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Nunca antes, en toda la historia de la humanidad se
ha sometido a pueblo alguno a una política tan cruel
y criminal como lo han hecho los sucesivos gobiernos
de Estados Unidos contra el pueblo cubano.
El
bloqueo económico, comercial y financiero que
durante más de 47 años ha impuesto Estados Unidos a
nuestro país, ha privado a Cuba no solo de los
suministros imprescindibles, sino también de
mercados para sus productos y de créditos para el
comercio. Ha impedido el acceso a alimentos y
medicinas, equipos médicos, medios sanitarios para
la lucha contra plagas y enfermedades, en fin, ha
obstruido nuestro desarrollo en todos los sentidos
con daños que se calculan en más de 86 000 millones
de dólares.
Se
trata de una política sistemática de hostilidad y
agresiones fracasadas, encaminadas como los propios
gobernantes norteamericanos han reconocido, a crear
crisis económica, desabastecimiento, hambruna y un
estado de desesperación y desaliento que produzcan
el rechazo del pueblo cubano a su Partido y
Gobierno.
Como continuidad de esa política este gobierno ha
creado un engendro diabólico a través de la llamada
Comisión de Ayuda a una Cuba Libre, que no es más
que un plan para destruir a la Revolución cubana, y
propuesto nuevas medidas que restringen los derechos
de sus propios ciudadanos a tener comunicación e
intercambio especializado de cualquier tipo, sea
cultural, deportivo o científico, y con sus
familiares en la Isla.
En
nombre de los cientos de miles de campesinos y sus
familiares que, como parte del pueblo de Cuba
estamos sufriendo directamente las consecuencias de
este cruel bloqueo, la Asociación Nacional de
Agricultores Pequeños (ANAP) condena enérgicamente
esta medida genocida que ha costado numerosas vidas
y miles de millones de dólares a la economía cubana.
La
respuesta de los campesinos cubanos ante esta
agresión y a cualquier maniobra del enemigo
imperialista, ha sido aumentar la producción,
continuar fortaleciendo la unidad en torno al
Partido, a Fidel y a Raúl, prepararnos cada día
mejor en la defensa, para convertirnos, como
integrantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias,
en ese avispero de pueblo, del que hablara nuestro
Comandante en Jefe, si el imperialismo osara agredir
nuestra Patria.
Con
la misma energía, nuestros más de 300 000 asociados
de las 4 331 Cooperativas de Producción Agropecuaria
y de Créditos y Servicios del país, exigimos al
gobierno de los Estados Unidos que cumpla las
resoluciones aprobadas durante años consecutivos por
la inmensa mayoría de los países miembros de las
Naciones Unidas y ponga fin al bloqueo económico,
comercial y financiero que dura ya casi medio siglo.
Jamás nuestro país podrá ser conquistado ni anexado.
La consigna de Patria o Muerte significa la decisión
de entregar nuestras vidas antes que volver al
pasado de oprobio, humillación, desalojo, plan de
machete, insalubridad y miseria que sufrieron las
familias campesinas.
Hoy
como siempre, le ratificamos al Comandante en Jefe y
a Raúl, que cada cooperativa, cada familia, cada
finca y comunidad de nuestros campos se convertirán
en trincheras inexpugnables para derrotar al enemigo
si intentara alguna aventura genocida.
Los
campesinos cubanos seguimos como firmes pilares de
la Revolución en el combate diario, teniendo como
alternativa la unidad y como única opción, ¡LA
VICTORIA!
¡VIVA CUBA LIBRE!
Asociación Nacional de Agricultores Pequeños
(Granma) 27-10-2006 |