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Distinguidos invitados:
Compañeras y compañeros:
Le damos la más calurosa bienvenida a esta XII
Edición de la Convención y Feria Informática 2007,
convencidos de que constituirá marco propicio para
un provechoso intercambio de experiencias y
prácticas científico – profesionales.
Agradecemos su presencia a los delegados de
organismos internacionales y regionales, a los
representantes de Gobiernos, del sector académico,
empresarios, organizaciones no gubernamentales y
profesionales, así como a todas las personalidades e
invitados que desde diferentes regiones del mundo
han venido a compartir este encuentro, y que hoy nos
honran con su presencia.
De igual forma, nuestro agradecimiento a los
delegados nacionales, organizadores, personal de
apoyo y, en general, a todos aquellos que han
trabajado por hacer posible este importante evento.
La agenda de la Convención prevé congresos,
conferencias, talleres, seminarios y encuentros de
los más actuales y acuciantes tópicos asociados a
las Tecnologías de la Informática y las
Comunicaciones. Tanto los temas, como la autoridad y
compromiso de los participantes, auguran el
cumplimiento del lema que preside este evento:
¨Las Tecnologías de la información y las
comunicaciones y su Contribución a un Mundo Mejor¨
Igualmente superiores, distantes aún de nuestras
metas y anhelos, son los resultados que hoy, con
absoluta modestia, exhibe nuestro país en materia de
Tecnologías de la Informática y las Comunicaciones.
Todo esto, con un alto carácter social, ajeno a
cualquier manifestación de consumismo y formando
especialistas de nuevo tipo, con total
comprometimiento y valores éticos ajenos a los
patrones que promueve el mundo globalizado y
neoliberal.
El sustancial mejoramiento de la infraestructura
tecnológica o la masiva y profunda preparación del
capital humano desde edades tempranas, son ejemplos
de los ingentes esfuerzos del Estado Socialista por
transitar aceleradamente hacia la Informatización de
la Sociedad Cubana, como vía para aumentar la
calidad de vida, la eficiencia y la competitividad
del país, garantizando la estabilidad,
confiabilidad, vitalidad, seguridad e inviolabilidad
de estas tecnologías.
Cabría mencionar, a modo de ejemplo los más de once
mil alumnos que se preparan en nuestros centros de
educación superior con un alto nivel profesional,
los Institutos Politécnicos de Informática, donde
estudian 38 000 jóvenes de la enseñaza media y los
más de 600 Joven Club de Computación, a todo lo
largo del país, donde se han capacitado más de 1
millón de cubanos de todas las edades.
También se trabaja en otras áreas claves. Por
ejemplo, en infraestructura tecnológica continuará
el mejoramiento de nuestras redes de comunicaciones,
a la par que se incrementa y moderniza el parque de
equipamiento, priorizándose los sectores de mayor
influjo social, centros de salud, educación, cultura
e instituciones científicas, entre otros. En los
centros de enseñanza, se ha logrado que todas las
escuelas dispongan de recursos informáticos y
audiovisuales como herramientas para el aprendizaje,
hasta aquellas más remotas, electrificadas con
paneles solares, y un solo alumno.
Pero quizás lo más meritorio, resulta el entorno en
que se consolida este desarrollo: bajo el más cruel
y prolongado bloqueo económico, comercial y
financiero que haya conocido la humanidad y cuyas
acciones pérfidas y genocidas se han acrecentado con
la descabellada administración actual.
La conexión de Cuba a Internet data de 1996, cuando
el gobierno norteamericano a la luz del carril II de
la Ley Toricelli y alucinado con los efectos
desestabilizadores que vaticinaban tendría este
medio, otorga a Cuba la licencia para el acceso.
Hoy, a pesar de que muy cerca de las costas cubanas
pasan cables internacionales de Fibra Óptica, las
leyes del bloqueo han impedido la conexión a ellos,
con lo que la nación se ve obligada a emplear un
canal satelital con escasos 65 Mbps de ancho de
banda para la salida y 124 Mbps para la entrada. La
conexión a través de Fibra Óptica no solo permitiría
mayor velocidad de conexión, sino costos
significativamente menores.
Las propias Leyes establecen que cualquier nueva
adición o modificación del canal requiere la
obtención de Licencia del Departamento del Tesoro de
los Estados Unidos.
Internet, como área común global, tiene ciertamente
grandes retos por superar; no solo aquellos
referidos a su gobernabilidad por toda la humanidad,
y la consecuente inclusión de todos los países en su
administración, sino también a la erradicación de
flagelos universalmente condenados, como la difusión
de pornografía, la incitación al terrorismo, el
racismo, el fraude, la divulgación de ideologías
fascistas y cualquier manifestación de crimen
cibernético.
Sin embargo, el raciocinio humano se impone. La Red,
no sólo está dando posibilidades de expresión a
aquellos sectores silenciados por los grandes
medios, sino que difunde importantes mensajes a
favor de aspectos cruciales para la humanidad como
la paz, la protección del planeta y la justicia, por
sólo citar tres. Se crean, verdaderas comunidades de
intercambio, solidaridad y cooperación en los más
variados campos del saber humano, de los cuales las
redes cubanas muestran fehacientes ejemplos.
Pero otro gran reto, acallado por los países ricos,
es la eliminación de su carácter selectivo y
elitista, que hoy traspola las desigualdades y
barreras del mundo real al espacio cibernético,
generando lo que se ha dado en llamar ¨Brecha
Digital¨.
Millones de personas en el mundo están muy distantes
de convertirse en ¨internautas¨, cuando aún no saben
leer y escribir y su gran preocupación diaria es
sobrevivir al hambre, la sed y las enfermedades. Con
la voluntad política de los gobiernos, la
cooperación internacional y un mínimo de recursos de
los que hoy el llamado mundo desarrollado
despilfarra en publicidad, sobreconsumo o carrera
armamentista, Internet pudiera convertirse en
vehículo para la realización de una revolución
cultural y educativa que promueva el conocimiento,
que promulgue educación, cultura, cooperación,
solidaridad, junto a valores éticos y morales que
requiere este nuevo siglo, propugnando los
sentimientos humanos más nobles y desechando las
conductas inhumanas, egoístas e individualistas
impuestas por el sistema capitalista, con Estados
Unidos a la cabeza.
Los indicadores con que se mide la ¨Brecha Digital¨
deben ser revisados y ajustados al grado de
desarrollo alcanzado por las TIC. Es injusto decir
que la Brecha se reduce si los parámetros que se
comparan tienen más de un lustro. Resulta
ignominioso escuchar que la penetración telefónica
en África crece más que en Europa, cuando países del
viejo continente tienen ya más de una línea per
cápita. ¿Por qué no hablar de las disparidades en
los niveles de utilización de las TIC? ¿Por qué no
incluir las tecnologías recientes como la tercera
generación (3G) o la Banda Ancha en los indicadores?
En cuanto a infraestructura tecnológica, el bloqueo
norteamericano no sólo nos impide la adquisición de
equipamiento y programas informáticos desde
compañías norteamericanas; por su carácter
extraterritorial persigue nuestras operaciones
comerciales con empresas de otras nacionalidades,
aún en las más distantes regiones. Mediante
presiones y chantajes se intenta abortar cualquier
operación comercial con Cuba.
La persecución se expande a la Web. Ya no se trata
solamente de la Oficina de Control de Activos
Extranjeros, adscrita al Departamento del Tesoro,
vigilando e impidiendo que instituciones y
ciudadanos norteamericanos utilicen la web como
pasarela para transacciones electrónicas hacia
instituciones cubanas; se bloquea, con igual
desfachatez, la descarga de software e informaciones
(incluso aquellas gratuitas), si el número IP se
identifica con Cuba.
Resulta una falacia que ese mismo gobierno hable de
reducción de ¨Brecha digital¨ ó de ¨Libre acceso a
las TIC¨.
Con la premisa de que el conocimiento es patrimonio
de toda la humanidad, se impone democratizar la
presencia y distribución del capital informacional y
el acceso a la misma.
Cuba no se rinde. En más de 45 años de bloqueo hemos
aprendido a sortear con ecuanimidad e inteligencia
los más diversos obstáculos. Un precepto ha
caracterizado al estado socialista: la distribución
social de forma creativa, justa y equitativa de cada
recurso escaso.
En este sentido, el país ha organizado el uso
racional y eficiente de los recursos, tanto de
equipamiento como de conectividad, de forma social
masiva. Así se priorizan sectores claves como la
salud, la educación, los centros científicos,
instituciones culturales y empresas, opción que ya
es reconocida universalmente como alternativa válida
para los países eufemísticamente llamados ¨en
desarrollo¨ y que los expertos han dado en llamar
“apropiación social de las TIC”.
Distinguidos invitados:
El constante fracaso de las acciones y planes
destructivos del imperio, frente a las firmes
posiciones de nuestro pueblo, no puede desconocer la
frustración que les provoca la consolidación de la
Revolución Cubana y el creciente afianzamiento de
los movimientos de izquierda en América Latina.
Tales realidades le encolerizan y exacerban sus
ansias hegemonistas, multiplicando sus esfuerzos
exterminadores, de forma peligrosa e irracional.
Con las amañadas elecciones y consecuente llegada de
Bush a la presidencia, se consumaba el sueño
acariciado por la ultraderecha norteamericana desde
los tiempos de Reagan. Los neoconservadores, uno de
los grupos de presión más influyentes de la
ultraderecha norteamericana, regresaban a la Casa
Blanca, y con ellos los principales exponentes de la
industria armamentista norteamericana. Para ellos,
el triste y aún misterioso atentado del 11 de
septiembre de 2001 constituyó poderoso pretexto para
desencadenar, bajo emblemas de ¨lucha
antiterrorista¨, acciones que hubieran hecho
palidecer a los estrategas del Tercer Reich.
Era el momento de arreciar la guerra psicológica y
perfilar la manipulación de la opinión pública. Los
denominados ¨tanques pensantes¨ neoconservadores
trabajarían con extrema precisión en lograr que el
pueblo norteamericano, sus legisladores y el mundo,
-si fuera posible-, apoyara y secundara los planes
expansionistas y ansias de control universal de la
administración. Las Tecnologías de la Informática y
las Comunicaciones en general, e Internet en
particular, tendrían que jugar un sombrío papel.
El pentágono, sin ningún reparo, ha declarado su
decisión de incorporar un cuarto ejército a los
cuerpos especializados de la guerra convencional. A
los clásicos: Tierra, Aire, Mar, se añade ahora el
Ciberespacio.
Quizás el detonante de tal decisión haya sido la
insubordinación de la Red a la Guerra Psicológica
articulada por la ultraderecha a raíz de los sucesos
de septiembre 11. Las denominadas operaciones de
prensa e informativas, tan cuidadosamente elaboradas
para fomentar por todos los medios de difusión un
escenario bélico, tropezaban en Internet con
innumerables mensajes contrarios a tal ideología,
provenientes de los más diversos sectores pacifistas
del mundo.
Quizás la otra gran sorpresa haya sido ver cómo
incluso el propio público norteamericano, cansado de
digerir las noticias elaboradas por las
trasnacionales de la prensa tradicional, se lanzó a
Internet a buscar opiniones alternativas a aquellas
que llegaban por todos los medios de difusión,
cuidadosamente elaboradas en la Casa Blanca.
En esta gran escalada belicista del Gobierno
Norteamericano y amparados en la supuesta ¨cruzada
antiterrorista¨, (que, a propósito, no incluye a
criminales auto-confesos de explotar un avión
comercial con 73 personas inocentes), se emplean las
posibilidades actuales de las tecnologías, su
diversidad y alcance, para incrementar el control
sobre gobiernos, empresas y personas, incluyendo al
propio pueblo norteamericano.
Posterior a los sucesos no esclarecidos del 11 de
Septiembre de 2001, la derecha neoconservadora creó
el denominado ¨Departamento de Seguridad de la
Patria¨, el DHS, que agrupa bajo su coordinación a
22 agencias del sistema de seguridad de los Estados
Unidos, con más de 18,000 empleados, en sus oficinas
centrales.
A partir de la Crisis de Octubre y en respuesta a
las dificultades confrontadas por el presidente
Kennedy con las comunicaciones, las agencias de
seguridad han prestado especial atención al tema.
Hoy la mayoría de estas agencias se vinculan, de una
u otra forma, a las Tecnologías de la Informática y
las Comunicaciones, se comportan como asesores del
Gobierno y, lo más relevante; están integradas por
Presidentes de las principales compañías proveedoras
de servicios de comunicaciones, de compañías de
tecnologías de la información, de las finanzas y
aeroespaciales.
Estas agencias, bajo solicitud del gobierno y con la
asignación de gigantescos fondos, han desarrollado
diversos medios y programas para fortalecer
tecnologías existentes o crear nuevas posibilidades
de intercepción de las comunicaciones, acceso a
sistemas y bases de datos, sistemas de
identificación y seguimiento de vehículos y
personas. Estos complejos entramados incluyen
sistemas de antenas, estaciones de escucha, radares
y satélites, apoyados por submarinos y aviones
espías, todos unidos a supercomputadoras y
aplicaciones especializadas.
Del otro lado del Atlántico, y como respuesta,
Europa desarrolla su propio proyecto, con iguales
medios, objetivos y también igual grado de
irracionalidad.
Sería muy ingenuo pensar que las compañías
proveedoras de servicios y tecnologías en su
colaboración con las mencionadas agencias, no
facilitan información que posibilite la labor de
inteligencia y espionaje por parte de aquellas.
Téngase en cuenta que, de conformidad con las
disposiciones de la denominada ¨Ley Patriota¨, se le
otorga autoridad al gobierno para exigir a cualquier
empresa información (secreta o no), si considera que
esta resulta de interés para la seguridad nacional.
El pasado año, la prensa divulgó varias noticias muy
ilustrativas del tema:
Una de ellas referida a la supuesta relación secreta
de Google, el popular buscador de Internet, con la
comunidad de inteligencia norteamericana. Según los
medios, el buscador facilita bases de datos con
informaciones varias de sus usuarios, datos
personales, palabras claves, preferencias de
búsquedas, sitios visitados y patrones de
comportamiento. Sin embargo, niega el acceso a sus
bases cuando se trata de combatir el flagelo de la
pornografía.
Otra noticia estaba relacionada con el
reconocimiento, por parte de Microsoft, de su
colaboración con los servicios secretos
estadounidenses. Los medios de prensa hacían
referencia a que, por vez primera, la compañía
desarrolladora de los Sistemas Operativos instalados
en el 90% de las computadoras del mundo, reconocía
su intercambio y colaboración con las agencias de
seguridad.
Hace muy poco, Bill Gates sentenció que los
partidarios del movimiento de software libre son los
comunistas modernos.
Estas acciones multiplican de forma amenazante el
poder desestabilizador del imperio. La humanidad
deberá estar muy alerta y seguir de cerca este
proceso.
Para Cuba, víctima además del recrudecimiento del
Bloqueo, la creación de la ¨Comisión para la
transición en Cuba¨ y el denominado ¨Plan Bush¨,
-ahora con cláusulas secretas-; el fenómeno no es
nuevo. Los medios cambian, pero los objetivos son
los mismos que denunciara nuestro José Martí en
1892:
"A un plan obedece nuestro enemigo: de enconarnos,
dispensarnos, dividirnos, ahogarnos. Por eso
obedecemos nosotros a otro plan: enseñarnos en toda
nuestra altura, apretarnos, juntarnos, burlarlo,
hacer por fin a nuestra patria libre. Plan contra
plan. Sin plan de resistencia no se puede vencer un
plan de ataque"
Durante toda su historia la Revolución Cubana se ha
visto obligada a sortear los más perversos planes,
para lo cual han resultado piezas claves las medidas
y acciones que en materia de seguridad ha tomado en
todos los frentes. Los ejemplos serían
interminables.
Ante estas nuevas amenazas y la resuelta voluntad de
avance del país, será imprescindible remodelar
estrategias y acciones que contribuyan al constante
incremento de los niveles de seguridad de nuestras
redes y la permanente preparación de nuestro pueblo.
En este escenario, continuaremos el mismo postulado
que ha garantizado nuestra salvaguarda en otros
frentes y que resumió el compañero Fidel en el
Informe Central al Primer Congreso del Partido:
"Mientras exista el imperialismo, el Partido, el
Estado y el pueblo, les prestarán a los servicios de
la defensa la máxima atención. La guardia
revolucionaria no se descuidará jamás. La historia
enseña con demasiada elocuencia que los que olvidan
este principio no sobreviven al error."
Frente a la retrógrada política del imperio, se
consolidan las fuerzas progresistas del mundo,
surgen nuevos líderes comprometidos con sus pueblos
y se acrecienta el sentimiento de unidad, por un
mundo mejor.
En América Latina comienzan a materializarse los
sueños de independencia e integración de nuestros
próceres. En oposición a siglos de explotación
extranjera, al fracaso del neoliberalismo, y a los
anexionistas tratados de Libre Comercio (ALCA),
nacen, bajo la Alternativa Bolivariana para las
Américas (ALBA) nuevos proyectos integradores de
colaboración con marcada dimensión social y una
perspectiva humanista, solidaria e
internacionalista.
Las Tecnologías de la Información y las
Comunicaciones estarán también en el centro de esta
voluntad integracionista del área. Será
imprescindible encontrar las alianzas estratégicas
para hacer frente a los intentos hegemonistas en
este nuevo campo de batalla y que posibiliten
imponer un nuevo sello en la soberanía de nuestros
pueblos.
Ello permitirá lograr soluciones sistémicas que,
además de convertirse en esquemas eficaces y
eficientes del uso de estas tecnologías, minimicen
los riesgos que ellas entrañan, e impidan a tiempo
que los Estados Unidos, como dijo José Martí,
¨caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras
de América.¨
Estas tecnologías se constituyen en uno de los
mecanismos de exterminio global que se haya
inventado, pues a pesar de los conocidos riesgos que
entrañan, paradójicamente son imprescindibles para
seguir avanzando por las sendas del desarrollo. Por
ello nuestro país incorpora el concepto de la Red
Cuba, como expresión de los resultados que en todo
lo anterior hemos logrado y seguiremos logrando.
El potro salvaje de las nuevas tecnologías puede y
debe ser dominado, y las Infocomunicaciones puestas
en función de la paz y el desarrollo.
Muchas gracias.
Allocution de M. Ramiro Valdés, Ministre de
l’Informatique et des communications à la cérémonie
d’ouverture du douzième Congrès-Salon « Informatique
2007 »
Chers invités,
Compañeras et compañeros:
Nous vous souhaitons la bienvenue la plus
chaleureuse à ce douzième Congrès-Salon informatique
2007, convaincus qu’il constituera un cadre propice
à des échanges d’expériences et de pratiques
scientifiques et professionnelles fructueux.
Nous remercions les délégués d’organismes
internationaux et régionaux, les représentants de
gouvernements, du monde universitaire et savant, les
hommes d’affaires, les organisations non
gouvernementales et professionnelles, ainsi que les
personnalités et invités d’être venus de différentes
régions du monde pour partager avec nous cette
rencontre et de nous honorer de leur présence.
Nous remercions aussi les délégués nationaux, les
organisateurs, les personnels de soutien et tous
ceux en général qui ont œuvré à la réalisation de
cette importante réunion.
L’ordre du jour du Congrès envisage des réunions,
des conférences, des ateliers, des séminaires et des
rencontres sur les points les plus actuels et les
plus sensibles des technologies de l’information et
de la communication. Aussi bien les questions
inscrites à l’ordre du jour que l’autorité et
l’engagement des participants augurent bien de la
concrétisation de son thème : « Les technologies de
l’information et de la communication au service d’un
monde meilleur ».
Notre pays, quant à lui, peut se vanter en toute
modestie de résultats supérieurs, quoique encore
distants de nos objectifs et de nos souhaits, en
matière de techniques de l’information et de la
communication.
Il le fait dans une conception foncièrement sociale,
étrangère à toute notion de consommation, tout en
formant des spécialistes d’un nouveau type,
pleinement engagés, dotés de valeurs morales,
refusant les modèles en cours dans le monde
globalisé et néolibéral.
L’amélioration sensible de l’infrastructure
technologique et la formation massive et profonde du
capital humain dès le premier âge constituent des
exemples des gros efforts que consent notre Etat
socialiste pour accélérer l’informatisation de la
société en vue d’accroître la qualité de la vie,
l’efficacité et la compétitivité du pays, tout en
garantissant la stabilité, la fiabilité, la
vitalité, la sécurité et l’inviolabilité de ces
technologies.,
On pourrait citer, à titre d’exemple, les plus de 11
000 étudiants qui se forment dans nos établissements
d’enseignement supérieur, les 38 000 lycéens de nos
Instituts techniques d’informatique et les plus de
600 Clubs d’informatique de la jeunesse qui ont
formé, d’un bout à l’autre du pays, plus d’un
million de Cubains de tous les âges.
Notre pays travaille aussi dans d’autres secteurs
clefs. Ainsi, en matière d’infrastructure
technologique, il continuera d’améliorer ses réseaux
de communication, d’accroître et de moderniser ses
équipements, en accordant la priorité aux secteurs à
plus fort impact social, aux centres de santé et de
culture, aux établissements d’enseignement, aux
institutions scientifiques, entre autres. Il a doté
toutes les écoles de ressources informatiques et
audiovisuelles comme outils d’apprentissage, jusque
dans les coins les plus reculés où les écoles non
électrifiées, même ne comptant qu’un seul élève,
sont équipées de panneaux solaires.
On
appréciera mieux le mérite de cet effort quand on
saura dans quel contexte il se fait : au milieu du
blocus économique, commercial et financier le plus
cruel et le plus prolongé qu’ait connu l’humanité,
et dont les conséquences perfides et génocides ont
été aggravées par la politi13.02.2007unienne en
place.
En
fait, Cuba n’a pu se connecter à Internet qu’en
1996, quand l’administration étasunienne, oeuvrant
dans le cadre du volet II de la loi Torricelli et
prévoyant les effets déstabilisateurs que cette
mesure pourrait avoir, lui a délivré l’autorisation
requise.
Encore aujourd’hui, bien que des câbles
internationaux de fibre optique passent près de nos
côtes, notre pays ne peut y accéder à cause des
réglementations du blocus, si bien qu’il doit passer
par des satellites qui n’offrent qu’une largeur de
bande de 65 Mbps à la sortie et de 124 à l’entrée.
Le
branchement à la fibre optique nous garantirait des
connexions non seulement plus rapides, mais encore
sensiblement moins chères.
Les
réglementations du blocus stipulent par ailleurs que
tout ajout ou toute modification du canal doit
obtenir l’autorisation du département étasunien du
Trésor.
L’Internet, en tant que domaine commun à tous, doit
assurément relever de grands défis, en ce qui
concerne non seulement sa gestion au profit de toute
l’humanité, ce qui implique que tous les pays
puissent y participer, mais encore la suppression de
maux condamnés à l’échelle universelle, tels que la
diffusion de la pornographie, l’incitation au
terrorisme et au racisme, la fraude, la divulgation
d’idéologies fascistes et toute manifestation de
crime cybernétique.
Mais la raison humaine finit par s’imposer. Le
cyberespace ne fait pas que donner des possibilités
d’expression aux secteurs bâillonnés par les grands
médias, il permet aussi de diffuser d’importants
messages sur des points cruciaux pour l’humanité,
comme la paix, la protection de la planète et la
justice, pour n’en citer que trois. Il favorise la
création de vraies communautés d’échanges, de
solidarité et de coopération dans les domaines du
savoir humain les plus variés, ce dont les réseaux
cubains donnent des exemples éloquents.
Mais l’autre grand défi à relever, bien que les pays
riches n’en disent mot, est l’élimination de son
caractère sélectif et élitaire, de sorte qu’il
transpose les inégalités et les obstacles du monde
réel à l’espace cybernétique, engendrant ce que l’on
a appelé le « fossé numérique ».
Des millions de personnes dans le monde sont loin de
pouvoir se convertir en « internautes », pour la
bonne raison qu’elles ne savent ni lire ni écrire,
et que leur grande inquiétude quotidienne est de
survivre à la faim, à la soif et aux maladies. Si
l’on comptait sur la bonne volonté politique des
gouvernements, sur la coopération internationale et
sur un minimum de ressources que le monde dit
développé gaspille en pub, en surconsommation et en
course aux armements, l’Internet pourrait devenir le
véhicule d’une révolution culturelle et éducative
qui promouvait les connaissances, qui promulguerait
l’éducation, la culture, la coopération, la
solidarité, de pair avec les valeurs morales dont
notre nouveau siècle a besoin, en prônant les
sentiments humains les plus nobles et en écartant
les conduites inhumaines, égoïstes et
individualistes imposées par le système capitaliste,
avec les Etats-Unis à leur tête.
Il faut réviser les indicateurs qui mesurent le «
fossé numérique » et les ajuster au développement
atteint par les Technologies de l’information et de
la communication. Il est injuste de dire qu’il se
comble dans la mesure où les paramètres comparés
datent de plus de cinq ans. Il est ignominieux
d’entendre dire que la pénétration téléphonique en
Afrique s’accroît plus qu’en Europe où il existe
déjà dans certains pays plus d’une ligne par
habitant. Pourquoi ne pas parler des disparités en
ce qui concerne l’utilisation des TIC? Pourquoi ne
pas inclure dans les indicateurs les technologies
récentes, telles celles de la troisième génération
ou la bande large?
En matière d’infrastructure technologique, le blocus
imposé par les USA ne fait pas qu’empêcher Cuba
d’acquérir des équipements et des programmes
informatiques fabriqués par des sociétés
étasuniennes : compte tenu de son
extraterritorialité, nos opérations commerciales
avec des sociétés étrangères, même dans les régions
les plus distants, font l’objet d’une traque
implacable qui se traduit par des pressions et des
chantages visant à faire avorter toute opération
commerciale cubaine.
Cette traque s’étend aussi à la cybertoile. Il ne
s’agit pas seulement de l’Office of Foreign Assets
Control (OFAC), rattaché au département du Trésor,
qui surveille et empêche des personnes juridiques et
naturelles étasuniennes d’utiliser le web comme
passerelle de transactions électroniques vers des
institutions cubaines ; le téléchargement de
logiciels et d’informations (même gratuit) est
bloqué sans le moindre scrupule si le numéro IP
s’identifie à Cuba.
Parler de réduction du « fossé numérique » ou de «
libre accès aux TIC » est un mensonge dans la bouche
du gouvernement étasunien.
La connaissance étant le patrimoine de toute
l’humanité, il faut démocratiser la présence et la
distribution du capital informationnel et son accès.
Cuba ne se rend pas. Nous avons appris, en plus de
quarante-cinq ans de blocus, à franchir avec calme
et intelligence les obstacles les plus divers. Si un
précepte a caractérisé notre Etat socialiste, c’est
bien la distribution sociale, d’une manière
créative, juste et équitable, chaque ressource rare.
Ce qui explique pourquoi il a organisé l’utilisation
rationnelle et efficace des ressources, aussi bien
en équipements qu’en connectivité, d’une manière
socialement massive, en accordant la priorité à des
secteurs clefs comme la santé, l’éducation, les
centres scientifiques, les institutions culturelles
et les entreprises, un choix qui a été
universellement reconnu comme une alternative valide
pour les pays dits par euphémisme « en développement
» et qualifié par les experts d’ « appropriation
sociale des TIC ».
Chers invités,
Bien que les actions et les plans destructeurs de
l’empire ne cessent de se heurter aux fermes
positions de notre peuple, on ne saurait oublier sa
frustration accrue devant la consolidation de notre
révolution et l’essor des mouvements de gauche en
Amérique latine : ces réalités le rendent furieux et
exacerbent ses visées hégémoniques, de sorte qu’il
redouble d’efforts d’extermination d’une manière
dangereuse et irrationnelle.
Les élections truquées qui ont porté Bush à la
Maison-Blanche semblaient couronner le rêve que
l’extrême droite étasunienne caressait depuis Reagan
: le retour au pouvoir des néoconservateurs, l’un
des groupes de pression les plus influents de ce
secteur, et donc des principaux facteurs de
l’industrie des armements. Le triste et toujours
mystérieux attentat du 11 septembre 2001 a constitué
un puissant prétexte pour déclencher, au titre de la
« lutte antiterroriste », des actions qui auraient
fait pâlir d’envie les stratèges du IIIe Reich.
Le moment était venu de renforcer la guerre
psychologique et d’affiner la manipulation de
l’opinion publique. Les fameuses « usines à penser »
néoconservatrices allaient travailler avec une très
grande précision pour faire en sorte que le peuple
étasunien et ses législateurs et, autant que faire
se peut, le reste du monde appuient et secondent les
plans expansionniste et les visées de contrôle
universelle de l’administration Bush. A cet égard,
les techniques de l’information et de la
communication en général, et l’Internet en
particulier, auraient un rôle sinistre à jouer.
Sans le moindre scrupule, le Pentagone a décidé
d’ajouter une quatrième armée, celle du cyberspace,
aux déjà classiques armées de terre, de l’air et de
mer.
Le détonateur de cette décision a peut-être été le
fait que la cybertoile n’a pas répondu dûment à la
guerre psychologique déclenchée par l’extrême droite
à la suite des événements du 11 septembre : les
opérations de presse et d’information si
soigneusement peaufinées pour fomenter dans tous les
médias un hystérie belliciste se sont heurtées à
d’innombrables messages lancés sur l’Internet
provenant des secteurs pacifistes du monde les plus
divers et s’opposant à cette idéologie.
Il a été tout aussi surprenant de constater que même
le public étasunien, las d’avaler les nouvelles
élaborées par les transnationales de la presse
traditionnelle, s’est mis à chercher sur l’Internet
des opinions différentes de celles que la
Maison-Blanche préparaient soigneusement sur tous
les médias.
Cette grande escalade belliciste de l’administration
étasunienne lancée sous prétexte d’une « croisade
antiterroriste » (qui, soit dit en passant, ne
concerne les auteurs avoués d’avoir fait exploser un
avion de passagers en plein vol, avec un bilan de
soixante-treize innocents tués) recourt aux
possibilité des technologies actuelles, dans toute
leur diversité et leur portée, pour renforcer le
contrôle sur des gouvernements, des entreprises et
des personnes, voire sur le peuple étasunien
lui-même.
A la suite des événements toujours non éclaircis du
11 septembre 2001, la droite néoconservatrice a créé
le département de la Sécurité intérieure qui
chapeaute vingt-deux organes correspondants
employant plus de dix-huit mille personnes.
À partir de la crise des Missile, et en réponse aux
difficultés qu’éprouvait Kennedy en matière de
communications, les organes de sécurité ont prêté
une attention spéciale à cette question. De nos
jours, la plupart d’entre eux sont liés d’une
manière ou d’une autre aux TIC, servent de
conseillers du gouvernement et, ce qui est le plus
important, sont formés des présidents des
principales sociétés prestataires de services de
communication, de sociétés de technologies de
l’information, financières et aérospatiales.
Ces agences, à la demande du gouvernement qui leur
alloue des fonds énormes, ont mis au point des
moyens et des programmes en vue de renforcer les
technologies existantes et de créer de nouvelles
possibilités d’interception des communications,
d’accès aux systèmes et aux bases de données, des
systèmes d’identification et de suivi de véhicules
et de personnes.
Ces
complexes entrelacés incluent des systèmes
d’antennes, des stations d’écoute, des radars et des
satellites, soutenus par des sous-marins et des
avions espions, tous liés à des superordinateurs et
à des applications spécialisées.
En
réponse, l’Europe met aussi au point son projet à
elle, tout aussi irrationnel, poursuivant les mêmes
objectifs et doté des mêmes moyens.
Il
serait naïf de croire que les sociétés prestataires
de services et de technologies à ces agences ne
fournissent pas des informations qui permettent à
celles-ci de faire leur travail de renseignement et
d’espionnage. Sachez qu’au titre du Patriot Act, le
gouvernement est en droit d’exiger des informations
(secrètes ou non) de toute entreprise s’il les juge
d’intérêt pour la sécurité nationale.
La presse a divulgué l’an dernier plusieurs
nouvelles éclairantes à cet égard.
Dont la prétendue relation secrète existant entre
Google, le populaire moteur de recherche d’Internet,
avec les services de renseignement étasuniens : il
fournirait censément des bases de données contenant
des informations variées sur ses usagers, sur les
données personnelles, leurs mots clefs, leurs
préférence en matière de recherche, de sites visités
et de modèles de conduite, tout en refusant l’accès
à ses bases quand il s’agit de combattre la
pornographie.
Ou encore que Microsoft, la société qui a mis au
point le système d’exploitation installé dans 90 p.
100 des ordinateurs du monde collabore, de son
propre aveu, avec les services secrets étasuniens.
Bill Gates vient d’affirmer que les partisans des
logiciels libres sont les communistes modernes.
Tout CECI multiplie d’une manière menaçante le
pouvoir déstabilisateur de l’empire. L’humanité
devra être très attentive et suivre ce processus de
près.
Pour Cuba, qui est en plus victime d’un blocus
renforcé, de la Commission d’aide à Cuba libre et du
Plan Bush d’annexion – doté maintenant de clauses
secrètes – le phénomène n’est pas nouveau. Les
moyens changent, mais les objectifs restent les
mêmes que ceux que José Martí avait dénoncés en 1892
:
Notre ennemi a son plan à lui : nous soulever les
uns contre les autres, nous disperser, nous diviser,
nous étouffer. Voilà pourquoi nous avons notre plan
à nous : nous montrer de toute notre hauteur, nous
resserrer, nous joindre, le contrer, rendre enfin
notre patrie libre. Plan contre plan. Sans plan de
résistance, on ne saurait contrer un plan d’attaque.
»
La Révolution cubaine a constamment dû contrecarrer
les plans les plus pervers, et recourir à des
mesures et à des actions tous azimuts en matière de
sécurité. Les exemples en seraient innombrables.
Face à ces nouvelles menaces, le pays, bien décidé à
progresser, devra remodeler des stratégies et des
actions qui devront lui permettre de toujours mieux
accroître la sécurité de ses réseaux et la formation
permanente de son peuple. Nous maintiendrons le
postulat qui a garanti notre sauvegarde et que Fidel
avait résumé comme suit dans son Rapport au Premier
Congrès du Parti :
« Tant que l’impérialisme existera, le Parti, l’Etat
et le peuple prêteront la plus grande attention à la
défense.
Notre Révolution ne baissera jamais la garde.
L'histoire enseigne, on ne peut plus éloquemment,
que ceux qui oublient ce principe ne survivent pas à
cette erreur. »
Face à la politique rétrograde de l’empire, les
forces progressistes du monde se consolident, de
nouveaux dirigeants engagés aux côtés de leur peuple
voient le jour et le sentiment d’unité pour un monde
meilleur s’accroît.
En Amérique latine, les rêves d’indépendance et
d’intégration de nos grands hommes commencent à se
matérialiser. Face à des siècles d’exploitation
étrangère, au néolibéralisme qui a montré son échec
et aux traités de libre-échange annexionnistes comme
la ZLEA, on voit naître, sous l’égide de
l’Alternative bolivarienne pour les Amériques
(ALBA), de nouveaux projets d’intégration et de
collaboration à forte dimension sociale et à
perspective humaniste, solidaire et
internationaliste.
Les technologies de l’information et de la
communication seront aussi au cœur de cette volonté
d’intégration régionale. Il sera indispensable de
nouer des alliances stratégiques pour faire face aux
tentatives hégémoniques sur ce nouveau champ de
bataille et pour renforcer la souveraineté de nos
peuples. Ce qui permettra de dégager des solution
systémiques qui, non contentes de devenir des
mécanismes efficaces et efficients dans
l’utilisation de ces technologiques, permettront de
minimiser les risques qu’elles impliquent et
d’empêcher à temps que, comme le disait José Martí,
les Etats-Unis « ne retombent avec cette force de
plus sur nos terres d’Amérique ».
Ces technologies, compte tenu des risques qu’elles
entraînent, deviennent l’un des nouveaux mécanismes
d’extermination globale, bien que, paradoxalement,
elles soient indispensables pour poursuivre sur la
voie du progrès. Voilà pourquoi notre pays incorpore
le concept de Réseau Cuba, en tant qu’expression des
résultats qu’il a obtenus et continuera d’obtenir.
Il
nous faut dompter le cheval sauvage des nouvelles
technologies et mettre l’information et la
communication au service de la paix et du
développement.
Je
vous remercie.
Statement by Ramiro Valdés Menéndez, Minister of
Informatics and Communications at the opening of the
12th Editions of the Information Technology
Convention and Fair 2007
Distinguished guests,
Ladies and Gentleman,
We
warmly welcome you to this 12th Edition of the
Information Technology Convention and Fair 2007, and
feel sure that this will provide the perfect context
in which to exchange scientific and professional
experiences and practices.
For
being here with us, we would like to thank the
delegates from international and regional
organisations, representatives of governments and of
the academic sector, businessmen, non-governmental
and professional organisations and all the
personalities and guests who have come from all
around the world to be at this event and who today
honour us with their presence.
Our
thanks also go out to the national delegates,
organizers, support staff and, in general, all those
who have worked to make this important event
possible.
On
the agenda of this Convention are congresses,
conferences, workshops, seminars and meetings on the
most current and pressing topics related to
Information Technology and Communications . Both the
issues to be discussed and the authority and
commitment of the participants foretell that the
motto of this event will be upheld:
“Information Technology and Communications and their
Contribution to a Better World”.
Something which also surpasses, although does not
yet fulfill our goals and desires, are the results
that our country now displays, with complete
modesty, in the field of Information Technology and
Communications.
This all has a highly social character, completely
unrelated to any manifestation of consumerism, as a
new kind of specialist is being trained, who is
completely committed and possesses ethical values
far removed from the patterns promoted by the
globalized and neoliberal world.
The
substantial improvement of the technological
infrastructure and the massive and profound
programme to train human capital from an early age
are examples of the great effort made by the
Socialist State to rapidly informatize Cuban society
as a means of increasing the quality of life,
efficiency and competitiveness of the country,
guaranteeing the stability, reliability, vitality,
security and inviolability of these technologies.
By
means of an example, it is worth mentioning the more
than eleven thousand students currently training to
a high professional level in our higher education
centres; the IT Polytechnic Universities which are
teaching some 38 000 pupils of intermediate
education; and the 660 Computer Youth Clubs, located
throughout the country, which have trained more than
one million Cubans of all ages.
Work is also being done in other key areas. For
example, in the technological infrastructure our
communication networks will continue to improve, and
the range of equipment available will be increased
and modernized, with priority being given to the
sectors of greatest social relevance: health
centres, education, cultural and scientific
institutions, among others. In the education sector,
all schools now posses IT and audiovisual resources
such as learning tools, even in the most remote
centres, which run off solar power, and only have
one pupil.
But
perhaps the element most deserving of merit is the
situation in which this development has taken place;
under the cruelest and longest standing economic,
commercial and financial blockade ever known to man,
and whose terrible and genocidal actions have
intensified with the current out-of-control
administration.
Internet access in Cuba dates back to 1996, when the
US government, under section II of the Toricelli Law
and enthusiastic about the destabilizing effect they
imagined this medium would have, granted Cuba an
access license. Today, despite the fact that
international fibre optic cables run very close to
Cuban shores, the rules of the blockade prevent
connection to these, meaning that the nation is
forced to use a satellite channel with a mere 65
Mbps broadband for output and 124 Mbps for input.
Connection via fibre optics would not only permit a
faster connection, but also significantly lower
costs.
These same rules state that any new addition to or
modification of the channel require a license from
the US Department of Treasury.
Internet, as a common global area, certainly has
some big challenges to overcome; not just those
relating to its use by mankind as a whole, and the
consequent inclusion of all countries in the
management of it, but also relating to the
eradication of universally condemned scourges, such
as the diffusion of pornography, encouragement of
terrorism, racism, fraud, spread of fascist
ideologies and any kind of manifestation of
cybernetic crime.
However, the rationality of the human spirit must
prevail. The Net is not only giving a means of
expression to those sectors silenced by the mass
media, but is also spreading important messages in
favour of aspects of crucial importance to
humankind, such as peace, protection of the planet
and justice, to give but three examples. Veritable
communities of exchange, solidarity and cooperation
are emerging in a wide range of areas of human
knowledge, of which the Cuban networks are notable
examples.
But
another great challenge, hushed up by rich
countries, is to eliminate its selective and elitist
character, which is now bringing the inequalities
and limitations of the real world to cyberspace,
thus creating what has become known as the “digital
gap”.
There are millions of people around the world who
are very far from becoming “internauts”, when they
don’t yet know how to read or write, and their great
daily struggle is surviving hunger, thirst and
disease. With the political will of the governments,
international cooperation and a minimum amount of
the resources that the so-called developed world
currently squanders on publicity, over consumption
and the weapons campaign, the Internet could become
a vehicle for the implementation of a cultural and
educational revolution that promotes knowledge and
coveys the education, culture, cooperation,
solidarity and ethical and moral values that this
new century needs, encouraging the most noble human
sentiments and casting aside the inhuman, selfish
and individualist conducts imposed by the capitalist
system, headed by the United States.
The
indicators used to measure the “digital gap” should
be revised and adjusted to the level of development
achieved by the ITC. It is not right to say that the
gap is closing when the parameters used for
comparison are more than five years old. It is
shameful to hear that telephonic penetration in
Africa is growing more than in Europe, when
countries in the old continent have more than one
line per capita. Why not talk of the disparity in
the levels of ITC use? Why not include recent
technology such as Third Generation (3G) or
broadband in the indicators?
With regards to the technological infrastructure,
the US blockade not only prevents us from acquiring
equipment and IT programmes from American companies,
but also, due to its extraterritorial nature, also
persecutes our commercial operations with companies
of other nationalities, even in the most distant
regions. Using pressure and blackmail, they attempt
to destroy any commercial transaction with Cuba.
The
persecution extends to the Web. Its no-longer just a
matter of the Office for the Control of Foreign
Assets of the Department of Treasury, which keeps
watch and prevents American citizens and
institutions from using the Web as a means by which
to perform transactions with Cuban institutions;
blocks are also put, with the same brazenness, on
attempts to download software and information
(including free downloads), if the IP number is
identified as being from Cuba.
It
is fallacious that this same government should talk
of reducing the “digital gap” and of “free access to
the ITC”.
With the premise that knowledge is the patrimony of
mankind, it is imperative that the presence and
distribution of informational capital and access to
this be democratized.
Cuba will not give in. Over more than forty years of
blockade, we have learnt to dodge a wide range of
obstacles with equanimity and intelligence. One
precept has characterized the socialist state: the
creative, just and equitable social distribution of
every scarce resource.
In
this sense, the country has organised the rational
and efficient use of the resources, both in terms of
equipment and connectivity, on a mass social scale.
This is how key sectors such as health, education,
scientific centres, cultural institutions and
companies are prioritized, an option which is
universally recognized as a valid alternative for
the countries euphemistically known as “developing”
nations, and which the experts have labeled the
“social appropriation of the ITC”.
Many governments, who although they don’t have the
limitations of the blockade, lack resources, could
have done so much if they didn’t compulsively and to
the letter follow the models of capitalist use and
consumption!
Maybe their “statistics” wouldn’t improve, at least
those usually recognized, but they would surely
manage to bring technology to the community as a
whole and reduce their dependency on consumption
patterns that bear no relation to our situations.
Distinguished guests,
The
constant failure of the empire’s destructive actions
and plans, in the face of the firm stances of our
people, are only too familiar with the frustration
that the reinforcement of the Cuban Revolution and
the growing consolidation of the left-wing movements
in Latin America cause them. These situations enrage
them and intensify their hegemonic designs,
multiplying their efforts of destruction in a
dangerous and irrational manner.
With the fraudulent elections and consequent arrival
of Bush as president, the dream held so dear by the
American extreme right since the time of Reagan
became true. The neo- conservatives, one of the most
influential pressure groups of the American extreme
right, were going back to the White House, and with
them were the main exponents of the American arms
industry. For them, the sad and still mysterious
9/11 attack constituted a powerful pretext under
which to begin, with the motto of the “fight against
terrorism”, actions that would have shocked the
strategists of the Third Reich.
This was the time to intensify the psychological war
and define the manipulation of public opinion. The
so-called neo-conservative “think tanks” worked with
extreme precision to ensure that the American
people, their legislators and the world, if
possible, would support and second the
Administration’s expansionist plans and designs for
universal control. Information Technology and
Communications in general and the Internet in
particular would have a somber role to play.
The
Pentagon was quick to announce its decision to add a
fourth army to the specialized corps of the
conventional war. The classic elements: land, air
and sea are now joined by Cyberspace.
Perhaps this decision was sparked by the
insubordination on the Net of the Psychological War,
implemented by the extreme right as a result of the
events of 9/11. The so-called press and informative
operations, so carefully prepared to instigate an
atmosphere of war via the media, collided on the
Internet with innumerable messages against this
ideology sent by a wide range of pacifist sectors
around the world.
Maybe the other big surprise has been to see how the
American public, tired of swallowing the news
written by the traditional transnational press
organs, went on the internet to look for alternative
opinions from those which appeared in the mass
media, after having been carefully prepared in the
White House.
In
this great bellicose escalade created by the US
government and protected by the so-called “crusade
against terrorism” (which, by the way, doesn’t even
target criminals who have confessed to blowing up a
commercial flight with 73 innocent people on board),
the range and scope of the current technological
possibilities are used to step up the control over
governments, companies and individuals, including
the American people themselves.
Following the still-unclear events of 9/11, the
neo-conservative right wing created the so-called
“Department of Homeland Security”, the DHS, which
coordinates 22 agencies of the US security system,
with more than 18 thousand employees in its central
offices.
As
a result of the Missile Crisis and in response to
the communication difficulties experienced by
President Kennedy, the security agencies have given
special attention to this matter. Today, the
majority of these agencies are linked, in one way or
another, to the Information Technology and
Communications, they act as government advisers and
what is most important is that they comprise the
presidents of the main communication providers, as
well as of IT, finance and air and space companies.
These agencies, at the request of the government and
with the assignation of huge funds, have developed
various methods and programmes to strengthen
existing technologies or create new possibilities of
intercepting communications, systems access and data
bases, vehicle and personal identification and
tracking systems. These complex networks include
antenna systems, interceptor stations, radars and
satellites, supported by submarines and spy planes,
all linked to super computers and specialised
applications.
On the other side of the Atlantic, and in response
to this, Europe is developing its own project, with
the same resources, objectives and an equal amount
of irrationality.
It
would be very naïve to think that the service and
technology providers, in their collaboration with
the aforementioned agencies, weren’t facilitating
information which makes the espionage and
intelligence work of these agencies possible. Bear
in mind that in accordance with the stipulations of
the “Patriot’s Act”, the government is authorized to
demand information (secret or otherwise) from any
company, if they consider it to be in the interest
of national security.
Last year, the press published several stories which
illustrate this issue very well:
One
of these referred to the supposed secret
relationship between Google, the popular internet
search engine, and the US intelligence community.
According to the media, the search engine
facilitates data bases containing varied information
about their users: personal details, key words,
search preferences, sites visited and behavioral
patterns.
However when attempts are made to combat the scourge
of pornography, it will not allow access to its
bases.
Another news item is related to the acknowledgment
made by Microsoft of their collaboration with the US
secret services. The press referred to the fact
that, for the first time, the company responsible
for the development of the Operational Systems
installed in 90% of computers worldwide,
acknowledged their exchanges and collaboration with
the security agencies.
Not
long ago, Bill Gates declared that those in favour
of open software are the new communists.
These actions bring the destabilizing power of the
empire to threatening new levels. Mankind must be on
the alert and follow this situation closely.
For
Cuba, also a victim of the intensification of the
blockade, the creation of the commission for
transition in Cuba and the so-called “Plan Bush”,
-which now contains secret clauses -, this
phenomenon isn’t new. The means change but the
objectives remain the same as those denounced by our
José Martí in 1892:
“Our enemy is obeying a plan: to provoke us,
disperse us, divide us and suffocate us. That is why
we obey a different plan: to show how tall we stand,
to come together, unite, defy them, free out
homeland at last. Plan against plan. Without a plan
of resistance it is impossible to defeat a plan of
attack”.
Throughout its history, the Cuban Revolution has
been forced to dodge the most perverted of plans, a
key to which have been the security measures and
actions that it has taken on all fronts. The
examples would be never ending.
Faced with these new threats and the country’s
resolute desire for progress, it is necessary to
remodel strategies and actions that will help to
ensure the constant growth of the security of our
networks and the permanent preparation of our
people. In this context, we will continue with the
same stance that has guaranteed our safety on other
fronts and which comrade Fidel summed up in the
Central Report to the First Congress of the Party:
“As
long as there is imperialism, the Party, the State
and the people will give their utmost attention to
the defense services. The revolutionary guard will
never cease in its vigilance. History shows us with
all too much eloquence that those who forget this
principle do not recuperate from their mistake”.
Faced with the empires backward policy, the
progressive forces of the world are strengthened,
new leaders committed to their people are emerging,
and the sense of unity is increasing, all for a
better world.
In
Latin America, the dreams of integration and
independence of our martyrs are beginning to come
true. In resistance to centuries of foreign
exploitation, the failure of neoliberalism and the
annexationist Free Trade Agreements (FTAA), new
integrationist projects of collaboration that have a
marked social dimension and a humanistic, supportive
and internationalist perspective are emerging, under
the Bolivarian Alternative for the Americas (ALBA)
Information Technology and Communications will also
be at the centre of the area’s integrationist plan.
It will be necessary to find the strategic alliances
needed to confront hegemonic attempts in this new
battle field, and which make it possible to put a
new seal on the sovereignty of our peoples. This
will make it possible to find new systematic
solutions which, as well as becoming effective and
efficient schemes for the use of these technologies,
will also minimize the risks that they will incur,
and allow for the timely prevention of the United
States, as José Martí said, landing, with more
force, on the land of our America”.
These technologies constitute one of the tools for
global extermination, as despite the known risks
that they incur, they are also necessary to continue
to advance down the path of development. Therefore,
our country is incorporating the concept of the Cuba
Network as a means of expressing the results which
we have so far achieved and will continue to achieve
in the future.
The
wild horse of the new technologies could and must be
controlled, and Info-communications must be used to
serve peace and development.
Thank you very much.
(Minrex) 13-02-2007
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