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LAS CRISIS MIGRATORIAS CON ESTADOS UNIDOS
LOS ACUERDOS CON REAGAN – CAMARIOCA – MARIEL –
LOS “BALSEROS” – EL NAUFRAGIO DEL 13 DE JULIO DE 1994 –
LOS DISTURBIOS EN LA HABANA DEL 5 DE AGOSTO DE 1994 –
LA LEY DE AJUSTE – EMIGRANTES Y “REFUGIADOS”
Quisiera que abordásemos ahora un problema casi
permanente que tiene Cuba con las personas que
quieren marcharse –por razones políticas o
por razones económicas– y que le ha causado fuertes
tensiones con los Estados Unidos, o sea lo que se ha
llamado las “crisis migratorias”. Me imagino que,
aun antes de la Revolución, siempre hubo gente que
deseaba marcharse a Estados Unidos, ¿no?
Había mucha gente –era tradición– que siempre quería
ir allá; estaba idealizado ese país, por las
películas, también después por la guerra mundial. En
1958, la población cubana registrada oficialmente en
Estados Unidos alcanzaba ya la cifra de unas 125 mil
personas, incluyendo a los descendientes. Eso era
antes de 1959, no hacía tanto tiempo que había
pasado la guerra, el fascismo, el Holocausto, y
todas esas cosas… Ellos daban alrededor de 2 mil ó 3
mil visas, si acaso, al año. El poder, las riquezas,
mucha gente educada en la idealización de los
Estados Unidos, y, sobre todo, la idealización
–acuérdese que es importante– del automóvil, de los
recursos, de los salarios, de todo eso, en una
población en Cuba que no tenía una educación y donde
había un 30 por ciento de analfabetos y
semianalfabetos.
Ese país ejercía una enorme atracción. Y a partir
del triunfo de la Revolución, el tema migratorio, en
especial hacia los Estados Unidos, recibe un impacto
trascendental. Con ese país se establecen entonces,
con relación a este tema, nuevas y conflictivas
relaciones. Se estima que, entre 1959 y 1962, se
marchan a Estados Unidos más de 270 mil personas,
entre ellas miles de médicos, ingenieros, maestros,
profesores, cuadros técnicos… Y una parte de los
primeros 70 mil que se van lo hacen sin mediar
trámites migratorios. Acuérdese que Estados Unidos
había roto sus relaciones diplomáticas con nosotros
en 1961.
(...)
(Tomado del libro
"Cien Horas con Fidel, conversaciones con Ignacio
Ramonet", editado por Oficina de
Publicaciones del Consejo de Estado, Primera edición, La Habana,
2006, páginas 332-333)
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