio de nuestros maravillosos niños. Y esto no será más que una parte de
nuestros ambiciosos planes de ocupar en el mundo el primer lugar en el campo de
la educación y la cultura, sin las cuales ninguna sociedad podrá ser jamás
verdaderamente independiente, democrática y libre.
¡Viva el socialismo!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!