|
La Habana, 14 jul (PL) El músico cubano Compay
Segundo, uno de las figuras emblemáticas de la cultura cubana,
murió hoy en esta capital cuando apenas le faltaban unos meses
para llegar a los 96 años, que cumpliría en noviembre.
Su estado de salud sufría un deterioro sucesivo
en los últimos meses debido a un desajuste metabólico agudo
con insuficiencia renal que desencadenó en un cuadro severo y
complicaciones como la elevación del PH y de los niveles de
creatinina.
Al no poder eliminar los desechos tóxicos, su
sangre se fue contaminando.
Francisco Repilado -su verdadero nombre-
falleció en su casa de Miramar donde permanecía recluido al
abrigo del afecto de sus familiares y rodeado de su música,
premios, distinciones y los recuerdos acumulado a lo largo de
su vida.
Oriundo de la provincia de Santiago de Cuba, en
el extremo oriental de la Isla, su última voluntad fue que sus
restos reposaran en esa tierra, a la que se sentía
estrechamente ligado, y que la Banda de esa ciudad, de la cual
fue primer atril y clarinetista, acompañara sus restos en el
tránsito al cementerio de Santa Ifigenia.
Su muerte deja un vacío irrecuperable en la
música cubana, en la que permanecerán para siempre piezas como
Macusa y el Chan Chan que le ha dado la vuelta al mundo.
También quedará la imagen de su permanente sonrisa.
Compay Segundo tuvo en vida las máximas
distinciones que otorgan el Estado y el ministerio de cultura
cubanos, entre ellos la Orden Félix Varela de primer grado.
Después de los 90, su trayectoria registró un
nuevo despegue con el Proyecto discográfico Buena Vista Social
Club, que le valió un Grammy en 1998. En 2001 fue nominado por
su álbum Las flores de la vida. (Trabajadores)
|