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Profesores, constructores, trabajadores, estudiantes,
familiares e invitados:
Vamos a
ver cómo sale esto, porque los actos en los estadios y en
los lugares así, como las gradas de este coliseo, siempre
son complicados, unos están detrás, otros a un lado, otros a
otro y cuando aparece uno que dice: "¡No se oye!", entonces
viene la tragedia (Aplausos y exclamaciones).
Ayer (Exclamaciones
de: "¡Aquí no se oye!")... Bueno, pues me voy y les hablo
por televisión (Exclamaciones de: "¡No!"). Hagan un
esfuercito; ustedes, que son los que parece que están allá
más complicados, tengan un poco de paciencia y ayuden a que
haya orden hoy (Exclamaciones de: "Se oye, se siente, Fidel
está presente").
Les iba
a decir que ayer era un día tranquilo, nos preparábamos para
dos eventos importantes: primero, la reinauguración de la
escuela y el curso de enorme importancia que comenzaba con
esta masa de estudiantes, y, además, muchos compatriotas
estaban esperando las noticias sobre los resultados del
famoso Grammy, donde una importante y numerosa delegación de
artistas cubanos estaría presente.
La
única preocupación, cuando nos marchamos de madrugada,
bastante tarde, era si llovería o no en nuestra escuela, ya
que los días previos se habían caracterizado por grandes
aguaceros y casi siempre a esta hora, más o menos. Tomamos
la precaución de organizar un lugar alternativo donde
inaugurar, de todas formas, el curso y reinaugurar la
escuela.
Se
previó todo y suerte que lo hicimos así, porque en aquella
zona, con lo que llovió hoy, aquello estaría inundado de
agua y lleno de fango, a pesar de que se había preparado un
lugar especial para la actividad, donde participarían, entre
alumnos, familiares, invitados, trabajadores y vecinos, 12
000 personas.
Bien,
apenas llevábamos algún tiempo descansando, comienzan a
llegar noticias de que graves hechos estaban ocurriendo en
Estados Unidos —y, aparte de eso, un día bien nublado y
lluvioso aquí—; aquellas noticias tenían y tienen gran
importancia. Medida tomada de inmediato fue solicitar al
ICRT que trasmitiera, de forma rigurosamente exacta, e
incluso utilizando programas de las televisiones
norteamericanas, las noticias de lo que estaba ocurriendo
allí, y después esperar.
El acto
no pensábamos suspenderlo, ni podía suspenderse, a pesar de
la tensión internacional creada por los acontecimientos.
Imagino que muchos los conozcan; pero, en esencia,
consistieron en que, aproximadamente a las 9:00 de la mañana,
un Boeing, de los grandes, se estrella directamente contra
uno de los dos edificios de la famosa torre de Nueva York,
uno de los más altos del mundo, que tiene dos alas. Como es
natural, aquello se incendia con todo el combustible de uno
de esos grandes aviones; empiezan a ocurrir escenas
tremendas, y 18 minutos después otro avión, también de una
empresa aérea norteamericana, ataca y se estrella
directamente contra la otra ala de la torre.
Al
mismo tiempo, unos minutos más tarde, otro avión se estrella
contra el Pentágono. Llegan noticias, en medio de cierta
confusión, de una bomba frente al Departamento de Estado y
otros hechos alarmantes, aunque he mencionado los más
importantes.
Evidentemente, el país había sido víctima de un violento y
sorpresivo ataque, inesperado, inusitado, algo
verdaderamente insólito, que dio lugar a escenas
impresionantes, en especial cuando ardían las dos torres y,
sobre todo, cuando ambas se desploman, con sus 100 pisos,
sobre otras edificaciones próximas, y se conocía que allí
trabajaban decenas de miles de personas en diversas oficinas
que representan numerosas empresas de variados países.
Era
lógico que aquello produjera una conmoción en Estados Unidos
y en el mundo, las bolsas de valores comenzaron a
derrumbarse, y por la importancia política, económica,
tecnológica y el poder de Estados Unidos, el mundo hoy
estaba conmovido con aquellos acontecimientos que fue
necesario seguir durante todo el día, a la vez que por
nuestra parte se mantenía la atención sobre las condiciones
y las circunstancias en que se realizaría este acto.
Por
tanto, había dos temas: la escuela y su importantísimo curso,
y la catástrofe de tipo político y humano que se había
producido allá, especialmente en Nueva York.
Hablaré
primero de la escuela.
Debo
decir, en primer lugar, que los constructores hicieron un
enorme esfuerzo y han reconstruido esa escuela,
prácticamente en unos meses; un tipo de tarea de tal
magnitud, nunca se había hecho en un tiempo tan breve.
La
directora explicó que aquella escuela había ido decayendo
mucho, sufrió todo el período especial y llegó a convertirse
en albergue de cientos y cientos de familias. Un día la
visité y no era ni sombra de cuando la habíamos inaugurado,
el 5 de diciembre del año 1974, como escuela de formación de
maestros primarios para la capital; durante 14 años que
funcionó como tal escuela, graduó a decenas de miles de
maestros. Después desempeñó otros importantes papeles
docentes, era una facultad de docencia superior; pero vino
el período especial y con él todas las dificultades.
La
situación de la primaria en la capital no sufría entonces la
escasez de maestros que estaba padeciendo en estos tiempos,
una crisis verdaderamente seria, que se puede definir o
señalar con el hecho de que este año que acaba de concluir
solo se gradúan 37 licenciados en enseñanza primaria.
La
ciudad tenía la peor situación del país, de modo que
alrededor del 80% de los alumnos estudiaba en aulas con 30,
35, 40, 45 y, en ocasiones, hasta 50 alumnos; había casi 400
aulas con más de 40. Aquello se reflejaba en la educación,
como es lógico; estaba la capital por debajo, muy por debajo,
de algunas provincias como Santiago de Cuba y otras, era una
situación realmente grave. No había vocaciones, se habían
acabado en nuestra capital las vocaciones de maestros
primarios.
El
estado físico de las escuelas era también crítico, tras 10
años de período especial y gran escasez de recursos. Los
padres aconsejaban a sus hijos que no se hicieran maestros
primarios; los egresados de los numerosos preuniversitarios
pedagógicos, cuando concluían el curso y se les preguntaba
qué querían estudiar, cada uno escogía la materia de su
gusto: maestros primarios, menos de 5 de cada 100; y los
demás, historia, matemática, literatura, geografía, en fin,
alrededor de 12 ó 14 diferentes carreras, mas no la de
licenciados en enseñanza primaria.
Aquello
no se conciliaba con las necesidades, casi todos los alumnos
de la Facultad Docente de la capital estaban ayudando en las
escuelas secundarias; podían sostenerse las escuelas
secundarias por el apoyo de los centros docentes superiores,
y por la idea surgida, hacía apenas dos años, de la
colaboración de numerosos estudiantes universitarios para
impartir una u otra materia.
Habíamos caído bajo el mito de las vocaciones y era
imposible concebir un programa de estudio donde a veces
faltaba uno, dos o tres profesores, o un profesor tenía que
dar clases a cuatro grupos de 40 ó de 50 alumnos —digo
cuatro, porque a veces eran cinco y seis—, y conozco a una
excelente directora de escuela que en determinados períodos
les daba clase de historia a los 13 grupos de su escuela.
Este es
un tema importante, porque es la tarea que nos desafía
cuando ganemos esta batalla, ya casi ganada, que estamos
emprendiendo ahora con relación a la primaria. La batalla de
ahora era formar, con los conocimientos adecuados y de forma
adecuada, y, además, urgente, miles de maestros primarios
para la capital de la república y reducir el número de
alumnos por aula a no más de 20. Este problema se aborda el
primero de septiembre, hace apenas un año, y se planteó para
resolverlo en el mes de septiembre del 2002. Parecía algo
imposible.
Se
analizó bien el problema, se visitaron 8 080 heroicos
maestros primarios que a lo largo del período especial,
junto a los pocos nuevos maestros que se graduaban,
sostuvieron la educación primaria en nuestra capital.
Las
edificaciones estaban, como dije, en una situación terrible
y, a medida que se profundizaba, se vio la necesidad de
proceder, con un programa emergente, al arreglo de las 659
escuelas primarias y secundarias de la capital. Esta última
tarea suponíamos que tardaría por lo menos tres años; pero a
los pocos meses de iniciada se inauguró la número 100, y aún
entonces pensaban que harían falta dos años más. Pronto se
inaugurará la número 200, a la vez que más de 100 estarán en
el período de restauración completa de la escuela.
No debo
invertir tiempo en hablar sobre estos detalles, ya que habrá
otro momento cuando se inaugure la restauración número 200.
Lo importante es que en septiembre del próximo año las 659
escuelas estarán completamente restauradas, como nunca lo
estuvieron, ni antes del período especial, ni en ningún otro
período, porque serán todas juntas restablecidas, arregladas,
con todos los problemas de agua solucionados, es decir, del
agua corriente. Muchas de ellas tenían grandes problemas, a
algunas no les llegaba el agua, la situación de los baños
era tremenda; no funcionaba prácticamente ningún equipo de
refrigeración. En fin, no quiero repetir, todo el peso del
período especial y de nuestras escaseces había caído sobre
esas escuelas y era necesario un esfuerzo excepcional.
Hoy me
atrevo a asegurarles aquí que el próximo mes de septiembre
estarán las 659 escuelas. Es un trabajo serio, pero todo eso
que se ha ido haciendo con gran discreción, iba unido a la
creación de capacidades para 20 000 jóvenes estudiantes en
esta y otras provincias: capacidades para disponer, por
ejemplo, de todos los maestros primarios; capacidades para
la formación de 7 000 trabajadores sociales —entre los
cursos importantes—; la preparación de los profesores que
van a dar clases de computación a todos los alumnos
primarios, ya que los que iban a impartir esas materias en
la secundaria venían siendo preparados hasta el momento en
que se tomó la decisión, bien meditada, de introducir la
enseñanza de la computación desde los 5 años de edad; es
decir, desde el prescolar.
Otras
escuelas importantísimas que no menciono, un enorme y
callado esfuerzo, con muy poca o ninguna publicidad, en
virtud del nuevo método, digamos, de pocas promesas y muchos
hechos, inaugurar las instalaciones. A veces se inaugura una
escuela en nombre de 15, como fue la Escuela de Instructores
de Arte inaugurada en Santa Clara, cuando estaban
funcionando ya todas en todo el país, con 4 000 alumnos.
Fueron
grandes esfuerzos que se hicieron en este período de la
batalla de ideas, en este período de lucha iniciada hace más
de 21 meses con el secuestro del niño Elián González. Son
los datos fundamentales.
Grande
es el mérito de los obreros. Muchos de ellos vinieron de
otras provincias, de oriente, Camagüey, de todas partes. Han
trabajado sin tregua; han hecho las cosas con la máxima
calidad posible, aunque todos sabemos que cuando se termina
una obra que se va a usar de inmediato, porque no podíamos
perder tiempo, siempre hay que hacerle algunos arreglos:
alguna tubería que no resistió, algún techo que pueda tener
una filtración, con respecto a lo cual se ha establecido el
principio de que apenas en cualquier escuela aparezca un
detalle, una filtración, un problemita, debe ser resuelto de
inmediato. Se ha concebido y se ha organizado todo así.
Puede
ser que en la escuela —y sé que están haciendo algunas cosas
y tendrán que hacer algunas reparaciones, como consecuencia
de las grandes lluvias caídas y porque ellos acaban de
terminarla, y el curso no podía perder tiempo... Bueno,
hemos perdido unos cuantos días, hemos perdido siete días;
pero ya muchos alumnos están en la escuela, y los
problemitas que puedan aparecer, nadie se desespere, que va
a quedar un buen número de trabajadores allí para coger
todos los detalles que puedan presentarse, en esa escuela y
en todas las demás; porque se inaugura esta hoy —digo esta
porque me imagino que estamos allá— y se inaugura otra para
la preparación emergente de 1 000 enfermeras, ya que tenemos
déficit también de enfermeras en nuestra capital, que hay
que resolverlo y resolverlo bien.
Es una
tarea dura la de las enfermeras, sobre todo cuando hay que
hacer guardias en horas de la madrugada.
¿Qué
significan estas escuelas? ¿Qué significa este curso? Que
sumados los dos cursos de la escuela de Melena, han sido
ejemplos excepcionales de pedagogía, porque en cada curso
ingresaron 501 alumnos y no hubo una sola deserción, ni en
el primero ni en el segundo. Y si en el primero dos no
llegaron a reunir todos los conocimientos y experiencia
necesaria para aprobar, en el segundo curso aprobaron todos;
la escuela ha adquirido un gran prestigio, de modo tal que
ahora todo el mundo quiere ir para aquella escuela, y esta
vez tuvieron que poner unas literas más y admitir a varios
alumnos adicionales, porque no había forma humana de no
aceptar a un grupo de ocho o nueve que, adicionalmente,
querían estudiar allí.
Los
métodos que se usan con los jóvenes son, a mi juicio, los
más correctos: conversar con ellos, discutir con ellos,
escucharlos, atender sus problemas, tratar de atender a sus
necesidades y muchas veces a sus deseos, cuando es posible.
Porque cada uno de estos cursos nuevos y variados, por su
contenido, los hace acreedores a todos ellos, a la
posibilidad de comenzar a trabajar bajo la guía, si se trata
de un maestro, de una licenciada en enseñanza primaria con
mucha experiencia, y si se trata de una enfermera, bajo la
guía de una licenciada en enfermería.
Cada
uno de estos jóvenes tendrá un catedrático, inscripción
automática en la universidad, opción para escoger, según se
trate, entre ocho carreras diferentes, o nueve, o diez, o
quince. Se les abren posibilidades reales; pero, a la vez,
se les educa en la conciencia que debe tener un joven de
cuáles son las necesidades del país y cómo, dentro de una
variada lista de posibilidades, muchas de ellas son capaces
de atraer al mismo joven, en dependencia del contacto y la
familiarización que puedan tener con esa materia. Porque he
visto un montón de jóvenes que estaban pensando en otra cosa,
de los que no pensaban escoger la carrera de maestros
primarios y, sin embargo, ha crecido enormemente el número
de los que optan definitivamente por ella.
En los
largos debates del día 6 se discutió bastante el tema de si
el compromiso de cinco años era suficiente, y hemos hecho
modificaciones, pero no dejamos de cumplir la palabra. Si
hay que hacer un cambio, lo hacemos con los nuevos que
ingresan, porque, realmente, como de todas formas un número
de esos estudiantes escogerán entre las opciones que tienen,
resultaría que cinco años son pocos; pero no les pediremos,
y ni siquiera les aceptaremos a los alumnos de los dos
primeros cursos de maestros que se comprometan ocho años,
porque dijimos cinco y serán cinco.
Desde
luego, el estudio tiene que ser intenso, porque, si escogen
alguna otra carrera, que pueden escoger desde este mismo mes
de septiembre —y ya muchos se han matriculado—, eso requiere
un esfuerzo especial, puesto que si están estudiando, por
ejemplo, sociología, ellos deben continuar adquiriendo un
número de conocimientos de pedagogía, por lo menos tres años;
y tienen todas las ventajas de un catedrático particular y
estarán enseñando, y cada día deben tener más experiencias y
más conocimientos.
Ya la
juventud trabaja con ustedes para un compromiso de tres años
adicionales, es decir, durante ocho años, independientemente
de la carrera por la que prefieran optar. Entonces estarían
enseñando ocho años, estarían graduados, incluso, ya, en la
carrera escogida, continuarían, si quieren, profundizándola,
buscando una maestría, lo que quieran, y enseñando durante
tres años más; es decir, ocho en vez de cinco, que es lo que
consideramos indispensable para lo que queremos hacer.
Sé que
hay una excelente voluntad, pero cada compromiso que hacemos
con un joven lo cumplimos, y cada perspectiva que le
ofrecemos se la otorgamos; la seriedad y el cumplimiento de
la palabra empeñada es cuestión de honor. Y es un método que
debemos usar siempre, porque a veces pedimos una
colaboración por 20 días y después decimos: hacen falta
cinco más, cinco más.
Hace
unas semanas más de 5 000 estudiantes, constituidos en
Brigadas Universitarias de Trabajo Social, visitaron
prácticamente a todos los núcleos de la capital en una
encuesta sobre temas sociales y de interés de la comunidad,
que iban desde el hospital, la farmacia y la escuela, hasta
la posibilidad de plantear cualquier otro tema. De eso ni se
ha hablado; pero hicieron un trabajo excelente,
extraordinario, y así se han estado haciendo otros muchos
trabajos, porque no disponemos todavía de suficientes
trabajadores sociales. No tenemos los miles y sería mejor
decir las decenas de miles que necesitamos, y no voy a
explicar eso ahora por qué, todo a su tiempo, y cuando haya
tiempo.
Hemos
visto en la juventud una fuerza, un entusiasmo, una
disciplina y un espíritu como no lo habíamos visto nunca.
Para
ustedes, los alumnos, los 3 500 —había dos datos, había uno
que hablaba de 3 500 y otro que habla de 3 599, son
diferencias pequeñas asimilables por la escuela—, este será,
de acuerdo con lo que tenemos programado hasta ahora, el
último curso de formación de maestros emergentes, como se
les ha dado en llamar. Su calidad quedó reflejada el 6 de
este mes, día del inicio oficial del curso escolar, porque
numerosos maestros de formación emergente, respondiendo a
aquella inquietud de que no tuvieran suficiente capacidad
para cumplir la tarea, o si podía haber duda acerca de su
propósito de cumplir sus deberes como estudiantes y como
maestros, hablaron con una elocuencia que creo que nunca
había visto en personas tan jóvenes. Hay que atribuirlo a
los cursos que recibieron, al mayor nivel cultural y
político de nuestra población, y a lo mucho que han
aprendido en estos 21 meses de batallas de ideas.
Es
impresionante y es casi imposible imaginarse lo que serán
esos jóvenes, a esa misma edad y en ese mismo grado, en el
futuro, con las cosas que ya comienzan masivamente en todo
el país, ya que cada aula aquí en la capital tendrá un
televisor, y tres municipios completos de la capital,
municipios humildes, de obreros, la mayor parte: Diez de
Octubre, Arroyo Naranjo y San Miguel del Padrón, ya tienen
allí la computación. Los demás van a tardar más, porque
ahora en los tres mencionados estarán 149 profesores de los
Joven Club que han venido de distintas provincias; pero
están preparándose 1 250 jóvenes que van a recibir alrededor
de 800 horas de clases, casi tres veces las que se
necesitan, pero lo que nos interesa es la disciplina y la
conciencia que adquieren en la escuela y ellos no estarán
listos hasta marzo. El primero de marzo dispondremos de esos
jóvenes profesores, que tienen un enorme entusiasmo y pueden
estudiar después alguna de tres carreras diferentes de
informática. Es por eso que La Habana será la última ciudad
que tendrá el ciento por ciento de los alumnos de primaria
estudiando computación.
Alrededor de eso hay muchas ideas, muchos programas, muchos
planes, asociados con un nivel de enseñanza y preparación
incomparablemente superior, apoyados por todos los medios
técnicos más modernos, que situarán a nuestro país, en
materia de educación primaria, secundaria y media, por largo
trecho, digamos por varias pistas, como el país más avanzado
del mundo en materia de educación, y educación es todo.
Educación es el futuro.
Después, cuando se termine este curso, tenemos planes bien
ambiciosos que se relacionan con el otro salto, que es el
que hay que dar en la enseñanza secundaria, y tendremos en
la escuela que reinauguramos hoy, con el total de su
capacidad, 4 500 alumnos.
En este
proceso hemos tenido el privilegio de entrar en contacto con
un increíble número de personas valiosísimas, talentosas,
cumplidoras, patrióticas, que ayudan a cualquiera a explicar
por qué este país resistió más de 40 años el bloqueo y,
sobre todo, cómo este país resistió con tanto heroísmo, con
tanto honor y tanto patriotismo los terribles 10 años del
período especial que hemos ido venciendo, pero que no está
aún totalmente vencido.
Es
maravilloso y alentador ver cuánto es posible hacer y lo que
podrá hacer nuestro pueblo en el futuro, lo que ya está
haciendo, y no solo en el campo de la educación, sino
también en el de la cultura, en el campo social, con el
desarrollo de métodos y profesionales para realizar el
trabajo enorme que hay que hacer todavía en ese campo.
Termino
la parte cubana. He tratado de ser breve, pues me veo
obligado a utilizar el tiempo que me resta para hablar sobre
la situación internacional creada en las últimas horas.
Hoy es
un día de tragedia para Estados Unidos. Ustedes saben bien
que aquí jamás se ha sembrado odio contra el pueblo
norteamericano. Quizás, precisamente por su cultura y por su
falta de complejos, al sentirse plenamente libre, con patria
y sin amo, Cuba sea el país donde se trate con más respeto a
los ciudadanos norteamericanos. Nunca hemos predicado ningún
género de odios nacionales, ni cosas parecidas al fanatismo,
por eso somos tan fuertes, porque basamos nuestra conducta
en principios y en ideas, y tratamos con gran respeto —y
ellos se percatan de eso— a cada ciudadano norteamericano
que visita a nuestro país.
Además,
no olvidamos al pueblo norteamericano que puso fin a la
guerra de Viet Nam con su enorme oposición a aquella guerra
genocida; no olvidamos al pueblo norteamericano que, en un
número superior al 80%, apoyó el regreso de Elián a nuestra
patria (Aplausos); no olvidamos cuánto idealismo, perturbado
muchas veces por el engaño, porque —como hemos dicho muchas
veces— para llevar a un norteamericano a que apoye una causa
injusta, una guerra injusta, primero hay que engañarlo, y el
método clásico utilizado en la política internacional de ese
enorme país es el método de engañar primero, para contar
después con el apoyo de la población. Cuando sucede a la
inversa y su pueblo descubre que algo es injusto, por su
tradición de idealismo, se opone a aquello que ha estado
apoyando, muchas veces, causas muy injustas, convencido de
que lo que apoyaba era justo.
Por eso
nosotros —que sabemos no el número exacto, pero que hemos
visto escenas impresionantes de sufrimientos y posibles
víctimas— hemos sentido dolor profundo y tristeza por el
pueblo norteamericano, fieles a la línea que hemos seguido
siempre.
No
andamos adulando a gobiernos, ni pidiendo perdones, ni
favores, ni se alberga en nuestros pechos ni siquiera un
átomo de temor. La historia de la Revolución ha demostrado
cuán capaz es de desafiar, cuán capaz es de luchar, cuán
capaz es de resistir lo que tenga que resistir, algo que nos
ha convertido en un pueblo invencible. Esos son nuestros
principios, una Revolución que se basa en ideas, en la
persuasión y no en la fuerza. Espero que no quede loco por
el mundo capaz de decir que 1 200 000 ciudadanos desfilaron
por ese malecón el pasado 26 de julio obligados, por la
fuerza.
Nuestra
reacción ha sido la que dije, y quisimos que nuestro pueblo
viera las escenas y contemplara la tragedia. Y no hemos
vacilado en expresar públicamente nuestro sentimiento. Aquí
mismo está una declaración que se entregó a la prensa
internacional alrededor de las 3:00 de la tarde, elaborada
tan pronto se conocieron los hechos; mientras tanto, nuestra
televisión estaba enfrascada en la divulgación de los
acontecimientos. Sería comunicada a nuestro pueblo en el
noticiero de la noche.
Me
adelanto aquí algunos minutos para hacerles conocer la
Declaración Oficial del Gobierno de Cuba, frente a los
hechos ocurridos en Estados Unidos.
"El
Gobierno de la República de Cuba ha recibido con dolor y
tristeza las noticias sobre los ataques violentos y
sorpresivos realizados en la mañana de hoy contra
instalaciones civiles y oficiales en las ciudades de Nueva
York y Washington, que han provocado numerosas víctimas.
"Es
conocida la posición de Cuba contra toda acción terrorista"
—nuestra historia lo demuestra, eso lo saben bien todos los
que conocen la historia de nuestras luchas revolucionarias.
"No es posible olvidar que nuestro pueblo ha sido víctima
durante más de 40 años de tales acciones, promovidas desde
el propio territorio de Estados Unidos.
"Tanto
por razones históricas como por principios éticos, el
Gobierno de nuestro país rechaza y condena con toda energía
los ataques cometidos contra las mencionadas instalaciones y
expresa sus más sinceras condolencias al pueblo
norteamericano por las dolorosas e injustificables pérdidas
de vidas humanas que han provocado dichos ataques.
"En
esta hora amarga para el pueblo norteamericano, nuestro
pueblo se solidariza con el pueblo de Estados Unidos y
expresa su total disposición a cooperar, en la medida de sus
modestas posibilidades, con las instituciones sanitarias y
con cualquier otra institución de carácter médico o
humanitario de ese país, en la atención, cuidado y
rehabilitación de las víctimas ocasionadas por los hechos
ocurridos en la mañana de hoy" (Aplausos).
Esto no
solo lo hemos hecho público, sino que lo hemos trasmitido
por vía oficial, en horas de la tarde, especialmente cuando
empezaron a aparecer sumas impresionantes de posibles
víctimas y conocimos que los hospitales estaban llenos de
heridos.
Aunque
no se sepa si son 5 000, 10 000, 15 000, 20 000 las
víctimas, se sabe que solo en los aviones que fueron
estrellados contra las torres, o contra el Pentágono,
viajaban cientos de pasajeros, y ofrecimos lo que podíamos
si hiciera falta.
Ese es
un país que tiene un gran desarrollo científico, médico,
recursos; pero hay momentos en que pudiera hacer falta
sangre de un grupo, plasma —cualquier otro producto que
nosotros podamos donar lo haríamos gustosamente—, o apoyo
médico, o de personal paramédico, porque sabemos que muchos
hospitales tienen déficit de determinados técnicos y
profesionales. En fin, lo que queríamos era expresar nuestra
actitud y nuestra disposición con relación a estos trágicos
acontecimientos.
Todo
esto tiene algunos antecedentes, porque les mencioné que
habíamos soportado más de 40 años de terrorismo; es más,
hemos publicado que en determinadas ocasiones le hemos
trasmitido al gobierno de Estados Unidos importantes riesgos
para la vida de ciudadanos norteamericanos. Aquí tengo un
ejemplo, es una página y cuarto.
En los
días posteriores a los ataques terroristas a nuestros
hoteles por la mafia terrorista radicada en la Florida, que
proyectaba y pagaba los ataques terroristas contra Cuba, al
igual que decenas de planes de atentados contra mí las veces
que he tenido necesidad de viajar al exterior, el grupo,
encabezado por el monstruo de Posada Carriles, al que
habíamos capturado ya algunos cómplices que eran mercenarios
extranjeros, al ingresar al territorio nacional, con los
medios correspondientes, tenía proyectado utilizar el
procedimiento sofisticado de las bombas que ponían en los
hoteles o en lugares concurridos por turistas extranjeros
como La Bodeguita del Medio, y que podían explotar hasta 99
horas después de colocadas para atacar naves aéreas. Podían
viajar, poner la bomba en el avión, pasarse tres días de
fiesta y regresar a su país antes de que la misma estallara.
Hubo el caso de aquel mercenario salvadoreño que proyectó
colocar cinco en hoteles y lugares públicos de la capital
para hacerlas estallar casi simultáneamente, una detrás de
otra. Véase adónde se había llegado.
Más de
una vez nos comunicamos por vías confidenciales con el
gobierno de Estados Unidos y aquí hay uno de los mensajes
directos al que presidía el país en ese momento —mensajes
por vías confidenciales, no vamos a decir cómo, a través de
personas de entera confianza, que tenían amistad con
nosotros y con él, a las que explicábamos con exactitud lo
que queríamos que comunicaran—; ya una vez se usó una parte
de ese material, pero voy a citar textualmente un ejemplo:
"Un
asunto importante.
"Número
uno: Se mantienen planes de actividad terrorista contra
Cuba, pagados por la Fundación Nacional Cubano Americana y
usando mercenarios centroamericanos. Se han realizado ya dos
nuevos intentos de hacer estallar bombas en nuestros centros
turísticos, antes y después de la visita del Papa.
"En el
primer caso los responsables pudieron escapar, regresando
por vía aérea a Centroamérica, sin lograr sus propósitos,
dejando abandonados los medios técnicos y los explosivos,
que fueron ocupados.
"En el
segundo intento fueron arrestados tres mercenarios,
ocupándose los explosivos y demás medios; son de
nacionalidad guatemalteca. Por cada una de las cuatro bombas
que debían estallar, recibirían 1 500 dólares" —fueron de
los primeros capturados, no del que puso el mayor número de
bombas.
"Ambos
casos fueron contratados y suministrados por agentes de la
red creada por la Fundación Nacional Cubano Americana; ahora
están planeando y dando ya pasos para hacer estallar bombas
en aviones de las líneas aéreas cubanas o de otro país que
viajen a Cuba, trayendo y llevando turistas desde y hacia
países latinoamericanos.
"El
método es similar: colocar el dispositivo de pequeño tamaño
en lugar oculto del avión, explosivo potente, detonante
controlado por reloj digital que puede ser programado hasta
con 99 horas de anticipación, abandonar la nave normalmente
en el lugar de destino; la explosión se produciría en tierra
o en pleno vuelo posterior. Procedimientos verdaderamente
diabólicos: mecanismos fáciles de armar, componentes casi
imposibles de descubrir, entrenamiento mínimo para su
empleo, impunidad casi total, sumamente peligrosos para las
líneas aéreas, instalaciones turísticas o de cualquier otro
tipo; instrumentos utilizables para crímenes y delitos muy
graves.
"Si
llegan a divulgarse y conocerse tales posibilidades"
—nosotros nos oponíamos a que se divulgara la tecnología que
usaban— "pueden convertirse en una epidemia, como ocurrió en
otros tiempos con los secuestros de aviones. Otros grupos
extremistas de origen cubano, radicados en Estados Unidos,
comienzan a moverse en esa dirección.
"Las
agencias policiales y de inteligencia de Estados Unidos
poseen informaciones fidedignas y suficientes de los
principales responsables, si realmente lo desean pueden
hacer abortar a tiempo esta nueva forma de terrorismo;
imposible frenarla si Estados Unidos no cumple el elemental
deber de combatirla. No se puede dejar la responsabilidad de
hacerlo solo a Cuba, muy pronto podría ser víctima de tales
actos cualquier país del mundo."
Esto lo
informamos, le prestaron atención, a extremo tal que nos
consultan sobre la conveniencia de enviar un texto del
gobierno norteamericano a compañías aéreas.
Mandaron el texto en que les comunicaban a las líneas
aéreas: "Hemos recibido información sin confirmar acerca de
un complot para colocar artefactos explosivos a bordo de
naves aéreas civiles que operan en Cuba y países
latinoamericanos. Las personas involucradas en el control
planean dejar un pequeño artefacto explosivo a bordo...", en
fin, explican lo que les habíamos trasmitido.
"No
podemos descontar la posibilidad de que la amenaza pueda
incluir operaciones de carga aérea internacional desde los
Estados Unidos.
"El
gobierno de Estados Unidos continúa buscando información
adicional para esclarecer, verificar o refutar esta
amenaza."
Nosotros les expusimos nuestra oposición a que publicaran
ese aviso, porque uno de los objetivos que estaban
persiguiendo los individuos era sembrar el pánico, y les
expusimos que había otros procedimientos, como los que
usamos nosotros: montamos las guardias pertinentes
dondequiera que había un riesgo de poner una de esas bombas,
chequeamos y sabíamos quiénes podían ponerlas y quiénes
andaban envueltos en los planes. Estuvimos vigilando, que es
lo que hay que hacer, si no quiere sembrar pánico, crear
escándalo u otorgarles a los autores el objetivo que
buscaban de afectar la economía del país y sembrar el
terror.
De
todas formas publicaron la información. Está bien, ya
nosotros habíamos fortalecido mucho los mecanismos para
capturar a los individuos y desde entonces no pudieron poner
una bombita más, y la guardia se mantiene donde es
necesario. Cuando fueron a hacer el atentado allá en Panamá,
nosotros sabíamos más de lo que estaban planeando que lo que
ellos mismos sabían. Eso está clarísimo.
Ahí
está la mafia de Miami haciendo esfuerzos por poner en
libertad a los terroristas sorprendidos in fraganti y
arrestados en Panamá. Tienen ya planes de cómo hacerlo, por
qué país evacuarlos y cómo, haciéndose allí los enfermos y
moviéndose; reciben visitas de Miami por la libre, y hasta,
incluso, participaron en el envío de una filtración armada a
Cuba hace unos meses, por Santa Clara.
Gracias
a muchos amigos que tenemos por todas partes y a hombres
como los que están ahí (Se refiere a los patriotas cubanos
presos en Miami por buscar información sobre planes
terroristas contra Cuba), el país se ha defendido de ese
terrorismo (Aplausos).
Lo
señalo porque hay una realidad, por ahí hay más papeles y
notas y nosotros hemos enviado a veces mensajes verbales, y
a veces hemos dejado constancia escrita, y uno de los
argumentos que hemos utilizado es un argumento irrefutable:
Estados Unidos es el país que tiene el mayor número de
grupos extremistas organizados y 400 de ellos están armados.
Los
secuestros aéreos, método inventado contra Cuba, se
convirtieron en una plaga universal, y fue Cuba la que al
fin y al cabo resolvió ese problema cuando, después de
advertirlo reiteradamente, devolvimos a Estados Unidos a dos
secuestradores; es doloroso, eran ciudadanos cubanos, pero
lo habíamos advertido, vinieron y los enviamos, cumplimos la
palabra pública; pero nunca, ni siquiera después nos dieron
noticias para sus familiares. Tienen su modo de actuar.
Nadie sabe. Sé que los condenaron a 40 años, y aquello fue
lo que puso fin al secuestro de aviones.
Pero,
oiga, allí tienen 800 grupos extremistas. A veces se han
encerrado en un lugar por alguna razón, se han dado candela,
se han muerto todos; grupos que por una razón, muchos de
ellos por razones políticas, a veces por razones religiosas,
pero grupos violentos, proclives al empleo de la fuerza o a
preparar venenos, productos para actuar contra las propias
autoridades norteamericanas. No estoy hablando de la gente
de la mafia, estoy hablando de cientos de grupos extremistas
organizados y que actúan dentro de Estados Unidos. No hace
mucho tiempo hicieron volar el edificio aquel de Oklahoma.
El país
más vulnerable al terrorismo es Estados Unidos, el que tiene
más aviones, más dependencia de recursos técnicos, vías
eléctricas, gasoductos, etcétera, etcétera. Y muchos
componentes de esos grupos son fascistas, no les importa
matar; mentalmente deben estar mucho más cerca de la locura
que de una inteligencia equilibrada. Nosotros les hemos
dicho a las autoridades norteamericanas: hay que evitar que
tales métodos se divulguen —ese argumento lo usamos—, son
fáciles de utilizar, es un peligro para ustedes.
En este
mismo momento, cuando yo llegué aquí, no había ningún
elemento de juicio para afirmar quién pudo poner esas
bombas, porque pudo ser una acción ideada y ejecutada por
alguno de estos grupos, que ya lo han hecho, como en
Oklahoma, o pueden ser grupos del exterior; pero es
evidente, por los detalles que han llegado, que esto fue
organizado con bastante eficacia, digamos, bastante
organización y sincronización, propio de gente que conocen,
que tienen preparación, que contaban con pilotos capaces de
manejar los Boeing de gran tamaño, que coordinaron las horas
exactas en que los que iban a actuar, secuestraron, sin
duda, el avión de la ruta aérea donde viajaban, y tenían los
pilotos que podían conducir esos aviones directos a una
torre u otros objetivos, y unos minutos después de una la
otra, y casi al mismo tiempo, otro dirigido contra el
Pentágono.
Es
decir, es gente con un nivel de preparación técnica,
organización, y no tienen que ser necesariamente grupos
grandes; nadie sabe el daño que pueden hacer grupos
pequeños, de 20, 25 ó 30 personas fanatizadas, o
comprometidas con determinadas ideas, y el lugar donde más
daño pueden hacer es en Estados Unidos. Se ve el estudio de
la hora en que podía haber más gente en las oficinas,
alrededor de las 9:00, el daño que podían hacer, las miles
de víctimas que podía causar.
En
realidad en este momento tendrán que buscar pistas, alguna
pista, porque este hecho tiene características especiales.
Es por eso que el deber más importante que, a mi juicio,
tienen los dirigentes de Estados Unidos es luchar contra el
terrorismo, y en parte estas tragedias son consecuencia de
haber aplicado los métodos terroristas, en el caso de Cuba
durante un montón de años, y en el de otros países; porque
ha difundido la idea del terrorismo, y no hay ningún poder
del mundo hoy, por grande que sea, que pueda evitar hechos
de esa naturaleza, porque los llevan a cabo personas
fanáticas, personas indiferentes totalmente a la muerte. De
modo que la lucha contra tales métodos es difícil.
De esto
se puede sacar una idea: ninguno de los actuales problemas
del mundo se puede resolver por la fuerza, no hay poder
global, ni poder tecnológico, ni poder militar que pueda
garantizar la inmunidad total contra tales hechos, porque
pueden ser acciones de grupos reducidos, difíciles de
descubrir, y lo más complicado, aplicados por gente suicida.
De modo que el esfuerzo general de la comunidad
internacional es poner fin a una serie de conflictos que
andan por el mundo, cuando menos en ese terreno; poner fin
al terrorismo mundial (Aplausos), crear una conciencia
mundial contra el terrorismo. Y les hablo en nombre de un
país que ha vivido más de 40 años de Revolución y ha
adquirido mucha experiencia, está unido y tiene un nivel de
cultura grande; no es un pueblo de fanáticos, ni ha sembrado
fanatismo, sino ideas, convicciones, principios.
Estaríamos en mejores condiciones de defendernos, y lo hemos
demostrado, ¡cuántas vidas no se han salvado, frente a tanto
dinero y tantos recursos para sembrar el terrorismo en
nuestra patria! Hemos vivido 40 años de experiencia, estamos
diez veces más preparados para prevenir tales actos que
incluso Estados Unidos.
Es muy
importante saber cuál va a ser la reacción del gobierno de
Estados Unidos. Posiblemente vengan días peligrosos para el
mundo, no estoy hablando de Cuba. Cuba es el país que más
tranquilo está en el mundo, por diversas causas: por nuestra
política, por nuestras formas de lucha, por nuestra
doctrina, nuestra ética, y, además, compañeras y compañeros,
por la ausencia total de temor.
Nada
nos inquieta, nada nos intimida. Sería muy difícil fabricar
una calumnia contra Cuba, no lo creería ni el que la
inventara y patentizara, es muy difícil; y Cuba no es hoy
cualquier cosa en el mundo (Aplausos), tiene una posición
moral muy grande y una posición política muy sólida. Ni me
pasa por la mente la idea, aunque haya salido uno de los
mentecatos de la mafia a ver cómo intrigaba, y creo que
mencionó hasta a Venezuela y a Cuba, uno de los tantos de la
mafia, charlatanes despreciables. Nadie le va a hacer el
menor caso; pero habrá situación de tensiones, riesgos, en
dependencia de cómo actúe el gobierno de Estados Unidos.
Los
días próximos van a ser tensos dentro de Estados Unidos y
fuera de Estados Unidos, empezarán a emitir opiniones no se
sabe cuánta gente.
Siempre
que ocurre una tragedia de estas, por difíciles que puedan
ser a veces de evitar, no veo otro camino, y si en alguna
ocasión es permitido hacerle una sugerencia al adversario
—adversario que ha sido duro con nosotros durante muchos
años, pero sabe que somos duros, sabe que resistimos, sabe
que no somos bobos, y puede haber hasta un poquitico de
respeto hacia nuestro país—, hay muchos problemas en muchas
partes, pero si fuese correcto en alguna circunstancia
sugerir algo al adversario, en aras del bienestar del pueblo
norteamericano y basándome en los argumentos que expuse, les
sugeriríamos a los que dirigen el poderoso imperio que sean
serenos, que actúen con ecuanimidad, que no se dejen
arrastrar por raptos de ira o de odio, ni se lancen a cazar
gente lanzando bombas por todas partes.
Reitero
que ninguno de los problemas del mundo, ni el del
terrorismo, se pueden resolver por la fuerza, y cada acción
de fuerza, cada acción disparatada del uso de la fuerza, en
cualquier parte, agravaría seriamente los problemas del
mundo.
El
camino no es la fuerza ni la guerra. Lo digo aquí con toda
la autoridad de haber hablado siempre con honradez, poseer
convicciones sólidas y la experiencia de haber vivido los
años de lucha que ha vivido Cuba. Solo la razón, la política
inteligente de buscar la fuerza del consenso y la opinión
pública internacional puede arrancar de raíz el problema.
Creo que este hecho tan insólito debiera servir para crear
la lucha internacional contra el terrorismo; pero la lucha
internacional contra el terrorismo no se resuelve eliminando
a un terrorista por aquí y otro por allá; matando aquí y
allá, usando métodos similares y sacrificando vidas
inocentes. Se resuelve poniendo fin, entre otras cosas, al
terrorismo de Estado y otras formas repulsivas de matar
(Aplausos), poniendo fin a los genocidios, siguiendo
lealmente una política de paz y de respeto a normas morales
y legales que son ineludibles. El mundo no tiene salvación
si no sigue una línea de paz y de cooperación internacional.
Nadie
se vaya a imaginar que estamos buscando comprar una tonelada
de cualquier cosa en el mercado de Estados Unidos. Nosotros
hemos demostrado que podemos sobrevivir, vivir y progresar,
y todo lo que aquí se muestra hoy es una expresión de un
progreso sin paralelo en la historia (Aplausos). No se
progresa solo produciendo automóviles, se progresa
desarrollando inteligencias, impartiendo conocimientos,
creando cultura, atendiendo a los seres humanos como deben
ser atendidos, que es el secreto de la enorme fuerza de
nuestra Revolución.
No
tiene salvación el mundo por otras vías, y me estoy
refiriendo en este caso a las situaciones de violencia.
Búsquese la paz en todas partes para proteger a todos los
pueblos contra esa plaga del terrorismo, que es una de las
plagas (Aplausos), porque hoy hay otra terrible plaga que se
llama, por ejemplo, SIDA; hay otra terrible plaga que mata a
decenas de millones de niños, adolescentes y personas en el
mundo por hambre, por enfermedades y por falta de asistencia
y medicamentos.
Hay en
el terreno político ideas absolutistas, pensamiento único
que se le trata de imponer al mundo, y promueven rebeldías e
irritaciones por todas partes.
No se
salva este mundo —y ya esto no tiene que ver con el
terrorismo— si continúa desarrollándose o aplicándose este
orden económico y social injusto que conduce al mundo a la
catástrofe, a un camino del cual no podrían escapar los 6
200 millones ni los futuros hijos de los habitantes que hoy
tiene este planeta, que está siendo cada vez más destruido y
conducido a la pobreza, al desempleo, al hambre y a la
desesperación. Lo demuestran las masas en distintos lugares
ya históricos, como Seattle, Quebec, Washington, Génova.
Ya los
más poderosos líderes de la economía y de la política
mundial no pueden casi reunirse; la gente tiene cada vez
menos miedo, está sublevada, lo que puede apreciarse en
todas partes. Yo acabo de estar en Durban y vi allí a miles
de personas pertenecientes a las Organizaciones No
Gubernamentales; se ve crecer como espuma el descontento en
el mundo.
Ya que
he estado hablando de una de las plagas, es justo que
mencione otras, y los líderes de las naciones, los que más
influencia tienen, están obligados a buscar soluciones a una
situación que en este momento se agrava cada vez más. Hay
una seria crisis económica que está afectando ya a todo el
planeta; está afectando a Estados Unidos seriamente, a
Europa, a Japón, a los países industrializados del sudeste
asiático, prácticamente con la única excepción de China, que
ha mantenido dentro de sus reformas económicas formas de
distribución que impiden el hambre en el país con más
habitantes de la Tierra y solo el 5% de la superficie
agrícola del mundo, demostrando que el mundo todavía tiene
salvación.
Es
profunda la crisis. Son noticias que leemos todos los días
qué está pasando en las bolsas de acciones, qué está pasando
con las fluctuaciones del valor de las monedas, el
incremento del desempleo, la reducción del crecimiento, de
lo cual no escapa prácticamente nadie, con la excepción
mencionada, y puede haber alguna otra, por circunstancias
muy especiales.
Es
profunda, puede llegar a ser peor que la de 1929, porque más
que en el 29 se abusó de la especulación, se crearon
riquezas casi infinitas pero artificiales, se inflaron las
acciones de las bolsas, de modo que hubo quien invirtió 1
000 dólares en una o varias acciones y en ocho o nueve años
esas mismas acciones valían 800 000, es dinero imaginario; y
las industrias cuyas acciones alcanzaron más rápido
crecimiento han perdido ya la mitad de su valor.
Nosotros observamos cómo están los teóricos y los analistas
inventando cosas, remedios viejos y nuevos para parar la
crisis y no tienen efecto, se llevan nuevas y nuevas
sorpresas. Nadie puede predecir, pero les aseguro que la
situación es bien compleja para la economía mundial, para el
neoliberalismo, para la globalización neoliberal.
El
poder de las grandes transnacionales es cada vez mayor, son
más independientes, hacen lo que quieran y el poder de los
gobiernos es, incluso, cada vez más débil para lidiar con
ellas y hacerles resistencia.
No se
imaginan ustedes cómo ha cambiado el cuadro en solo cuatro
meses, desde el último trimestre del año pasado hasta este
mes. Y durante este año hubo períodos de viento en popa para
Europa; se acabó el viento, no sopla el viento ya para
Europa, hay calma y más bien retrocesos por alguna corriente
marina.
Las
cosas que ocurren en un país que fue tan capaz de
desarrollarse, que todo lo que hizo durante décadas fue
calificado de milagro, que es Japón, y tiene cada día
problemas mayores.
Nadie
puede predecir con total precisión lo que ocurrirá y cómo
ocurrirá, porque aunque los hechos se producen en forma casi
matemática, la economía no es una ciencia exacta, las
tendencias, sin embargo, son claras e irrebatibles. Los
precios de los productos básicos están por el suelo y las
situaciones que se van creando son cada vez más complejas.
Ellos lo saben, y lo saben los europeos y sus estrategas
económicos.
En las
últimas semanas Estados Unidos ha bajado seis veces la tasa
de interés; este es uno de los mecanismos que usan para ver
si hay más dinero y la gente compra más, para que las
industrias puedan producir más, aunque sea malgastando los
recursos.
Es una
economía que necesita que la gente bote y bote cada vez más
dinero para sobrevivir; no es una economía para el hombre,
sino una economía para sí misma y para los dueños de
empresas gigantescas, no para los pueblos.
Para
nosotros, que tenemos que estar lidiando con todos estos
problemas, todos los días, si subió el petróleo, si bajó; si
el azúcar bajó más; si necesitamos una información diaria y
detallada de lo que ocurre en el mundo, vemos y comprobamos
todos los días la situación.
Pronto
habrá una reunión aquí, en el mes de noviembre, de numerosas
Organizaciones No Gubernamentales y representantes
sindicales para discutir sobre el ALCA. En diciembre
tendremos el llamado Foro de Sao Paulo, donde se reúnen
cientos de líderes políticos de América Latina,
representantes de organizaciones cada vez más radicalizadas.
En enero se reunirá en Río Grande del Sur un foro
internacional contra la globalización neoliberal, en que
participarán decenas de miles de personas. En febrero, como
todos los años, y después de esta reunión de Río Grande del
Sur, tendremos nuestra reunión anual de economistas
procedentes de distintas partes.
Tenemos
contactos con personas con grandes conocimientos, que son
reflejo del disgusto, el descontento y de la desesperanza de
que hablaba.
Es
mucho lo que tenemos que trabajar, y trabajaremos en la
privilegiada situación que tenemos hoy, en que nuestra
población va a recibir un millón de televisores a color en
24 meses, que ya se han empezado a distribuir, con
preferencia entre aquellos que no tienen; en que el programa
de Universidad para Todos se perfecciona; en que los
estudios —como dije— de computación se generalizan. Ustedes
verán que el próximo año un niño que esté en primer grado ya
sabe algo de computación, y nadie maneja mejor que un niño
de 5 años el ratoncito ese, pinta, saca cuentas, participa
de juegos educativos y desarrolla sus conocimientos.
Cada
aula —les hablé de La Habana— tendrá, en todo el país, un
televisor, y alrededor de 1 000 asentamientos humanos que no
tienen acceso a la electricidad tendrán una sala con un
televisor de 29 pulgadas y un panel solar para 10 horas
diarias en las que pueda beneficiarse de programas de
Universidad para todos, informaciones deportivas, noticias,
mesas redondas, tribunas abiertas, con un costo que resulta
insignificante, sobre todo, si usted lo compara con los
enormes recursos que hoy el país tiene que invertir en el
consumo de energía, en la adquisición de la energía, razón
por la cual estamos trabajando con celeridad en nuestras
propias áreas petroleras, buscando más petróleo y buscando
más gas.
¡Más de
mil asentamientos!, y no quedará un solo ciudadano sin
acceso a la televisión, con la energía del sol; ni quedará
una sola de las 1 944 escuelas que no tienen electricidad
sin otro panel solar, en este caso, para la computadora. Y
que vengan a hablarnos de justicia, a un país que, a pesar
del bloqueo y los crímenes que se han cometido contra él, es
capaz de tener en cualquier escuela, con 20 alumnos, ó 5
alumnos, ó 1 alumno —porque hay 21 escuelas de un alumno—,
un maestro, dos paneles solares y clases por televisión y
por computación, que sirve para muchísimas cosas, entre
otras, para aprender y retener conocimientos con máxima
eficiencia.
Hay un
tema en que estamos, por ejemplo, muy mal: la ortografía,
eso lo saben todos ellos, los estudiantes de nivel medio,
cuando les hacen un examen lo saben, y ya nuestros
investigadores pedagógicos han desarrollado programas para
resolver el problema de la ortografía, con un disco compacto
que tiene todos los detalles de cómo se erradican las faltas
de ortografía y cómo se aprende a escribir sin tales faltas.
¿De qué
justicia se puede hablar en el mundo, de qué libertad, de
qué democracia donde jamás le hacen una pregunta a un
ciudadano, donde un país puede ser vendido sin consultar ni
siquiera al Congreso, o un ministro lo puede hipotecar por
100 años sin que un solo ciudadano sea consultado?
¿Cómo
puede haber democracia si no hay cultura, si no hay
educación? Y no vayan ustedes a creer que los países ricos
tienen una elevada educación; los países ricos tienen mucho
dinero, un poco más de conocimientos que los países del
Tercer Mundo, que pueden tener un 20%, 25% o 30% de
analfabetismo real frente a los otros donde muchos tienen
cifras similares de analfabetismo funcional, como lo sería
un ciudadano aquí dentro de 10 años, aunque fuese un
graduado universitario, si no contase con la cultura general
integral de que estamos hablando y por la cual estamos
trabajando, y cuyos resultados son visibles, impresionantes.
Nosotros los medimos por centímetros como con una regla,
porque todos los días recibimos miles de opiniones
espontáneas de cada tema, y comparamos lo que dice un
ciudadano al cabo de 21 meses de iniciada, como expliqué,
con el secuestro del niño Elián, la gran batalla de ideas.
¿A quién van a engañar, en qué parte del mundo, donde puedan
conocer los programas sociales que estamos desarrollando con
más vigor que nunca y que significarán un enorme salto en la
Revolución?
Quiso
el destino, quisieron nuestros vecinos del Norte con su
bloqueo y sus crímenes contra Cuba, que este pueblo se haya
convertido en esto, a lo cual no aspiraba, me refiero a su
papel como ejemplo. Sí, como ejemplo. Envíen filósofos, los
que quieran, para ver si pueden discutir y pueden sostener
que todas esas caricaturas creadas para explotar al hombre,
para humillarlo, para convertirlo en enemigo de cada uno de
los demás, son sociedades más justas, más libres, más
democráticas que la sociedad que con tanto sacrificio y
después de 132 años de lucha nuestro pueblo, desde el inicio
de sus luchas contra la sociedad colonial y esclavista, ha
creado. No pueden competir en nada, están incapacitados para
hacer el 20% de las cosas que nosotros podemos hacer y ya
estamos haciendo; no lo dude nadie.
Los
exhorto a observar, a reflexionar. Exhorto fundamentalmente
a los jóvenes a estudiar el máximo, a ser ejemplo, a los que
ingresan en las nuevas escuelas creadas en esta etapa, que
son escuelas de características especiales y que
constituirán el baluarte fundamental para hacer lo que
podemos hacer.
Seguiremos de cerca la marcha de los estudios de los 3 500
que ingresan hoy.
Allí
hasta los vecinos están bastante felices, porque ya el
policlínico, que era de la escuela y que ahora atiende a 26
000 ciudadanos, muchos de los cuales no vivían por allí
cuando se creó la escuela, y que estaba en condiciones
calamitosas, queda como nuevo y dedicado fundamentalmente a
los vecinos, porque la escuela, sus maestros y sus
trabajadores, tendrán lo que hemos dado en llamar una
enfermería de altísima calidad, donde hay hasta rayos X y
todas las cosas que puedan necesitar (Aplausos). Le hemos
puesto ese nombre, no sé si tendrán que ir alguna vez al
policlínico; y médicos seleccionados, para ayudar a los
jóvenes, que tienen a veces muchos problemas y nadie lo
sabe.
El
cuerpo de profesores es excelente, una directora y una
vicedirectora probadas por la vida (Aplausos), de gran
prestigio, de gran experiencia.
Yo
quisiera que María Teresa, que fue directora de la escuela,
famosa ya, de Melena y ahora tiene la responsabilidad en lo
relacionado con la educación de los 3 500 que ingresan, un
día se sentara a escribir el método mediante el cual ella
logró que no desertara un solo alumno de dos primeros grupos
de 501 alumnos, y a esas edades.
Si algo
faltara por decir, es la exhortación a los padres para que
cooperen cada vez más con estas escuelas donde están sus
hijos, a los que espera un brillante porvenir, con un
trabajo decoroso y conocimientos que no poseerán los demás
profesionales en otras partes.
Uno de
los secretos del éxito ha sido la cooperación de los padres,
y no se ha hecho absolutamente nada en ningún sentido sin la
cooperación de los padres, y sabemos la influencia decisiva
que esto tiene.
A
ustedes, lo más objetivo que podría decírseles es que
nosotros, que conocimos otras épocas, podemos sentir envidia
por ustedes. Daría diez vidas por ser uno de los que están
ahí sentados (Aplausos).
¡Patria
o Muerte!
¡Venceremos!
(Ovación.) |
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