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Discurso del compañero Ricardo Alarcón de Quesada,
presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular de
la República de Cuba, en la Reunión Plenaria de Alto
Nivel del 60 Periodo de Sesiones de la Asamblea General
de la ONU. Nueva York, 16 de septiembre del 2005
Señor
Presidente:
Fuimos
convocados a examinar "los avances logrados en el
cumplimiento de los compromisos contraídos en la
Declaración del Milenio" y aquellos "derivados de las
grandes conferencias y cumbres de las Naciones Unidas",
pero ese fin ha sido completamente desvirtuado.
Eran
8 objetivos y 18 metas, en verdad modestos, que
deberían cumplirse en su mayoría en el año 2015.
Rebajar a la mitad la extrema pobreza y el hambre,
lograr la educación primaria universal, promover la
igualdad de género y el empoderamiento de la mujer,
reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud
materna, combatir el VIH/SIDA y otras enfermedades
transmisibles, garantizar la sostenibilidad ambiental y
desarrollar alianzas globales para el desarrollo.
Muy poco
se ha hecho para alcanzarlos. En varios de ellos hay un
franco retroceso.
Eso era
lo que había que discutir aquí y ahora para emprender
acciones enérgicas y urgentes que permitieran avanzar.
Esa era la obligación de esta Cumbre.
Pero
estamos ante un fraude imperdonable. El objeto de esta
reunión fue secuestrado en medio de tortuosas
manipulaciones. Quienes se imaginan dueños del planeta
no quieren siquiera recordar aquellas promesas, que
fueron proclamadas con hipócrita fanfarria.
Peor
aún. Tratan de imponer una supuesta reforma de la ONU
que sólo busca dominar totalmente la Organización y
convertirla en instrumento de su dictadura global.
Pretenden hacer de la guerra y el hegemonismo normas
que el mundo entero debería acatar sin rebelarse. En el
camino, con el auxilio de dóciles corifeos, hacen polvo
de la Carta, quieren reducir la Secretaría a
herramienta servil, insultan a la Asamblea y al mundo
que ella, sólo ella, representa.
¿En
nombre de qué? ¿De un poderío al que su ignorancia les
impide ver los límites? ¿De una falsa oposición al
terrorismo para masacrar poblaciones enteras y llevar a
la muerte a miles de jóvenes norteamericanos? ¿De una
política que, al mismo tiempo, protege cínicamente a un
terrorista convicto y confeso como Luis Posada Carriles
y mantiene en prisión, violando sus propias leyes, a
Cinco inocentes que castiga porque, ellos sí, supieron
combatir el terrorismo?
La
codicia, el egoísmo, la irracionalidad nos llevarán a
la hecatombe de la que no se salvarán tampoco los que
se niegan a aceptar otro mundo diferente, fruto de la
solidaridad y la justicia.
Un mundo
sin hambre ni pobreza, que a todos dé salud, educación
y dignidad, un mundo libre de la opresión y la
discriminación, sin guerras ni bloqueos genocidas, en
el que desaparezca la explotación de los más débiles.
Aunque
los poderosos finjan no creerlo los pueblos pobres
tienen derecho al desarrollo y seguirán luchando por
él.
Continuarán buscándolo más allá de estas paredes, fuera
de esta sala. Pese al bloqueo, el hostigamiento y las
amenazas se levanta la Alternativa Bolivariana para las
Américas, fruto del liderazgo histórico y la
generosidad del Presidente Hugo Chávez Frías, cuyo
discurso ayer trajo aquí la voz de los pueblos con su
denuncia que respaldamos plenamente. La Alternativa
Bolivariana para las Américas es ejemplo de solidaridad
que a muchos devuelve la esperanza, construye la
verdadera integración y el desarrollo y anuncia otro
mundo mejor que sabremos conquistar. El ALBA avanza
desde el Sur.
Muchas
gracias
(Granma)
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