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Política > Batalla de Ideas

 Decidimos nosotros

Autor:  Perera Robbio, Alina; García Ríos, Julieta; Cotarelo, Sara ; López Viera, Luis ; Vázquez Muñoz, Luis Raúl; Carballo Hechavarría, Héctor; Castro Medel, Osviel. 

Titulo:  Decidimos nosotros.

 Fuente:  Juventud Rebelde. 01/01/06 pag.: 08

Los jóvenes cubanos se palntean, sinpaños tibios cómo hacer para que perdure la Revolución

ROFUNDAS interrogantes han empezado a recorrer la Isla. Tienen como origen la noche del 17 de noviembre del año que acaba de irse, cuando el Comandante en Jefe Fidel Castro, en un diálogo con jóvenes estudiantes y con el pueblo todo desde el Aula Magna de la Universidad de La Habana, indagaba:

"¿Es que las revoluciones están llamadas a derrumbarse, o es que los hombres pueden hacer que las revoluciones se derrumben? ¿Pueden o no impedir los hombres, puede o no impedir la sociedad que las revoluciones se derrumben? Podría añadirles una pregunta de inmediato. ¿Creen ustedes que este proceso revolucionario, socialista, puede o no derrumbarse? ¿Lo han pensado alguna vez? ¿Lo pensaron en profundidad?".

En una reflexión de más cinco horas, donde las ideas iban desde el sentido del ser humano en el universo, la fragilidad de esa excepcional criatura que solo sobrevive a temperaturas muy específicas, hasta asuntos muy puntuales de la sociedad cubana, Fidel llegó a afirmar que la Revolución, contra la cual no ha podido el imperio, solo puede ser destruida por sus propios hijos, de modo que si una mañana no la tuviésemos, los únicos culpables habríamos sido nosotros mismos.

Las preguntas son tan inquietantes y definitorias, que fuimos en busca de la mirada de jóvenes, en diferentes lugares de Cuba, para pulsar el sentir de una generación nacida después del Primero de Enero de 1959, y que vivió el impacto del derrumbe del Socialismo en Europa del Este.

Las siguientes líneas dejan constancia de una travesía que tiene como eje una tertulia en la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana, quizá porque el mundo de las Humanidades acaricia sin fatigas muchas de las verdades que a todos suelen desvelarnos. Intercalamos conversaciones muy útiles, sostenidas por corresponsales de Juventud Rebelde en las provincias de Ciego de Ávila, Holguín y Granma.

A LA MESA (I)

Sentados a la mesa, en uno de los recintos de la Facultad de Filosofía e Historia, las preguntas quedan colgadas en el aire, entre los reporteros de este diario, y futuros filósofos, sociólogos e historiadores: ¿Qué fenómenos podrían poner en peligro la existencia de la Revolución? ¿Qué actitudes la fortalecen?

A sus 18 años, Yenny Sosa Castillo, quien acaba de estrenarse en la carrera de Filosofía, cree que "la Revolución perdurará, pero aún debe resolver muchos problemas, y eso es solo posible si va a lo más profundo de la raíz. ¿Y qué es para mí la raíz?: es la voz misma del pueblo, sus estados de ánimo, todas sus opiniones, las más diversas. Las cartas que las personas escriben expresando sus preocupaciones, deben encontrar el destino más adecuado y la respuesta más rápida. Para mí eso es clave en la sociedad que estamos construyendo".

Fidel Valdés Cedeño, de 24 años, y a punto de licenciarse en Filosofía, se suma al espíritu de Yenny: "Para mí Revolución significa transformar. Y la transformación nace de la crítica. Creo que nos haría más fuertes la crítica constante, constructiva, que no se despegue de la realidad, que sirva para cambiar lo mal hecho.

"Por otro lado, siento que urge 'espiritualizar' la sociedad. Muchas personas piensan -y para mí es un error- que en tanto no dejemos atrás todas las dificultades económicas, será imposible fortalecer los valores éticos y morales. Eso es creer que el ser humano es rehén de las mercancías.

"El debilitamiento económico que sufrimos a partir de la caída del Socialismo en Europa, nos contaminó con la filosofía capitalista según la cual la felicidad pasa por tener determinados objetos materiales. Aclaro que no estoy negando la lógica aspiración del ser humano a mejorar su calidad de vida. Pero una cosa es eso, y otra, pensar que si no tengo el artículo deseado para mi casa (el último aparato electrónico o la prenda de vestir de marca o que está a la moda), entonces estoy obligado a desviar recursos, a robar, a hacer lo que sea para sentirme bien".

APARTAR LO MALO; DEFENDER LO BUENO

En los diálogos sostenidos en Ciego de Ávila, afloró la importancia de analizar públicamente cada una de las situaciones que entorpecen el buen funcionamiento de la sociedad. Las dificultades económicas, y las deformidades que estas han provocado en el seno de la población, asomaron con particular fuerza. Algunas frases resultaron comunes: "Aquí hay mucho vago en la calle"; "el negociante no puede vivir mejor que el obrero"; "hay que atajar la corrupción porque, si no, esto se hunde".

"Será muy difícil que la Revolución desaparezca", expresó Ismel Bravo Placeres, económico en la Empresa de Calderas ALASTOR. "El proceso revolucionario ha construido una base muy fuerte. El acceso a la educación y a la salud son conquistas innegables, como lo son el sentido de justicia practicado en todos estos años, además de un sentimiento nacional muy sólido".

Otras condiciones que según el sondeo harán posible la perdurabilidad de la sociedad que venimos construyendo, son la preparación política del pueblo, y el liderazgo con que cuenta la Revolución. Así, tanto para Eyda María Pardo Llera, técnica de redes y sistemas en la Empresa de Construcción e Instalación Eléctrica (ECI), como para Eric Torres Pérez, turbinero en la Empresa Pecuaria Patricio Sierralta, la dirección del país ha llevado a la práctica lo que en cada momento prometió al pueblo, lo cual ha permitido crear un espíritu de confianza de las masas, hacia sus dirigentes.

"En mi criterio -dijo Eyda-, lo único que podría hacer que la Revolución llegue a su fin sería un conflicto interno entre los trabajadores, que se destruya la unidad que siempre ha existido y que se empiecen a querer tapar los problemas, a tal punto, que entre cubanos no pudiéramos hallar las soluciones necesarias".

Para Wilber Sutil Ferrales, jefe de la planta de prefabricado de la ECI en Ciego de Ávila, es imprescindible romper con el hábito, fortalecido en los años de período especial, de convivir con lo mal hecho. "No se puede avanzar con vicios como el desvío de recursos, ni con un afán de enriquecimiento. A cada rato uno percibe cierta obsesión por el consumismo, por tener más, que va en contra de las esencias alimentadas en la Revolución", expresó.

Antonio Cervantes Llora, trabajador de la Empresa de Productos Cárnicos, aludió al "negoceo" como causa de múltiples conflictos: "Un trabajador puede recibir 200 pesos de salario, mientras que un negociante que vive todo el tiempo en la calle, gana esa misma cantidad o mucho más en un día. Eso trae tremendos problemas".

"Yo no veo posible que el Socialismo se caiga", señaló Wilber Sutil. "Una Revolución, para que continúe adelante, debe transformarse, alimentarse a sí misma, dar mayor participación a los jóvenes. Aquí, si queremos tener Socialismo y salir de los problemas, hay que apartar lo malo y defender lo bueno".

A LA MESA (II)

"Espiritualizar la sociedad no será tan fácil -vuelve a la carga Fidel Valdés Cedeño-, porque vivimos en un mundo que no aboga por eso. Y me parece muy acertado ese pensamiento del Comandante en Jefe, de que la Revolución no es un ente abstracto, no es un fenómeno histórico que tenga un cauce predestinado, sino es una realidad que hacemos nosotros mismos, es una idea que estamos produciendo y que día a día se materializa.

"Digo esto porque, si quienes pensamos y hacemos la Revolución nos alejamos de lo espiritual, si nos mercantilizamos, entonces la obra se irá alejando de lo que soñamos en un principio".

Francisco Gerardo Lino, angolano, estudiante de Sociología, de 30 años de edad, quien se resiste a ser mirado como un extranjero pues gran parte de su existencia ha transcurrido en la Isla, comentó el valor de "evitar las diferencias entre la gente", y "acabar con la situación que propicia que un obrero, después de trabajar muchas horas, vea cómo el vividor de la esquina, que es un parásito de la sociedad, que nos debilita, está a sus anchas".

En cuanto a fortalezas, Francisco dijo: "Cuba se ha convertido en una universidad para todos. Incorporar a los estudios a jóvenes que antes estaban desvinculados, ha sido muy bueno para el país".

SIN PERDER EL CAMINO

Estudiante de Derecho de la Universidad de Holguín, Leonardo Arias apuntó que no pueden perderse de vista los efectos negativos que entraña el delito contra los bienes estatales, contra los bienes que son del pueblo. Para Rafael Hernández Padilla, de la especialidad de Informática, ese fenómeno, si no se arranca de cuajo, podría ocasionarnos daños impredecibles.

Por su parte, Luis Nicles de Mar, estudiante de Ingeniería Mecánica, comentó que la experiencia de Europa del Este nos dejó la lección de cuán dañina puede ser la división entre el pueblo y sus dirigentes. "De cierto modo, dijo, la suerte que corrió la URSS sigue siendo nuestra escuela, porque hemos visto en lo que terminó todo. Aquí no ha pasado nada de eso, pero no podemos ocultar que hay algunos compañeros a quienes, cuando les asignan un cargo de determinada índole o categoría, se les olvida que tienen una misión social, la cual deben cumplir con austeridad y pureza.

"Pienso que la ejemplaridad de nuestros dirigentes a todos los niveles, es de vital importancia. El pueblo los seguirá en la medida en que tengan un acertado desempeño".

A todos los jóvenes interrogados en Holguín por JR, las palabras del Comandante en Jefe los conmovieron por su realismo. Hugo Huguet Blanco, trabajador de la cadena turística Islazul, confesó a nuestro diario su certeza de que la Revolución tiene potencialidades para que sus conquistas sean irreversibles en el tiempo. "El cubano critica lo malo, lo cuestiona todo, pero sabe lo que le conviene, no se va por el camino falso, por eso me atrevo a asegurar que los jóvenes proseguiremos la obra de nuestros próceres".

A LA MESA (III)

"Hay que luchar a capa y espada contra la burocracia que nos hace la vida tan difícil. Soy de los que cree que ella es muy peligrosa para la Revolución, porque entorpece todos los fluidos que le dan vida a la sociedad", afirma Javier Jorges Suárez, estudiante de primer año de Filosofía.

"De igual manera, urge luchar contra la corrupción en cualquier instancia. Por otro lado, aunque existe el criterio de que solo si Fidel toca un problema con sus manos este se resuelve, yo, en lo particular, confío en que la mayoría de nuestros dirigentes saben y sabrán defender cabal y honestamente, lo que el país ha construido en tanto tiempo".

Viviana Silvera Ramírez, estudiante de Filosofía, de 18 años, apunta que "las personas deben tomar conciencia de lo que está pasando. Somos un país que sufre un injusto bloqueo. De no ser por eso, podríamos tener mejores condiciones de vida, pero esa es una verdad que solo se entiende si tenemos cultura política, si estudiamos y nos mantenemos informados".

El estudiante de quinto año de Licenciatura en Historia, Rainier Pellón Azopardo, habla sobre la fuerza que para la Revolución tiene humanizar la Historia. "En ocasiones solemos idealizar a nuestro proceso social, a nuestros líderes, y creo que ese es uno de los errores que debemos combatir, porque en la medida en que humanicemos más nuestra Historia, nuestros logros, tendremos más a la vista todas las debilidades, y eso, a la larga, nos hará muy fuertes.

"También pienso que hay que poner mayores responsabilidades en manos de las nuevas generaciones. Ahí tenemos el ejemplo de los trabajadores sociales. Mientras más creamos en los jóvenes que son tan capaces, tan revolucionarios, y que en muchos casos se graduaron con magníficos resultados académicos, más invulnerable será la Revolución".

CONTRA LOS DEMONIOS

En la legendaria ciudad de Bayamo, provincia de Granma, los jóvenes opinaron que solo circunstancias adversas y extraordinarias podrían echar por tierra el esfuerzo desplegado por los cubanos en más de cuatro décadas. Tendrían que acontecer, por ejemplo, la desunión del pueblo, la pérdida de los valores patrios, la falta de ejemplaridad y de visión de la dirigencia política y administrativa, el olvido de la Historia y el aumento sin retroceso de la corrupción.

Según los criterios recogidos, esas premisas, aunque no son imposibles, resultan improbables en la práctica, sobre todo después de haber redescubierto la importancia de debatir sin dogmatismos acerca de nuestros errores y debilidades.

Otro matiz sumó a este análisis Odelis Peña Cabrera, de 20 años, egresada del Curso de Superación Integral para jóvenes y que hoy estudia Comunicación Social en la sede universitaria de la ciudad. Ella opinó que aunque nuestro modelo "no es perfecto" y se cometen errores justificados e injustificados, "lo hemos venido solidificando en lo económico y en lo social, de tal modo, que ya no tiene retroceso".

"Hay que interiorizar que los jóvenes podemos dar continuidad y perfeccionar la obra de la dirección histórica de la Revolución. Lo que la inmensa mayoría de nosotros quiere en el futuro es eso: seguir siendo un país digno, libre, culto, hermoso en lo humano y con equidad social".

Yoanis Infante Rodríguez, estudiante de segundo año de Medicina, expuso que la Revolución, lejos de debilitarse en los últimos tiempos, se ha fortalecido. Reconoció que existen problemas, como expresiones de apatía en algunos barrios o centros de trabajo, y doble moral, "de la cual no están exentas las nuevas generaciones". Ella afirma, sin embargo, que entre todos vamos a echar la pelea contra los demonios que enmarañan nuestro paso a un tiempo superior, y que, a la larga, saldremos triunfantes.

Será una batalla difícil entre lo estoico y lo egoísta, entre lo limpio y lo viciado, entre lo inmóvil y lo que necesariamente debe transformarse y crecer. Es un desafío que los jóvenes advierten con esperanzadora claridad.

(Juventud Rebelde) 01-01-2006


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