La Habana, 14 jul
(PL) El cubano Compay Segundo (Máximo Francisco Repilado
Muñoz) es el trovador más viejo y famoso del mundo.
Nacido en 1907,
tiene el dulce perfume de lo antiguo. Hereda el abolengo de
los trovadores tradicionales de Santiago de Cuba, cuna del son
y del bolero. Posee la mirada de adolescente maldito, pero la
compostura de un lord inglés. Está más de moda que las
estrellas del pop: Madonna y Michael Jackson.
Trovadores ha habido
muchos, pero Compay es el mito, la leyenda viviente. Vamos a
rastrear con el señor Francisco Repilado, en una de sus cortas
estancias en La Habana "pues últimamente está casi siempre
actuando en el exterior", casi un siglo de música cubana, una
vida musical.
-¿Cómo se inicia
este nuevo renacer de Compay Segundo, la trova y el
son?
-En 1992 comienza a
crearse en España un ambiente favorable para la trova y el son
tradicional e invitan a viejos y respetables músicos. Algunos
disqueros avisados y con luz larga empiezan a reeditar
colecciones de discos viejos de son. Eso va generando una
curiosidad. Europa estaba agotada de los sonidos de las
estridencias electrónicas y la gente va echando la mirada
hacia atrás, en busca de la esencia de las flores, de la
música natural, original.
-¿Cuándo entra
Compay Segundo en el escenario español?
-Yo me integro en
1994 en el encuentro entre el son cubano y el flamenco, que
organiza la Diputación de Sevilla.
-Pero, el gran
momento de Compay Segundo justamente cuándo lo debemos
situar...
-Se alcanza cuando
en 1995 Santiago Auserón edita la antología de Compay Segundo.
Y el boom se logra con el Premio Grammy, con el disco Buena
Vista Social Club, en 1997, dentro de la categoría de música
tradicional.
-¿Cómo recibe el
boom?
-Imagínate, es como
un bombardeo, saltamos de las montañas a la fama, recorrimos
medio mundo, nos paramos en los escenarios más exigentes y
príncipes nos invitan a sus grandiosas fiestas. Pero te digo
que yo sigo siendo sencillo, como si estuviera empezando.
Precisamente nos aprecian por esa sencillez y naturalidad. Yo
le sigo cantando a todos los cubanos, como lo hice, en tiempo
de juventud, por toda Cuba.
-Vamos a hacer una
retrospectiva, para remontarnos a aquellos tiempos de niñez,
de juventud, de ilusiones.
-Cuando yo nací, en
el pueblo minero de Siboney, Santiago de Cuba, de 1907,
comenzaba la etapa de posguerra, todo era muy pobre. La música
que se escuchaba en su mayoría venía de Europa. De Cuba se iba
imponiendo el danzón, se escuchaban habaneras, guarachitas,
congas y algunas rumbitas. No faltaban las canciones
trovadorescas, los boleros.
"Eran tiempos muy
románticos, saludábamos con el sombrero a las señoritas, y si
una te gustaba, le echabas el sombrero al suelo. Si ella te
correspondía, pisaba una parte del ala del sombrero, el ala
na"ma. Y cuando no te quería, se acabó el sombrero. Yo
transmito esa atmósfera, que el público percibe y
disfruta."
-Cuénteme la
experiencia artística con tantas figuras
legendarias.
-A "Ñico Saquito" lo
contacté en Santiago de Cuba, hicimos un quinteto, tocábamos
en las peñas, nos ofrecían ñame con bacalao "comida de
trovadores", también macho (cerdo) asado con plátanos fritos
(tostones) y mucho ron cubano. "Miguel Matamoros fue vecino
mío, en La Habana, un indio gallardo que se daba aires de
Gardel. Era el rey del son, por eso me uno a su conjunto. A
Benny Moré lo vi trotando por las calles y bares de La Habana
Vieja, después trabajamos juntos con Matamoros. Cantaba como
nadie, es lo máximo de Cuba en la música, nunca habrá nadie
como él. Con Lorenzo Hierrezuelo formé en 1938 el cuarteto
Hatuey, integrado también por Marcelino Guerra (Rapindey) y
Evelio Machín, hermano de Antonio, ese embajador de la canción
cubana en España. En 1949 Hierrezuelo y yo hacemos el dúo, que
permaneció hasta 1955. Es ahí donde yo le hago la segunda con
aquellas antológicas canciones: Macusa, Mi son oriental, Los
barrios de Santiago, Yo canto en el llano.
-Y sobre sus
composiciones...
-Macusa es la
canción que dediqué a mi primera novia quinceañera. Es una
composición que trata el tema de las indecisiones amorosas, de
los amores muertos apenas nacidos. Una canción llena de
idilio, para una mujer que todavía vive y sigue siendo mi
amiga allá en Santiago de Cuba. Esa es una de las preferidas
del Premio Nobel colombiano Gabriel García Márquez.
-Algunos actualmente
han llegado a asegurar que el Chan Chan, con sólo dos acordes,
es la canción de Cuba más difundida en estos momentos,
superando a la Guajira Guantanamera.
-Mira tú, que en
Francia cuando van a brindar, en vez de chin chin, ahora dicen
chan chan, por mi canción que tanto ha gustado. La gente llora
y todo. Tú sabes que las canciones tienen su misterio, su
encanto, su hechizo. Eso no es un asunto de catedráticos, sino
de magia. ¿Tú te imaginas que la juventud de Cuba y de Europa,
que tenía olvidada la música tradicional, que solamente
pensaba en la música rock, ahora vuelva sus ojos sobre sus
abuelos? Eso es un fenómeno.
-Con el paso del
tiempo, la voz segunda se ha ido perdiendo... Esas voces
"gordas" de las décadas de 1940, 1950.
-Los jóvenes no
quieren hacerle "la segunda" a nadie, todos quieren ser
estrellas de la noche a la mañana, mira yo cuántos años tuve
que esperar, cuántos caminos tuve que recorrer, en cuántas
serenatas, saraos y guateques tuve que cantar. Y aquí estoy
empezando, nunca terminando.
-Vamos a hacer un
análisis de la voz segunda.
-Las voces segundas
son naturales, libres, sin movimientos definidos. Voz segunda
por excelencia en Cuba, el genio trovador Sindo Garay, algo
fuera de comparación. Escucha y observa El huracán y la palma,
la manera aleatoria, no lineal de cantar Sindo Garay, algo
digno de estudio.
-Usted también hace
sus aportes en la sonoridad de su guitarra, su querida
"trilina", como le llamaba Ñico Saquito.
-Yo decidí crear un
armónico de siete cuerdas. Consiste en una guitarra con seis
cuerdas y repito la cuerda sol, para lograr un sonido más
armónico. De ahí su nombre de armónico.
-¿Tiene alguna
filosofía para vivir?
-Toda persona debe
tener una filosofía para vivir mejor: Soy un estudioso de la
vida, analizo detenidamente en la cama lo que hice cada día.
Estudio las cosas y la gente, lo cual me evita caer en fallos.
No espero en un rincón la muerte, ella tiene que perseguirme.
Yo voy sacando candela, espero llegar a los 100 años y pedir
prórroga, como hizo mi abuela.
-Sus placeres y
gustos en la vida, y alguno de sus secretos...
-Además de las
comidas criollas de los trovadores que ya te describí, como
que soy de la costa, adoro los mariscos. Te voy a revelar un
secreto: Utiliza el caldo de cocote de carnero, que te dará
vitalidad. Para los placeres hay que tener medida, de lo bueno
no se debe probar mucho, que siempre te quede el deseo que te
dé ánimos a volver a probarlo y no te aburra. Tomo algunos
traguitos de ron y fumo desde niño, enseñado por mi abuela.
Además, ése fue uno de mis oficios, en la fábrica de
Montecristo y H. Upman. Mi tabaco preferido: H. Upman No.
4.
-¿Cómo fue la
experiencia con el rey de la canción francesa, Charles
Aznavour?
-Fue una gran
experiencia. En el disco Calle salud grabamos su obra Morir de
amor, que obtuvo premio nacional de música en España y Disco
de Oro.
-El encuentro con el
Papa en el Vaticano, ¿cómo lo valora?
-Eso fue un sueño
que me propuse, cantarle al Papa, se concibió en el Día de
Jubileo, por el enfermo. Deseo para mi país salud para
todos.
(Trabajadores)