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Otra vez al amparo de la Ley de Ajuste Cubano que el
gobierno de Estados Unidos utiliza contra Cuba, y con el
concurso de traficantes de seres humanos, tuvo lugar en la
madrugada del pasado 22 de diciembre un hecho lamentable, al
naufragar una lancha rápida procedente de Estados Unidos en
la zona de Piedra Alta, en Santa Cruz del Norte, provincia
de La Habana, hecho en el que perdieron la vida dos
personas.
A
las 04:39 horas de ese día, el Oficial de Guardia Superior
del Destacamento de Tropas Guardafronteras Habana, informó
al Puesto de Mando de la Dirección de Tropas Guardafronteras
(DTGF), que un servicio operativo del Puesto Fronterizo de
Boca de Jaruco había detenido a un ciudadano en la zona de
Piedra Alta, quien manifestó formar parte de un grupo de 15
a 20 personas, que habían realizado una salida ilegal del
país a bordo de una lancha rápida procedente del exterior,
la cual zozobró y el resto de las personas, incluidas
mujeres y niños, se encontraban en el mar.
A
partir de ese momento, se desencadenó la búsqueda en el mar
con medios aéreos y navales, así como la realización de
revisiones terrestres.
Hacia el lugar fueron enviados el Buque Guardacosta-040 y la
Lancha Patrullera Rápida-60, así como un helicóptero de la
DAAFAR, los que hallaron en la zona objetos pertenecientes
al medio naval. También se movilizó un grupo de rescate y
salvamento de la Unidad de Bomberos de Santa Cruz del Norte,
grupos de alarma de las TGF y un carro patrullero de la PNR.
A
las 06:50 horas, la tripulación de la Lancha Patrullera
Rápida-60 rescató el cadáver de una mujer de unos 40 años y
más tarde el de un ciudadano de 25 ó 30 años, que fueron
trasladados al Puesto Fronterizo de Boca de Jaruco.
Como resultado del patrullaje en el área, resultaron
retenidas 26 personas (19 hombres y 7 mujeres), acompañadas
por dos menores de 9 años. La edad de los mayores oscila
entre 20 y 66 años. A 12 les constan antecedentes penales.
Los cadáveres fueron identificados como Yosvani Vera Álvarez,
de 29 años de edad, trabajador por cuenta propia (conductor
de bici-taxi), residente en el municipio de Aguada de
Pasajeros, provincia de Cienfuegos, y Zuleica Rodríguez
Pérez, de 43 años, residente en el municipio de Jovellanos,
provincia de Matanzas. Las necropsias realizadas en el
Instituto de Medicina Legal establecieron la asfixia por
sumersión como la causa de muerte de ambos. A las 22:30
horas del 22 de diciembre fueron entregados los cadáveres a
sus respectivos familiares, y posteriormente se realizaron
sus sepelios, sin incidentes.
En las entrevistas iniciales, varios involucrados
coincidieron en que fueron convocados por familiares
residentes en Estados Unidos, para trasladarse al poblado de
la Sierrita en Santa Cruz del Norte. A partir de allí,
fueron guiados por un ciudadano —sin ubicar—, quien los
condujo hacia la entrada de una cueva en la costa, donde se
reunieron unas 25 personas.
Otro presunto guía, al parecer se comunicaba por teléfono
con los lancheros y fue quien anunció cuándo llegaría la
embarcación.
Minutos después llegó a la costa una lancha de color blanco,
con la cabina de mando pegada a los dos motores fuera de
borda, tripulada por dos individuos. Uno de ellos dio la
orden de abordar, señalándoles que apenas tenían 10 segundos
para hacerlo, pero producto del oleaje solo pudieron montar
11 personas.
Según los ciudadanos que lograron abordar la lancha rápida,
esta se acercó por una zona de arrecifes y uno de los
traficantes intentó con sus piernas evitar que la
embarcación chocara de forma violenta contra las rocas, lo
que se comprobó al verificarse la existencia de huellas de
los golpes contra la costa durante la inspección del lugar
del suceso.
Los propios náufragos sostienen que desde el momento de la
salida, la lancha comenzó a hacer agua, además de presentar
fallos en uno de los motores. Estas circunstancias los
obligan a regresar a tierra unos minutos después. En tal
maniobra, al realizar un viraje brusco, la embarcación dio
una vuelta de campana y se hundió de popa a aproximadamente
un kilómetro de la costa.
Según esos testimonios, todos comenzaron a nadar para
alcanzar la orilla. Uno de los lancheros entregó dos
salvavidas a una mujer con una niña (se trata de Yusimí
Sánchez Torres y su hija Melisa Chapellí), pero el resto de
los náufragos carecía de ese medio. Lograron llegar a la
orilla nueve emigrantes ilegales y presuntamente los dos
lancheros.
Como resultado de este hecho, recibieron atención médica la
menor Melisa Chapellí, por estar muy decaída, así como los
ciudadanos Luciano Rodríguez Lozano, por quemaduras con
gasolina, y Lester García Soto, por padecer diabetes y
requerir insulina. Todos fueron dados de alta por los
facultativos.
El Ministerio del Interior informó que las autoridades
trabajan en la búsqueda de los lancheros, quienes al parecer
lograron internarse en el territorio nacional, dejando
abandonados a su suerte a los emigrantes náufragos, entre
ellos niños y mujeres.
Y
mientras en Cuba continúan las investigaciones de este
lamentable hecho provocado por la asesina Ley de Ajuste
Cubano, que cobró dos nuevas vidas en su larga lista de
muerte, y puso en peligro las de otras 28, incluidos dos
menores, en Miami la contrarrevolución propalaba su arsenal
de mentiras, que siempre ha acompañado a la mencionada
legislación anticubana.
Así, el 26 de diciembre, en el espacio noticias 41, del
Canal 41 de Miami, se afirmaba que "25 balseros cubanos
murieron en el mar", una versión repetida al día siguiente
por el diario The Miami Herald, cuyo escribano también
propalaba la falacia de que "Al parecer la embarcación fue
detectada y perseguida por patrulleras de Tropas
Guardafronteras, y en la persecución chocó con un arrecife,
dañándola severamente".
No haría menos la emisora Radio Mambí: "Se dice que la
embarcación fue embestida por los guardacostas cubanos¼ ,
hay 25 muertos y solo han rescatado 11 cadáveres", y
agregaba: "ahora hay que esperar los días que vienen para
saber toda la verdad, porque el régimen nunca va a decir la
verdad".
Lo cierto es que la política agresiva de Washington contra
Cuba ha estimulado el inescrupuloso tráfico de personas por
grupos que gozan de impunidad en la Florida y utilizan las
mismas rutas y medios empleados en las operaciones de
narcotráfico en la zona, lo cual afecta incluso a países
vecinos, como el caso de México, donde las mafias vinculadas
a estos negocios se disputan a tiro limpio el control y las
ganancias.
La verdad está dicha. La Ley de Ajuste Cubano es criminal y
un instrumento de agresión del gobierno de Estados Unidos y
de sus mercenarios de Miami, que apelan a cualquier medio,
ya sea la muerte y la mentira, en su desesperación por
derrotar a la Revolución
Granma
28-12-2007 |