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(2:15 p.m.)
(Versiones Taquigráficas- Consejo de Estado)
En esta ocasión yo quisiera decir unas palabras
porque soy uno de los principales clientes de esta
empresa.
Viendo la película me acordé cómo comenzó la
negociación para adquirir los Panda, y esta
operación tiene dos o tres grandes padrinos o cien
grandes padrinos; ahora, el principal padrino es el
compañero Jiang Zemin (Aplausos). No debo olvidar a
los altos dirigentes de Comercio Exterior y otros
altos dirigentes que hablaron. Allí, en Naciones
Unidas, en la reunión Cumbre cuando se celebraba el
50 aniversario, hablé especialmente con el compañero
Jiang Zemin, pidiéndole que nos apoyara en la
adquisición de ese millón de televisores. Yo tenía
una motivación muy profunda: nosotros queríamos los
televisores para impulsar la educación en el país.
Un televisor es muy importante para oír noticias,
tener informaciones, programas de recreación,
música, etcétera, etcétera. Pero nosotros, que
somos un país que estamos luchando por nuestro
desarrollo, por nuestra educación, por nuestra
cultura, por nuestra lucha de ideas frente a los
adversarios, sobre todo frente al adversario
externo, habíamos comprendido la enorme importancia
de la televisión para estos objetivos.
En el mundo hay cientos de millones, tal vez miles
de millones de televisores que se utilizan
fundamentalmente para la propaganda comercial; pero
quiero resaltar acá el valor de estos medios para
elevar los conocimientos y la cultura del pueblo.
Esa fue la causa principal. Y después, gracias a
las excelentes relaciones y a la confianza que hay
entre los pueblos de Cuba y China, se pudo ejecutar
este programa.
Me impresionó esa película, me impresionó el
extraordinario avance logrado por esta industria, y
debo decirles que Panda se conoce en La
Habana y en toda Cuba tanto como en Nanjing. Todo
el mundo habla de Panda.
Estoy en el deber de decir algunas cosas: Por
ejemplo, es un televisor excelente y tiene una gran
ventaja, gasta 60 watts por hora. Esto hay que
señalarlo en la publicidad. Y yo recuerdo que los
televisores más numerosos que había en Cuba eran de
procedencia soviética —y no quiero hablar mal de los
soviéticos—, porque los primeros televisores que
llegaron allí gastaban 180 watts por hora y en
blanco y negro. Después en colores se reducía un
poco el gasto, pero el gasto era casi el triple de
los televisores Panda, y cuando arreglan un
televisor viejo de aquellos gastan más de 300 watts
y hasta 350 watts.
Además, nuestra población los ha recibido con mucho
agrado, el pueblo ha recibido con mucho agrado estos
televisores, y las ventas han sido dirigidas, porque
hemos distribuido los televisores de manera que
lleguen a la población. Les hemos dado facilidades
para pagar, sobre todo a los sectores trabajadores,
viejos combatientes, a las familias de menos
ingresos.
Hemos llevado la televisión a todas las escuelas del
país, y algo más: hemos llevado la televisión a
todas las escuelas rurales del país, aunque tengan
dos alumnos, tres alumnos o cinco alumnos. A los
lugares aislados no llega la electricidad y hemos
llevado los paneles solares . Un panel solar de 1,2
metros cuadrados de superficie nos produce un
kilowatt de electricidad y tenemos además un video
casete para repetir las clases. Tienen dos lámparas
con dos bombillos de luz fría que gastan 32 watts;
entre televisor, video casete y luz —si se usa la
luz, porque las clases son de día— se gastan 112
watts. Pueden durar horas las clases.
Utilizando los paneles solares hemos llevado la
computación a todos los niños del país, desde
prescolar; después de la televisión vino la
computación, y una cosa adicional: a través de casi
2 000 casas de video hemos llevado la posibilidad de
ver la televisión en el campo también con paneles
solares a casi medio millón de ciudadanos cubanos
que no tenían acceso a la televisión, pero lo más
difícil es donde no llega la electricidad y el costo
enorme de llevar la electricidad a cada pequeña
aldea, a cada casa aislada en el campo.
Combinando la televisión con los paneles solares,
hemos logrado un gran avance en la educación en
nuestro país. En las ciudades, desde luego, no hay
problemas con la electricidad, pero es más segura la
del panel solar, esa nunca falla.
Bien, y les doy noticias: Efectivamente, en el
segundo semestre del año 2002 llegaron los primeros
televisores y nosotros habíamos comenzado el
programa algunos meses antes con algunos televisores
que comprábamos los componente y los hacíamos, pero
desde entonces solo utilizamos los televisores Panda
por su calidad, por la estandarización.
Hay un problema en las casas de video y es que
usamos un televisor más grande, que tiene 29
pulgadas. Cuando hicieron la exposición en La
Habana había uno de 29 pulgadas muy bueno, pero
estaba en proceso de prueba, me alegro que haya
mejorado, porque preferimos el Panda, porque tiene
muy buena calidad. Y no vayan ustedes a creer que
ese millón van a ser los únicos televisores que
vamos a comprar nosotros (Aplausos). Ahora tenemos
que discutir las compras futuras. Esta vez todos
fueron de 20 pulgadas; ahora, la próxima vez estamos
pensando en adquirir algunos más grandes.
Nosotros estamos haciendo en la educación una
revolución, estamos reduciendo el número de alumnos
por maestro en la capital. Hemos reducido de 37
alumnos por aula a 19 alumnos por aula. En un aula
de 20 alumnos este alcanza —yo siempre me siento
por algún lugar para ver cómo se ve—, pero en
algunas aulas que tienen 30 alumnos necesitamos
televisores un poco más grandes. Por eso les decía
que estamos pensando en algunos más pequeños
familiares.
Bien, para no extenderme, quiero añadir dos cosas:
Nosotros estamos usando masivamente la televisión en
la educación. Hemos creado lo que llamamos
Universidad para Todos. Un ejemplo: damos clases
de idiomas, estamos dando de inglés, de francés.
Pero un dato importante: se ha dado un curso de 160
horas de inglés a más de un millón de ciudadanos en
un mes. Una hora en televisión nos cuesta 109
dólares. Hemos logrado un material escrito en
papel gaceta, hemos logrado que más de un millón de
personas aprendan inglés en 160 horas a un costo de
5,4 centavos de dólar por ciudadano que recibió el
curso, y así pensamos, por lo menos, enseñar dos
idiomas germánicos y dos latinos, el francés y el
italiano, el inglés y el alemán, además del
español. No nos comprometemos a enseñar el idioma
chino, porque no tenemos profesores suficientes para
enseñar el chino, pero los televisores son chinos.
Así que gracias a los televisores chinos nuestro
país va a conocer esos idiomas.
Hablé de idiomas, pero, además damos clases de
historia del arte, de geografía, de historia
universal, de literatura; en fin, damos clases,
incluso, a los alumnos de las escuelas en algunos
programas donde faltan profesores. A mí me parece
que una de las mejores cosas que se están haciendo
en nuestro país es la revolución que llevamos a cabo
en la educación, que incluye una educación general
integral, que incluye no solo los conocimientos
profesionales que debe tener una persona, sino el
mínimo de conocimientos culturales para tener una
cultura artística, una cultura general y una cultura
política. Eso es muy importante.
Son increíbles los resultados que hemos alcanzado y
Cuba ha sido uno de los primeros países en aplicar
masivamente ese método. A muchos amigos de América
Latina les hablamos de estos programas, por lo tanto
vamos a ser no solo clientes del Panda, sino
promotores del Panda.
Yo espero que un día en América Latina y en muchos
otros países hagan esto que estamos haciendo
nosotros, y pienso que ustedes, que han logrado una
industria extraordinaria y han realizado una proeza
tecnológica e industrial, debían conocer por lo
menos estas cosas que les he contado por boca del
más entusiasta cliente del Panda.
Eso es todo. Les pido perdón por el tiempo que les
he robado y les doy las gracias.
Hasta pronto (Aplausos). (Realiza recorrido por la
instalación) |