Los jóvenes cubanos se palntean, sinpaños tibios cómo hacer para que
perdure la Revolución
ROFUNDAS interrogantes han empezado a recorrer la Isla. Tienen como
origen la noche del 17 de noviembre del año que
acaba de irse, cuando el Comandante en Jefe Fidel
Castro, en un diálogo con jóvenes estudiantes y con
el pueblo todo desde el Aula Magna de la Universidad
de La Habana, indagaba:
"¿Es que las revoluciones están llamadas a derrumbarse, o es que los
hombres pueden hacer que las revoluciones se
derrumben? ¿Pueden o no impedir los hombres, puede o
no impedir la sociedad que las revoluciones se
derrumben? Podría añadirles una pregunta de
inmediato. ¿Creen ustedes que este proceso
revolucionario, socialista, puede o no derrumbarse?
¿Lo han pensado alguna vez? ¿Lo pensaron en
profundidad?".
En una reflexión de más cinco horas, donde las ideas iban desde el
sentido del ser humano en el universo, la fragilidad
de esa excepcional criatura que solo sobrevive a
temperaturas muy específicas, hasta asuntos muy
puntuales de la sociedad cubana, Fidel llegó a
afirmar que la Revolución, contra la cual no ha
podido el imperio, solo puede ser destruida por sus
propios hijos, de modo que si una mañana no la
tuviésemos, los únicos culpables habríamos sido
nosotros mismos.
Las preguntas son tan inquietantes y definitorias, que fuimos en busca de
la mirada de jóvenes, en diferentes lugares de Cuba,
para pulsar el sentir de una generación nacida
después del Primero de Enero de 1959, y que vivió el
impacto del derrumbe del Socialismo en Europa del
Este.
Las siguientes líneas dejan constancia de una travesía que tiene como eje
una tertulia en la Facultad de Filosofía e Historia
de la Universidad de La Habana, quizá porque el
mundo de las Humanidades acaricia sin fatigas muchas
de las verdades que a todos suelen desvelarnos.
Intercalamos conversaciones muy útiles, sostenidas
por corresponsales de Juventud Rebelde en las
provincias de Ciego de Ávila, Holguín y Granma.
A LA MESA (I)
Sentados a la mesa, en uno de los recintos de la Facultad de Filosofía e
Historia, las preguntas quedan colgadas en el aire,
entre los reporteros de este diario, y futuros
filósofos, sociólogos e historiadores: ¿Qué
fenómenos podrían poner en peligro la existencia de
la Revolución? ¿Qué actitudes la fortalecen?
A sus 18 años, Yenny Sosa Castillo, quien acaba de estrenarse en la
carrera de Filosofía, cree que "la Revolución
perdurará, pero aún debe resolver muchos problemas,
y eso es solo posible si va a lo más profundo de la
raíz. ¿Y qué es para mí la raíz?: es la voz misma
del pueblo, sus estados de ánimo, todas sus
opiniones, las más diversas. Las cartas que las
personas escriben expresando sus preocupaciones,
deben encontrar el destino más adecuado y la
respuesta más rápida. Para mí eso es clave en la
sociedad que estamos construyendo".
Fidel Valdés Cedeño, de 24 años, y a punto de licenciarse en Filosofía,
se suma al espíritu de Yenny: "Para mí Revolución
significa transformar. Y la transformación nace de
la crítica. Creo que nos haría más fuertes la
crítica constante, constructiva, que no se despegue
de la realidad, que sirva para cambiar lo mal hecho.
"Por otro lado, siento que urge 'espiritualizar' la sociedad. Muchas
personas piensan -y para mí es un error- que en
tanto no dejemos atrás todas las dificultades
económicas, será imposible fortalecer los valores
éticos y morales. Eso es creer que el ser humano es
rehén de las mercancías.
"El debilitamiento económico que sufrimos a partir de la caída del
Socialismo en Europa, nos contaminó con la filosofía
capitalista según la cual la felicidad pasa por
tener determinados objetos materiales. Aclaro que no
estoy negando la lógica aspiración del ser humano a
mejorar su calidad de vida. Pero una cosa es eso, y
otra, pensar que si no tengo el artículo deseado
para mi casa (el último aparato electrónico o la
prenda de vestir de marca o que está a la moda),
entonces estoy obligado a desviar recursos, a robar,
a hacer lo que sea para sentirme bien".
APARTAR LO MALO; DEFENDER LO BUENO
En los diálogos sostenidos en Ciego de Ávila, afloró la importancia de
analizar públicamente cada una de las situaciones
que entorpecen el buen funcionamiento de la
sociedad. Las dificultades económicas, y las
deformidades que estas han provocado en el seno de
la población, asomaron con particular fuerza.
Algunas frases resultaron comunes: "Aquí hay mucho
vago en la calle"; "el negociante no puede vivir
mejor que el obrero"; "hay que atajar la corrupción
porque, si no, esto se hunde".
"Será muy difícil que la Revolución desaparezca", expresó Ismel Bravo
Placeres, económico en la Empresa de Calderas
ALASTOR. "El proceso revolucionario ha construido
una base muy fuerte. El acceso a la educación y a la
salud son conquistas innegables, como lo son el
sentido de justicia practicado en todos estos años,
además de un sentimiento nacional muy sólido".
Otras condiciones que según el sondeo harán posible la perdurabilidad de
la sociedad que venimos construyendo, son la
preparación política del pueblo, y el liderazgo con
que cuenta la Revolución. Así, tanto para Eyda María
Pardo Llera, técnica de redes y sistemas en la
Empresa de Construcción e Instalación Eléctrica
(ECI), como para Eric Torres Pérez, turbinero en la
Empresa Pecuaria Patricio Sierralta, la dirección
del país ha llevado a la práctica lo que en cada
momento prometió al pueblo, lo cual ha permitido
crear un espíritu de confianza de las masas, hacia
sus dirigentes.
"En mi criterio -dijo Eyda-, lo único que podría hacer que la Revolución
llegue a su fin sería un conflicto interno entre los
trabajadores, que se destruya la unidad que siempre
ha existido y que se empiecen a querer tapar los
problemas, a tal punto, que entre cubanos no
pudiéramos hallar las soluciones necesarias".
Para Wilber Sutil Ferrales, jefe de la planta de prefabricado de la ECI
en Ciego de Ávila, es imprescindible romper con el
hábito, fortalecido en los años de período especial,
de convivir con lo mal hecho. "No se puede avanzar
con vicios como el desvío de recursos, ni con un
afán de enriquecimiento. A cada rato uno percibe
cierta obsesión por el consumismo, por tener más,
que va en contra de las esencias alimentadas en la
Revolución", expresó.
Antonio Cervantes Llora, trabajador de la Empresa de Productos Cárnicos,
aludió al "negoceo" como causa de múltiples
conflictos: "Un trabajador puede recibir 200 pesos
de salario, mientras que un negociante que vive todo
el tiempo en la calle, gana esa misma cantidad o
mucho más en un día. Eso trae tremendos problemas".
"Yo no veo posible que el Socialismo se caiga", señaló Wilber Sutil. "Una
Revolución, para que continúe adelante, debe
transformarse, alimentarse a sí misma, dar mayor
participación a los jóvenes. Aquí, si queremos tener
Socialismo y salir de los problemas, hay que apartar
lo malo y defender lo bueno".
A LA MESA (II)
"Espiritualizar la sociedad no será tan fácil -vuelve a la carga Fidel
Valdés Cedeño-, porque vivimos en un mundo que no
aboga por eso. Y me parece muy acertado ese
pensamiento del Comandante en Jefe, de que la
Revolución no es un ente abstracto, no es un
fenómeno histórico que tenga un cauce predestinado,
sino es una realidad que hacemos nosotros mismos, es
una idea que estamos produciendo y que día a día se
materializa.
"Digo esto porque, si quienes pensamos y hacemos la Revolución nos
alejamos de lo espiritual, si nos mercantilizamos,
entonces la obra se irá alejando de lo que soñamos
en un principio".
Francisco Gerardo Lino, angolano, estudiante de Sociología, de 30 años de
edad, quien se resiste a ser mirado como un
extranjero pues gran parte de su existencia ha
transcurrido en la Isla, comentó el valor de "evitar
las diferencias entre la gente", y "acabar con la
situación que propicia que un obrero, después de
trabajar muchas horas, vea cómo el vividor de la
esquina, que es un parásito de la sociedad, que nos
debilita, está a sus anchas".
En cuanto a fortalezas, Francisco dijo: "Cuba se ha convertido en una
universidad para todos. Incorporar a los estudios a
jóvenes que antes estaban desvinculados, ha sido muy
bueno para el país".
SIN PERDER EL CAMINO
Estudiante de Derecho de la Universidad de Holguín, Leonardo Arias apuntó
que no pueden perderse de vista los efectos
negativos que entraña el delito contra los bienes
estatales, contra los bienes que son del pueblo.
Para Rafael Hernández Padilla, de la especialidad de
Informática, ese fenómeno, si no se arranca de
cuajo, podría ocasionarnos daños impredecibles.
Por su parte, Luis Nicles de Mar, estudiante de Ingeniería Mecánica,
comentó que la experiencia de Europa del Este nos
dejó la lección de cuán dañina puede ser la división
entre el pueblo y sus dirigentes. "De cierto modo,
dijo, la suerte que corrió la URSS sigue siendo
nuestra escuela, porque hemos visto en lo que
terminó todo. Aquí no ha pasado nada de eso, pero no
podemos ocultar que hay algunos compañeros a
quienes, cuando les asignan un cargo de determinada
índole o categoría, se les olvida que tienen una
misión social, la cual deben cumplir con austeridad
y pureza.
"Pienso que la ejemplaridad de nuestros dirigentes a todos los niveles,
es de vital importancia. El pueblo los seguirá en la
medida en que tengan un acertado desempeño".
A todos los jóvenes interrogados en Holguín por JR, las palabras del
Comandante en Jefe los conmovieron por su realismo.
Hugo Huguet Blanco, trabajador de la cadena
turística Islazul, confesó a nuestro diario su
certeza de que la Revolución tiene potencialidades
para que sus conquistas sean irreversibles en el
tiempo. "El cubano critica lo malo, lo cuestiona
todo, pero sabe lo que le conviene, no se va por el
camino falso, por eso me atrevo a asegurar que los
jóvenes proseguiremos la obra de nuestros próceres".
A LA MESA (III)
"Hay que luchar a capa y espada contra la burocracia que nos hace la vida
tan difícil. Soy de los que cree que ella es muy
peligrosa para la Revolución, porque entorpece todos
los fluidos que le dan vida a la sociedad", afirma
Javier Jorges Suárez, estudiante de primer año de
Filosofía.
"De igual manera, urge luchar contra la corrupción en cualquier
instancia. Por otro lado, aunque existe el criterio
de que solo si Fidel toca un problema con sus manos
este se resuelve, yo, en lo particular, confío en
que la mayoría de nuestros dirigentes saben y sabrán
defender cabal y honestamente, lo que el país ha
construido en tanto tiempo".
Viviana Silvera Ramírez, estudiante de Filosofía, de 18 años, apunta que
"las personas deben tomar conciencia de lo que está
pasando. Somos un país que sufre un injusto bloqueo.
De no ser por eso, podríamos tener mejores
condiciones de vida, pero esa es una verdad que solo
se entiende si tenemos cultura política, si
estudiamos y nos mantenemos informados".
El estudiante de quinto año de Licenciatura en Historia, Rainier Pellón
Azopardo, habla sobre la fuerza que para la
Revolución tiene humanizar la Historia. "En
ocasiones solemos idealizar a nuestro proceso
social, a nuestros líderes, y creo que ese es uno de
los errores que debemos combatir, porque en la
medida en que humanicemos más nuestra Historia,
nuestros logros, tendremos más a la vista todas las
debilidades, y eso, a la larga, nos hará muy
fuertes.
"También pienso que hay que poner mayores responsabilidades en manos de
las nuevas generaciones. Ahí tenemos el ejemplo de
los trabajadores sociales. Mientras más creamos en
los jóvenes que son tan capaces, tan
revolucionarios, y que en muchos casos se graduaron
con magníficos resultados académicos, más
invulnerable será la Revolución".
CONTRA LOS DEMONIOS
En la legendaria ciudad de Bayamo, provincia de Granma, los jóvenes
opinaron que solo circunstancias adversas y
extraordinarias podrían echar por tierra el esfuerzo
desplegado por los cubanos en más de cuatro décadas.
Tendrían que acontecer, por ejemplo, la desunión del
pueblo, la pérdida de los valores patrios, la falta
de ejemplaridad y de visión de la dirigencia
política y administrativa, el olvido de la Historia
y el aumento sin retroceso de la corrupción.
Según los criterios recogidos, esas premisas, aunque no son imposibles,
resultan improbables en la práctica, sobre todo
después de haber redescubierto la importancia de
debatir sin dogmatismos acerca de nuestros errores y
debilidades.
Otro matiz sumó a este análisis Odelis Peña Cabrera, de 20 años, egresada
del Curso de Superación Integral para jóvenes y que
hoy estudia Comunicación Social en la sede
universitaria de la ciudad. Ella opinó que aunque
nuestro modelo "no es perfecto" y se cometen errores
justificados e injustificados, "lo hemos venido
solidificando en lo económico y en lo social, de tal
modo, que ya no tiene retroceso".
"Hay que interiorizar que los jóvenes podemos dar continuidad y
perfeccionar la obra de la dirección histórica de la
Revolución. Lo que la inmensa mayoría de nosotros
quiere en el futuro es eso: seguir siendo un país
digno, libre, culto, hermoso en lo humano y con
equidad social".
Yoanis Infante Rodríguez, estudiante de segundo año de Medicina, expuso
que la Revolución, lejos de debilitarse en los
últimos tiempos, se ha fortalecido. Reconoció que
existen problemas, como expresiones de apatía en
algunos barrios o centros de trabajo, y doble moral,
"de la cual no están exentas las nuevas
generaciones". Ella afirma, sin embargo, que entre
todos vamos a echar la pelea contra los demonios que
enmarañan nuestro paso a un tiempo superior, y que,
a la larga, saldremos triunfantes.
Será una batalla difícil entre lo estoico y lo egoísta, entre lo limpio y
lo viciado, entre lo inmóvil y lo que necesariamente
debe transformarse y crecer. Es un desafío que los
jóvenes advierten con esperanzadora claridad.