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Queridos cederistas:
Eso
somos todos, ustedes, los de la presidencia y los
invitados que hablaron aquí expresando sus
sentimientos solidarios.
Esta vez no ha ocurrido como otras veces en que he
podido participar a lo largo de todo el evento, el
enorme trabajo de estos tiempos me lo ha impedido;
pero conozco bastante de lo que se ha discutido, del
entusiasmo y el éxito que ha caracterizado este VI
Congreso. Y no podía ser de otra forma.
Se
me ocurre pensar que si los Comités de Defensa de la
Revolución no hubiesen sido creados hace 43 años,
habría que crearlos ahora. Parece una contradicción,
porque podía seguir otra pregunta: Si hace 43 años
no se hubiesen creado los Comités de Defensa de la
Revolución, ¿podríamos estar ahora conmemorando esta
fecha?
La
existencia de esta organización nos hace pensar que
sin esa característica especial de nuestro proceso
no se hubiesen creado las organizaciones de masa que
desde los primeros tiempos se crearon, algunas,
desde luego, algo más tarde, porque fueron fruto de
la propia Revolución, como la Asociación de
Combatientes de la Revolución Cubana que nació a lo
largo de las luchas heroicas de muchos años. Y es,
realmente, característica muy esencial, casi única;
ya que tenemos derecho a pensar y a meditar sobre
los acontecimientos históricos, no creo que haya
proceso revolucionario a lo largo de la historia que
se hubiese apoyado tanto en las masas.
Si
alguno se preguntara cuál es el misterio de esta
Revolución, no podría haber otra respuesta que el
hecho de haberse apoyado en las masas, masas
organizadas, imprescindibles todas; porque así como
sentimos orgullo de esta institución —vamos a
llamarlo así—, también sentimos orgullo de nuestros
pioneros, que tan importante papel han desempeñado
en el proceso revolucionario. Es decir, todos los
sectores clave están organizados y son masivos.
El
enemigo tampoco podría comprender, y tal vez no lo
comprenda nunca, por qué esta Revolución ha
resistido casi 45 años un período tan largo de
agresiones y bloqueos, y no lo comprenderán nunca si
no toman en cuenta este factor. Sin chovinismo, sin
orgullo, o, en todo caso, con orgullo muy legítimo,
podría decirse que ningún proceso histórico escribió
una página tan brillante como la que ha escrito
nuestro noble, generoso y heroico pueblo.
De
cuántas cosas habla la historia. De muchas, por
supuesto, porque muchas han sido las luchas; durante
miles de años los pueblos han luchado por alguna
causa, digamos por alguna causa justa, no quiere
esto decir, ni mucho menos, que todas las causas
hayan sido justas. La historia de la humanidad es
bastante reciente, se dice que tiene cientos de
miles de años, desde que esta surgió como especie,
bien definida, y de esa aparentemente larga historia
se conoce lo ocurrido hace apenas 5 000 años, solo
por algunos rastros que quedan, y en algunos casos
están siendo destruidos, como ocurrió con los
brutales bombardeos contra Iraq.
Han
transcurrido milenios, ha transcurrido un número de
siglos, pero nunca se llegó a vivir una época como
esta, realmente tan seria, tan peligrosa, tan
decisiva para los seres humanos, como esta época que
estamos viviendo, y es para nosotros motivo de
aliento y satisfacción pensar que ningún pueblo está
tan preparado como el nuestro, para vivir y luchar
en una época como esta.
Pareciera ser una cosa natural que los congresos de
nuestras organizaciones de masa se sucedan uno tras
otro, pudiera, incluso, parecer una rutina; pero no
es así, yo siento la impresión de que cada congreso
aporta algo o muchas cosas nuevas, que cada congreso
es mejor.
Hemos estado revisando los datos acerca de la
actividad de los CDR en los últimos cinco años. Por
ahí están las cifras, ahora mismo acabamos de ver
una de ellas, las 605 136 donaciones de sangre;
orgulloso proclamaba el Coordinador que habíamos
roto el récord de 600 000. Pensaba que, realmente,
se había roto un récord que nunca se había
establecido, porque nunca nadie, ningún país hizo 1
donación de sangre por cada 18 personas.
Pregunté a la compañera responsable de esta
actividad y me dijo: Sí, bueno, hay algunos que han
realizado 1 donación cada 21 personas y otros 1
donación cada 22; en nuestro caso ha sido 1 donación
cada 18. De modo que en algo más estamos ocupando un
lugar privilegiado en el mundo, y no podía ser de
otra forma, porque nuestro país lleva 43 años
—aunque no sé el día exacto en que se hizo la
primera donación de sangre— preparándose para hacer
cosas como esta.
En
nuestro país hay muchos requisitos para aceptar una
donación de sangre, cada una de ellas se analiza, ya
que está establecido un número grande de casos en
que no se acepta una donación de sangre. Hay que ver
las cosas relativamente, lo que significa haber
alcanzado esa cifra en nuestro país y lo que habla
esa cifra del espíritu generoso y solidario de
nuestro pueblo.
No
puedo olvidarme de aquella ocasión en que en 10 días
nuestro pueblo, con una población mucho menor,
realizó 100 000 donaciones para ayudar a un pueblo
hermano de América Latina con el cual no teníamos
siquiera relaciones diplomáticas, y en el que un
terrible desastre natural mató alrededor de 70 000
personas; desde bien temprano se había elevado ya la
conciencia internacionalista, ese caso fue el de
Perú. Pero hay varios más.
Recuerdo un desastre natural allá en Armenia, otro
desastre natural en Irán, están las donaciones
aquellas que se hicieron con motivo de situaciones
muy difíciles en otro país, demostrando cómo crecía
de año en año el espíritu internacionalista del
pueblo cubano.
Hay
otras cifras que serían igualmente impresionantes,
como el hecho de que más de 500 000 compatriotas
hayan cumplido misiones internacionalistas a lo
largo de estos 45 años de Revolución. Y recordamos
cómo cuando nos quedaban solo 3 000 médicos de los 6
000 que había en Cuba, fueron enviados a Argelia los
primeros médicos cubanos a cumplir misiones
internacionalistas.
Estos tiempos son muy diferentes; en estos tiempos
tenemos más de 22 médicos, y con una excelente
preparación, por cada 1 de los que nos dejaron. El
próximo año ya debemos rebasar la cifra de 70 000
médicos. Y no incluyo aquí el total de médicos
graduados y los miles y miles de médicos formados
por la Revolución que fueron objeto del robo de
cerebros; miles de médicos, miles de ingenieros y de
otras carreras similares, decenas de miles de
maestros y profesores. En medicina solamente nos
dejaron solo alrededor de un tercio de los
profesores de la única facultad de medicina que
había en Cuba, que hoy son 22, y en una sola de
ellas, la Escuela Latinoamericana de Medicina,
aparte de la escuela que tenemos de habla francesa
en Santiago de Cuba y otros centros donde estudian
jóvenes caribeños para hacerse médicos, una sola, la
ELAM, tiene alrededor de 7 000 estudiantes.
Es
una prueba de la fuerza con que se ha desarrollado
social y científicamente este país, es una prueba de
su generosidad, es una prueba de su ejemplo; es
también una prueba de su capacidad de ser solidario,
a partir de los conocimientos, de las semillas que
ha ido sembrando a lo largo de estos años y que hoy
se engrandece a medida que al resultar insuficientes
nuestras decenas y decenas de centros de enseñanza
superior por una necesidad de ese propio desarrollo,
la enseñanza universitaria se universaliza, es
decir, se extiende por todas partes, y para
universalizarse tiene que municipalizarse. Ocurren
cosas, realmente, a mi juicio, admirables.
En
septiembre se acaban de cumplir, prácticamente, dos
años del inicio de las escuelas de formación
integral de jóvenes que no estudiaban y carecían de
empleo, donde el año 2001 ingresaron 85 000, que
después ascendieron a 110 000 en el 2002 y que en
este curso envía ya 35 000 jóvenes a las
universidades. No habían surgido todavía otras
ideas, como fue la de convertir el estudio en
empleo.
El
hecho anterior, el asociado con los jóvenes que
participan en los cursos de formación integral, se
trata de una categoría que debe desaparecer, puesto
que ya nuestros estudios primarios comprenden el
ciento por ciento de los niños de esas edades,
¡ciento por ciento!, y ya los que se gradúan de
noveno grado ascienden a más del 99,5%. Ahora lo que
nos corresponde es que ninguno de aquellos que se
gradúan de noveno grado dejen de seguir estudiando,
y por esos caminos llegar un día a contar con una
sociedad que nunca ha existido en toda la historia,
en ninguna parte, poseedora de una cultura general
integral, hacia la que marchamos a pasos acelerados,
donde los conocimientos superiores,
independientemente de aquellos que se posean como
preparación para el ejercicio de una profesión, sea
ingeniero —como ese compañero que estoy viendo aquí,
Adolfito, el padre, podríamos llamarlo, de los
cultivos organopónicos, que han dado empleo en el
país a más de 300 000 personas, algo tan útil en
período especial, y a la producción de altas cifras
de vegetales que, aunque todavía insuficientes, se
elevan a varios millones de toneladas, y la demanda
será mayor en la medida en que nos eduquemos en este
sano hábito de consumo—, no bastará ni tendrá cada
ciudadano conocimientos solo para ejercer como
ingeniero, como médico o como economista, sino que
será poseedor de una amplia cultura general
integral. La tendrán todos y no creo que algo lo
pueda impedir ya, excepto que nos desaparezcan de la
faz de la Tierra, y no resulta tan fácil. Entre
otras materias de conocimientos nuestro pueblo
hablará más de un idioma extranjero, y los habrá
muchos que hablen dos, tres, cuatro, cinco. No se lo
dice un soñador, alguien quizás que ha conocido
sueños; se lo dice alguien que ha visto en estos
años vividos muchas realidades que parecían sueños.
Al
hablar de estos temas, quiero de cierta forma
resaltar la obra realizada por nuestro pueblo y
gracias al esfuerzo de todos, y la mayor y más
meritoria de todas esas obras fue haber resistido lo
que parecía irresistible, haber resistido 45 años de
agresión y de bloqueo por parte de la superpotencia
más poderosa que ha existido nunca. Ellos también
han alcanzado un gran récord. Gracias a nosotros han
logrado el enorme récord de haber invertido 45 años
en tratar de destruir esta Revolución, la obra de
este país pequeño, una isla que podría caber casi
noventa veces en el territorio de Estados Unidos, y
de una población que es casi treinta veces —ahora,
en este momento, no hablo de los primeros años—
menor que la población de ese país. La potencia más
poderosa en lo militar, en lo económico, en lo
tecnológico, en lo político, no ha podido ni podrá
alcanzar tales objetivos. Un verdadero récord.
Ustedes rinden tributo a los suyos; ellos deben
rendir tributo a los que han alcanzado, o, para
decirlo mejor, a los que no han alcanzado frente a
nosotros (Aplausos).
¿Qué tiene de extraño ese honrosísimo récord
mencionado? ¿Qué tiene de extraño lo que a lo largo
de la Revolución se ha podido alcanzar? Esa es la
obra de ustedes y de todas nuestras organizaciones
de masa, incluidos los pioneros. Esa es la obra en
la que se piensa un día como hoy.
¿Qué tiene de extraño que el 93,5% de todas las
personas mayores de 14 años pertenecezcan a esta
organización, que es, de masa, desde luego, amplia,
pero también selectiva al escoger o al aceptar a
aquellos que son acreedores al honor de pertenecer a
ella?
Esa
cifra crecerá, crecerá en el porcentaje a medida que
nuestros planes sociales avancen (Aplausos).
Bien sabemos con cuántos problemas tenemos todavía
que luchar. Bien sabemos por la infinidad de tareas
que nos corresponden en muchos campos, como la
batalla contra el delito, la batalla contra
cualquier tendencia al avance de riesgos tan
mortales para la sociedad moderna como es el consumo
de drogas, o la batalla por crear una conciencia
cada vez más sólida, o la batalla por ayudar a la
mejor organización de la sociedad, el cumplimiento
de las leyes y del orden, creado no para molestar o
incomodar a nadie, sino para garantizar la
tranquilidad, el avance y la felicidad de toda la
población.
A
ello nos obligan miles de años de egoísmo en la
sociedad humana; miles de años —dije que no eran
tantos, pero son algunos— de la experiencia de
sociedades que han vivido en medio de la explotación
más brutal desde el esclavismo primitivo, que fue ya
un avance con relación a la era en que en las
guerras eran asesinados los prisioneros.
¿A
lo largo de cuánto tiempo no hemos estado viviendo
las distintas formas de explotación que hoy son
atroces? Nadie crea que aquellos hombres que vivían
en la esclavitud estaban llamados a ser más
desgraciados que los miles de millones de pobres que
hay en el mundo de hoy, los miles de millones de
enfermos sin asistencia médica, los miles de
millones de hambrientos, los miles de millones de
analfabetos totales o analfabetos funcionales. Han
sido miles de años en que la sociedad humana no ha
conocido otra cosa. Esta sociedad que cobra más
conciencia cada vez de esas realidades; esta
sociedad humana que se hace ingobernable bajo los
efectos despiadados de la llamada globalización
neoliberal. Esta humanidad que se rebela cada vez
más, de modo tal que incluso aquellos que creían que
apretando botones y dando órdenes pondrían de
rodillas a los miles de millones de personas que
habitan el planeta, y demuestra cada vez más, como
se está demostrando también en otros lugares, que ni
siquiera un solo pueblo se puede gobernar sobre la
base de la fuerza.
Un
día dije, entre las muchas cosas que ha sido
necesario decir en estos tiempos, que es imposible
gobernar el mundo con un soldado armado con una
bayoneta en cada esquina, en cada calle, en cada
parque, en cada fábrica. Los acontecimientos que
vemos en estos días demuestran que eso es imposible,
no en un hemisferio, no solo en un país grande; es
imposible, incluso, en un pequeño y dividido país.
Son
lecciones que irán aprendiendo aquellos que tanto
menospreciaron la calidad de los seres humanos. Esos
mismos seres amenazados hoy con el exterminio, y no
solo de aquel que pueda proceder de la posesión de
decenas de miles de armas nucleares y otras de
destrucción masiva; amenazados de exterminio porque,
sencillamente, se vuelva inhabitable el planeta como
consecuencia de la destrucción de la naturaleza, la
contaminación del aire, del agua, de la tierra, que
conducen hoy a la humanidad a un enfrentamiento
entre el crecimiento inconcebible hace apenas un
siglo de miles y miles de millones de seres humanos
condenados a vivir en una naturaleza cada vez más
pobre en recursos naturales, tema se que discutió
aquí a principios de este mismo mes, cuando se
abordó la gravísima cuestión de la desertificación,
el cambio de clima y otros problemas de los que no
se hablaba hace prácticamente 30 ó 40 años y que hoy
constituyen realmente una tragedia y ofrecen un
panorama increíble para el futuro de la humanidad.
Esta humanidad que se ve obligada a afrontar otras
graves amenazas, como las guerras de conquista, el
ataque sorpresivo y preventivo en 60 ó en 100 o en
más lugares de la tierra, contra la que apuntan las
armas de destrucción masiva y, ahora,
adicionalmente, la destrucción de las condiciones
naturales de vida para nuestra especie.
Son
amenazas reales, no son imaginarias, y de las cuales
esos miles de millones, inevitablemente, toman cada
vez más conciencia, porque en este mundo de economía
y saqueo globalizado también se han globalizado las
comunicaciones y las posibilidades de trasmitir
mensajes, en cuestión de segundos, de un extremo a
otro de la tierra.
Este cuadro puede explicar por qué decía que ninguna
sociedad mejor preparada que esta para participar en
esa lucha por la supervivencia, para participar en
la siembra de conciencia que hace mucha falta.
Esta Revolución ha avanzado, ha vencido obstáculos,
precisamente, porque sembró mucha conciencia, y si
cientos de miles prestaron servicios en otras
tierras y un número de ellos dieron la vida fue
porque se sembró conciencia internacionalista. De
ese espíritu internacionalista se conocían muchos
casos en el mundo, fue virtud de la humanidad,
virtud de muchos pueblos, pero nunca se hizo tan
masivo como ocurrió en Cuba relacionado con ese
sentimiento y en todos los campos. No solo fueron
combatientes que se separaron de la familia durante
tiempo y que corrieron riesgos muy grandes, como
cuando nos enfrentábamos allá con las posibilidades
de que las armas nucleares con que el imperialismo
dotó a Sudáfrica podían ser empleadas contra
nuestras tropas en las proximidades de Namibia.
A
la mente vienen recuerdos como el de aquel día en
que los nicaragüenses solicitaron maestros, no para
dar clases en la capital, hospedados en hoteles de
cuatro o cinco estrellas, sino en lugares apartados,
donde a veces tenían que caminar tres días para
llegar y vivir en las peores condiciones. Nosotros,
que al triunfo de la Revolución teníamos que pedir
de rodillas a los que poseían los conocimientos
suficientes como maestros para que fueran a las
montañas, donde sabíamos que había tanta ignorancia
y tanta falta de maestros, aquella vez a la que me
refería, frente a la solicitud nicaragüense se
ofrecieron, para cubrir 1 000 plazas, 30 000
maestros cubanos.
Luego, cuando algunos de ellos fueron asesinados,
espontáneamente los maestros de Cuba se ofrecieron,
en número de 100 000, para ocupar los lugares de
aquellos que habían sido asesinados.
Así
pasó también en otros campos, podían ser
constructores, o de otras muchas profesiones. En
total, más de 50 000 trabajadores del sector cubano
de la salud participaron en ese tipo de acciones.
Mencioné el ejemplo de las donaciones de sangre de
todo el pueblo, pero podría mencionarse las veces
que hicieron falta médicos en masa para ayudar a
otros países, y nunca faltó un médico, una
enfermera, un técnico de la salud.
Hoy
también se escriben páginas como esas. Nos sentimos
orgullosos, muy orgullosos, de nuestros médicos que
ahora cumplen, en la hermana República Bolivariana
de Venezuela, tareas difíciles, como convivir allí
en los cerros de Caracas, donde millones de personas
carecen de asistencia médica, la más mínima
asistencia médica, e incluso medicamentos en todos
esos barrios llamados marginales. Y están presentes
no solo en Caracas, sino en otras muchas ciudades.
A
veces he leído alguna queja de que estamos enviando
los médicos para Venezuela y aquí no hay uno. Bien
puede ser posible que sea cierto que, entre tanto
movimiento, en un lugar se quede un punto sin
médico, lo que procede de inmediato es resolver esa
situación, porque si del país salieran a cumplir
misión internacionalista 20 000 médicos —y les
aseguro que, por ahora, no saldrán 20 000 médicos,
pasará tiempo antes de que pueda ocurrir alguna cosa
semejante—, aun sacando 20 000 médicos, Cuba tendría
el doble de médicos per cápita que cualquier país
del mundo.
Es
bueno recordarles, ya dije que teníamos 6 000 al
triunfo de la Revolución y nos robaron 3 000, que
eso no impidió enviar un número de médicos a un país
hermano.
No
es tan solo médicos con que contamos; este mismo año
entran en nuestras universidades, si no me equivoco,
más de 4 000 estudiantes de medicina, y seguiremos
formando estudiantes de medicina hasta alcanzar 100
000 ó 120 000, porque el mundo va a necesitar de
nuestros médicos, hasta países desarrollados.
No
significaría esto que nosotros nos convirtiésemos en
una organización mundial de la salud, o que nuestro
país pueda asumir los gastos pertinentes; lo que
quiere decir, simplemente, es que tenemos, como
fruto de esta Revolución que no ha podido ser
vencida, tantos médicos, tantos maestros y tanto
personal calificado como en muchas áreas tienen
pocos países en el mundo y en algunos de los casos
ninguno los tiene.
El
país vivirá, incluso, de sus producciones
intelectuales fundamentalmente, como la ciencia
empieza a hacer un aporte a la economía de este
país, como nuestras capacidades intelectuales harán
cada vez un aporte mayor a los recursos materiales
de nuestro pueblo.
Hoy, realmente, nuestra ayuda está contribuyendo a
una lucha universal, porque Cuba, con tan pocos
recursos como ha dispuesto y en medio de un feroz
bloqueo, podrá probar que este mundo puede salvarse,
que las necesidades esenciales del hombre pueden
resolverse, y ello nunca será por la vía de las
sociedades de consumo, despilfarradoras de los
recursos limitados con que cuenta nuestra especie,
destructoras de la naturaleza.
Baste decir que el dióxido de carbono es uno de los
mayores responsables de los cambios de clima, uno de
los tantos peligros, ya que no es uno solo, y que
hay un país, vecino al nuestro, que con solo el 5%
de la población mundial consume el 25% de la energía
mundial disponible y lanza cada año infinitas
cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera. Es
allí, precisamente, donde la población va tomando
cada vez más conciencia del riesgo que significan
estos cambios, donde los gobiernos no se toman ni la
molestia de tomar en cuenta la tragedia, e incluso
se retiran de acuerdos y convenciones, que algo
prometían de esperanzas a este mundo, como la famosa
Convención de Kyoto, acerca de las emanaciones de
productos que crean los peligros de que hablaba.
Nuestro país demuestra lo que se puede hacer con el
capital humano. ¿Y qué será preferible, que toda la
sociedad tenga un conocimiento, tenga una capacidad,
o deambulen por las calles como desempleados e
ignorantes, además, rodeados de incertidumbres,
cientos y cientos de millones de seres humanos, sin
empleo y sin perspectivas?
No
hay que ir tan lejos. En días recientes hemos
discutido con los europeos públicamente, de vez en
cuando he visto cables que dicen: "Cuba en
circunstancias difíciles". Me pregunto cuáles serán
las circunstancias difíciles por las cuales
atravesamos. ¡Ah!, bueno, porque los europeos han
declarado tal cosa y el gobierno de Estados Unidos
ha declarado otra. En vez de hablar de dificultades
debieran hablar de fortaleza, porque solo un país
como este les puede cantar las verdades a Estados
Unidos y a Europa (Aplausos y exclamaciones de:
"¡Fidel, aprieta, que a Cuba se respeta!"), y
decirles: ¡Váyanse con su mal llamada ayuda
humanitaria a otra parte, porque no necesitamos de
ninguno de ustedes, creadores de la pobreza en el
mundo, creadores del subdesarrollo, creadores de la
explotación, creadores de la miseria, para vivir!
(Aplausos.)
Nuestra Revolución ha podido forjar un pueblo
diferente, al que odian porque temen por su ejemplo
(Aplausos), al que temen porque pone en peligro la
hipocresía y la mentira, al que temen porque han
cometido el error de subestimarlo unos cuantos
burócratas que toman decisiones sobre cosas que ni
siquiera entienden, actuando en forma de pandilla —y
sabemos muy bien que hay muchos europeos, y lo
curioso es que entre los muchos hay banqueros e
industriales que están en desacuerdo con esas
locuras—; temen también a este país porque pone en
evidencia la basura del neoliberalismo, de la
globalización neoliberal; pone en evidencia que los
pueblos no pueden ser ignorados; pone en evidencia
que, en medio de tantas contradicciones, los que se
buscan un dolor de cabeza son ellos y no nosotros.
Han
tenido que pasar por la vergüenza de que les digamos
cuánto descaro hay en la afirmación de quitar ayuda
humanitaria, cuando esa "ayuda humanitaria", entre
25 ó 100 comillas a cada lado, consiste en la
entrega promedio de unos 4 millones de dólares en
los últimos cuatro años, mientras, por otro lado,
nos compran mercancías, y muchas veces sobre las
bases del intercambio desigual, por quinientos y
tantos millones, mientras nosotros les compramos a
ellos más de 1 500 millones de dólares en mercancías
que, por lo general, suelen ser caras. Sin
extenderme mucho, puedo decir que a veces venden
carísimo alimentos tan subsidiados como los
alimentos que exportan nuestros vecinos del Norte, y
en eso consiste el conflicto principal con la
inmensa mayoría o con prácticamente todos los países
del Tercer Mundo, originado en los cientos y cientos
de miles de millones en subsidios que se pagan para
proteger su agricultura, y que dio lugar a una gran
batalla en Cancún en días recientes.
A
la industria azucarera de Cuba no solo la hicieron
víctima durante decenas de años de las consecuencias
de sus subsidios, sino también del caos creado con
el neoliberalismo, que destruyó todos los acuerdos
de protección de los distintos productos básicos,
llámese café, azúcar, lo que sea; prácticamente
liquidaron la industria, la convirtieron en algo
absolutamente irrentable, cuando el componente del
combustible en su producción se eleva casi al 40%
del costo, de una mercancía que antes apenas
consumía el 1% del mismo. Pero tarde han llegado,
porque este país no vivirá de limpiar caña en el mes
de agosto con un azadón, y mucho menos con este
creciente calor que ellos mismos han creado. Este
país vivirá, fundamentalmente, de sus producciones
intelectuales, aunque no vivirá exclusivamente de
eso; vivirá en grado creciente de las producciones
intelectuales, de su ciencia, del desarrollo de sus
servicios y productos médicos, de sus conocimientos,
porque si antes mencionábamos decenas de miles de
médicos y especialistas, hoy podemos hablar de un
futuro próximo con decenas de miles de médicos con
títulos científicos (Aplausos). Serán másteres y
doctores en medicina, y quisiéramos saber quién
podrá competir con ellos.
Hace pocos días hablaba del caso de un compañero
nuestro de la Oficina de Intereses en Estados Unidos
que sufrió un infarto. Fue necesario llevarlo a un
hospital inmediatamente, allí lo atendieron; allí
realizaron con él una operación que en la escala de
complejidades, si usted hace como con los terremotos
y dice de la escala de 1 a 7, dijera de la escala de
1 a 10, la complejidad de la operación que le
hicieron equivaldría, más o menos, al 2 ó al 3, no
era la 5, ni la 7, ni la 9, ni la décima. Una semana
estuvo en el hospital y fue necesario pagar 78 612
dólares y sesenta y un centavos de dólar.
Creo que con esos costos no podrán competir jamás
con Cuba. Y hay también un mercado mundial de
servicios médicos, de modo que nosotros, en la
medida de nuestras posibilidades, podemos cooperar
con otros países; pero lo que tendremos en ese campo
dará para que nuestro pueblo pueda disfrutar la
mejor medicina del mundo, en las condiciones
materiales en que un ciudadano de otro país venga a
Cuba a recibir una atención médica y obtener,
además, importantes ingresos, como se obtendrán de
nuestros centros de investigaciones científicas,
gran parte dedicados a la medicina; como se
obtendrán por el hecho de la revolución que estamos
llevando hoy a cabo en el campo de la medicina. No
se ha hablado mucho ni hay que hablar mucho, se
trabaja, de modo que la atención primaria es algo
que podrá competir en calidad con las cosas
extraordinarias que se están haciendo en la
educación y en otras áreas.
Ya
veremos quién puede competir con nuestro país en la
creación de valores culturales, o en la creación de
valores recreativos, digamos, por ejemplo, el
deporte. Bastaría decir que con lo que cuesta un
juego en las Grandes Ligas, lo que tiene que pagar
un ciudadano yo creía que eran quinientas cinco
veces más que en Cuba. Partía de los datos de
nuestro partido allá en Baltimore, a un costo
promedio de entrada de 20 dólares; pero en días
recientes, conversando con una delegación
norteamericana que nos visitó —vienen muchas y
converso mucho con ellos sobre los más variados
temas actuales del mundo—, le pregunto a uno de
ellos: "Por favor, ¿cuánto se paga hoy en Estados
Unidos por un partido de Grandes Ligas?" Y me dijo:
"Cuarenta dólares." Le respondí: "Pues me has echado
a perder todos los cálculos, porque yo creía que
había que pagar quinientas cinco veces más caro ese
partido allá y ahora me doy cuenta de que cuesta mil
diez veces más caro que lo que cuesta un buen
partido de pelota aquí en Cuba, en todos los
estadios de nuestro país (Aplausos) y con peloteros
que son tan buenos que constantemente están tratando
de arrebatárnoslos, pagando millones y millones de
dólares por cualquiera de ellos, sin haberles
costado un solo centavo formarlos."
En
días recientes apareció una nota de un funcionario
del Departamento de Estado o del gobierno, ya no
vale ni la pena averiguar de dónde salió, salen de
la misma fábrica de mentiras (Risas), que decía:
"Bueno, ahora estamos cumpliendo con el acuerdo
migratorio; estamos cumpliendo porque hemos dado ya
las 20 000 visas", que es lo que corresponde de
acuerdo con dicho convenio. Muy bien, correcto, pero
dice: "Cuba no cumple, porque pone dificultades a la
emigración de médicos y personal especializado en
informática."
¿Quién le dijo a ese caballero que nosotros hemos
suscrito un acuerdo protector del robo de cerebros?
(Aplausos.) ¿Quién se lo ha dicho? Tenemos nuestros
programas, estamos cooperando con países amigos, y
ellos lo que quieren es que no podamos prestar esa
cooperación. Pues entonces dicen que no cumplimos.
¿Desde cuándo puede existir semejante idiotez? Sí,
se ponen algunas restricciones lógicas, justísimas,
siempre las hubo, y bastante tontos fuimos si no las
pusimos desde el triunfo de la Revolución, porque
les aceptamos el desafío; pero ahora no es que nos
perjudiquemos, ya les decimos los que tenemos, pero
no nos da la gana de permitir tranquilamente que nos
roben sin restricción alguna los cerebros del país.
Se pasan el tiempo robando cerebros de todo tipo y
cuesta más de 200 000 dólares formar un médico en
Estados Unidos, y muchas veces los quieren allí para
barrer el hospital, porque tienen demasiadas normas
y muy egoístas con relación al trabajo de los
médicos.
Hacen lo mismo con América Latina. Leí un día un
dato de que en los últimos 40 años los países
desarrollados se habían llevado de América Latina,
fundamentalmente Estados Unidos, más de 500 000
profesionales calificados, ¡más de quinientos mil!,
sin que hayan pagado un solo centavo. Van allá,
donde tienen recursos, centros de investigación,
pagan salarios mucho más altos que el que puedan
pagar en cualquiera de los países latinoamericanos,
y luego son dueños de más del 90% de las patentes,
muchas de ellas creadas con ese personal calificado,
por las cuales los países del Tercer Mundo tienen
que pagar enormes sumas sin que les hayan dado un
solo centavo por la formación de esos profesionales.
Que
quede bien claro que este país no es una incubadora
de cerebros; y cuando los incube, es, en primer
lugar, para servir a nuestro pueblo y también para
otros países hermanos del mundo que sufren del
saqueo y de la pobreza, no para engordar los
bolsillos de los saqueadores del mundo (Aplausos).
Pero, incluso, si hay un pobre norteamericano, un
joven pobre de cualquier etnia, puede ser
puertorriqueño, puede ser de origen mexicano, puede
ser afronorteamericano, puede ser de origen
caucásico, nosotros no discriminamos. En nuestra
escuela de medicina hemos ofrecido becas para esos
estudiantes, y lo mismo que salvamos vidas de
ciudadanos de cualquier país, también podríamos
salvar un número de vidas norteamericanas. No serán
las vidas de multimillonarios, de los que tienen
cientos o miles de millones de dólares; pero nuestro
país internacionalista no hace excepciones de etnias
ni de nacionalidades.
Un
día el mundo tendrá que trabajar para el mundo, y
ese día vendrá más temprano que tarde en la medida
que ese grotesco sistema se hace insostenible. Es
decir, el mundo marchará hacia la unión, hacia la
cooperación, y, en todo caso, nosotros somos algo
así como un ejemplo de lo que pensamos que debe ser
el mundo de mañana (Aplausos).
Nosotros sabemos lo que hemos sufrido; nosotros
sabemos los casi 80 000 millones de dólares que ha
costado el bloqueo; nosotros sabemos el costo humano
de sus agresiones militares; el valor, que no se
puede ni medir, de las personas que murieron,
víctimas inocentes de arteros crímenes. En la
"Demanda del pueblo de Cuba" están todos esos datos,
y esos datos no están olvidados.
Ellos tratan de impedir la capacidad creada por la
Revolución de practicar el internacionalismo, y bien
pueden hacer una crítica, porque hayamos enviado una
vez 2 000 maestros a Nicaragua, o enviamos médicos a
Angola. Lo que no pueden negar es que hay 300 000
profesores y maestros al servicio de nuestro pueblo
(Aplausos),y por cada uno de los 30 000 que se
supone había al triunfo de la Revolución, un tercio
de ellos sin empleo, la Revolución hoy cuenta diez
veces esa cifra, todos trabajando, los que deseen
hacerlo, y con conocimientos varias veces
superiores, y no es nada comparado con el
conocimiento creciente que van a tener estos cientos
de miles de profesores y maestros, porque cada vez
nos hacen falta más, y cuando hay un excedente, no
hay que hacer otra cosa que ponerlos a estudiar
pagándoles el salario, algo que no podrán hacer
jamás ellos; porque allí, por ejemplo, en Estados
Unidos, el promedio de alumnos por maestro es más de
30, y en Cuba ya, aquí en La Habana, que era donde
más problemas teníamos, es de 18 niños por maestro.
Duplicamos en el número en solo dos años (Aplausos).
Allá no pueden hacer lo que estamos haciendo. Un
profesor cada 15 alumnos de secundaria básica. Nadie
se imagina qué clase de revolución se está llevando
a cabo con los programas que silenciosamente,
pudiera decirse, estamos llevando a cabo, porque de
eso no se habló una palabra, y en este curso, podrá
haber alguna excepción en algún lugar, por algunos
meses, pero puede afirmarse que el ciento por ciento
de los 494 000 jóvenes que están en la secundaria
básica, tienen doble sesión; 117 000 están internos,
reciben los alimentos; más de 100 000 reciben la
merienda de la que ustedes hablaron aquí, según nos
informaron, y en septiembre del próximo año, el
ciento por ciento de los alumnos de secundaria
básica tendrá también esa merienda.
Fue
imposible en tan breve tiempo crear esas condiciones
para el medio millón, y se avanza. Se discute, no
vayan a creer. Hay algunos que dicen: "Bueno, el
yogur de soya no le gusta al niño", y bien, se
respeta, o dicen: "Puede producir alergia." Bien, yo
lo que conozco muchos casos de niños que tienen que
tomar leche de soya porque son alérgicos a la leche
de vaca. Ese yogur no es malo, se lo aseguro, y les
aconsejo que no se habitúen a él, sobre todo, a
algunos sabores como el de tutifruti, el de fresa,
el de coco, porque conocemos bien cada uno de los
componentes, el costo, el sabor, el gusto, el
aseguramiento para que llegue todos los días a donde
tiene que llegar, como sabemos que las hamburguesas
es la merienda que más les gusta, y más o menos,
junto a las hamburguesas, las croquetas. Sabemos que
se quejan no tanto del queso de soya con sabores
especiales, resultado de las investigaciones de la
industria alimenticia mundial. He oído de algunos
que comentan: "Más que pan con queso, lo que estamos
recibiendo es queso con pan". Es una buena queja,
habría que rebajar un poquitico el queso.
Algo que gusta menos es, precisamente, el más caro:
la pasta con sabor a chorizo. Ese sí que tiene votos
en contra. No está en primer lugar. Y se siguen de
cerca, fíjense, todos esos detalles. Tienen un pan
con 100 gramos de harina, de primera calidad la
harina, la levadura de primera calidad, los demás
ingredientes necesarios, y les aconsejo que no se
acostumbren a comer ese pan, porque me parece que el
número de infartos puede incrementarse.
Cómo se hace, qué textura tiene, cuánto dura. A
veces sale un poquito más grande o un poquito menos
grande, todo depende de la cantidad de levadura,
detallitos que todo el mundo vigila de cerca en cada
una de las 15 panaderías que en la capital existen,
una por municipio. Ahí está el Poder Popular, ahí
están los CDR, ahí está la juventud, todo el mundo
viendo cómo marcha y con qué calidad hace cada pan.
Les
aseguro que todas las semanas..., no, todos los días
llegan a Palacio algunos de esos panes, simplemente
para observar la calidad; y no es de la misma
panadería, es de cualquiera, puede ser de Plaza,
puede ser de Playa, puede ser de La Lisa, ya que
todas esas cosas hay que chequearlas, verlas de
cerca, crear el hábito, contribuir a que no
disminuya la calidad, ni la cantidad; que los
criterios de los niños, incluso de la población, se
toman en cuenta, no se pasan por alto.
Algunos dejan el pan, otros llevan merienda. No está
prohibido llevar merienda. Sí les puedo decir que lo
que se ahorrarán las familias, ya cuando el próximo
año estén todas las escuelas con esa merienda,
equivale a una cifra que oscila entre 200 y 300
millones de pesos. ¿Saben por qué? Porque es el gran
dolor de cabeza para la madre trabajadora el hijo
que va a la escuela, qué merienda cuando va a la
escuela, qué le venden y a qué precio, sin que nadie
pueda saber con exactitud qué tiene adentro, qué
normas higiénicas se siguen, cuánto cuesta la
merienda ya hecha, y muchas veces le cobran 10
pesos, o 12 pesos.
También sabemos de casos en que los muchachos no
tienen ninguna merienda, etcétera, etcétera; sabemos
en qué municipio merienda un porcentaje mayor que en
otros, porque hay algunos municipios —ustedes lo
saben, que no es ningún secreto— donde más o menos
hay una acumulación de personas con algo más de
nivel y tienen más posibilidades. Así que hasta por
los datos estadísticos requeridos para un buen
estudio sociológico se pueden obtener y saber dónde
está el mayor porcentaje de niños que meriendan y
dónde está el mayor porcentaje de niños que no
desean merendar. Pero no crean que la diferencia es
grande, es un porcentaje relativamente pequeño; pero
se respetan los gustos del niño, los deseos de los
padres, las posibilidades. Nada se hace obligado
aquí.
Se
preparan las meriendas también para los profesores y
los trabajadores.
Además, en la capital hay 5 000 jóvenes profesores
emergentes que están dando un resultado
extraordinario y que proceden de Guantánamo, Pinar
del Río —se prepararon aquí—, capaces de dar una
clase de cualquier asignatura, de séptimo, octavo y
noveno grado.
Hoy
las cosas se han facilitado extraordinariamente con
el video y el casete. Se ha creado una capacidad
extraordinaria de producir casetes, de producir
clases, con la participación de los más expertos
profesores, de donde hoy el trabajo educacional y la
idea que fue evolucionando hasta la que hoy se
aplica, ha significado un avance extraordinario,
doble sesión y un programa lógico entre el tiempo
que se dedica a enseñar y el tiempo que se dedica a
repasar, alcanza cada día más prestigio y más
experiencia entre los profesores.
No
hay que aspirar nunca a que el ciento por ciento de
las personas estén de acuerdo con algo, unas tienen
criterios de un tipo, otras de otro. Hay que
respetarlo, hay que escucharlo.
Sí
les puedo asegurar que no hay nada parecido, en
ningún lugar del mundo, al método que se está
aplicando en la secundaria básica, que es la edad
más importante, más decisiva y que en el planeta
constituye un desastre. Sabemos las opiniones de los
padres, algunos dicen: "Qué tranquilidad, ya sé que
mi hijo no va a estar en la calle."
Casi el ciento por ciento en Ciudad de La Habana
tenía una sesión, y ahora el ciento por ciento de la
peligrosísima Ciudad de La Habana tiene doble
sesión. Exclamaciones de los padres: "¡Qué tranquilo
estoy al saber que desde las 7:30 que salió de la
casa hasta las 4:30 de la tarde están allí!" Otras
han exclamado: "¡Oiga, ya los maestros se reunieron
con mi hijo y los demás alumnos que él atiende, y ya
sabe cómo se llama!"
Sí,
porque en el viejo sistema mundial, que hemos
calificado de un sistema de la época prehistórica,
la educación era una educación de elites, como lo
sigue siendo, porque tienen los mejores profesores,
las mejores condiciones y son aquellos que ingresan
a las universidades, reciben unas clases diferentes
y concluyen el bachillerato con más conocimientos
que los hijos de las familias pobres. Las que
reciben los hijos de la gran masa no tienen calidad.
Por
eso aquí en la ELAM (Escuela Latinoamericana de
Medicina) lo primero que se hace es un curso de
nivelación, porque sin ese curso intensivo de seis
meses el resultado sería que al empezar a estudiar
anatomía, fisiología, bioquímica, etcétera,
etcétera, no aprueban las asignaturas. La nivelación
es indispensable por la enorme diferencia que hay
entre unas escuelas y otras.
El
presidente Chávez contaba que en Venezuela había
algunos liceos en que de 150 alumnos graduados de
bachiller ninguno alcanzaba cupo en las
universidades, y en otros el ciento por ciento
alcanzaba cupo. De esa forma solo se forman
profesionales entre los hijos de los sectores más
ricos de la población. A nosotros, en cierta medida,
nos pasaba lo mismo, por causas diferentes.
No
basta la diferencia de riqueza, basta la diferencia
de conocimientos de los padres —algo que hemos
analizado bien— y ya influye considerablemente en el
número de los niños que ingresan en las
universidades. Aquello que en otros lugares está
regido por la diferencia de riquezas, en un país que
trata de ser cada vez mejor y ser cada vez más
perfecto, desarrollar una sociedad más justa, no es
el dinero, son los conocimientos de los padres uno
de los factores que más influyen en la educación de
los hijos.
Ya
hoy, desde que se crearon los planes de formación
integral de jóvenes, gran número de ellos que no
tenían otra alternativa, hoy pueden estudiar en las
universidades. Ya la universidad no se convertirá en
centro para una parte exclusiva de la sociedad, sino
que todos los jóvenes tendrán oportunidad de
estudiar. Nadie se imagina cuánto atrae el estudio,
asociado al fenómeno de la autoestima, de cuya
fuerza en la conducta humana me asombro cada vez
más.
El
sistema era que, si el maestro en la primaria rotaba
con el niño, ya en la secundaria era un
superespecialista para cada materia, el profesor
daba clases a 30 ó 40, otro grupo de 30 ó 40, y así
sucesivamente daba clases a 250 o más y no sabía
cómo se llamaba el niño, ni cuáles eran sus
características individuales, ni qué hacer con cada
uno de ellos para darle una educación diferenciada;
porque la tarea principal hay que hacerla en
aquellos que tienen más dificultades, son menos
disciplinados, o vivieron en condiciones materiales
diferentes, porque a veces en un edificio con 30
cuartos vivían 30 familias, y esas diferencias
influyen en alto grado. Es decir, no solo es el
nivel de educación de los padres, y frente a todos
esos problemas es que estamos desarrollando el papel
de la educación.
A
la primera reunión de padres, después que se
estableció el nuevo sistema en la secundaria básica,
aquí en la capital —uno de los problemas más
difíciles—, asistió el 95% de los padres. ¡qué
interés se ha despertado en ellos! Y se les escucha,
para que planteen todos los puntos de vista, todos
los criterios y que estos sean atendidos dentro de
lo lógico y de lo posible.
Por
eso sabemos cuáles son los criterios y qué hemos
pensado, si tal plato no es del agrado, no hay que
obligarlos; qué otra cosa les gusta más, en
definitiva, los costos no cambian mucho. Se siguen
todos los detalles y se procura, con la ayuda de
todos, que esos programas se cumplan estrictamente,
no sea que empiecen bien y después anden mal; va a
ser difícil.
Igual que las escuelas con reparación capital, las
779, tienen una organización para atender de
inmediato cualquier bombillo que falte, cualquier
tubo que se tupa, cualquier filtración que surja,
cualquier televisor que tenga un problemita, porque
hay televisores de reserva para las escuelas, y ahí
tienen su presupuesto calculado de gastos. No es una
empresa usurera, su objetivo no es ganar ni robar,
su objetivo es ahorrar, cumplir su tarea. No están
bajo un sistema que conduzca a hacer mal el trabajo
y encarecer los costos de lo que hace; esto a partir
de la experiencia.
Hay
empresas cuyo objetivo es recaudar, buscar el
ahorro, obtener beneficios, especialmente de las
empresas que exportan para la adquisición de
divisas, aunque todas tienen que hacer el mismo
esfuerzo de ahorrar; hay que evitar a veces que
determinados métodos se conviertan en determinados
vicios.
Si
no se tiene esa organización, dentro de tres años
esas escuelas —en que hasta 40 000 personas
trabajaron para terminarlas el año pasado, antes del
comienzo del curso—, si no se atienden, están igual:
escuelas con baños rotos, escuelas con tubos
tupidos, escuelas con puertas inservibles; en fin,
lo importante no es haber reparado 779 escuelas, más
una número 780, que era de La Habana Vieja y por ser
obra patrimonial se hizo otra para que aquella
pudiera hacerse con todos los requisitos.
También en la Escuela "José Martí" ahora es que se
terminó el aula magna. No nos volvimos locos
apurando para que terminaran el aula magna; el aula
magna ya está, preciosa aula magna, Leal ayudó.
Hay
otras cosas que tenemos que ir resolviendo. El
primer día de clases pasamos por algunos lugares y
vimos muchos muchachos con la falda o el pantalón
color mostaza de los estudiantes de secundaria, y
dijimos: ¿Qué es lo que pasa que tantos muchachos
van saliendo de la escuela? Bueno, paramos, enviamos
a varios para averiguar, preguntamos en el
ministerio, y descubrimos que no solo los de
secundaria usan la saya y el pantalón mostaza, sino
también los de nivel de técnico medio que tienen que
moverse de un lugar a otro. Recordamos que en su
tiempo tenían el color marrón, más o menos, y
después se pudo precisar bien que se había destinado
ese color para los internos, no para los externos.
Se tomó una medida que hizo felicísimo a Sáez
(Secretario del Partido en la capital), que es
buscar el color de los internos también para los
externos de la enseñanza técnica, y ya esta misma
semana, con una reserva de uniformes, van quedando
con la saya mostaza los 87 000 y tantos alumnos de
secundaria de la capital.
Dijo Sáez: "Es la felicidad", porque ahora cualquier
muchacho, realmente, que vaya a estar a las 9:00 de
la mañana o a las 3:00 de la tarde en la calle, sabe
que 2 millones de personas en la capital estarán
preguntándose qué hace a esa hora un adolescente
mataperreando por la calle, como decimos nosotros
(Aplausos). Pero los muchachos no tendrán ningún
deseo de mataperrear, las clases son
interesantísimas. Y ahora se escucha: "Va un poco
rápido, tal materia no la puedo copiar", tienen el
hábito de copiar.
Hay
detallitos que se están observando para perfeccionar
cada vez más el método. Incluso las teleclases, que
es diferente del casete, a mí me gusta observarlas.
He descubierto otra cosa, nadie se ponga bravo, que
todos nosotros necesitamos un curso de primaria
(Risas), que todos nosotros necesitamos un curso de
secundaria, que todos nosotros necesitamos un curso
de bachiller.
Yo
soy uno del promedio, y viendo clases de tercero,
quinto, sexto grado descubro cosas, descubro
palabras que no suelo usar y que enriquecerían mi
vocabulario; descubro explicaciones de una palabra
que uno está acostumbrado a oír y no conocer el
significado exacto, porque es por instinto casi que
conocemos el sentido de las palabras —en este caso
lo digo porque de vez en cuando tengo que escribir
algo y a uno no le gusta ni que las palabras
choquen, que sean demasiado ásperas, uno desea una
cierta armonía entre una palabra y otra— y sabe que
cada palabra tiene un sentido diferente; aparte del
que aparece en el diccionario, en dependencia de lo
que usted quiera decir, el orden en que la coloque,
el tono con que la pronuncie, no solo los sinónimos
y antónimos, sino también la palabra escogida.
La
palabra es algo complicado, su sentido, hasta los
diccionarios pasan trabajo para definir las
palabras; es mucho más complejo, es más importante
de lo que parece.
Yo
me he atrevido a afirmar que alguien que tenga
buenos conocimientos de las matemáticas y del
lenguaje, fíjense, podría ingresar en una
universidad; no es que no valga lo otro, sino que el
dominio adecuado de esas dos materias abre el camino
de cualquier estudio.
También el idioma extranjero desde la edad más
temprana posible hay que iniciarlo, ya vamos a
comenzar, más o menos entre tercero y cuarto grados;
y hoy es indispensable conocer lengua extranjera, y
no una, la primera, como es lógico, es el inglés.
Bueno, el imperio colonial británico y el imperio
norteamericano han convertido el inglés en un medio
de comunicación internacional. Quizás el único
servicio que pueden haber prestado, entre las
grandes calamidades que han creado, es que
resolvieron el problema de la torre de Babel;
cualquier libro, sea de un japonés, de un alemán, y
de cualquier tema, ingeniería, medicina, lo que sea,
aparece en inglés. Por eso estamos creando un
sistema de Intranet en Cuba, con unas 5 000
computadoras, que pondrá al acceso de todos los
médicos cualquier información, la última información
del mundo en una revista, en un libro, la
posibilidad de consulta, la posibilidad de
conferencias.
Hemos visto, con motivo del trabajo genético que se
realizó, recién concluido, sobre diversas formas de
discapacidad y sus causas, los grandes beneficios
que la informática puede aportar en ese campo. Se
visitaron las 366 000 personas que tenían algún
problema de incapacidad mental o física, se analizó
la situación de cada una de ellas, se estudian las
causas.
Sería largo de explicar las ventajas que significa
conocer, por ejemplo, las causas de los atrasos
mentales en el país. En el futuro su porcentaje
disminuirá mucho en virtud del esfuerzo que con la
información con que contamos hoy se puede realizar.
Hay
muchas de esas cosas de gran importancia que se
llevan a cabo sobre lo cual preferimos no hacer
mucha publicidad, sino hacer las cosas y que los
resultados se vean después.
Estoy hablando de la educación. Hay que seguir.
Pienso que ahora, el próximo curso, iremos hacia
arriba, de secundaria a bachillerato y técnicos
medios, de acuerdo con las características de las
asignaturas a vencer. Se trabaja sin cesar también
en el resto de la isla. Por lo menos 200 escuelas de
primaria y secundaria básica recibirán reparación
capital el próximo año. Primero fueron 70 en el
2002, más de 100 en el actual y más del doble de
esta cifra en el 2004, como mínimo, con un trabajo
de más calidad y menos costos.
En
La Habana todo cuesta más, es más complicado, y el
resto del país ha ayudado a La Habana , sabiendo que
aquí tenían la peor situación tanto en primaria como
en secundaria, y ahora todas las experiencias
adquiridas y mejoradas se van aplicando, se están
aplicando ya en el resto de la isla; del mismo modo
que los planes de salud se vienen aplicando en la
capital y en el resto de la isla. Fue necesario
darle prioridad en esta ciudad, sí, se le dio. De
vez en cuando leo alguna opinión: "Es en La Habana,
pero aquí no." Realmente, La Habana es el lugar
donde más problemas sociales se acumularon,
precisamente, en parte debido al desorden con que
muchas personas se mudaron por su cuenta del resto
de las provincias hacia la capital; pero las
provincias no están olvidadas, se lo puedo asegurar
(Aplausos).
Hace unos días me llevé una impresión muy agradable,
pero fuerte impresión. Era, como se ha publicado, el
cumpleaños de mi madre, cumpliría ese día 100 años.
Yo no olvidaba todo lo que hizo porque yo estudiara,
sin lo cual no habría podido hacer el más modesto
aporte a nuestro país, y allí estuve en la escuelita
adonde me enviaron, porque no había círculo ni
tenían nada que hacer conmigo y allí me pusieron en
la primera filita, y allí yo aprendí solo, oyendo.
Pero eso no es lo que importa, tenía un número de
asientos, alrededor de 30, la mitad estaba vacía.
Yo
no recuerdo ningún muchacho de los que conocí allí,
y allí había una cierta población, era refugio de
muchas personas, en un lugar rodeado de grandes
latifundios norteamericanos, donde no tenía adónde
acudir para pedir la menor ayuda, no conocí a
ninguno que se graduara de bachiller, por allí y los
alrededores había cientos. Y ahora, al pasar —me
habían pedido que pasara por la escuela—, una
escuela que se hizo hace 33 años, ya después del
triunfo revolucionario en un lugar que está cerca de
lo que se llama Birán propiamente, el lugar donde
nacimos y crecimos, demasiado poco tiempo allí, ya
que pronto nos tocó la prisión de las escuelas
internas de las ciudades.
He
visto por ahí que a veces hay una queja porque los
muchachos están cinco días alejados de su familia,
pues yo llegué a pasarme hasta seis meses sin ir a
la casa, sin ir al potrero, como le llamaba yo, de
Birán, donde había que obligarlo a uno para que
comiera, y viví la experiencia de descubrir no el
hambre, sino el apetito, porque yo creía, a esa
edad, que era apetito, y era otra cosa que apetito,
y duró...
Pero, bien, paso por la escuela, es una escuela de
más de tres décadas; capacidad superior a 400
alumnos, un orden perfecto, con enseñanza primaria y
secundaria, de maestros y profesores
indiscutiblemente muy competentes y muy
entusiasmados con lo que están haciendo. Pude ver
aquellos niños con sus uniformes, sentados en sus
sillitas, las mesas, el televisor en cada una de las
aulas; los de primaria con el televisor de 20
pulgadas, los de secundaria con televisor de 29
pulgadas, porque con este plan se enviaron casi 20
000 televisores de 29 pulgadas para las secundarias,
de una resolución excelente. Varios tenían algunos
problemas todavía, de acuerdo con el lugar, con las
antenas que pueden ser individuales o colectivas.
Todos esos detallitos se están arreglando.
Así
que con sus televisores de los dos tipos, los
laboratorios de computación, el médico y la
enfermera de aquella escuela, la organización con
poca burocracia, todo llamaba la atención. Fue de
las 110 que recibió reparación capital. No es que
nosotros indicáramos incluirla, fue una decisión que
tomaron a nivel provincial, quizás, pensando en que
iban a coincidir fechas y la idea de que visitáramos
el lugar. Nunca me arrepentiré de haber ido a esa
visita.
Es
que recordaba todo lo de atrás, recordaba todo lo
que vi, y tantos niños descalzos, sin ropa,
hambrientos. Esos no tienen merienda, esos tenían su
cocina, un buen almuerzo, con una dieta balanceada.
Allí no faltaba una libreta, allí no faltaba un
lápiz, allí no faltaba nada, y así están todas las
escuelas que se están reparando. Sabemos cuánto
falta en cada uno de los lugares, y han empezado,
desde luego, por las más grandes, como es lógico, y
ese programa sigue adelante con creciente fuerza.
También el programa de los policlínicos, el programa
de los hospitales, no se ve mucho todavía. Pero
puedo contarles que en la Ciudad de La Habana, en el
año ochenta y tanto se hicieron 20 policlínicos
nuevos, en cada uno de ellos se creó una sala de
rehabilitación o fisioterapia, ya que antes había un
solo punto, el "Julio Díaz".
El
"Julio Díaz" se transformó en un gran hospital, pero
era el único lugar donde podían ir. Está en la
carretera de Boyeros, cerca del hospital
psiquiátrico, y allí tenía que ir la gente de
Guanabacoa, La Lisa, de todos los demás lugares.
Después, con el período especial, factores objetivos
y subjetivos dieron lugar a la desaparición de
aquellos 20 servicios. Bien, quedaba uno en el
municipio Plaza, alguien que viviera en La Lisa o en
Guanabo tenía que utilizar tal vez dos o tres
camellos para hacerse un tratamiento de
fisioterapia, puede ser un cuello virado, a veces la
posición en que se duerme, y nuestra población tiene
cada vez más edad promedio, y de cada 100 personas
que llega a los 60 años, 80 cumplen 80 o más; es
decir, 80 de cada 100 personas, y tienen problemas
de distintos tipos, que requieren fisioterapia.
Nuestra población hoy padece de sufrimientos
diferentes a los que padecía al triunfo de la
Revolución. Bueno, allí usan acupuntura,
fangoterapia, todos los rayos infrarrojos,
calóricos, todo lo que necesita una rehabilitación.
Pues bien, en La Habana hay 81 policlínicos, el
número 82 se está construyendo en Cayo Hueso. En
toda la isla hay, juntos, entre todos, incluida La
Habana, 444 policlínicos. Pues bien, este año se
están creando salas de rehabilitación y fisioterapia
mejores que aquellas 20, con todos los elementos
necesarios; para diciembre habrá 182, y espero que
el próximo año estén concluidos los 444 servicios.
Hablo de un servicio, pero los 444 policlínicos del
país tendrán sala de fisioterapia con todos los
equipos necesarios. No es una bobería, casi por
casualidad estoy hablando de esto aquí; nosotros
preferimos hablar de las cosas cuando se inauguran.
No se sabe los beneficios, al lado de la casa.
Servicios cardiológicos para la atención inmediata,
en todos los policlínicos del país. Menciono nada
más que dos cosas, hay un buen número de cosas más,
vamos a esperar.
Todo eso es posible por la lucha de ustedes, por la
resistencia de ustedes, como parte de nuestro
pueblo, como consecuencia de la lucha de todo
nuestro pueblo.
He
tocado dos puntos, sé cuántas cosas nos faltan, pero
vamos a avanzar en todo. No quiero enumerar más,
simplemente darles una idea que ofrece todo el
sentido de tantos congresos, de tantas reuniones, de
tanto avance.
Ya
me decían que casi la mitad de los cuadros de los
CDR tiene nivel universitario, era imposible cuando
comenzamos, y me explicaba Machadito una
preocupación que tenían con relación a los cuadros
de las organizaciones de masa y del Partido, que
como ahora se universalizan los estudios superiores,
había el problema de muchos que, deseando, no
podían, nos pusimos de acuerdo, y le dije: Pueden
contar con todo el apoyo que necesiten para que se
resuelva esa dificultad (Aplausos), y que a medida
que se extienda a otros lugares pueda hablarse un
día de que todos los cuadros tienen un nivel
universitario (Aplausos).
Así
que se van haciendo cosas. Hoy se aprovecha la
experiencia de muchos años. Estamos conscientes de
nuestros defectos, estamos conscientes de
dificultades, las hay; pero las que más nos interesa
guardar es el espíritu revolucionario, la
conciencia; porque con los conocimientos, el
espíritu revolucionario, la conciencia, iremos
batiendo cada una de esas cosas que nos molestan,
que nos entristecen, que nos amargan, porque somos
seres humanos, nadie nos diseñó en un laboratorio
especial del cielo, nos hicieron igual que a todos
los demás; ha sido la lucha de nuestro país como
pueblo, nuestra lucha como seres humanos, la ética
que hemos ido adquiriendo y de la cual Martí aportó
cantidades infinitas, de los conocimientos
históricos, de los conocimientos sociales que nos
enseñaron Marx y Lenin y otros revolucionarios, de
los cuales nunca renegaremos ni nos olvidaremos
(Aplausos). Por algo este teatro no se llama hoy
Valeriano Weyler, como ha ocurrido en algunos
lugares; se llama teatro "Karl Marx". ¡Suerte que lo
tenemos! (Aplausos.) Y lástima no tengamos uno
mayor, porque no nos alcanza cuando reunimos a los
trabajadores sociales en una graduación (Aplausos),
cuando reunimos a los médicos en una graduación
(Aplausos).
Y
habrá teatros no solo aquí, habrá teatros en todas
las provincias del país, grandes o pequeñas, en la
medida que podamos (Aplausos), como se están
multiplicando las escuelas de pintura y de
escultura, y las escuelas de música y de danza, y
las escuelas de teatro. Ya en este momento, y
empezamos hace muy poco, hay 16 000 jóvenes
estudiando como instructores de arte, y muchos de
ellos con grandes cualidades artísticas. No es
posible imaginarse lo que significará eso, porque
veinte de ellos cursando el tercer año estuvieron
dos meses, si mal no recuerdo, en sus prácticas
docentes, en una universidad nueva, que no se ha
inaugurado y ya va para su segundo curso, de alumnos
seleccionados de todo el país por sus cualidades,
sus conocimientos, llamados a ocupar las tareas
principales en el desarrollo de la creación de
programas. Del mismo modo que hay 28 000 jóvenes
estudiando como programadores; de la misma forma que
existen 300 Joven Club de computación que van a
enseñar, entre otras cosas, programación, que serán
incrementados a 600, con un costo mínimo.
De
modo que todo el que quiera estudiar computación la
estudie, ya que no nos tocó eso cuando estábamos en
la primaria. ¿Yo?, para qué, ni se había inventado;
pero ustedes pasaron por la primaria,
afortunadamente fue de las primeras que mejoró, la
secundaria con todos los defectos que mencioné, el
bachillerato, en las universidades recuerdo cuando
se llevaron las primeras computadoras, y hoy la
enseñanza primaria sola tiene 24 000 computadoras,
la secundaria tiene un número aún mayor, la
universitaria una proporción más alta; pronto las
facultades de medicina de la capital recibirán 2 000
computadoras, en la segunda quincena de diciembre
las tendrán ahí, porque vamos a introducir
masivamente no solo la computación sino también los
métodos revolucionarios que estamos aplicando en la
secundaria, en las facultades de medicina, y
empezamos por aquí; pero no transcurrirá un año
antes de que todas las facultades de medicina tengan
esa misma posibilidad.
La
preparación que va a recibir nuestro pueblo, sus
técnicos y sus profesionales no tiene punto de
comparación. Tengo la total seguridad de que
nuestros jóvenes de secundaria, que ya irán a los
pre después, saldrán, por lo menos, con tres veces
más conocimiento cada año de lo que están recibiendo
ahora. Y así nuestra educación avanza.
Sería un abuso comparar la educación del país más
desarrollado, pongan si quieren Dinamarca, Suiza,
Suecia, con la educación en Cuba (Aplausos). Y lo
mismo digo de la cultura. Les mencionaba, tal vez no
se haya hablado de que en este momento en la Escuela
Nacional de Ballet, y no será la única, porque en
otras manifestaciones se hará lo mismo, hay 4 050
niños de la capital inscritos para recibir dos
frecuencias semanales, de cuatro horas cada una.
Esos niños no necesitan tener dinero para comprarse
unos zapatos o la ropa, esos se los entrega la
Revolución, y los recogen en sus casas, por una ruta
de ómnibus, no son nuevos los ómnibus, los compramos
de uso y están perfectamente bien, puesto que los
capitalistas tienen que poner un límite al uso de
esos equipos no más de equis años, o se cierran las
fábricas; los podemos comprar baratos, en buenas
condiciones, son esos ómnibus amarillos que ustedes
ven por ahí.
(Le
dicen algo) ¿Cómo? ¿Ustedes vinieron en esos?
(Exclamaciones de: "¡Sí!") En excelentes
condiciones, hay toda una reserva cuando hay que
mover grandes masas y también cuando hay que
asignarlos permanentes; se conoce el gasto de
combustible, se adquieren las piezas; cuestan
alrededor del 10% de lo que costarían nuevos esos
vehículos, están concentrados; no se pueden poner en
una ruta, porque no hay vehículo que resista 100
personas arriba, 10 viajes todos los días. Sirven
para eso, no son tanques de guerra, son vehículos
que están ayudando a nuestras instituciones
educacionales, y hay un número de ellos que recogen
a los niños puntualmente: 4 050.
Eso
no existe en ninguna parte del mundo. Recórrase el
mundo, Londres, París, Suiza, y pregunten si equis
miles de niños que tienen la vocación, el deseo
ellos o sus familiares, y no para ser profesionales,
alguno tal vez lo sea, sino para adquirir cultura y
arte. También tareas similares se realizan en todas
las casas de cultura del país, hay un trabajo
silencioso que se viene haciendo; la posibilidad de
imprimir libros en pequeñas cantidades en todos los
municipios, para responder a la necesidad insaciable
de una sociedad con crecientes conocimientos, amante
de la lectura, de la literatura, la prosa, el verso,
la historia. He leído algunos de ellos cuyo
contenido es la historia del lugar y me han parecido
maravillosos; porque uno oye hablar de tal pueblo y
del otro, pero cada pueblo tiene su historia, desde
el día en que se construyó allí la primera iglesia,
digamos, o el primer edificio social, etcétera, es
la historia. Serán decenas de miles de libros los
que escriban nuevos narradores, nuevos ensayistas,
nuevos cuentistas, nuevos poetas.
Ese
es el pueblo que estamos tratando de forjar, ese es
el pueblo que se está creando con el sudor y el
sacrificio de ustedes y que no tendrá un gramo de
parecido con aquel pueblo del 28 de septiembre de
1960 (Aplausos). Recuerdo que yo venía de Naciones
Unidas y explotaron unas cuantas bombas en una
concentración, digo: "Pero cómo es esto, qué relajo
es este si las masas están con el pueblo. Hay que
organizarlas." ¡Pero qué pueblo! ¡Qué tenía! El
espíritu, el patriotismo, el amor que heredó de los
próceres, que heredó de los que combatieron tanto
tiempo por nuestra independencia, de los que
murieron en los años de la neocolonia, del ejemplo
que nos dieron tantos compatriotas, de las ideas
grandiosas de hombres como Martí, Maceo, Agramonte,
Céspedes, Máximo Gómez, son tantos que se corre el
peligro de no mencionar algunos. Con esa materia
prima, ideas nuevas, el amor a la libertad, el odio
a la injusticia, de todo eso se ha estado forjando
esto de que hablo.
Me
sentiría avergonzado si no tuviera la convicción de
que al hablar de esto, que puedo y podemos
compararlo con lo que existe en el mundo. Piensen
solamente en un detalle. En el mundo se gasta un
millón de millones de dólares en publicidad, piensen
que en nuestro país no hay publicidad comercial, y
que cuando el período especial nos obligó a utilizar
un poco de publicidad para ver el partido de la
olimpiada tal y más cual, con mucho dolor en el
alma, veíamos interrumpidos los análisis y los
comentarios entre un round y otro, entre un inning y
otro, que nos presentaban un automóvil por ahí que
nadie podía comprar, o algunas marcas de productos
que no estaban al alcance de la población, y
teníamos que publicitarlos porque debíamos escoger
entre el partido y el evento deportivo, que tanto
gustan en nuestro país, o tragarnos el buche amargo,
que me recordaba los purgantes de aceite de ricino o
de agua de Carabaña, que me daban en Birán cuando
había un empacho, según decían (Aplausos). Tuvimos
que tragarnos todo eso, pero cuando pudimos lo
borramos del mapa. Habíamos visto la tragedia de lo
que es la publicidad, como se gasta un millón de
millones de dólares para embrutecer a la gente.
Aquí cualquier persona puede ver una novela y ningún
anuncio la interrumpe. Incluso es el lugar más
barato del mundo, donde cualquiera que tenga
ingresos altos en el exterior pueda mantener a una
persona, la madre, una tía, es Cuba; con 100 dólares
que envíen se compra en el mercado agropecuario, en
el paralelo, en la bodega de Barbarita, y hasta en
las tiendas que recaudan divisas.
¿Cuánto costaría en Nueva York?, es una de las
preguntas que me hago. ¿Cuántas veces podrían ir a
la pelota con 100 dólares? Dos veces y media.
Me
he puesto a pensar así que lo que aquí cuesta 100
dólares allá cuesta no menos de 3 000, porque hasta
para ser dueño de una vivienda hay que pagar miles
de dólares de impuesto. Aquí podemos tener problemas
de materiales, nos faltan materiales que un día
tendremos, nadie lo dude, y nos faltan muchas cosas,
lo sabemos; pero el 85% de las personas no tienen
que pagar renta, no tienen que pagar alquiler por
las casas, y el 15% restante la están terminando de
pagar, porque el contrato de arrendamiento ya es
prácticamente una compra-venta; o hay algunas que
las necesitan determinadas instalaciones de
servicios u otros para garantizar la fuerza de
trabajo.
En
Estados Unidos, como explicaba, hay que pagar miles
y miles de dólares al año, simplemente por ser dueño
de la vivienda; y en nuestro país, mal que bien, ni
alquiler, ni impuesto. Y yo no creo que tengamos
necesidad un día de hacerlo.
Les
hablaba de las posibilidades del país, les estaba
mencionando los Joven Club que van a enseñar
programación; una universidad que tendrá 10 000
estudiantes de altos estudios relacionados con la
informática. Claro que no se los vamos a enviar como
un regalito y una florecita a aquellos que saquean
al mundo y roban cerebros, no, porque van a alcanzar
altísimos conocimientos. Hay 28 000 jóvenes
estudiando programación en las escuelas técnicas
pertinentes. Ahora, hay que añadir los que podrán
estudiar en los Joven Club.
Ningún país podrá competir con Cuba. No es una
jactancia, lo podemos probar matemáticamente, pero
mejor es ni hablar. Yo puedo citar una docena o dos
docenas de cosas, y no constituirían más que una
parte de aquellas cosas en las que nadie podrá
competir con Cuba. Y no es porque seamos más
inteligentes, sino porque tendremos más y más
sólidos conocimientos; pero especialmente porque
tenemos un sistema social justo, donde hay ya, y
habrá cada vez más, una distribución equitativa de
las riquezas.
Fíjense, no estoy pidiendo extremismo, no estoy
pidiendo comunismo; pero habría que preguntarse si
esas sociedades pudieran distribuir mejor las
riquezas, y que no les ocurra que cada nueva
tecnología que multiplica la producción de bienes
materiales crea desempleo. ¿Pueden resolver el
problema del desempleo?
En
el futuro el empleo no estará, y cada vez lo estará
menos, en la industria o en la agricultura. El único
crecimiento posible del empleo para que las personas
no sobren —y cualquier sociedad donde la gente sobre
no es digna de llamarse tal; es en esta época una
gran basura que sobre gente en una sociedad humana—
estará cada vez más en los servicios. Yo cité un
ejemplo: La Habana, 37 alumnos de primaria por
maestro, y en dos años la tenemos en 18 alumnos por
maestro. Y cuando se dice promedio, hay que tomar en
cuenta que en algunos no es promedio de 37, sino de
40, 45, 50 y hasta más. En poco tiempo el país
bloqueado, el país asediado, el país que "viola los
derechos humanos", tiene 18 alumnos por maestro, las
condiciones adecuadas, el método adecuado, la doble
sesión, casi el 80% recibe alimentación en las
escuelas, el doble de maestros.
Si
tenemos 1 maestro cada 15 alumnos de secundaria para
desarrollar inteligencias, el más maravilloso
producto que la especie puede crear o puede
desarrollar, es, simplemente, porque hemos educado a
alguien como maestro o como profesor, y le damos
empleo, no tiene que estar vagando por las calles.
Por
eso nunca se haga nadie la pregunta, ni tema, en qué
van a trabajar tantos graduados. Es que se irá
separando el conocimiento de la posesión única de
conocimientos profesionales, lo cual implicaría un
perfil cultural y espiritual sumamente estrecho para
el ser humano.
Es
como si yo les preguntara a ustedes: "Bueno, ¿y para
qué demonios van a sacar un título universitario los
equis miles de cuadros de los Comités de Defensa?"
Yo sería un gran estúpido si les hago esa pregunta.
No es lo mismo toda la dirección de una organización
como esta, con trabajos tan complejos, con personas
semianalfabetas. ¿Cuántos de aquellos primeros
cuadros —y no había tantos, desde luego— tenían el
noveno grado aprobado? ¿Cuántos eran bachilleres? Y
cuánto hicieron sin eso y cuánto harán si todos
tienen un conocimiento integral de mucho más nivel.
Algo más que eso, una enorme cultura política, un
enorme entendimiento del mundo.
Muchos de ustedes no van a estudiar economía, a
algunos les gustará; pero conocerán los problemas
económicos esenciales del mundo y los sabrán de
verdad, y comprenderán los periódicos, y conocerán
de historia tanto como puedan saber, y de geografía.
Nuestros trabajadores en el turismo sabrán cuatro o
cinco idiomas, y sabrán historia de los países de
donde proceden esos turistas. Sabrán historia
universal, geografía de aquellos países y su
economía, geografía universal y del mundo en que
vivimos, podrán hablar en inglés, o en francés, o en
alemán, con todas aquellas personas (Aplausos).
Es
como si ahora les preguntara que para qué tiene que
saber geografía un cocinero. Sí, porque debe conocer
la cocina de distintas partes del mundo y debe
hablar con aquella persona que atiende; y el que
atiende una habitación, y el que sirve en un bar.
Quiero preguntar, una vez más, qué país va a
competir con Cuba (Exclamaciones de: "¡Ninguno!") Se
lo estoy diciendo 43 años después. Si hubiese hecho
esta pregunta aquel día, ustedes, con toda la razón
del mundo, habrían preguntado: "¿Quién es ese loco
que se paró ahí?" Hoy sé que ninguno de ustedes
piensa que alguno de nosotros esté loco, porque hoy
sabemos lo que no sabíamos entonces.
Hemos aprendido los milagros que podía hacer un país
en todos los terrenos, no solo exhibiendo un
extraordinario valor en el combate, heroísmo,
espíritu de sacrificio.
No
olvidaré jamás los días de la Crisis de Octubre
cuando corríamos riesgos de ser exterminados, y
podíamos serlo, porque nuestra dignidad no admitía
el concepto de rendición, no admitía el concepto de
vida sin honor, no admitíamos la simple condición de
animales; porque es precisamente el pensamiento, la
conciencia, la inteligencia, los valores, las
virtudes, la generosidad lo que distingue al hombre
del animal. Ningún animal muere por otro. Entre las
especies vivientes, el único capaz de morir por otro
es el ser humano, ese ser que puede ser capaz de
cosas incorrectas, de cosas muy malas, y será
conforme a la educación que reciba.
No
puedo pensar que allá en la época de Grecia o de
Roma, donde había filósofos, artistas y arquitectos,
podía enseñarse inglés por televisión, o podía
enseñarse a leer y a escribir, como han hecho los
venezolanos, en siete semanas, y se proponen
alcanzar el millón de alfabetizados en menos de un
año, a decir verdad, en seis meses. Están
repitiendo, van a dar otro curso y ahora con el
seguimiento, donde estarán recién alfabetizados y
analfabetos funcionales, es posible que un día
tengan 2 millones y en dos años llegarán a graduar
esa masa de sexto grado y se proponen continuar
hasta el noveno grado. Es impresionante lo que allí
ocurre.
Ahora les van a dar oportunidad de estudiar a todos
los que se graduaron de bachiller y no tenían cupo,
que quieran estudiar, van a ser cientos de miles.
Están pensando en la operación que llaman Ribas, que
es precisamente el programa de formación integral de
jóvenes que están entre 17 y 30 años y no pudieron
ni siquiera ser bachilleres. Un colosal programa de
educación, admirable, con el que ese pueblo lucha y
se defiende de los intentos oligárquicos de seguir
saqueándolo; intentos oligárquicos imperialistas de
derrocar la revolución con golpes de Estado, con
huelgas ruinosas, con el monopolio de los medios
masivos de divulgación.
Ese
es el país, hermano queridísimo por historia, porque
fue el primero en este hemisferio, porque ofrece
tenaz resistencia a todo intento de convertir en
nuevas colonias a nuestros países latinoamericanos.
Ese es el país que con tanto amor nuestros médicos
van allí; esos médicos que no son novatos, esos
médicos que ya escribieron grandes historias van
allí, con admiración, por parte de los venezolanos e
incluso del resto del mundo, porque van a donde
tengan el deber humano de ir. Hay un número que
están allí, pero los que necesiten se los
enviaremos, no le quepa duda a nadie (Aplausos), si
los necesitan y los solicitan.
Ya
hablé de los médicos. Sí, también hemos enviado
televisores del millón de televisores que les
compramos a los chinos, y llevamos bien la cuenta de
los cientos de miles que se han repartido en el país
y de qué forma, equivalente al cambio de 20 a 1, sin
interés y sin ganancias, con un número de años de
garantía y con piezas aseguradas durante 10 años, no
como ocurría cuando muchas veces se adquirían y se
vendían televisores de 20 marcas, algunos de ellos
un lote, un remate. ¿Qué es eso de un lote o un
remate? ¿Para qué le va a vender a la gente, sea
quien fuese el que lo compre, porque cambió pesos
por dólares convertibles o porque le enviaron
dólares, para qué vender un equipo que al cabo de
dos años no funcione? Sí, les hemos enviado al
pueblo hermano de Venezuela algunas decenas de miles
de televisores para su combate contra el
analfabetismo y asumo la responsabilidad de esas
decisiones (Aplausos), desde luego, con la plena
aprobación y apoyo de la dirección de nuestro
Partido y de nuestro Gobierno.
Yo
personalmente realicé las gestiones en los niveles
correspondientes para la adquisición de los equipos
Panda con nuestros amigos, con nuestros hermanos
chinos, así debo decirlo (Aplausos), porque son
buenos, nos dieron facilidades para pagarlos y un
período de gracia. Se lleva la cuenta de la
distribución y destino de cada uno de ellos.
Seguimos negociando, sí, estamos negociando, y nos
han otorgado créditos para 300 000 nuevos
televisores, y seguimos negociando, porque nos
tratan con afecto, nos tratan con respeto, admiran
cómo nuestro país ha luchado y ha resistido; y se
encuentran con un país cada vez más serio, que va
cumpliendo estrictamente sus obligaciones y que ve
crecer la confianza, ve crecer el crédito en favor
de nuestros planes de desarrollo económico y social.
A
veces hay algunos casos individuales que me producen
vergüenza, no porque hagan una crítica; ya dije que
cualquier tema puede ser objeto de análisis, lo que
nunca haré es decir una mentira, nunca rehuiré una
responsabilidad. Creo que tengo argumentos para
defender las decisiones que se toman, y si me
equivoco, como se puede equivocar cualquiera en este
mundo, creo que tengo la suficiente modestia y la
suficiente filosofía de la vida, recordando aquello
que dijo Martí de que "toda la gloria del mundo cabe
en un grano de maíz" (Aplausos), he logrado
liberarme de vanidades y tener una idea del mundo y
de las realidades que ni siquiera tenía cuando
empecé a ser revolucionario. Sí tenía ya una parte
de mis actuales ideas, sin ideales fuertes nadie
comienza un camino revolucionario; pero lo más
importante es que la vida lo haya ido enseñando cada
día y le aporte nuevas lecciones, nuevas conciencias
de errores que puedan cometerse. Así que no temo
eso.
Nunca diré mentira alguna, siempre seré capaz de
escuchar a cualquier ciudadano que tenga un punto de
vista, lo escucho, lo leo, lo sabemos, recogemos
diariamente miles de opiniones. El enemigo no
imagina el apoyo con que cuenta la Revolución,
nosotros lo sabemos, y todo ha sido sobre la base de
patriotismo, de ética, de respeto, de consagración a
la lucha por el pueblo, una palabra que tanto se usa
y con tanta hipocresía se usa.
Todo el mundo habla del pueblo, el pueblo, el
pueblo, y de lo que sufre el pueblo no tienen ni
noción; de libertades, libertades y libertades y de
los miles de millones de personas que no saben leer
ni escribir o son semianalfabetas ni se acuerdan
jamás, como no se acuerdan de los que pasan hambre,
o de los que mueren de terribles enfermedades sin un
calmante siquiera.
Esos que se llenan la boca con toda la espuma del
mundo para hablar de derechos humanos, de
democracia, tendrían que enseñarle sobre derechos
humanos a un país donde jamás se ha torturado a
nadie, donde jamás ha existido un escuadrón de la
muerte, una ejecución extrajudicial; un país donde
siguiendo las enseñanzas de nuestro Maestro, nuestro
extraordinario Maestro, se rinde culto pleno, total
y absoluto, a la dignidad plena del hombre en el más
cabal sentido de la palabra y luchando contra el
genocidio que el mundo capitalista desarrollado y el
imperialismo están cometiendo contra la humanidad.
Los
que llevan a cabo esta obra revolucionaria pueden
cometer errores y debemos ser firmes y exigentes
contra los errores, debemos reducirlos al mínimo
posible, sí; pero el espíritu que ha guiado a esta
Revolución no es nunca el del abuso, ni el de la
injusticia, ni el del ejercicio arbitrario del
poder.
Hombres hay, y muchos, de excelentes cualidades
morales iguales que las nuestras o más; me he
referido a todo un pueblo que es, en este caso,
nuestro pueblo, a nuestro sistema socialista, a
nuestro sistema de justicia, y puedo asegurarles la
convicción de que cualesquiera que sean nuestros
defectos, de los cuales estamos conscientes y contra
los cuales cada uno de nosotros luchará hasta el
último segundo de su vida, nuestro pueblo les saca
un buen número de pistas a esos supercharlatanes que
quieren pintar a este pueblo heroico, luchador,
generoso y solidario como un violador de los
derechos humanos.
Permítanme no extenderme más, porque habría muchas
cosas que hablar de todo esto.
Les
doy las gracias porque me han permitido expresar
aquí lo que considero algunas verdades, y que más
que ninguna otra cosa, resaltan y enaltecen la obra
de todo nuestro pueblo, y la obra de los Comités de
Defensa de la Revolución que hoy celebran su
glorioso 43 aniversario (Aplausos).
¡Viva el socialismo! (Exclamaciones de: "¡Viva!")
No
hay que decir, aunque haya que decirlo, no lo voy a
decir esta noche: ¡Patria o Muerte!, porque más de
una vez hemos vencido los riesgos de tener patria o
morir (Aplausos). Y eso lo seguiremos demostrando
siempre, y como ha sido hasta hoy y seguirá siendo,
porque nunca, en condiciones tan difíciles, se forjó
un pueblo con tantas cualidades y tantas virtudes
(Aplausos).
¡Venceremos!
(Ovación) |