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Discurso de Hugo Chávez Frías, Presidente de la República
Bolivariana de Venezuela, en el acto de firma de acuerdos
entre Venezuela y Cuba, efectuado en el Palacio de las
Convenciones, el 15 de octubre de 2007, “Año 49 de la
Revolución”
Me agarró un catarro... Pero no fue aquí, ya yo lo traía, lo
traía de La Guajira —le estaba explicando a Raúl. Estábamos
allá en el acto inaugurando el gasoducto transguajiro
Colombia y Venezuela, y ustedes saben que allí la
temperatura, a la sombra, son 45 grados, más o menos.
Entonces, nos fuimos en helicóptero, ya en la tarde, hacia
Venezuela; cruzamos toda La Guajira con las puertas abiertas
y todo, y estaba lloviznando por allá, nos cayó agua, y ayer
terminé de bañarme en agua bendita en "Milfuegos", en
Cienfuegos. Eso parece más bien "Milfuegos" de pasión, de
amor. ¡Qué viva Cuba! (Exclamaciones de: "¡Viva!") ¡Qué viva
Venezuela y qué viva la unidad de nuestros pueblos! (Aplausos.)
Querido hermano, compañero Raúl Castro, vicepresidente de
los Consejos de Estado y de Ministros de la República
hermana de Cuba; Querido Fidel, allá donde estás. How are
you?, Fidel. Buenos días, o buenas tardes ya, son las 2:00
de la tarde. Ese está tomando notas de todo, tomando notas
allá donde está.
Fidel; Raúl; Carlos Lage; Hermanos todos; Comandante Ramiro
Valdés. Ayer nos acompañaba en aquella jornada tan hermosa,
en Santa Clara, en aquel homenaje al Che.
Ramiro fue quien me dijo, cuando nos paramos frente al
Mausoleo donde están los restos del Che: "Mira, Chávez, cada
vez que vengo aquí tengo una costumbre: un minuto de
silencio. Te invito", y le dije: "Vamos", y saludamos,
porque yo soy guerrillero de esas tropas del Che. Me hubiese
gustado en verdad vivir un poco antes y sin duda que a lo
mejor la vida nos hubiese llevado, como nos ha traído, a
este mismo camino. Y luego se me ocurrió, al terminar el
minuto de silencio, cantar una canción; porque el Che está
vivo, el Che venció a la muerte, venció al imperialismo y
hoy vive en este pueblo y en los pueblos de América Latina.
Ramiro Valdés; Yadira García, ministra de la Industria
Básica; Demás ministros; Ministras; Amigos; Hermanos todos;
Señor canciller y amigo Felipe Pérez Roque.
Felipe ayer me comió el pan (Risas). Felipe come mucho (Risas),
y como salimos del Aló Presidente a las 4:00, porque
estábamos por llegar temprano a Cienfuegos, fuimos a un
sitio allá donde nos dieron refrigerio para el camino. Yo me
quedé sin pan, tuve que comer yuca (Risas). Y después
fuentes de inteligencia dijeron que en el carro donde iba
Felipe metieron dos panes (Risas). Bueno, creo que el del
chofer también, ¿no, Felipe? Ese era el del chofer.
Felipe, te salvaste esta tarde, porque íbamos a jugar pelota
esta tarde en un campo que tiene Raúl por ahí clandestino;
pero con esta gripe que tengo hemos suspendido el juego.
Además, hasta que no aclaremos eso de que hay que pitchear a
medio brazo. ¿Ustedes han visto un juego de béisbol que:
"No, hay que pitchear a medio brazo." ¡A brazo completo! (Le
dicen que fue Lage el que lo dijo.) ¡Ah!, Lage fue el que
dijo que era a medio brazo (Lage dice que al duro y sin
guante). Al duro y sin guante, y bateando con la mano (Risas).
Ahora nos vamos a inmolar.
Querido compañero Felipe; Marta; Ministros; Señor embajador,
querido amigo Germán; Viceministros, viceministras y demás
compañeros y compañeras del gobierno de Cuba; Señor
canciller Nicolás Maduro, también come mucho Nicolás (Risas),
los dos juntos...; Demás ministros, ministras, venezolanos,
José Khan, Titina Azuaje, Elías Jagua, Rafael Ramírez,
William Lara, Hugo Cabezas, Jesse Chacón; Viceministras,
viceministros; Señor general Pérez Arcay; demás gerentes de
Petróleos de Venezuela; Presidente de la CVP (Corporación
Venezolana del Petróleo), Elogio del Pino; Presidente de la
Corporación Petroquímica de Venezuela, Saúl Ameliach; Señor
canciller Alí Rodríguez Araque, bueno, te quedó eso, ex
canciller y ahora embajador. Alí Rodríguez, viejo
guerrillero.
Ustedes saben que yo cuando era subteniente andaba en un
batallón antiguerrillero y a uno le daban un librito y le
ponían dangerous, la gente más peligrosa (Risas). Y Alí era
uno de los más dangerous (Risas y Aplausos). Yo andaba
buscando a Alí, de eso hace ya exactamente 30 años, y menos
mal que no lo conseguí, porque lo más seguro es que me
hubiese ido a la guerrilla. Y en verdad, esto es en serio,
nosotros teníamos un plan —en el año 1977— para sumarnos a
un movimiento guerrillero, que ya estaba casi extinguido,
estaba extinguiéndose, quedaban algunos vestigios. Ya había
arrancado el proceso llamado de pacificación (Le dicen que
en 1969). En 1969 comenzó el proceso de pacificación, yo
estoy hablando ya de 1977. Quedaban algunos reductos,
algunos grupos guerrilleros, que luego perdieron el camino
casi todos los últimos grupos, hoy están en la extrema
derecha la mayor parte de esos grupos finales, últimos
reductos, de un movimiento guerrillero, el de Venezuela, que
llegó a tener una fuerza importante, tanto es así que el Che
Guevara —como Fidel ayer lo relataba, y me contó otros
detalles más en la reunión de antier— estaba pensando irse
primero a Venezuela, la Venezuela de 1964, 1965, antes de
pensar en el viaje a Bolivia.
Alí, querido amigo; Embajador; Jóvenes estudiantes;
Maestros; Trabajadores; Médicos; Profesores;
Estudiantes venezolanos. ¿Están aquí, no? (Aplausos.)
Algunos estudiantes venezolanos están cursando estudios en
distintas universidades y escuelas de Cuba. Ayer me los
conseguí.
Esa travesía desde Santa Clara hasta Cienfuegos, a pesar de
la lluvia, fue muy muy hermosa. Yo no aguanté, sé que mi
médico estaba inquieto —ya yo andaba con la gripe y estaba
lloviendo, y duro—; pero cómo uno va a permanecer dentro de
un carro y pasar por ahí como una estela, habiendo miles de
personas bajo la lluvia, hasta ancianas, ancianos, niños,
hombres y mujeres. Así que yo no aguanté y le dije a Lage: "Lage,
vamos a bajarnos", y de inmediato nos bajamos en Ranchones
(Le dicen que Ranchuelo) A mí me sonó Ranchones, rancho
grande (Risas). Ranchuelo. Después más allá nos bajamos en
Cruces y luego en Palmira. Bueno, en Palmira no nos bajamos
porque ahí sí es verdad que estaba cayendo un diluvio y
estábamos sobre la hora ya. Y cuando regresamos en la noche,
todavía había gente por todas esas calles de Cienfuegos;
claro, tomamos el avión y regresamos a La Habana.
Pues me conseguí estudiantes venezolanos allá en el acto de
la refinería, unas estudiantes, unas muchachas venezolanas
que están allá en Cienfuegos estudiando Medicina, y al lado
la señora dueña de la casa —que, además, es su profesora—
donde ella está viviendo, una muchacha de los valles del Tuy.
Y ahí estaban unas ecuatorianas también con su bandera del
Ecuador.
Pasamos un momento doloroso, doloroso. Coincidencia, en esa
esquina donde me bajo, viene una señora y me abraza, y
resulta que llora, llora y llora, y yo la agarro, la abrazo
y pido agua, porque ella se ahogaba en llanto. Nos
preocupamos mucho, Lage y yo la agarramos y llamamos al
médico. Resulta que luego que pasa su llanto y puede hablar
un poco, su hijo murió en Venezuela, en la jornada de las
misiones. Quiero rendir tributo, pues, a esa mujer, a su
hijo y al pueblo cubano, que no ha dudado en dar incluso la
vida y la sangre en muchas ocasiones por cooperar con la
liberación de otros pueblos (Aplausos).
La juventud; Invitados especiales; Señores de los medios de
comunicación; Amigas y amigos todos:
La última en Estados Unidos es esta, ¿ven? (Muestra foto.)
Aquí falta Fidel, voy a solicitar allá que metan a Fidel
aquí en esta foto. Mira, son unas vallas —esto es en
Atlanta. Ustedes no la van a ver porque es muy pequeña, pero
las cámaras de televisión creo que tienen una cosa que
llaman zoom, ¿no?
Fíjate, les voy a describir: Es una valla, aquí están las
líneas de la energía eléctrica, y entonces aquí la cara, el
rostro del Presidente iraní, nuestro buen amigo, excelente
ser humano, gran líder persa, Mahmoud Ahmadinejad; en el
otro extremo, con boina roja, aparece este humilde servidor
(Risas), y en el centro nuestro "queridísimo", "queridísimo
camarada" Bin Laden (Risas). Y lo ponen ahí en las vallas.
Ahora, imagínense que en Venezuela empiecen a aparecer —pudiéramos
colocar unas vallas en Venezuela— Bush, el diablo, el conde
Drácula (Risas y aplausos).
Bueno —como dice Fidel—, noticia fresca. Esto es reciente,
muy reciente, sobre todo después que Ahmadinejad fue ahora,
recientemente, a Naciones Unidas y les dijo cuatro verdades,
en una universidad por allá, creo que se llama Columbia, y
después en el discurso en la ONU.
Yo no fui este año a Naciones Unidas, pero me cuentan que
mientras hablaba Ahmadinejad en la universidad, ya habían
comenzado las sesiones en la sala plenaria de Naciones
Unidas, en la Asamblea General; bueno, parece que aquello se
paralizó, porque todo el mundo estaba pendiente de lo que
iba a decir un buen líder, un buen hermano, un buen amigo,
un buen amigo de Cuba, buen amigo de Venezuela y amigo de la
causa de la liberación de los pueblos, el presidente
Ahmadinejad, sobre todo después de aquella lección que les
dio, porque hasta el rector de la universidad comenzó
irrespetándolo en la presentación. Imagínate que lo inviten
a uno, y el rector llegó a provocarlo diciéndole: "Bueno, he
aquí un pequeño y cruel tirano", así comenzó la introducción.
El irrespeto más grande de quienes se creen dueños del mundo.
Fidel, fue allá en Córdoba, en la Universidad de Córdoba, en
aquel inolvidable, de tantos momentos que hemos vivido
juntos, por calles, pueblos, reuniones, etcétera, allá
fuimos a la Universidad de Córdoba. Esa noche yo no quería
hablar, había bastante frío, recuerdo que Fidel y yo nos
pusimos una bufanda —él no quería, yo tampoco; pero los
médicos se impusieron—; entonces había miles, miles y miles
sobre todo de muchachos, de estudiantes de Argentina y de
otros países, y en mis palabras, que al final tuve que
hablar —yo no quería, porque fuimos a oír a Fidel—, hablé,
les dije: "Voy a hablar una media hora", y hablé un poquito
más de media hora —no llegué a una hora, Fidel habló como
tres horas, quizás cuatro—; pero en mis palabras yo dije que,
en este siglo, ese imperio maldito, ese imperio maldito, va
a derrumbarse y que terminará siendo como dijo el camarada
Mao, un tigre de papel.
Fidel luego dice: "Chávez ha sido muy generoso", y él apuntó
—como es francotirador, ¿no, Raúl? Tú también— mucho más
preciso y dijo: "Chávez ha sido muy generoso", porque cuando
se habla de este siglo se puede pensar en los 80 o más de 90
años que quedan del siglo XXI, y él apuntó más preciso y
dijo: "No, será en los primeros años de este siglo o
primeras décadas de este siglo en las que caiga el imperio
norteamericano." Y creo que nosotros estamos obligados a
empujar duro para que eso ocurra.
Claro, las circunstancias van avanzando y van marcando, van
signando este tiempo. Como decía Montesquieu, a nosotros nos
toca cabalgar sobre la ola de los acontecimientos, pero
conscientemente, conscientemente.
Pensar, prever, como decía Martí, así lo decía Martí: La
política, sobre todo, consiste en prever, no esperar que se
presente un acontecimiento o un problema para entonces ir a
solucionarlo, no; hay que preverlo. Es tiempo de pensar
profundo, es tiempo de actuar, tiempo de pensar y de hacer
en ofensiva.
El mundo pluripolar del que venimos hablando hace varios
años, ya no solo es que es posible, es que está presente ya.
Ya lo podemos ver que está emergiendo en el horizonte.
La primera vez que yo vine a Cuba físicamente, aquel
diciembre de 1994, bueno, estaban como las luces casi todas
apagadas en el horizonte. Cuba —y he ahí una de sus
grandezas, Raúl, querido hermano; Fidel y todos ustedes—,
nunca dejó que se apagara la llama, ¡nunca!, esperando
mejores condiciones. Y hoy lo que se ha desatado de nuevo es
una llamarada. Ya no es la llamita solitaria haciendo
esfuerzos, los de ustedes, para impedir que se apagara o que
la apagaran desde fuera; ahora es un candelorio que cogió
camino de nuevo.
Ayer lo decíamos y yo se lo comentaba a Fidel: Un Viet Nam,
dos Viet Nam, tres Viet Nam en América Latina, helos aquí,
helos aquí, a nuestra manera y en nuestro tiempo; pero desde
el punto de vista de aquel Viet Nam, de aquel pueblo de Viet
Nam que fue capaz de resistir la agresión imperialista, la
invasión imperialista y derrotar al imperio norteamericano,
igual, a su manera o a nuestra manera, Cuba, Venezuela,
Bolivia, Ecuador, ahí están los Viet Nam hoy en América
Latina, pueblos de pie resistiendo al imperialismo y en
ofensiva. Y nosotros derrotaremos al imperialismo.
Ahora, como decía, recordando a Martí, a Bolívar; Bolívar,
Martí, es una sola línea; Miranda y el concepto de la unión
en lo que él se figuraba como la Colombeia o el incanato de
Suramérica, del Caribe; luego Bolívar y la Gran Colombia;
luego Martí y los esfuerzos de unión de nuestros pueblos. He
ahí una sola línea, una sola traza de continuidad
ideológica, geopolítica, histórica, entre Miranda, Bolívar y
Martí, y nosotros, sus hijos, sus hijas.
Digo esto porque el capitalismo y luego su fase de locura,
el neoliberalismo, logró instalar en el imaginario
colectivo, y más allá en los planes y proyectos, en los
entes internacionales, un término que no tiene nada que ver
con aquel impulso ideológico, aquella intención estratégica
de los padres libertadores. Me refiero al término y al
concepto integración. ¡Ah!, se nos habla de integración;
nunca nadie conseguirá en discurso alguno de Bolívar, de
Martí, de Miranda o de Sucre la palabra integración, lo que
se consigue, y a borbotones, en discursos, en arengas, en
proyectos, en cartas, en constituciones, en eventos,
etcétera, es el concepto profundo de unión, que es una cosa
muy distinta al concepto de integración, que es capitalista,
es neoliberal.
La integración lo que plantea es, bueno, la conformación de
áreas de libre comercio, integración de mercados, donde
siempre saldrá ganando el más fuerte. De ahí la propuesta de
ALCA, que recorrió este continente y luego fue derrotada en
la propuesta original; pero no es que hemos derrotado la
propuesta, luego se transformó en lo que hemos llamado los
"alquitas", los "alquitas" son los TLC de manera bilateral
que impulsa Estados Unidos con distintos países de América
Latina y el Caribe. Como no pudieron con el bloque todo,
entonces cambiaron de táctica, pero la estrategia es la
misma: absorber mercados, eliminar cualquier vestigio de
soberanía, y más allá de eso eliminar cualquier posibilidad
de desarrollo propio, de independencia de nuestros países.
De ahí la importancia, como decía el hermano y compañero
Raúl, de este acto de hoy, en el marco de esta visita; de
esta visita, que se nos ocurrió hace pocos días rendirle
homenaje al Che en los 40 años de su caída en combate y de
su pase a esa eternidad del verdadero revolucionario, y ese
encuentro con Fidel, y ese viaje ayer a Cienfuegos.
El viaje a Cienfuegos se pensó antier cuando veníamos
llegando, ¿te acuerdas?, que veníamos en el avión
conversando, viendo el mapa: "bueno, vamos a estar en Santa
Clara; ¡mira!, Cienfuegos queda cerca, vamos a ver la
refinería". Y luego Fidel, en la conversación,
inmediatamente le gustó mucho la idea y dijo: "Bueno, puede
ser la preinauguración", y así se hizo, preinauguramos la
refinería de Cienfuegos.
Ayer cuando salíamos, me dijo Lage: "Oye, esto era un
cementerio, esto era una oscuridad"; porque salimos ya de
noche, y aquellas luces, y las torres, y la gente, ¡cómo
tomó vida la refinería de Cienfuegos!
Pues dentro de esta visita, visita especial, digamos así,
especial para continuar profundizando el proyecto unitario
entre Cuba y Venezuela, igual, en la agenda, establecimos
este acto. Porque habíamos pensado inicialmente firmar estos
documentos durante el Aló Presidente; pensándolo mejor,
dijimos: "No", porque allí va a pasar casi desapercibido por
la dinámica de un programa de ese tipo. Así que más bien
preferimos hacerlo aquí, como lo hemos hecho, en la
continuación de esa especie de ir tejiendo una red, porque
pudiéramos graficarlo así, tejiendo una red, ¿de qué?, de
proyectos, de emprendimientos conjuntos, para darle cada día
mayor solidez a ese tejido, a esa construcción de la unidad.
Yo, por ejemplo, creo que Cuba y Venezuela, y más adelante,
así como comenzamos nosotros el ALBA, ambos, y luego se ha
sumado Nicaragua, Bolivia y hay otros países que se han
venido acercando y han estado asistiendo a las reuniones
como observadores, Ecuador, Uruguay, el ALBA va tomando
cuerpo, un nuevo espacio. Pero igual, nosotros ahora
deberíamos mirar más allá, Cuba y Venezuela perfectamente
pudiéramos conformar en un futuro próximo una confederación
de repúblicas, una confederación, dos repúblicas en una, dos
países en uno. Esa es la unidad a la que Bolívar tanto
esfuerzo le dedicó, tanto esfuerzo: el Congreso de Panamá,
la Confederación del Sur, y todo se vino abajo.
Cada día creo que, en la medida, claro, en que vayamos
consolidando los pisos iniciales, hay que ir pensando en los
pisos superiores; solo lo digo como para ir pensando en esos
pisos superiores: una confederación de repúblicas.
Ahora, en este acto, pues, Raúl totalizaba 19
emprendimientos que ya vienen adelantándose, más 14, 33,
sumados a esos 352 proyectos sociales, económicos,
tecnológicos que hemos venido creando, conformando y
dinamizando.
Ayer íbamos Lage, Ramiro y yo entrando a Santa Clara, íbamos
conversando, mirando las campiñas, mirando el potencial, un
potencial que ahí está, a flor de piel, un potencial
agrícola, un potencial industrial, y un pueblo ilustrado,
culto, capacitado, producto de estos casi 50 años ya de
Revolución Cubana, y comentábamos —y es del Comandante la
expresión, de Ramiro Valdés—, me decía Ramiro hablando del
tema: "Se trata de convertir la potencia política en
potencia económica." No se trata de una ilusión, no; no se
trata de un delirio, no. Cuba, la más grande de las islas
del Caribe, y, además, con esta particularidad: medio siglo
de Revolución, un capital humano, como dice Fidel allí,
sembrado, acumulado, capacitado en distintos órdenes, una
sociedad fortalecida. Ayer la veíamos, un pueblo que ha
demostrado una infinita conciencia y que fue capaz de
soportar todos esos años del período especial y las amenazas
del imperio. Ese es un potencial muy grande, no solo
político.
Después hablábamos del potencial moral, Ramiro; moral,
político. Como dicen en Venezuela —hay un dicho en
Venezuela, yo no sé si aquí también, es posible que aquí
también ustedes lo tengan—, eso no se consigue en la
farmacia de la esquina. Un pueblo con la calidad política,
moral, cultural, con la conciencia del pueblo cubano, eso no
se consigue en la farmacia. ¡Años y años, generaciones y
generaciones!
Ustedes saben, nosotros estamos comenzando por ese camino y
al respecto hemos dado importantes pasos, pero estamos lejos
aún de un nivel de solidez como el que ustedes tienen.
Ayer hubo una expresión, que a mí me salió del alma, cuando
íbamos saludando aquellas hileras de gente y aquel bullicio,
y Lage me decía: Parece que estuviéramos en Venezuela, en
una carretera. Digo: "Bueno, en Venezuela la diferencia es
que se le tiran al carro" (Risas). Aquí hay una disciplina,
nadie sale de la acera, y gritan y todo; allá se tiran a las
calles, hay que ir apartando. Yo no puedo caminar en
Venezuela una cuadra, no me dejan, ¡no me dejan!, me
mallugan, me halan (Risas). Pero ayer yo le decía a Lage:
Pero, fíjate, apenas el carro se paró y nos bajamos, uuuuh,
se acabó la disciplina (Risas), eso fue un hermoso
torbellino de pueblo, igualito que si estuviéramos en La
Guaira, o en Puerto Cabello, o en Barlovento, o en los
Andes, igualito (Aplausos).
Esto fue (Muestra) una morena que me clavó una uña ahí, ¿ve?
(Risas); no vayan a pensar que fue después, no, en la calle
(Risas), ¡en la calle!, tengo testigo, ¿te acuerdas, Lage?
Tengo testigo, fue allí en la calle.
Pero igual, yo tengo... y Fidel tiene también. Una vez él
vio que yo tenía un rasguño por aquí: "No, es que la gente
me agarra y a veces lo halan a uno, y una uña sin mala
intención..." Entonces él me dijo: "Mira mis manos cómo
están, igual, marcadas." Marcadas, porque en verdad uno se
entrega a esa masa, es un amor, es más que amor —dice una
canción—, es un frenesí; es como una locura bella, hermosa,
un frenesí.
Eso no se consigue ahí a la vuelta de la esquina, ese
potencial moral, ese potencial de la polis, del colectivo
pues, es una de las más grandes fuerzas; ahora, si eso lo
unimos, como estamos comenzando a hacerlo, esa fuerza del
pueblo cubano en masa, en multitudes, con esa fuerza en
masa, en multitudes del pueblo venezolano, eso se potencia.
A qué potencia, no sé, aquí hay matemáticos; Abel como que
es matemático, ¿no, Abel? Debe ser matemático, porque en
dominó es un huracán, zapatero nos metió la otra noche
(Risas).
La potencia, no sé, a la N; no sé, es algo exponencial pues,
la unión de los pueblos en masa, en corrientes. Nosotros
somos la misma tierra, la misma nación, solo tenemos un lago
grandote en el medio, y de este lado está Cuba y allá, hacia
donde mira el Che en el monumento, está Venezuela, ribera y
ribera con el Caribe, un lago de por medio.
Pero además de esto, de ese potencial político, esa potencia
política, esa potencia moral, esa potencia social, nosotros,
decía —no es delirio, no; no es una vana ilusión, no—, bien
podemos convertir a esta región en una potencia económica,
una potencia económica. Ah, bueno, ¿que si gran potencia,
pequeña potencia? No, no hablemos de tamaño; potencia, en
las coordenadas correspondientes. Nunca seremos una potencia
como China en cuanto a magnitud, obviamente; pero una
potencia, una región potencia, no un país potencia. China es
un país potencia, Estados Unidos es un país potencia; pero
Cuba tiene las limitaciones que conocemos para ser un país
potencia, Venezuela igual. Venezuela no puede ser un país
potencia, no tiene la magnitud mínima suficiente para ello,
las proporciones, pues.
Ahora, solo agregando, utilizando ese principio de la
llamada geografía social, la geografía social o geografía
radical, tan de moda en Venezuela en el debate rumbo a la
reforma constitucional del 2 de diciembre; porque uno de los
principios que hemos propuesto para sembrar en la nueva
Constitución, a lo largo de su articulado, es esa corriente:
la geografía radical, y ese principio de ella que es la
agregación de territorio, la agregación, la suma pues, la
agregación, la progresividad del territorio, el dinamismo
territorial, el dinamismo. Entonces, nosotros, agregándonos,
¡agregándonos!, no integrándonos. De qué nos serviría a
nosotros firmar un acuerdo de comercio... bueno, lo tenemos,
¿no?, tenemos dentro del ALBA un acuerdo de comercio, pero
no de libre comercio, eso no, eso es una falacia, como decía
el filósofo aquel de Rubio, una falacia. Eso es una gran
mentira, no existe el libre comercio.
Antier estábamos leyendo unas declaraciones; después que
salimos de ver a Fidel, me puse a leer el resumen de cables
y vi una declaración de algún alto funcionario de Brasil, no
fue el presidente Lula ni fue el Canciller, pero un alto
funcionario, denunciando una vez más el cinismo de las
grandes potencias, el cinismo de Estados Unidos, de la Unión
Europea, en todo este tema de los Acuerdos de Doha, de la
OMC, que Estados Unidos y la Unión Europea les piden, le
siguen pidiendo y le seguirán pidiendo a los países
subdesarrollados que eliminen las barreras arancelarias,
industriales, agrícolas; pero ellos no quieren eliminar las
de ellos. Claro, lo que quieren es un nuevo coloniaje, lo
que quieren es afincarse en el colonialismo, quieren
convertirnos en esclavos para siempre, y vaya que nosotros
no vamos a ser esclavos; Venezuela, y yo sé que Cuba igual,
más nunca seremos esclavos de nadie (Aplausos).
Ahora, veamos el mundo. Hace poco estábamos en Moscú los
cubanos, y sobre todo los cubanos y cubanas de tu
generación, Raúl, cómo conocieron ustedes a la Unión
Soviética. La Unión Soviética, yo recuerdo que nosotros
estábamos acelerando los planes para la insurrección en
Venezuela y recibimos desde fuera dos golpes duros: primero
fue la caída sandinista, porque esa fue en el año 1989-1990;
nosotros estábamos acelerando los planes que luego hicieron
erupción en 1992; y por esos mismos días la caída de la
Unión Soviética. Recuerdo que varios compañeros decían:
frenemos esto, esperemos a ver qué pasa. Pero la dinámica
era la dinámica, o es la dinámica; aquello, Jesse, tú sabes,
no se podía frenar, iba a explotar y explotó; pero siempre
estaba Cuba, la llama encendida, siempre estuvo allí.
Entonces Rusia hoy, creo que pasó un tiempo difícil, se ha
levantado de nuevo; la firmeza del gobierno ruso no se veía
desde hace mucho tiempo, ni siquiera en los últimos años de
la Unión Soviética, porque, incluso, mucho antes de caer la
Unión Soviética ya aquellos gobiernos se volvieron como
blandengues, evitando confrontación con Estados Unidos. Es
una política que los revolucionarios del mundo difícilmente
entendíamos; pero ahora vemos a una Rusia de pie, hablando
con su propia voz, señalando el dictad imperial de Estados
Unidos, acusando, asumiendo posiciones muy firmes, y,
posiciones, además, de solidaridad con países del Tercer
Mundo hostigados, amenazados por Estados Unidos; Venezuela,
uno de ellos.
Ya nosotros este año, Raúl, debemos tener listo el segundo
escuadrón de Sukhoi; bueno, son aviones de caza de los más
modernos del mundo. Y ya empezaron a llegar los misiles; 200
y 300 kilómetros de alcance tiene ese misil. En cambio, el
F-16, que tenemos, y Estados Unidos no quiso vendernos más
repuestos de los F-16... Venezuela compró esos F-16 cuando
era colonia. ¿Y para qué los compró Venezuela? Era el plan
contra Cuba, era el plan contra Cuba, Venezuela era una
ficha del imperio, y era el plan contra Forbes Burnham en
Guyana; casi Venezuela invade a Guyana en esos años, porque
tenía Fidel, tenía Cuba allí un aliado en Guyana, era un
gobierno de izquierda.
Ya están llegando los misiles de esos aviones. Dentro de dos
semanas colocaremos la primera piedra para construir la
fábrica de fusiles Kalashnikov y de municiones. Ya están
llegando los nuevos lotes de helicópteros de ataque, los
helicópteros MI, desde los más grandotes —hay uno que es el
más grande del mundo— hasta los más rápidos y más pequeños.
Pero no solo en eso, el petróleo. Pronto viene la comisión,
dentro de dos semanas viene el Vicepresidente ruso a
Caracas. Hace poco estuvo el Vicepresidente nuestro allá con
una delegación, ahora vienen ellos a la reunión de la CIAN
(Comisión Intergubernamental de Alto Nivel): tecnología,
agricultura, industria, energía, petróleo, petroquímica,
inversiones conjuntas. Es una disposición, o más bien, es la
ratificación de la disposición expresada por el presidente
Putin.
Pero, en fin, Rusia, China, Irán, son potencias, Irán es una
potencia intermedia; Estados Unidos. Estados Unidos siempre
será una potencia. Nosotros no tenemos planes para invadir a
Estados Unidos; bueno, aún (Risas). Pancho Villa los
invadió: ¡Viva México!, y echó cuatro tiros que le quedaban
(Risas), y tomó un pueblito llamado Columbia, ¿no fue?
Pancho Villa fue el único que ha invadido a Estados Unidos;
y Fidel, que montó una carpa una vez. Fidel invadió a
Estados Unidos, montó una carpa, ¿dónde fue que montó una
carpa Fidel? Montó una carpa allá en una plaza en Harlem.
Tomó al gobierno de Harlem, formaron un autogobierno allí
por varios días. Pancho Villa y Fidel, los únicos que han
invadido a Estados Unidos (Risas).
Ahora, Estados Unidos seguirá siendo una potencia, bueno,
por su dimensión, su tamaño; ahora, lo que no debe seguir
siendo es un imperio que pretenda invadir, bombardear,
acabar con los pueblos del mundo e imponerles a los demás
sus ideas; además de que uno no pierde la esperanza que esos
movimientos sociales en Estados Unidos sigan tomando fuerza
y la conciencia de un pueblo, el pueblo norteamericano, se
levante. Están pasando cosas por dentro de Estados Unidos
también, también, solo que viven allá una dictadura; ahí sí
hay una dictadura, ahí sí hay una tiranía.
Es tiempo ya, y lo vuelvo a decir desde acá, que el mundo le
reclame al imperio de Estados Unidos que liberen a los Cinco
Héroes antiterroristas cubanos que están secuestrados allá
por el imperio (Aplausos prolongados). ¡Vivan los Cinco
Héroes! (Exclamaciones de: "¡Viva!") Y es tiempo ya de que
el mundo deje, como Fidel hace pocos días en sus reflexiones
nos decía: "El silencio cómplice", pero hablando de Kosovo.
Pero el silencio cómplice no solo es para Kosovo, uno
pudiera hablar del silencio cómplice en el caso del
terrorista Posada Carriles, que está allí, protegido por el
gobierno de Estados Unidos. Hemos entregado nosotros todos
los recaudos y las pruebas de los actos de terrorismo que
aquel bandido de siete suelas cometió en Venezuela en los
sesenta, en los setenta, y el más pavoroso de ellos, bueno,
el asesinato de más de 70 jóvenes, sobre todo, hombres y
mujeres de Cuba, y de otros países también, del Caribe, en
aquel acto terrorista del avión de Cubana —en octubre, fue
por estos días de octubre de 1976, 31 años se cumplían hace
poco.
Y
allá anda libre hace años el otro terrorista, Orlando Bosch.
Ahora andan los dos juntos allá. Terrorismo, terrorismo.
Entonces, bueno, ya, que el mundo salga de ese silencio
cómplice. Y yo creo que estamos saliendo de los silencios
cómplices; estamos saliendo, en América Latina y en el
mundo.
Cómo olvidaré yo, ¡nunca!, aquella nota, que Fidel la
recordó ayer, en la Cumbre de Río de Janeiro, la primera
cumbre en la que los dos coincidimos, ya yo como Presidente,
y entonces después de los discursos y todo, aquello era un
canto general —que me perdone Pablo Neruda— al
neoliberalismo, daba hasta lástima con algunos presidentes;
ya todos son expresidentes, ahora andan por ahí haciendo...
Por eso es que yo no quiero ser expresidente (Risas), porque
los expresidentes andan por ahí a veces poniendo la cómica.
Ayer estaba yo viendo, y me reí mucho, al cachorro del
imperio, como yo lo llamé, y bien llamado, un expresidente
mexicano, que no quiero ofender esta sala nombrando la
indignidad aquí; el pueblo mexicano le tumbó una estatua,
¿no lo vieron ustedes?, una estatua gigantesca, la tenía no
sé en qué ciudad de México, y la amarraron, ¡ram!, y la
tumbaron.
Antier estaba uno en Venezuela —tampoco voy a ofender la
dignidad—, diciendo y hablando pestes del gobierno nuestro,
en Venezuela. Claro, él anda provocando, él quiere que yo lo
meta preso. ¡No!, águila no caza mosca (Risas y Aplausos
prolongados). Que vaya allá a Bolivia, allá sí, allá es que
tiene que salir a las calles a hablar, para que vea los
millones de hombres y mujeres que hoy levantan las banderas
de la revolución boliviana detrás de ese gran líder, nuestro
hermano y compañero Evo Morales (Aplausos).
Entonces, Raúl, fíjate —bueno, yo no he comenzado a hablar,
¿no?, tengo estas notas aquí (Risas). No, como no hay juego
de pelota ya... (Risas)—, no es una ilusión, no es una
quimera. Ahora, ustedes saben que lo primero que uno debe
hacer, así lo aprendí yo de niño; de niño, mi padre, mi
madre, mi abuela, y después jugando al béisbol, aprendí de
buenos entrenadores; yo fui boy scout, yo no dejé cosas en
que no me metiera. Yo no recordaba eso, yo fui boy scout:
¡siempre listo!, por allá en Sabaneta, éramos cuatro o cinco
muchachos. Pero las cosas comienzan ocurriendo primero aquí
(Señala) en la mente de nosotros, del colectivo, y luego, de
allí van o no van a convertirse en una realidad, como este
edificio, alguien lo proyectó, lo pensó; las obras humanas,
pues, primero ocurren aquí, y luego un plan.
Entonces, yo sí creo que nosotros podemos convertirnos, en
el marco del principio de la agregación, la unión, para ser
más exactamente bolivariano, martiano, mirandino, en una
región potencia, el Caribe, Suramérica. Venezuela, ustedes
saben, tiene esa particularidad geopolítica de que tiene el
pecho al Caribe, tiene el flanco derecho en la Amazonía y el
flanco izquierdo sobre los Andes, tiene fachada en el
Atlántico y fachada en el Caribe; y Cuba, bueno, la
ubicación geográfica estratégica, el potencial de Cuba, que
lo conocen ustedes mucho más que yo, y el potencial de
Venezuela, juntemos esos potenciales, vayamos acercándolos
mucho más, y luego otros países de Suramérica, del Caribe.
¿Qué es un país con un territorio pequeñito? Qué nos
importa, es la agregación. El agua hierve a 100 grados, si
tú la tienes a 99,9 no pasa al estado gaseoso, por un
pelito, ¿eh? Así que a veces los tamaños son tan relativos,
y a veces un mínimo espacio es lo que nos hace falta para el
salto, para trascender a una nueva situación, a un nuevo
estado, para dejar atrás una situación de transición. Pero
creo que nosotros estamos en las mejores condiciones que
nunca hubo jamás en estos últimos 500 años en Cuba y
Venezuela para avanzar en esa dirección, un proceso
unitario. Y estos proyectos y estos emprendimientos, bueno,
son parte de ello.
Ayer conversábamos con Lage, ahora con Raúl, sobre este
tema, con Fidel antier. Hay un conjunto de lineamientos que
pueden orientarnos allí, un conjunto de figuras, de ideas.
Definir objetivos, por ejemplo, es fundamental, porque se
trata de que tengamos un solo proyecto, con las
particularidades de cada país, con la soberanía de cada
país, eso queda intacto, pero es sumando los potenciales.
Establezcamos proyectos, proyectos únicos, proyectos
conjuntos en lo social. Ya algunos los tenemos, y yo creo
que no solo algunos, bastantes, y están funcionando, solo
que creo que hay que darles un nuevo tipo de articulación
más plena, y avanzar de manera más agresiva, por decirlo de
alguna manera, más rápida, en lo social, en lo económico, en
lo científico, en lo tecnológico, en lo militar, incluso;
elaborar proyectos comunes, conjuntos.
Por ejemplo, la producción de alimentos —ya Raúl lo decía
ahora—, eso es vital para nosotros. Y Fidel se la pasa
escribiendo de eso, y antier me habló como una hora y tanto
de los alimentos: "Chávez, mira el precio de la leche por
donde va, mira el precio del pollo, el precio del café", el
precio de todo. Y van a seguir incrementándose los precios
de los alimentos, y nosotros, tanto Cuba como Venezuela,
tenemos un alto grado de dependencia alimentaria,
riesgosísimo, muy riesgoso; deberíamos darle a esto máxima
prioridad y concentrar a los mejores investigadores, que los
tenemos, los mejores científicos, buscar las mejores
tierras, acelerar la fabricación, adquisición de materiales,
de herramientas, de maquinaria, modernizar nuestros parques
y nuestras maquinarias, las semillas, los fertilizantes, la
organización de los productores pequeños, medianos en
cooperativas, en unidades estatales, unidades mixtas,
diversas formas productivas, pero hay que producir
alimentos, alimentos y más alimentos. Esa sería, Raúl, una
de las líneas gruesas de mayor carga, de mayor peso.
Ayer veíamos una caña muy buena, yo le decía a Lage: "Oye,
esa caña se ve muy buena", ahí en la vía hacia Cienfuegos, y
me decía Lage que sí, que se ha venido recuperando la
producción de caña por hectárea, por la mejoría en algunas
condiciones.
Nosotros allá tenemos también una mejoría en algunos rubros;
el maíz, por ejemplo, este año la cosecha ha sido muy buena.
Por ahí está el ministro Jaua, ¿no, Elías?, de 2 000, 3 000
kilos por hectárea, hemos pasado en algunas zonas hasta a 8
000 kilos por hectárea. Estamos ya autoabasteciéndonos en
maíz blanco.
Pero, bueno, todo lo que es pollo, carne de res, leche,
pescado... Hemos firmado hoy un compromiso para una empresa
mixta pesquera, ahora, que eso no se nos quede un año en el
papel. No. ¡Guerra contra la burocratización!, decía el Che
y decimos nosotros, que no se retarde nada, ¡nada!, que no
se retarde nada.
Nos llamamos, Raúl, tú me llamas: "Mira, Chávez, está
retardado"; yo te llamo: "Mira, Raúl, está retardado esto";
nos mandamos un papel, los embajadores son muy activos, los
ministros. Bueno, en verdad ya hemos conformado un sólido
equipo, con la confianza para decirnos: "Mira, está
retardado esto; mira, que falta esto", para que nada se
detenga, para que nada se frene; todo lo contrario, para que
aceleremos y convirtamos estos planes en planes agresivos,
redoblados, como la marcha redoblada. ¿Ustedes usaban en la
guerrilla ese término, Raúl, la marcha rápida? (El General
de Ejército le dice que forzada), forzada, marcha forzada.
Nosotros, tropas regulares, hablamos de marcha redoblada, y
ustedes, tropas irregulares, hablan de forzada. Alí, tú
hablabas de forzada también, ¿no? Marcha forzada, pues, a
marcha forzada, Elías, los alimentos.
Nosotros estamos ahora en muchas mejores condiciones. Miren,
hace ocho años, cuando yo llamaba al Instituto Agrario
Nacional, y unos mapas grandotes que mandé a poner allá en
una pared, y le dije: Bueno, presidente Elías, dígame dónde
están las tierras. Porque allá había una conseja de que el
Estado era el mayor terrateniente que había. Era mentira, no
teníamos tierra. ¡Ah!, bueno, las tierras inundables que
pasan ocho meses bajo las aguas en el Alto Apure, y donde no
hay caminos, o las selvas, o las montañas allá arriba a 4
000 metros, donde hicimos el monumento al Che, ¡cuatro mil
metros, Raúl, sobre el nivel del mar!, en el Pico El Águila,
el pico más alto de Venezuela (Le aclaran que de los que
accede por carretera). Por ahí pasó el Che con Granados,
venían en autobús de Bogotá para Caracas, y en el diario él
registró: "Aquí estamos en el Pico El Águila, 4 000..., tal,
un frío, no sé qué", y dice, bueno, "no teníamos dinero para
comer y el chofer del autobús nos vio en tal estado de
indigencia que nos invitó a su mesa y comimos bastante".
Creo que comieron más que Felipe ese día (Risas), más que
Felipe y Nicolás juntos allá.
Ahora, alimentos. Vamos a hacer un esfuerzo muy grande.
Ayer yo vi unos galpones de pollo, vi un ganado, buen
ganado, se ve gordo; ha llovido bastante, hay buen pasto,
pasto natural, porque en muchos casos no ha habido recursos,
igual nos pasa a nosotros allá, pasto natural; pero hay que
llevar la mecanización, la tecnología, el mejor pasto, el
cruce genético.
Pronto creo que va para allá la primera oleada de ejemplares
de la raza Siboney, para Venezuela; estamos cruzando
genéticamente, levantando la producción de carne, de leche.
Las plantas de procesamiento de leche, la agroindustria,
pues.
Allá todavía tenemos un monopolio de los sectores privados
en buena parte de los sectores agroindustriales; pero,
bueno, tenemos que quebrar esos monopolios, tenemos que
instalar un nuevo sistema y en ese camino vamos. Pero, en
fin, alimentos, agroindustria, telecomunicaciones —ahí está
Ramiro que me comentaba de esto ayer—, esa es como una punta
de lanza de nuestro modelo combinado, conjunto de
desarrollo, las telecomunicaciones. ¡Ah, qué maravilla!
¿Cuándo empezamos a tender el cable submarino? (Le dicen que
está previsto para enero, si se logra cerrar el crédito con
los chinos de 70 millones).
Bueno, y si no lo logran tenemos que buscarlo de otra
manera, no podemos frenarnos porque no se consiguió por aquí
o por allá, ese recurso hay que conseguirlo. Ahí está Rafael
Ramírez (Risas). Claro, el petróleo hoy subió de 85, noticia
fresca, por ahí la tenemos. Me dijo Lage: "Mira, malas
noticias para ti". Y yo dije: "¿Qué pasó?". Dice: "No, el
petróleo en 85". Por aquí está, a ver, ¿ese no es? No, ese
no es el papelito, por ahí lo tenía (Le dan el papel). Este
es, correcto.
Noticia fresca, Fidel, ¿qué tal? Fíjate, mercado: petróleo.
"Petróleo marca récord por encima de 85 dólares el barril",
y esto va a seguir subiendo, porque es que el petróleo se
acaba en el mundo, pues. Por una parte descienden los
inventarios y por la otra cada día hay más consumo.
"Londres, Reuters: El petróleo marcó el lunes un récord por
encima de los 85 dólares el barril, impulsado por la fuerte
demanda de materias primas en mercados emergentes y nuevos
temores geopolíticos". Noticia de hoy.
Entonces, nosotros, que nos hemos liberado... Miren, para
darles un ejemplo nada más, Raúl, un ejemplo: las empresas
transnacionales operaban en Venezuela y prácticamente no
pagaban impuestos hasta hace muy pocos años. Nosotros
comenzamos a cambiar el sistema impositivo, a exigir más y
recuperamos los campos petroleros que estaban manejados por
las transnacionales, la llamada apertura petrolera que les
entregó el petróleo a transnacionales y PDVSA estaba
minimizada. Mientras PDVSA reducía la producción propia,
incrementaban su producción las transnacionales. Pagaban 1%
de regalía, ¡uno por ciento!, imagínate lo que es producir,
como producían, 600 000 —Soberón, tú sí eres matemático—
barriles diarios pagando 1% de regalía. Bueno, no era
regalía, era regálame, estábamos regalando el petróleo.
Nosotros cambiamos la regalía y la fijamos en un 30%; luego
un impuesto de extracción que la llevó a 33%. No pagaban
impuesto sobre la renta; bueno, maquillaban cifras y papeles
y al final ni dividendos, se llevaban los dividendos a las
casas matrices. Esa es la trampa del neoliberalismo, ese es
el instrumento del coloniaje del imperio económico.
Hace unos días estuvo Joseph Stiglitz, buen amigo de Cuba
también, allá en Caracas y conversamos un rato. Ahora
nosotros, cambiando los impuestos de regalía, el impuesto
sobre la renta, los que pagaban... Las empresas pagaban
impuesto sobre el petróleo como si pagaran impuesto sobre la
renta, en el área de textiles, por ejemplo, pagaban 34%, los
que pagaban. Ahora no, ahora es 50%, que es el impuesto
petrolero sobre la renta, establecido hace mucho tiempo en
Venezuela; pero violaban la Constitución, violaban las
leyes, y, bueno, convenios firmados por los antiguos
congresos de la república, entregando el país.
En resumen, el año pasado, solo por ese cambio en el modelo
impositivo colonial que había, Venezuela logró incrementar
los ingresos petroleros en cerca de 8 000 ó 10 000 millones
de dólares en un año, solo por impuestos, no es que hubo más
producción; no, no, los impuestos.
Lo mismo está ahora enfrentando el presidente Correa, no le
pagaban el impuesto, se llevaban toda la ganancia; lo mismo
está haciendo Evo Morales. El año pasado, con algunas
medidas que tomó Evo en el control de impuestos y el manejo
del petróleo y el gas, me dijo Evo que por primera vez, en
no sé cuántos años, Bolivia tuvo un pequeño excedente
presupuestario en el año 2006.
Por eso decía, ahora que tenemos el banco del ALBA, no
pongamos a depender esto; traten ustedes de conseguir el
financiamiento por allá en Asia, ¿en China dijiste? (Le
ratifican que en China).
Bueno, vamos a trabajar duro eso; pero si no hay que ir
previendo. Uno nunca puede tener una sola opción. Busquemos
desde ahora mismo la segunda y la tercera opción para el
financiamiento del cable submarino: 1 550 kilómetros desde
Maiquetía, Venezuela, hasta Siboney en Cuba. ¿Ahí no es que
hacen esa buena bebida espirituosa? (Risas), Siboney, o
lleva ese nombre al menos, ¿no?
Bueno, aquí está el trazado, miren (Lo muestra), y, además,
con ramificaciones. Luego habrá ramificaciones o
posibilidades de ramificar el cable hacia Haití, Jamaica, y
más allá está Dominicana y más allá está Centroamérica, ¿eh?
Bueno, esto es independencia tecnológica.
Nosotros ahora con fibra óptica, que hemos nacionalizado
CANTV, los teléfonos, eso estaba privatizado, ahora estamos
conectándonos con Colombia y con Brasil, y por ahí hacia
Suramérica.
Las llamadas que uno hace de Caracas a Bogotá, por ejemplo,
pasan por Europa; van a Europa y regresan, o a Estados
Unidos. Es increíble, es la dependencia. Por eso este
proyecto, que cuesta 70 millones de dólares rompe, además,
el bloqueo comunicacional que le tienen a Cuba, y el nuestro
también, pero es que no nos damos cuenta allá. Es un bloqueo
silencioso, una dependencia terrible.
Es un tramo de fibra óptica submarina de 1 550 kilómetros,
interconectado en las redes nacionales de ambos países y con
posibilidades de expansión hacia terceros países del Caribe.
Entonces, alimentos, tecnología, telecomunicaciones,
energía, y yo colocaría la energía después de los alimentos
y antes de telecomunicaciones. Alimento y energía, he allí
las dos líneas gruesas que, desde mi modesto punto de vista,
habría que seguir trazando. Luego, sí, ciencia y tecnología,
pero que tienen que ver también con la energía y con los
alimentos, la tecnología es necesaria para producir
alimentos o es imprescindible, igual con la energía.
El mundo entra a una crisis energética. Ustedes saben que
por causa de la naturaleza Venezuela tiene una reserva de
petróleo muy muy grande, de forma tal que cuando uno se pone
a ver los números, las reservas de los países del mundo y se
proyecta, según la producción y el consumo y tal, hacia el
futuro, uno consigue que cuando se acabe el petróleo en
medio mundo, en Venezuela habrá petróleo todavía para 200
años. Esa es una de las causas del desespero de mister
Dánger y del imperio, porque al imperio se le acaba, a
Estados Unidos se le acaba el petróleo, no le queda sino
para muy pocos años su propio petróleo. Cada día dependerá
más de petróleo importado y de gas importado. De ahí la
invasión a Iraq, de ahí las amenazas contra Irán, de ahí el
golpe contra Venezuela. Todo eso tiene factura petrolera,
energética.
Yo decía hace unos días que el imperio, Estados Unidos, está
ahorita con un desespero peligroso, parecido al que pudiera
tener el conde Drácula, por una calle de La Habana, a las
5:00 de la mañana, por ahí, que el Sol comienza a salir y no
ha chupado (Risas), anda desesperado. Así está Estados
Unidos: se le acaba, ya llega el sol y no tiene reservas de
sangre pues; por eso anda endemoniado y desesperado,
invadiendo pueblos, amenazando pueblos, etcétera. Esa es una
de las causas fundamentales, y va a ser causa de futuras
crisis en el mundo el petróleo, la energía.
Nosotros hemos firmado hace poco un acuerdo con China para
llevar el suministro de petróleo a China; venimos desde
cero. Hace cuatro años Venezuela no le enviaba pero ni un
barril de petróleo a China, ya hoy estamos como en 300 000,
por ahí andamos, barriles diarios de petróleo; pero la meta
es llegar a un millón en pocos años, un millón de barriles
diarios a China.
Hace poco firmamos con Portugal otro convenio, nunca
Venezuela envió petróleo a Portugal, a Europa; ellos ya
están reconociendo una realidad pues: hay que mirar hacia
Venezuela, porque hay una garantía allí de largo plazo.
Bueno, Cuba ha estado consiguiendo yacimientos de petróleo.
PDVSA está aquí, con CUPET y otras empresas, explorando al
norte y al noroeste, y se han conseguido buenas
perspectivas. Yo lo he dicho a título de broma hace varios
años, que Cuba va para la OPEP, ¡ojalá! El incremento de
producción de crudo y de gas de Cuba ha sido notable en los
últimos años, y ahora con estas exploraciones seguro que se
va a incrementar; pero en todo caso, si Cuba no consiguiera
grandes reservas de petróleo y de gas que le aseguraran
energía para este siglo, ese petróleo y ese gas para los
cubanos y las cubanas de este siglo y el próximo, si aquí no
hubiera más, está allí cruzando el gran lago. Ahí está el
petróleo de Cuba, ahí está el gas de Cuba, para el
desarrollo social, económico, de esta patria hermana, amada
y querida (Aplausos).
Ayer estábamos muy emocionados preinaugurando la refinería
de Cienfuegos y estábamos haciendo los planes que vienen
inmediatamente. La refinería va a poder refinar diario, a
partir de diciembre, 65 000 barriles de petróleo, que
traeremos de Venezuela una parte, otra parte pudiera ser de
aquí, del petróleo cubano.
Ahora, allí en esa hermosa bahía, ese hermoso lugar, creo
que perfectamente podemos ir pensando desde ahora mismo en
un complejo mucho mayor: refinería y petroquímica. Una
planta de fertilizantes creo que quedaría ahí muy buena,
Raúl, mi modesta opinión; pero los técnicos nos dirán,
¿verdad?, siempre es bueno tener varias opciones. La
ubicación geopolítica de Cienfuegos ustedes la conocen mejor
que yo, casi en el centro de la isla.
La petroquímica; fertilizantes, que ustedes saben es
petroquímica. Cuba no debería importar fertilizantes en el
futuro, producir todo lo que requiera Cuba y, además,
exportar a otros países del Caribe, de Centroamérica y a
otras partes del mundo, con la producción derivada de la
petroquímica.
Todos esos botellones de plástico eso es petroquímica, ropa,
ropa deportiva, jeringas desechables, material desechable,
todos los plásticos habidos y por haber, hasta viviendas,
que se me ha ocurrido que vayamos planificando, le dije a
Saúl Ameliach, presidente de la petroquímica (PEQUIVEN), que
ahí en Cienfuegos pudiera montarse en el futuro no lejano,
cercano, una fábrica de petrocasa. Viviendas con este
material, el PVC, policloruro de vinilo, que sale de la
petroquímica, estamos ya haciéndolo en Venezuela, viviendas
de un plástico muy fuerte y muy frescas.
¿La diferencia cuánto es, Saúl, 9 ó 10 grados? (Le dicen que
10 grados). Diez grados. Yo entré a una vivienda en
Carabobo, zona calurosa, además la hora, era al mediodía,
andábamos bien acalorados. Cuando entro a la casa, pensé que
había aire acondicionado; luego me doy cuenta de que no, es
que ese plástico, el PVC, retiene calor; y se arma en
bloques, en moldes, y se pueden hacer hasta edificios de
cuatro pisos. Aquí habría que considerar el tema de los
huracanes, considerar eso; pero eso es válido para todo,
para la refinería, para las viviendas, para los pollos, para
todo.
La petroquímica. Estamos estudiando una fórmula para un
mejorador del petróleo cubano, mejorar un petróleo pesado,
con mucho azufre. Allá tenemos la experiencia y la
tecnología de los mejoradores, que convierte un petróleo
superpesado, de 8 grados API, en petróleo liviano de 28, de
30, de 32 grados API. Toda esa tecnología la tenemos allá,
porque se llevaron el lomito; el imperio se llevó los
petróleos livianos y ultralivianos durante 100 años, y la
mayor parte de nuestro petróleo es pesado, superpesado.
Igual pasó con nuestro hierro. Hace poco estábamos
inaugurando una primera etapa de una planta de concentración
de mineral de hierro, ¿por qué? Porque se llevaron casi toda
la reserva que teníamos de hierro de alto tenor y lo que nos
queda es hierro de bajo tenor, entonces hay que inyectar más
recursos para poder industrializarlo. Tenemos grandes
reservas, pero el colonialismo se llevó el lomito igual en
el hierro.
Bueno, Raúl, Fidel, tú que nos estás viendo allá, aproveché
este acto de cierre de esta nueva visita a Cuba querida,
Cuba hermana, Cuba amada, dentro de esta intensa jornada que
hemos cumplido en función de la unión de nuestros pueblos,
primero de esa unión espiritual que es fundamental, la unión
moral, cultural, ese amor, ese frenesí; he ahí la fuerza más
grande que puede haber, es una bomba atómica ese amor que se
ha sembrado entre nuestros pueblos, porque tengan ustedes la
seguridad que... Y ya lo vimos; pero si en este momento
Fidel, Raúl, ustedes fueran por unas calles de Caracas o por
unas calles o carreteras de los llanos de Venezuela o de los
Andes, y la gente supiera que allá viene Fidel, no lo
dejarían caminar, se le tirarían al carro: "¡Fidel!" Fidel
es un padre para nuestro pueblo. Cuba es un ejemplo para
nuestra Revolución. Venezuela ama a Cuba, nuestro pueblo ama
al pueblo cubano y tiene mucho que agradecerle al pueblo
cubano (Aplausos).
Sigamos pues adelante a marcha forzada, para continuar
consolidando esta unión, que va a ayudarnos a ser cada día
más fuertes y más libres; porque ahí está, desde mi modesto
punto de vista, una fórmula sencillita: solo la unión hace
la fuerza y logra la fuerza necesaria para ser libres;
separados y desunidos somos débiles, y, por tanto,
dominados.
La independencia plena necesitamos, no solo la política y la
cultural, la independencia económica, científica,
tecnológica, independencia alimentaria, independencia
energética. ¡Vamos por ella, Raúl! ¡Vamos por ella, Fidel!
Juntos lo lograremos.
Simón Bolívar le escribía a Mariano Montilla, en 1829, algo
que refleja lo que ya él sentía en el alma, estaba por morir
Bolívar, un año después moriría; pero ya él veía cómo se
hundía el sueño de la unión, y escribía y decía, y deliraba,
y lloraba.
Oigan esto, Mariano Montilla, general venezolano, que era
gobernador de Cartagena, la Heroica, y fue gobernador hasta
que murió Bolívar, Mariano Montilla acompañó a Bolívar en
Santa Marta hasta su último día. Dicen que era un hombre muy
rudo, pero que lloró a cántaros cuando le cerraron los ojos
a Bolívar, allá en aquel cuartico. Bolívar murió en la
hacienda de un español y murió oyendo el canto de los
esclavos. ¡Vean cómo moriría aquel hombre!
Una vez veníamos de lejos y llamamos a Fidel. Venía Felipe
con nosotros; hubo que abastecer no solo de combustible al
avión, sino de pan (Risas). Porque imagínense ustedes Felipe
en un avión, en un vuelo de nueve horas (Risas). Es una
amenaza (Risas). Hubo que meter reserva logística, refuerzo
logístico. Veníamos comiendo pan —a él le gusta mucho el
relleno ese— y hablando, y le dije: "Vamos a llamar a Fidel,
chico". Veníamos de África, ¿verdad, Felipe? Y veníamos para
acá. Estábamos estrenando el avión nuestro, el Airbus, que
tiene teléfono, entonces llamo a Fidel, y pregunta: "¿Y
dónde están ustedes?". "No, estamos a no sé cuántos pies de
altura". "¡Ah!, tú estás en el avión". Dije: "Sí". Entonces
él me ofendió, me dijo: "Solo tú y Bush pueden hacer eso,
llamar del avión por teléfono" (Risas). Solo tú y Bush.
Pero esa vez nos pusimos a leerle a Fidel —veníamos leyendo
de unos libros que uno carga por ahí— sobre Bolívar, una de
las últimas cartas de Bolívar, poco conocida. Poco conocida,
porque a nosotros nos contaron una historia al revés, pues.
A nosotros nos dijeron en la escuela: Simón Bolívar nació en
Caracas, libertó a Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Panamá
y, bueno, fueron felices toda la vida. Colorín, colorado
(Risas). Pero nunca nos dijeron por qué Bolívar murió en
Santa Marta. Lo expulsaron de Venezuela, la oligarquía
criolla; casi lo matan en Bogotá y lo echa también la
oligarquía bogotana. Ahí mataron a Sucre, el Gran Mariscal
de América, cuando tenía apenas 35 años. ¡Esa oligarquía que
hoy odia a Evo, nos odia a nosotros! Pero pobre de ella, esa
oligarquía llena de veneno y de odio. Es la misma, 200 años
es nada; ha pasado nada, ha pasado un segundo en los siglos
y los tiempos. Es la misma batalla, es la misma.
Entonces, le leíamos a Fidel un fragmento de esa carta donde
Bolívar le dice al general Urdaneta, venezolano también, que
le pide que regrese, que regrese, que vuelva, que van a
rehacer el gobierno —Bolívar había renunciado y se fue,
además enfermo ya—, y Bolívar le dice: Mire, general
Urdaneta, no vuelvo. Le explica. Y voy a agregar algo más,
dice: "Yo no tengo patria a la cual hacer ningún sacrificio,
mis enemigos me quitaron la patria, ¡qué puede hacer un
pobre hombre contra el mundo!".
Fidel estaba oyendo en silencio y recuerdo que me dijo,
después de unos breves segundos de silencio: "Chávez, eso es
muy duro; Chávez, es muy duro". Me dijo: "No pensé que
Bolívar había escrito eso, no me imaginaba nada". Dije:
"Bueno, así murió Bolívar, Fidel", porque un mes después
estaba muriendo. ¿Y sabes qué me dijo Fidel al final, Raúl?,
ya para despedirnos: "Chávez, ni tú ni yo moriremos así. No
moriremos así" (Aplausos prolongados).
Ese Bolívar, en 1829, le escribía a Mariano Montilla —él
estaba en Guayaquil, enfrentando rebeliones internas—: "Si
la América, nuestra América, no se llama al orden y a la
razón, bien poco hay que esperar respecto a la consolidación
de sus gobiernos y un nuevo coloniaje será el patrimonio que
leguemos a la posteridad".
Esto fue lo que ocurrió; pero esto no volverá a ocurrir.
Hagamos una sólida unión y lograremos legarle a la
posteridad ese orden y esa razón, ese orden libertario y esa
razón profunda, ese proyecto hermoso que se llama
socialismo. ¡Unidos lo lograremos! ¡Es tiempo de lograrlo!
Nosotros no nos iremos de este mundo dejando a nuestros
descendientes un nuevo coloniaje; dejaremos una patria, una
gran patria: Nuestra América unida, desarrollada y libre. Y
tanto en Venezuela como en Cuba, decimos socialismo. Ese es
el camino para salvar nuestras patrias, nuestros pueblos, y
más allá, para salvar la humanidad toda.
Fidel,
¡hasta la victoria siempre!
Raúl,
¡hasta la victoria siempre!
Cuba,
¡hasta la victoria siempre!
¡Patria, Socialismo o Muerte!
¡Venceremos!
(Ovación).
Granma
16-10-2007 |
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