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19º FESTIVAL INTERNACIONAL DE
BALLET
POR MIREYA CASTAÑEDA —de
Granma Internacional— Fotos de Ahmed
Velázquez
EL
argentino Jorge Amarante ha quedado tan atrapado
por la coreografía que confesó a esta publicación
cómo ahora, cuando escucha música, se ve haciendo
obras más que bailando.
Formado
como bailarín clásico, es primera figura del
Ballet Estable del Teatro Colón, además, el año
pasado formó su propia compañía independiente,
integrada con bailarines del propio Colón, donde
puede montar sus obras.
La entrevista con
Granma Internacional versó en lo
fundamental con esta faceta de su carrera, pues
fue concertada al haber ganado con Punto de
encuentro el Premio del 4º Concurso
Iberoamericano de Coreografía 2004, el cual,
además de una gratificación monetaria, incluye su
puesta en escena en el Festival Internacional de
Ballet de La Habana.
G I: ¿Cómo ha sido el tránsito
a la coreografía?
JA: En
cierta manera, en un pedacito de mi corazón, soy
revolucionario. Soy crítico. En 1986, a los 16
años, impulsado por mi padre, hice mi primera obra
(Alfonsina y el mar), pero en serio, por
convicción, comencé en 1995, porque notaba que el
Colón se dedicaba a obras muy viejas, que fueron
buenas en su momento, pero no son atemporales.
Ingresé en el Taller coreográfico del Teatro,
primero para ir desahogándome y luego para buscar
un nuevo lenguaje y que se viera que había una
movida desde abajo. De a poco fue una trampa.
Ahora cuando escucho música me veo haciendo obras
más que bailar.
G I: ¿Qué le ha significado
ganar el Concurso?
JA: El
estar premiado es ya un logro, más allá de lo
monetario que tiene el Concurso. Lo primordial es
estar con el Ballet Nacional de Cuba, de los
mejores del mundo, y agregándole la importancia de
estar en el Festival, donde se confronta con el
público cubano e internacional.
G I: ¿Pensó la obra para el
Concurso?
JA: Sí,
así fue. Desde hace dos años lo conocía. Es un
concurso complejo, pues además de ser una pieza
inédita, hay que presentar la grabación, y esto
implica bailarines y filmación. Es monetariamente
difícil. De cualquier manera, venía con ganas de
hacer Punto de encuentro, la tenía
concebida para 25 minutos, pero siguiendo las
bases la llevé a 15.
G I: Háblenos de
sus características
JA: La
pieza no tiene historia que contar, pero está
basada en un momento de lo que es nuestra sociedad
actual y pasada. Está imaginada en un elemento
esencial, las mesas, que para mí son el punto de
encuentro, de reunión, de la familia, los
amigos.
G I: ¿La música?
JA: Con
respecto a la música me inspiré en los profundos
lazos que tenemos con España, Italia y Portugal.
Me remonté a la música antigua española (Antonio
de Cabezón, Antonio Martín, Diego Ortiz y una
pieza anónima), música hermosa y no tan difundida
como la italiana, por ejemplo.
G I: ¿El estilo?
JA: Soy
un bailarín clásico y por ahora no me puedo
desprender de esto. La obra es bastante lineal
dentro de mi lenguaje. No soy prolijo en las
formas. Utilizo estéticas neoclásicas, pero
también modernas.
G I: Precisemos sobre el
lenguaje
JA: He
puesto énfasis en los brazos, el torso, la
comunicación con las miradas, y no mucho de
trabajo con las piernas. Recuerde que el elemento
central son las mesas.
G I: ¿Cómo le ha ido en el
montaje con los bailarines cubanos?
JA: Ha
sido algo especial, porque la obra tiene sus
complejidades. Resultó que cuando llegué ya estaba
montada. El trabajo de los maitres ha sido
excepcional. Sólo he tenido que precisar mis
matices y algunos pequeños movimientos de port
de bras. Estoy muy contento con el
resultado.
G I:
¿En qué se diferencia Punto de encuentro
de sus coreografías
anteriores?
JA:
Trato de ser lo más personal posible. Ahora en la
danza se fusionan distintas corrientes. Más allá
del lenguaje trato de hacer en cada una un mundo
distinto, individual, personal. También los temas
son diferentes, no sólo los movimientos, la
estética. Cada obra está inspirada en una
experiencia mía, un momento vivido, trato de
transmitir mis sentimientos. Por suerte el Hombre
todos los días no es igual.
G
I: Precisamente de sentimientos ¿cuáles le
despierta el Festival?
JA:
Algo grandioso. No me sorprende por el impulso que
Cuba, sus habitantes, logran en el deporte, la
danza. En Buenos Aires no tenemos un Festival
Internacional de Ballet a pesar de nuestra
historia. Es necesario que puedan seguir
haciéndolo. Aquí podemos tener una confrontación
artística, un diálogo muy
positivo.
G
I: Sin embargo, este año les fue negado el permiso
a bailarines y compañías norteamericanas para
venir al Festival
JA: La
política de Estados Unidos en los últimos años se
viene desarrollando de forma extraña. Soy
argentino y no creo ni en el bloqueo ni en la
discriminación. Estados Unidos se dice un país
democrático y debe serlo para todos los puntos.
Culturalmente es algo que no debía suceder. Me
parece erróneo.
Hace doce años Jorge
Amarante se presentó en el Festival Internacional
de Ballet de La Habana como integrante de la
compañía de Julio Bocca, ahora regresa como
coreógrafo con una pieza propia, ganadora,
original y plena de belleza y sensibilidad. Otro
Punto de encuentro en la cita mundial de la
danza.
(Granma) 1 de Noviembre de 2004
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