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Omar Vázquez
La EGREM lanzó ayer, en la Casa de la Música de Miramar,
ocho volúmenes con 165 temas de su catálogo que, bajo el título
El gran tesoro de la música cubana, aglutina interpretaciones
históricas. De esta primera selección, y al lado de nombres como los
de Matamoros, el Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro, María Teresa
Vera, Barbarito Diez, Abelardo Barroso y otros clásicos, aparecen
figuras más recientes.
Jesús Gómez Cairo,
vicepresidente del Instituto Cubano de la Música, al hacer la
presentación, subrayó que la colección es parte de la vocación que
ha tenido la EGREM de Regresaer a su cuadragésimo aniversario, no solo
con los logros de estos últimos años, sino rescatando la tradición
de la música cubana, en una acusiosa producción de Jorge Rodríguez y
José Manuel García, y acompañada por un libro escrito por José Reyes
Fortún.
La música bailable actual: está presente, un ejemplo,
Manolito Simonet.
A lo anterior se unió la
cancelación de sellos dedicados a los primeros que grabaron en el
hoy célebre estudio de San Miguel y Campanario (cumple 60 años),
como Julio Cuevas y Orlando Guerra —Cascarita—, Carlos Puebla y
Francisco Repilado —Compay Segundo—; a cargo de Abel Acosta,
viceministro de Cultura y presidente del Instituto Cubano de la
Música —quien también destacó la importancia de la colección
discográfica presentada—, y José Manuel García, director general de
la EGREM.
Este acontecimiento de la
discografía cubana fue apoyado por la proyección del documental
El tesoro de la Isla, de la realizadora Ileana García, de
quien también, anteriormente, en el Museo Nacional de la Música, se
estrenó el titulado Descubriendo al genio (homenaje a Medardo
Montero). Al ahondar en la trayectoria de este grabador (fallecido
en 1995), suscribamos lo planteado por Silvio Rodríguez, quien lo
calificó de "personaje místico de la fonografía cubana".
Barbarito Diez, entre los imprescindibles de la
colección discográfica.
Sobre Medardo, quien empezó a
tejer su leyenda como grabador en Radio Progreso, aportaron
sorprendentes testimonios Esther Borja (le hizo su disco a tres
voces, adelantándose a la época), Luis Carbonell, Medardo Montero,
hijo, Eduardo Rosillo y otras figuras. Fue este un buen preámbulo
para que quedara abierta la Sala Medardo Montero, sobre quien habló
la doctora María Teresa Linares. 25 de marzo del 2004 (Granma) |