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en Jefe
Fidel Castro Ruz

 

  

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Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz > Cien Horas Con Fidel

 Cien Horas Con Fidel-Capítulo 17-El derrumbe de la Unión Soviética

 

EL DERRUMBE DE LA UNIÓN SOVIÉTICA

 

EL DESASTRE ECOLÓGICO – ESTADO DE INFRAESTRUCTURAS –
MEDIOCRIDAD INFORMÁTICA – REINO DE LAS MAFIAS –
VIVIR SIN LA URSS

 

 

 

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¿Cómo eran sus relaciones con Gorbachov?

Hubo buenas relaciones con Gorbachev. Raúl lo conocía desde hacía años en ocasión de una visita que realizó a la Unión Soviética y tenía relaciones de amistad con él. Yo hablé mucho con él, lo conocí, conversamos con frecuencia. Se trataba de un hombre muy inteligente, era ésa una de sus características. Con nosotros fue muy amistoso realmente, se portó como amigo, y era visible su respeto por la Revolución Cubana...Un hombre con buenas intenciones porque no tengo duda de que Gorbachev tenía la intención de luchar por un perfeccionamiento del socialismo, no tengo duda de eso.

Pero no consiguió encontrar soluciones a los grandes problemas que tenía su país. Desempeñó, indiscutiblemente, un papel importante en los fenómenos que se desataron en la Unión Soviética y en la debacle posterior. No pudo evitar la desintegración de la Unión Soviética, no la supo preservar como gran país y como gran potencia. (segunda edición pp. 412-413).

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(Tomado del libro "Cien Horas con Fidel, conversaciones con Ignacio Ramonet", editado por Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, Primera edición, La Habana, 2006, páginas 361-362)  ©

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Cuando se derrumbó la URSS muchos predijeron también el derrumbe de la Revolución Cubana. ¿Cómo resistieron ustedes?.

Cuando la URSS y el campo socialista desaparecieron, nadie apostaba un solo centavo por la supervivencia de la Revolución Cubana.

El país sufrió un golpe anonadante cuando, de un día para otro, se derrumbó la gran potencia y nos dejó solos, solitos, y perdimos todos los mercados para el azúcar y dejamos de recibir víveres, combustible, hasta la madera con qué darles sepultura cristiana a nuestros muertos. Nos quedamos sin combustible de un día para otro, sin materias primas, sin alimentos, sin artículos de aseo, sin nada. Y todos pensaban: Esto se derrumba, y siguen creyendo algunos idiotas que esto se derrumba, y que si no se derrumba ahora, se derrumba después. Mientras más ilusiones se hagan ellos y más piensen ellos, más debemos pensar nosotros, y más debemos sacar las conclusiones nosotros, para que jamás la derrota pueda enseñorearse sobre este glorioso pueblo.

Estados Unidos arreció el bloqueo. Surgieron las leyes Torricelli y Helms-Burton, ambas de  carácter extra-territorial. Nuestros mercados y fuentes de suministros fundamentales desaparecieron abruptamente. El consumo de calorías y proteínas se redujo a casi la mitad. El país resistió y avanzó considerablemente en el campo social. Hoy ha recuperado gran parte de sus requerimientos nutritivos y avanza considerablemente en otros campos. Aun en esas condiciones, la obra realizada y la conciencia creada durante años obraron el milagro. ¿Por qué resistimos? Porque la Revolución contó siempre, y cuenta y contará cada vez más con el apoyo del pueblo, un pueblo inteligente, cada vez más unido, más culto y más combativo. (segunda edición pp. 414-415).

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 (Tomado del libro "Cien Horas con Fidel, conversaciones con Ignacio Ramonet", editado por Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, Primera edición, La Habana, 2006, páginas 363-363)  ©


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