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(Tomado del sitio antiterroristas.cu)
La
Habana, Memorial José Martí
Querido compañero Raúl.
Estimada Bertha Zapata Bela, presidenta del Comité
Organizador del Premio Benito Juárez.
Juan Mari Bras, eminente luchador por la
independencia de su Patria y hermano de siempre de
la Revolución y del pueblo de Cuba.
Compañeros de la delegación portorriqueña a la
Cumbre de los Países No Alineados que nos están
acompañando también.
Compañero Miguel Bonasso.
“La
situación con los Cinco es un escándalo tal, que es
difícil hablar de ella”, dijo Noam Chomsky hace ya
tres años.
El
desafío que se me plantea al decir algo sobre este
caso, -que un hombre que domina el lenguaje con
tanta precisión, un hombre del talento de Chomsky,
reconocía que de eso, por lo escandaloso que es, es
difícil hablar-, pero hay que hacerlo, hay que
hacerlo porque como se ha señalado ya aquí, en este
acto, uno de los elementos principales que hacen más
escandaloso ese caso es el silencio que trata de
imponerse sobre él, que contrasta con el hecho de
que cada día surgen nuevas y nuevas pruebas, que
demuestran más allá de cualquier duda, que lo que se
leyó por Bertha, lo que afirmamos constantemente de
que son héroes que fueron encarcelados injustamente,
exclusivamente por oponerse al terrorismo y que
además a lo largo de todo ese proceso fraudulento
que se les impuso, fueron violadas una y otra vez,
no sólo las normas internacionales, los principios
constitucionales sino hasta los procedimientos y las
normas de trabajo de los Tribunales norteamericanos.
Basta mirar un poco hacia atrás, a este fin de
semana y al día de ayer. El pasado viernes se
produjo un escándalo en la ciudad de Miami, antes un
honrado, valiente periodista cubano había
denunciado, lo que todavía era oculto, que era el
hecho de que una serie de autotitulados periodistas
de esa Ciudad, en realidad, son agentes asalariados
del gobierno de los Estados Unidos y no de cualquier
rama del gobierno, les paga, les ha pagado durante
años el aparato de propaganda anticubana del
gobierno de los Estados Unidos, que maneja decenas
de millones de dólares cada año a través de la Junta
de Transmisión Radiales y Televisivas hacia Cuba,
gracias a los cuales algunos de estos empleados han
recibido miles de dólares en los últimos años.
Yo
tengo por ahí, no lo traje hasta acá, no quiero
asustar a nadie con muchos documentos en la mano,
ahí tengo un documento más grueso que éste, que
contiene los artículos publicados por uno de esos
individuos sobre los Cinco, porque hay que decir que
esa docena de agentes del Gobierno norteamericano
disfrazados de periodistas, fueron el elemento
principal en la campaña de los medios locales para
convertir en una burda farsa todo ese proceso
judicial.
La
jueza, la propia jueza que los sentenció, en más de
una oportunidad se quejó de esa avalancha de
comentarios, de análisis que inundaron todos los
medios de Miami, y ahora se sabe que esa avalancha
era organizada por el gobierno de los Estados
Unidos, que de esa campaña de distorsión, esa
campaña mediática que sirvió para enrarecer la
atmósfera, para conformar aquello que los tres
magistrados dignos de Atlanta calificaron como la
tormenta perfecta, uno de los elementos de esa
tormenta era ese. Ese golpear sistemático día a día,
tratando de distorsionar la imagen de nuestros
compañeros, tratando de presionar al jurado, pues da
la casualidad que son ellos, precisamente ellos, los
que recibiendo una mesada del gobierno de los
Estados Unidos se dedicaron, precisamente, a
contribuir a promover la histeria anticubana y
además a presionar a los miembros del jurado.
Eso
es lo que los abogados llaman una evidencia nueva,
que ha surgido ahora, exactamente el viernes 8 de
septiembre, que se agrega a la interminable lista de
violaciones al debido proceso, como también les
gusta decir a los abogados, cada una de las cuales
era más que suficiente para anular todo el proceso
impuesto contra los compañeros. Eso fue el viernes y
ayer lunes, 11 de Septiembre, cinco años atrás del
abominable acto contra el pueblo de Nueva York y
contra el pueblo norteamericano, que Cuba fue la
primera en condenar, que repudiamos, que rechazamos,
porque nosotros sí combatimos el terrorismo, ayer
por supuesto, el presidente Bush hizo varios
discursos y los medios informativos norteamericanos
han estado el día entero, día y noche hablando,
recordando aquel hecho, algo que viene bien para las
próximas elecciones, mover el tema del terror.
Ahora, ninguno habló de esto, que está fechado 11 de
Septiembre del año 2006. Este documento, yo cargué
con él hasta aquí porque se los quería mostrar. Esta
es la orden del magistrado disponiendo la liberación
de Luis Posada Carriles el 11 de Septiembre, no
pudieron escoger otro día, el 11 de Septiembre en
Estados Unidos un magistrado escoge esa fecha y no
otra, para emitir este documento, el cual vale la
pena analizar. Entre otras cosas explica él, que el
gobierno de los Estados Unidos hizo una serie de
gestiones tratando de buscar que algún otro país
acogiera y le diera refugio a Luís Posada Carriles.
Están todos los datos, la carta, la comunicación del
Departamento de Seguridad de la Patria, está fechada
Noviembre 17 del año 2005 y se las enviaron a varios
países, además de eso hicieron gestiones verbales
con varios gobiernos, mencionan a siete: Canadá,
Honduras, Costa Rica, Panamá, El Salvador, México y
Guatemala, pero ninguno de esos gobierno, según
informa aquí el magistrado, aceptaron darle
documentos de viaje al señor Posada, entregarle
pasaportes, documentos, identificación puesto que él
es un, tiene un estatus legal bastante confuso y
admitirlo, pero el gobierno de Estados Unidos, según
este documento oficial, lleva varios meses dedicado
a tratar de buscarle a Posada Carriles un lugar
donde pueda vivir tranquilamente y no lo ha
conseguido, como no lo ha conseguido, es una de las
razones que usa el magistrado para decidir su
liberación.
¿Ustedes saben cuál es la otra razón? Lo dice varias
veces, por ejemplo en la página 16, el Gobierno no
presentó ningún documento, ninguna prueba, ningún
testigo en la audiencia que tuvieron para determinar
sobre eso. El gobierno de Estados Unidos podía haber
hecho una gestión adicional para que el señor Posada
no fuera liberado, alegando que estaba vinculado o
se sospechaba que estaba vinculado con actividades
terroristas pero, leo la página 21 del documento: el
Fiscal general nunca certificó que este señor fuera
un terrorista o un peligro por sus antecedentes
violentos.
En
la página 22 el magistrado explica que hay otra
posibilidad, por razones especiales que también el
Gobierno podía solicitar que se mantuviese en
prisión una persona cuya deportación ha sido
ordenada, pero el Gobierno nunca ha hecho gestión
alguna para que se retenga al señor Posada, tomando
en cuenta circunstancias especiales. No han hecho
nada más que identificarlo como un inmigrante
indocumentado, lo cual es un insulto a la nación
mexicana y a la nación latinoamericana. Hay millones
de trabajadores humildes que emigran o tratan de
emigrar, miles que son capturados y expulsados sin
contemplaciones a lo largo de la frontera, muy cerca
de donde está alojado el señor Posada, muy cerca, a
unos metros de su cómodo alojamiento, por ahí salen
todos los días miles de mexicanos, de
centroamericanos expulsados sin posibilidad de hacer
gestiones ante los tribunales, sin abogados, sin
prensa que los defienda.
Es
un insulto para ellos, -en especial para los miles
que no regresan porque pierden la vida en el
desierto o porque son asesinados por los que allá en
ese país se llaman tranquilamente cazadores de
emigrantes- comparar al señor Posada Carriles con un
simple inmigrante, y es lo que dice el señor
magistrado que ha hecho el gobierno de Estados
Unidos. Según la Corte Suprema, un inmigrante ilegal
que no puedan deportar no puede permanecer todo el
tiempo en prisión, excepto que sea un terrorista,
excepto que haya razones especiales, pero el
Gobierno no las usó. Y no lo digo yo, lo dice este
documento de un Tribunal norteamericano.
Y
tengo este otro documento que les quería mostrar,
este es el Convenio de Montreal sobre la supresión
de los actos hostiles contra la aviación civil, de
1971, cuyo artículo 7 parece redactado para Bush y
para Posada. Esta Convención se aprobó en 1971 con
un sentido más universal y general, y se aprobó por
insistencia de los pilotos de aviación, por
insistencia de las empresas aéreas, que argumentaron
en Naciones Unidas que los crímenes contra la
aviación civil tenían una característica especial
porque son demasiado inhumanos, no dan la menor
posibilidad de sobrevivencia a quien sea víctima de
un ataque como el que sufrieron nuestros
compatriotas en Barbados el 6 de Octubre de 1976. El
artículo 7 de este Convenio, dice que cuando en un
país se encuentra a alguien que otro Estado esté
acusando por estar involucrado en cualquier
actividad contra la aviación civil, si el Estado
donde se encuentra esta persona no lo extradita,
entonces, y voy a citar textualmente, “estará
obligado, sin excepción de ningún tipo, a juzgarlo
él”.
¿Dónde dice aquí que podrá buscar a ver si convence
al gobierno de El Salvador a que esconda al acusado?
¿Dónde dice la Convención que podrá buscar un tercer
camino? No. Sin excepción de ningún tipo, y ya lleva
año y medio el señor Posada Carriles en Estados
Unidos y Estados Unidos no ha dado ni un solo paso,
para responder a la solicitud de extradición de
Venezuela, ni tampoco ha dado paso alguno para
encausarlo como una persona que estaba siendo
juzgada por un delito contra la aviación civil.
En
otras palabras, este Convenio, a partir de hace
algunos meses, es papel mojado. Estados Unidos está
destruyendo varios de los Convenios principales de
la lucha contra el terrorismo, pero no esperen leer
nada de esto en los grandes medios de comunicación
norteamericanos.
¿Me
van a decir a mí que no era noticia la decisión de
poner en libertad a Luis Posada Carriles?, no quiere
decir que ya esté, a lo mejor sí, ¿quién sabe? No
quiere decir que se haya ejecutado. Hay un margen de
diez días para que el Gobierno, si quiere recurra,
me imagino que no lo haga, si hasta ahora no ha
hecho nada, absolutamente nada para evitar que se
diera ese resultado.
Pero también ayer, 11 de septiembre en Miami -otra
casualidad-, otro modo de conmemorar aquel horrendo
y abominable acto contra el pueblo norteamericano
fue el anuncio de que el gobierno de Estados Unidos,
o sea la Fiscalía del Sur de la Florida, había
llegado a un acuerdo con unos señores que habían
sido detenidos, el señor Álvarez y el señor Mitat
después de ocuparles un enorme arsenal de armas y
explosivos, para ser usados contra nuestro país,
contra nuestro pueblo, contra nuestra patria. Ellos
no se han ocultado para decirlo, lo repitieron, lo
repitió ayer el señor Santiago Álvarez en una carta
que envió a los medios miamenses.
Se
pusieron de acuerdo y llegaron a una transacción,
por la cual el Gobierno sólo los va a acusar de un
cargo, el tener esas armas, no su uso, no la
finalidad, no las otras cosas que estaban derivadas
de su posesión, sino por tener unas armas ahí sin
permiso, reconociendo que son patriotas,
reconociendo que no era para hacerle daño a Estados
Unidos, sino para hacerle daño a Cuba. Ellos aceptan
que violaron la Ley en ese aspecto, y entonces le
pondrán algunos meses de prisión, el máximo son 60,
o sea, 5 años, pero ya tienen varios de detención, y
por supuesto, los abogados defensores ya han
explicado que están en conversaciones con la
Fiscalía para reducirlo, hacerlo mucho menos grave,
de manera que esos señores estarán en libertad
completa, puede ser que en un año o dos. También por
alguna extraña razón decidieron hacer eso público el
11 de septiembre del año 2006.
¿Cuál era la razón, la explicación, la justificación
por la que nosotros decimos que nuestros compañeros
no son culpables de nada, sino que son inocentes y
más que inocentes, son héroes? Ellos están
sacrificando sus vidas en la lucha contra el
terrorismo, cumpliendo una misión sagrada de la
Patria, que tiene la necesidad de defenderse y esa
necesidad conduce al deber de defenderla y al
derecho de hacerlo, pero ir a hacerlo sin armas, ir
a hacerlo sin practicar la violencia, ir a hacerlo
sin causarle daño a nadie y meterse en los peores
ambientes de Miami, entre los peores terroristas,
entre los peores asesinos, para tratar de conocer
sus planes, para ayudar a nuestro pueblo a
prevenirlos.
Eso
no es un delito que merezca sanción, eso es una
proeza que merece reconocimiento y homenaje, que los
hace acreedores a la gratitud eterna de nuestro
pueblo, de los cubanos, pero no solo de los cubanos,
sino de todos los pueblos del mundo, en definitiva
contra todos ellos y en particular contra los de
nuestra región en la medida en que los terroristas
cuenten con el patrocinio oficial y en la medida en
que se oculte la verdad que encierra este caso de
los Cinco, se está poniendo también en peligro y
afectando los derechos de otros.
Treinta años se cumplen pronto de la destrucción del
avión cubano cerca de Barbados, pero el último año,
se supieron cosas que antes no se sabían, como que
el gobierno de Estados Unidos estaba enterado con
anticipación de que iba a ocurrir tal cosa. Hay
documentos que fueron desclasificados hace poco más
de un año, informes del Departamento de Estado,
informes de la CIA, informes del FBI y en uno de
ellos, se reporta, por ellos, no por nosotros, una
reunión que tuvo lugar en Caracas, en septiembre de
aquel año y allí el señor Orlando Boch, parado así
delante de un micrófono y delante de un público, -no
sé cuántas personas habría, pero era un acto
público-, alardeó “de lo bien que nos salió lo de
Letelier”, son más o menos sus palabras, después de
ese éxito dijo: “ahora vamos a hacer otra cosa bien
sonada”. Y según ese informe oficial norteamericano,
en el siguiente párrafo dice: “Posada que estaba
allí, me dijo, que esa acción muy sonada era
destruir un avión cubano”.
Son
documentos de ellos, que prueban que ellos sabían
que se planeaba atacar nuestro avión, sabían quiénes
pensaban hacerlo, dónde estaban los que iban a hacer
esa atrocidad y no hicieron absolutamente nada para
impedirlo y lo que han estado haciendo, desde
entonces hasta hoy, es todo lo que está a su alcance
para impedir que se haga justicia, como lo prueba
este documento.
Ellos no han dicho que Posada estaba encausado por
eso, ni han dicho que ellos sabían que era uno de
los autores de la destrucción del avión, no,
sencillamente llegó sin visa. Llegó sin visa y lo
quieren botar para otro país que esté dispuesto a
recogerlo y están activamente buscando quién esté
dispuesto a prestarse a esa maniobra. Otro informe
de esos desclasificados da cuenta que antes, en al
año 1975, en Santiago de Chile hubo una reunión
entre gente de la DINA y unos señores que habían
llegado de Miami, organizada por un señor que
residía a la sazón allí y que responde al nombre de
Orlando Bosch Ávila. Él los convocó, los reunió y
dice ese informe norteamericano: “en la reunión se
acordó asesinar a Letelier” (con todas las letras).
Más
tarde, en septiembre, como ya les dije (invertí un
poco la cronología), en septiembre celebra lo bien
que les quedó aquello. Orlando Bosch Ávila vive hoy
en Miami, y nadie ha ido a molestarlo a su casa a
pesar de que el gobierno de Estados Unidos tiene
hace 30 años informaciones de sus propios agentes
que indican que ese señor participó en un acto
violento, nada más y nada menos en la capital de
Estados Unidos, a plena luz del día, que le costó al
vida no solo a un insigne hermano latinoamericano
como era Orlando, sino también a una joven
norteamericana, Ronnie Mofita quien quedó
despedazada de ese bombazo, pero nadie ha ido a
preguntarle a Bosch, nadie ha ido a molestarlo.
Otro de los documentos desclasificados explica la
estructura y organización del CORU. Aquél año
también, se produjeron muchos otros incidentes,
muchos otros actos terroristas, uno de ellos infame,
indigno, fue el asesinato de Santiago Mari Pesquera,
hijo de nuestro compañero Juan Mari Bras. Le mataron
al hijo para matarlo a él, para golpearlo a él
también, en un momento que el movimiento
independentista estaba en uno de sus periodos de más
auge liderados por él, por Juan Mari Bras. ¿Dónde
están los autores de ese asesinato? ¿Cuándo fueron
procesados? ¿Dónde están los que asesinaron unos
años después a un joven cubano-boricua llamado
Carlos Muñiz Varela? Yo me acuerdo muy bien, yo
estaba en Nueva York entonces, cuando el asesinato
de Carlitos, ellos reconocieron que había sido el
CORU, lo mató el CORU, pero nadie sabe qué cosa es
el CORU. No, ellos sí sabían qué cosa era el CORU,
en uno de esos documentos está todo el diagrama, la
organización, quiénes dirigían ese grupo en Puerto
Rico, quiénes han tenido las pistas para encontrar a
los asesinos de nuestro compatriota Carlos y a los
que mataron a tu hijo, Juan. Pero como de eso no
hablan los grandes medios, como eso no se le permite
conocerlo al pueblo norteamericano, la impunidad y
la complicidad con el crimen siguen prevaleciendo,
aunque no para siempre.
Es
muy difícil hablar de un caso tan escandaloso como
decía Chomsky, pero tenemos que hablar todos los
días y multiplicarnos en ese esfuerzo. Por eso esta
jornada internacional de solidaridad, por eso en
muchas partes del mundo muchos compañeros, muchos
amigos, muchas personalidades están tratando de
promover la solidaridad con nuestros Cinco
compañeros y la denuncia al terrorismo promovido por
Estados Unidos.
Nuestros compañeros que sufren condiciones
carcelarias particularmente difíciles porque se les
niega además, en el caso de dos de ellos, hasta el
derecho más elemental, que es el ser visitado por
sus esposas. Y a todos, las tremendas dificultades
que implica que la familia requiera un permiso
norteamericano para llegar hasta allá. Luchar por la
libertad de ellos y promover la solidaridad con
ellos, por supuesto, para los cubanos no quiere
decir que no coloquemos también en su justo lugar,
junto a ella, la solidaridad con todos los presos
políticos de Estados Unidos. En primer lugar, con
nuestros hermanos portorriqueños, que hay unos
cuantos de los que poco se habla, pero que también
guardan prisión por el delito de luchar por la
independencia de su patria y es también luchar por
la libertad y por los derechos de Mumia Abu Jamal y
de tantos afro-norteamericanos que han ido a prisión
por luchar contra el racismo, por luchar por los
derechos de su pueblo y que en las prisiones son
especialmente discriminados y maltratados.
Empecé hablando de este fin de semana, si saltamos
al fin de semana anterior, podemos encontrar en el
sitio de la Casa Blanca, un documento, con esos
rimbombantes nombres que ellos usan, “Estrategia
Nacional de Lucha contra el Terrorismo”, párrafo 15,
este documento, me imagino que por lo menos eso se
lo haya leído el señor Bush, puesto que sale con su
firma.
Párrafo 15: “Todo Estado que acoja, ampare o dé
protección a un terrorista, es tan culpable como el
terrorista mismo y tiene que rendir cuenta sobre
ello”. Posiblemente, no nos resulte fácil encontrar
otros momentos de coincidencia con ese pensador
profundo, agudo, que es George W. Bush, pero en eso
estamos de acuerdo, sí es verdad, los Bush son tan
culpables como Posada, tan culpables como Bosch, tan
culpables como esos asesinos que en aquellos años
70, no sólo sembraron la muerte por acá, Miguel
Bonasso, sino también por tus tierras, responsables
también de los miles de torturados, de
desaparecidos. Eran los mismos, hasta usaban los
mismos símbolos muchas veces, ¿no se hacía llamar
Cóndor Bush, en algunos de sus momentos de
megalomanía terrorista?, él también fue el cóndor,
para él era un gran orgullo ser el cóndor y ser
parte de la operación Cóndor y estar asociada a
ella, y nuestros Cinco compañeros nos están
mostrando, además, el camino de consistencia, de no
dejarse amedrentar o aflojar por las dificultades.
Ustedes vieron todas las reacciones de ellos Cinco
cuando se enteraron ahí aislados en la prisión,
cuando se enteraron de la infame decisión del
Tribunal de Atlanta de este último 9 de Agosto.
¿Qué les dijeron a ustedes, a las madres, a las
esposas? En algunos casos ellos se enteraron por
ustedes, en otros casos se habían enterado antes.
Todos lo ven como un momento de una batalla que hay
que continuar, que no los amilana, que no los
debilita, seguirán enviando mensajes, seguirán
comunicándose con los solidarios que les escriben,
seguirán esforzándose porque la lucha por su
liberación continúe, campaña de liberación de los
Cinco que ha tenido siempre como motor principal,
como guía principal y como ejemplo principal a
Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René, todos los
demás, juntos, no podemos sentirnos satisfechos con
lo que hayamos hecho comparado con lo que cualquiera
de ellos, en la soledad de su celda, en las
condiciones más hostiles, ha hecho por esa batalla,
que ellos no la ven sólo como el momento de la
recuperación de su libertad y el momento de regresar
a su Patria, a sus familias, lo ven como patriotas y
como revolucionarios consecuentes que son, como
parte de la lucha de todos los pueblos por su
emancipación.
Por
eso es que estoy seguro que ellos van a recibir este
premio que les han entregado a sus familiares, con
la certeza de que es parte de esta batalla, con
gratitud, con reconocimiento para los organizadores
que han dado un aporte sustancial a esta campaña con
esta decisión de venir acá a entregarles la medalla
“Benito Juárez” a nuestros compañeros.
Como cubano tengo que decir, que es imposible pensar en Juárez y
en ver este mensaje de solidaridad que nos viene en
su nombre, sin recordar que Benito Juárez estará
siempre asociada en lo más entrañable, la
solidaridad entre nuestros dos pueblos el de México
y el de Cuba. Cuando este país iniciaba su lucha por
la independencia, cuando no teníamos aliados, ni
amigos, cuando no podíamos contar con nadie, sí
pudimos contar con el presidente Juárez y está
registrado para siempre en palabras del Padre de la
Patria: “Usted sí puede comprendernos, usted sí nos
entiende, con usted sí puedo contar”.
Hermanas y hermanos mexicanos, gracias por esta
expresión de solidaridad y estoy seguro que cada uno
de los Cinco, si les preguntáramos, no sólo le
darían las gracias a ustedes, sino que les dirían
que ustedes también pueden contar con Gerardo, con
Ramón, con Antonio, con Fernando y con René, en una
lucha que sabremos librar hasta la Victoria Siempre.
Muchas gracias.
(Trabajadores) 12-09-2006
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