Estados Unidos realiza cercos virtuales
extraterritoriales contra Cuba
La aplicación fuera de sus fronteras de la absurda
política del bloqueo también alcanza al ciberespacio
Por:
Amaury E. del Valle
Correo:
informaticajr@jrebelde.cip.cu
23 de noviembre de 2006 21:12:56
GMT
Hace apenas unos días, un estudiante cubano de
informática intentó «descargar» desde su computadora
el lenguaje de programación Java, desarrollado por
la compañía Sun Microsystems en la década del 90 y
de amplia difusión hoy.
Un cartel bien explícito le advirtió que su intento
de descarga sería infructuoso, pues su país no tiene
autorización para usar ese programa producido por
una empresa norteamericana. Al cartel solo le faltó
explicarle al atónito joven que la negativa es una
expresión más del bloqueo norteamericano.
El constante torpedeo al acceso de los cubanos a
todo tipo de programas, servicios o nuevas
tecnologías de la información y las comunicaciones
forma parte de una estrategia muy bien planeada y
exquisitamente desarrollada por el gobierno
norteamericano, que incluso mediante la Oficina de
Control de Activos Extranjeros (OFAC por sus siglas
en inglés) persigue a quienes intenten violar en el
ciberespacio el fortísimo cerco virtual que ha
tendido la Casa Blanca.
Las limitaciones son tan agudas, que incluso
alcanzan hasta grandes y famosas empresas .COM, como
se les conoce a las entidades comerciales del mundo
de la tecnología. De las limitaciones no escapa ni
siquiera el gigante buscador Google, que a pesar de
haber contratado un dominio bajo el .cu, autorizado
sin limitantes por el Registro de Nombres de Dominio
de Cuba, actualmente niega a los cubanos servicios
como Google Code Search, sin dar más explicación al
respecto en inglés que: «Lo sentimos, pero Code
Search no está disponible en su país».
PELIGRO EN
LA UIT
La presencia cubana como Estado miembro en la Unión
Internacional de Telecomunicaciones (UIT) se vio
amenazada en el 2006 por las presiones del bloqueo
sobre bancos suizos que normalmente sirven de
depositarios de la cuota que deben pagar los
miembros de la or-ganización internacional.
El 6 de enero de este año, el Ministerio de la
Informática y las Comunicaciones de Cuba realizó las
acostumbradas tramitaciones anuales pertinentes con
el Banco Financiero Internacional S.A. para efectuar
el pago por concepto de la cuota de Cuba como Estado
miembro de la Unión Internacional de
Telecomunicaciones, por un monto de 80 557 CHF
(Francos Suizos).
Sin embargo, este pago fue rechazado por el banco
donde posee su cuneta la UIT, en Suiza,
argumentando: «los fondos no pueden ser acreditados
debido a la imposición de sanciones económicas».
Esto, además de hacer peligrar la presencia de Cuba
en un organismo internacional de Naciones Unidas, y
constituir una aplicación extraterritorial del
bloqueo, también implicó gastos adicionales por las
gestiones que se tuvieron que efectuar para poder
ejecutar esta transferencia a través de otro banco,
así como retrasos en los pagos de casi seis meses.
No obstante, no es el único ejemplo de los intentos
por cortar el flujo de conocimientos y tecnología al
país, o de impedir sus contactos en este campo con
el exterior. Las imposiciones llegan incluso a
boicotear la confianza de las redes informáticas
cubanas, como lo demuestra la negación a la Oficina
para la Seguridad de las Redes Informáticas (OSRI)
de utilizar las siglas CuCERT para el Equipo de
Respuestas a Incidentes Computacionales, cuya misión
es la de prevenir y responder a los incidentes
computacionales en Cuba.
La OSRI ha tratado de obtener autorización para
utilizar las siglas CERT con el propósito de
aprovechar el reconocimiento internacional que la
misma posee, que facilitaría el alcance de los
objetivos de este equipo, tanto nacional como
internacionalmente, así como su identificación con
instituciones homólogas en el extranjero con
similares misiones y objetivos que los nuestros.
Esta autorización redundaría en beneficios de
alcance mundial en la lucha contra los incidentes
computacionales y el «cibercrimen».
A pesar de esto, y aunque desde finales de octubre
de 2004 la OSRI viene haciendo gestiones vía correo
electrónico con el Instituto de Ingeniería de
Software, de la Universidad Carnegie Mellon, en
Pittsburg, Pennsylvania, Estados Unidos, la
propietaria de la Marca Registrada CERT, después de
múltiples y extensas gestiones, respondió el pasado
17 de marzo de 2006 que «...desgraciadamente, debido
a las políticas del Gobierno de Estados Unidos»,
eran incapaces de satisfacer nuestra demanda de
permiso en este momento (se refiere al uso de las
siglas CERT).
CABLES
CORTADOS
Además de impedir que el país se conecte con las
redes internacionales de fibra óptica, el gobierno
norteamericano también ha tratado de evitar que esta
importante vía de conexión se extienda por el
interior del país, negando la exportación de cables
a las empresas estadounidenses que los producen o
amenazando con sanciones a las extranjeras.
CUBATEL, la entidad encargada de esa tarea, solicitó
durante 2006 ofertas a un total de 45 entidades
relacionadas con la producción o comercialización de
diversos tipos de cables, accesorios o equipos
relacionados con las comunicaciones por fibra
óptica.
De todas, solo cuatro enviaron respuestas diciendo
que no estaban interesadas o no podían hacer
negocios con Cuba como resultado de las leyes del
bloqueo; dos respondieron acerca de la posibilidad
de contactar por intermedio de sucursales en
terceros países, y las restantes 39 simplemente no
respondieron.
Algunos correos con respuestas negativas a la parte
cubana por hombres de negocios norteamericanos son
más que evidentes de la intención de empresas de ese
país de establecer relaciones comerciales normales,
las que se ven imposibilitadas por la absurda
política del bloqueo.
Así, Saif Usmani, funcionario del Departamento de
Ventas de Standard Marketing Incorporated,
respondió: «Le agradecemos por contactarnos para sus
requerimientos industriales, pero tenemos que
declinar su solicitud porque no podemos romper la
ley federal. En el caso de que las relaciones
USA-CUBA mejoren en el futuro cercano y el embargo
sea levantado, amaríamos ofrecerles nuestros
productos».
Mientras, Scott Clay, funcionario de ventas de 3M
Telecommunications, explicaba: «Desearíamos poder
hacer negocios con ustedes, pero debido al embargo
de EE.UU. con Cuba nos están prohibidas esas
actividades. Si nuestras regulaciones cambian alguna
vez, estaremos felices de asistirlos en el futuro».
GARROTES
EXTRATERRITORIALES
Hasta programas tan nobles como el de llevar la
computación a todas las escuelas cubanas, la
creación de salas de video, consultorios médicos o
centros para el acceso a las nuevas tecnologías,
muchos de estos ubicados en lugares de difícil
acceso y que por ende deben funcionar con paneles
solares, se ven afectados por la cacería criminal
contra cualquier intento la Mayor de las Antillas de
acceder a nuevas tecnologías.
Un ejemplo en este sentido es la situación con los
inversores de corriente y otros equipos que se
utilizan como parte indispensable de los Sistemas de
Energía Fotovoltaicos que obtenían de una empresa
canadiense, la cual, debido a sus intereses de
negocios con Estados Unidos, se negó a seguir
vendiendo estos productos a otra entidad del mismo
país que negocia con la cubana COPEXTEL, lo cual
provocó tener que buscar un suministrador
alternativo y por ende el encarecimiento de los
precios.
De hecho, hasta las sucursales en Canadá de los tres
principales suministradores de equipos de
computación en Estados Unidos: Ingram Micro, Tech
Data y Sinnex se han negado a suministrar medios a
una compañía canadiense porque esta hace negocios
con Cuba, a pesar de que la mayor parte de estos
suministros ni siquiera son fabricados en territorio
de Estados Unidos, en franca aplicación
extraterritorial del bloqueo.
Son apenas algunos pocos ejemplos de un ensañamiento
cruel e innecesario contra los cubanos, quienes a
pesar de eso cada día alcanzan un mayor dominio de
las nuevas tecnologías, basado en el uso social de
estas a favor del desarrollo de todo un pueblo.
(Juventud Rebelde) 23-11-2006 |