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POR VICTORIO M. COPA
(dpa)
CON
la muerte de Compay Segundo, la música cubana
perdió a uno de sus más singulares intérpretes, un
hombre que conoció la fama ya de anciano y que,
aunque se acercó, no pudo cumplir su deseo de
sobrepasar los 115 años.
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 Con
Michael Douglas y Catherine
Zeta-Jones |
Máximo
Francisco Repilado, nacido en la oriental Seboney
el 18 de noviembre de 1907, fue en los últimos
tiempos el músico en activo de más edad en el
mundo y, con más de 90 años, paseó sus sones y
guarachas por numerosos escenarios, sin abandonar
su sonrisa ni su habano.
Con una
historia musical que comenzó desde niño, este
mulato simpático y cubanísimo de profunda voz de
barítono, se codeó en la Isla con lo mejor de su
generación, incluido el conjunto Matamoros,
"padres" del son, y el dúo Los Compadres, del cual
fue fundador y del que le viene su nombre
artístico, por hacer ahí la voz
segunda.
Compositor
de más de cien piezas, Compay Segundo estudió el
clarinete, instrumento que tocó durante varios
años, aunque desde que fundó su grupo acompañante
fue visto tocando el armónico, una especie de
guitarra de ocho cuerdas de creación
propia.
Aunque
conocido en la Isla desde principios del pasado
siglo, sobre todo en su región oriental, su fama
mundial le llega con 90 años, principalmente en
Europa, afianzada con su inclusión en el Buena
Vista Social Club, ganador de un premio
Grammy.
Por las
ventas logradas obtuvo discos de diamante, de oro,
de plata y de platino y sus composiciones se
mantuvieron semanas en los primeros lugares de las
listas de preferencia en España, Francia y
Colombia, entre otros países.
Uno de sus
CD más elogiado por la crítica fue "Duetos",
lanzado en el 2002, en el que canta a dúo con
figuras reconocidas de la música cubana como Omara
Portuondo, Eliades Ochoa y Silvio Rodríguez, y con
intérpretes extranjeros de la talla de la
caboverdiana Cesaria Evora y del francés Charles
Aznavour.
En los
últimos años no faltó nunca a las "Fiestas del
Habano", en Cuba, donde se subastó su sombrero y
donde entre humidores (conservadores de puros) y
hojas aromáticas recordó sus tiempos de torcedor
(confeccionador de habanos).
En una de
esas fiestas le cantó al presidente Fidel Castro,
quien le tomó el pulso y bromeó sobre su
vitalidad, a pesar de los noventa y tantos
años.
¿“Quién me
lo iba a decir?", se preguntó cuando se vio en el
Vaticano, interpretando su mundialmente conocido
"Chan Chan" frente al papa Juan Pablo II. Poco
después, en Estados Unidos, las estrellas de
Hollywood, Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones,
lo aplaudieron hasta el delirio.
Su
longevidad la explicaba con sencillez: consomé de
carnero y un traguito de ron. Cuando le
preguntaban hasta cuándo pensaba vivir, recordaba
que su abuela murió a los 115 años.
"Cuando llegue a esa edad pediré prórroga",
decía. La muerte, sin embargo, no lo
escuchó.
(Granma) 14 de julio de 2003 |